Posts filed under ‘Serie’

Que dejen ‘FlashForward’ en paz

Han empezado los rumores acerca de una posible salvación de FlashForward y yo me pregunto: ¿para qué? Esto de resucitar a los muertos me da mal rollo, aunque se trate sólo de una serie. Que sí, acepto que hay gente para todo y que todos tenemos derecho a pedir que vuelva nuestra serie favorita. Que todos nos llevamos chascos de los gordos cuando una serie que nos gusta se va por la puerta de atrás. En mi caso nunca entenderé las cancelaciones de Arrested development y Tan muertos como yo, por poner dos ejemplos, pero jamás me grabaría como el señor de arriba, cantando un rap armada de unas gafas de pasta. De todo hay en la viña del señor.

El caso es que más allá de las peticiones de los fans, parece que el canal Starz ha recogido el guante y podría estar plateándose seriamente hacer una segunda temporada de la serie. Ellos tienen en propiedad a Joseph Fiennes (el agente Mark Benford que protagoniza la serie), así que podría ser que estuviesen sondeando el mercado. Pero qué sondeo van a hacer. Tendrían que encontrar disponibles al resto de actores, al equipo técnico y artístico o, por lo menos, conseguir una historia que más o menos empezase donde lo dejaron en el final de la primera temporada.

Esto último no sería difícil, la verdad, porque fue un final bastante abierto que daba la posibilidad de asumir un salto temporal importante con lo que tendríamos, si esto llega a materializarse, un salto de tiburón de los gordos. No les queda otra opción, darle a FlashForward una vuelta de tuerca de ciento ochenta grados pero, entonces, ¿seguiría siendo la misma serie? ¿Los fans aceptarían pulpo (por mucho que se llamase Paul), como animal de compañía?

Yo, de verdad, pienso que FlashForward no tiene arreglo, a no ser que montasen una comedia musical o algo muy radicalmente distinto porque seguir como iba la cosa me parece una pérdida de tiempo. ¿Más desvanecimientos? ¿Mas personajes martirizados por la certeza de su futuro? ¿Mark Benford más traumatizado todavía? Qué queréis que os diga, me da pereza sólo de pensarlo. Está muy bien eso de hacerle caso a los fans para quedar de lujo pero se arriesgan a pegarse el batacazo padre y no hay necesidad, de verdad que no. Estas fiebres se terminan pasando y estos movimientos tienen un eco limitado por la aparición de otra serie. Chico, que hagan unos episodios web y todos tan contentos pero que dejen la serie en sí tranquila porque hay muertos que ya no hay quien los resucite.

22 julio 2010 at 07:45 8 comentarios

Actores y música, qué cracks

Por todos es sabido que Hugh Laurie (House), toca el piano muy bien y compone temas, muchos de ellos con un carácter de comedia que se remonta a sus inicios como actor. Pero no está solo en este hermanamiento. Me voy a centrar en gente de series porque si abarco también cine no terminaría nunca, así que os voy a dejar mi selección en la que podréis encontrar a freaks mezclados con otros que se lo toman más en serio. De todo hay en la viña del señor.

Band from TV: A ver si les reconocéis a todos. Que conste que su objetivo es benéfico pero, así y todo, lo hacen bien, qué caray.

David Hasselhoff (Los vigilantes de la playa): con una carrera musical desastrosa, a la altura de su vida, este hombre aún se atreve con los micrófonos a día de hoy. No es que lo haga mal, pero da un poco de «cosica» ver toda esa dignidad que le rebosa por los poros cada vez que hace una posturita o mantiene una nota.

Bruce Willis (Luz de luna, Friends…): Los viejos roqueros nunca mueren. Él y su banda han hecho una carrera más que digna y aunque nunca ha tenido éxitos musicales relevantes ha sido constante, demostrando que para él la música es algo más que una forma de aprovechar el tirón de su fama.

Jared Leto (Es mi vida): Sé que se ha prodigado más en cine pero con su papel de Jordan Catalano me enamoró cuando más falta me hacía (qué malas son las hormonas adolescentes), así que para mí es un esencial de la tele. No canta nada mal, el muchacho.

Don Johnson (Corrupción en Miami): En los Ochenta se hizo conocido por su carrera discográfica pero si le dais al play comprobaréis cómo le perseguía su personaje de Crockett. Vaya vestuario.

Laura Pamplona (Aquí no hay quien viva, Los misterios de Laura…): El proyecto musical que tiene con su marido se llama Sweet Wasaby y, como podéis escuchar, tiene una voz que jamás sospecharíamos al verla en la tele.

Me he dejado a gente más que evidente como Will Smith (El príncipe de Bel-Air), así que si encontráis que falta alguien sabéis que podéis insertar vídeos en los comentarios. ¡Ah! Y agradecer a Alessan que me haya inspirado para esta entrada.

18 julio 2010 at 08:16 12 comentarios

Las tendencias de la sitcom nacional

Cuando un guionista de reconocido prestigio y amplia experiencia hace prospecciones sobre el futuro de la industria televisiva nacional hay que hacerle caso, sobre todo si sus aportaciones son tan claras y sensatas como las que he leído aquí. Es un resumen de la intervención de Jose Antonio Pérez (Vaya semanita, El hormiguero), en el curso «De Los Simpsons a Perdidos. El boom de las teleseries», que se está realizando esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia.

Que la televisión nacional está en un proceso de cambio es evidente y la entrada de la TDT ha conseguido incluso aumentar el consumo televisivo con su mayor oferta de canales. Las generalistas tradicionales ha seguido una estrategia de intentar alcanzar el target más amplio posible y se han especificado poco, pero en la TDT hay una idea clara de que hay que tematizar los canales y eso, unido a las dificultades que atraviesa el sector debido a la crisis económica, genera un espacio óptimo para que lo disfrutemos los espectadores.

Dice José Antonio Pérez que a partir de septiembre veremos ofertas impensables hasta hace bien poco en la tele nacional, con presupuestos más ajustados, actores menos reconocibles y volcadas en parte a Internet como forma de fidelizar a los espectadores. Qué vida más triste o Museo Coconut (lo nuevo de los Muchachos), son claros ejemplos de historias pequeñas, con personajes distintos, contadas de otra forma y dirigidas a un público muy concreto. Parece, además, que se está fraguando el salto a la televisión de Malviviendo (tenéis el trailer arriba), y de Perestroika la serie. Sólo espero que corran mejor suerte que Qué vida más triste, que se despidió esta temporada sin compromiso de renovación. El propio Pérez trabaja en el desarrollo para La 2 de Ciudad K, un proyecto más que interesante. Yo añadiría el ejemplo de La pecera de Eva (Telecinco), una serie diferente, con todos los componentes descritos y que funciona, o recordaría a Impares, cuya segunda parte sigo esperando con muchas ganas.

El resumen de todo esto es que a partir de septiembre podremos ver en las teles nacionales una oferta de ficción distinta, muy alejada de las grandes producciones (que también las habrá). En la variedad está el gusto, que dicen, así que si todo esto se confirma la fragmentación de la audiencia va a seguir avanzando a pasos agigantados hacia ese modelo que algunos esperamos con ansia, que no puede ser que todo sean dramedias en la viña del señor. Los presupuestos serán más escasos, perderán peso las productoras y ganará la libertad de ideas. ¿Será posible o es que estoy soñando?

En cualquier caso, se cierra el artículo con un bombazo sin parangón: ¡¡Intereconomía hará ficción a partir de septiembre!! Nunca mejor dicho, que el señor nos coja confesados. No todo iban a ser buenas noticias.

16 julio 2010 at 07:44 13 comentarios

‘Supercharly’, estreno veraniego de saldo

Y lo de saldo no lo digo por la calidad de la serie, ni hablar, lo digo porque Supercharly fue cancelada por la propia Telecinco hace unos meses, con apenas cinco episodios grabados. En aquel momento no pasó el filtro de la cadena pero como el verano está para algo parece que tienen pensado emitir esos cinco episodios en prime time, a ver si pueden rascarle algo de rentabilidad. Podría pasarles lo mismo que a Los misterios de Laura en La 1, que llegó por la puerta de atrás y parece que consiguió una segunda oportunidad de la que aún no se sabe nada.

De la historia de Telecinco con sus series ya hablé aquí y este estreno de Supercharly en pleno verano no es más que una confirmación de todo aquello. Supongo que no les costará reconocer su error si la audiencia apoya la serie aunque es complicado emitir un producto en esas condiciones, con cinco episodios grabados y sin un final que se precie.

El tema es que el protagonista, interpretado por Luis Callejo (en un principio iba a ser Antonio Molero), es azotado por la crisis económica y justo en ese momento se da cuenta de que tiene poderes extraordinarios. En su momento se vendió como un superhéroe de barrio, que diría Kiko Veneno, pero lo cierto es que no les favoreció demasiado el éxito en Antena 3 de Los protegidos, una serie que ha gustado mucho a los espectadores pero a la que yo nunca he conseguido verle la gracia. Siempre es una alegría que la ficción nacional se adentre en terrenos desconocidos por aquí pero hacerlo por partida doble parece que ha sido demasiado. Y siempre la dramedia, que no va a haber forma de que nos la quitemos de encima.

Si la serie funciona podrían plantearse hacer más episodios pero yo lo veo complicado. Tanto Luis Callejo como Malena Alterio, la chica de la serie, son actores de primer nivel y tremendamente ocupados. La tele es un modo de vida muchas veces imprescindible pero, claro, dejarlo todo por una serie que ya te han cancelado una vez debe de ser una decisión difícil de tomar.

Supercharly se verá en el prime time de Telecinco, en un día aún por determinar, y servirá para rellenar una noche a la semana en agosto. Yo creo que, si fueran listos, harían una estrategia de emisión muy determinada. Yo me inventaría un lema tipo: «Salva una serie», para llamar la atención de los espectadores, y les invitaría a que virtualmente emitiesen votos y opiniones para que pudieran sentirse partícipes del asunto. Vamos, que haría un evento de un estreno menor, si lo que de verdad quieren es rentabilidad. En cambio, si su objetivo es quitarse el muerto de encima, con que no hagan nada es más que suficiente.

En fin, que me pica la curiosidad con la serie y si es verdad que terminan dándole un horario yo le daré una oportunidad porque, sobre todo, si no gusta en Telecinco es más que probable que me guste a mí.

15 julio 2010 at 07:44 8 comentarios

‘Californication’, adultos en pañales

Estoy viendo la tercera temporada de Californication en Fox (lo sé, menudo retraso), pero no por eso quiero dejar de hablar de esta serie que, por sus características intrínsecas, jamás podrá tener un horario decente en ninguna cadena generalista así que, si no la habéis visto, después de todo lo que voy a decir puede que os entren ganas y mi consejo es que recurráis a vías no convencionales para echarle un ojo (en septiembre empieza a emitirse la cuarta temporada en Estados Unidos).

Empezaré por lo obvio: la serie está llena de tacos, drogas, sexo y violencia. Y cuando digo que está llena me refiero a que en los guiones o se habla de ello en tono irónico, o directamente se pasa a la acción en cualquiera de esos campos. Si alguien es un poco susceptible pueden molestarle estas cosas porque en Californication confundir la libertad con el libertinaje es el aparente modo de ver la vida de los personajes. El vídeo que he escogido para ilustrar la entrada es totalmente opuesto a lo que estoy diciendo y por eso lo he elegido: es la forma más gráfica que he encontrado para expresar la constante contradicción de los personajes. Momentos como el de arriba son excepcionales y más que confirmar la regla, la ponen en duda.

Californication es una comedia sórdida, satírica, mordaz, inteligente y muy crítica con el sistema de valores de Estados Unidos y con el sueño de vida americano. Californication es la comedia de Sodoma y Gomorra (que el Señor pille confesados a los guionistas). No hay moral ni ética, cada hecho es comprensible a pesar de que «esté mal» y siempre, en cada secuencia, consiguen darle la vuelta a los tópicos que están criticando. No es cosa fácil, ¿eh? Cada episodio está lleno de golpes de efecto, de hachazos a lo establecido y de moralejas que a todos nos gustaría poder enunciar de vez en cuando, aunque esté mal visto. Todas las contradicciones de los personajes y sus bajezas conducen a un caos ordenado. En este sentido, me quedo con la tercera acepción de la palabra «caos» del diccionario de la Real Academia de la Lengua:

3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.

Hank Moody (David Duchovny), es un tipo infantiloide y, por ello, tremendamente tierno. Tiene sus normas, claro, conoce las reglas, pero su naturaleza caprichosa y su falta de madurez le hacen ir de mal en peor. Podríamos decir que lo suyo son las relaciones con las mujeres, el éxito sexual, pero fracasa una y otra vez con la mujer a la que quiere de verdad. Es el destino trágico del héroe: haga lo que haga, terminará equivocándose. Charlie Runkle (Evan Handler), es su fiel escudero. Él no triunfa en nada y por ello es absolutamente patético. Es capaz de lo peor pero, al igual que le pasa a Hank, está en su naturaleza el elegir siempre el camino equivocado. Forman una pareja patética, esperpéntica y son lamentables. Viven situaciones límite como si fueran niños y en su descubrimiento del mundo no aprenden jamás y vuelven a cometer los mismos errores una y otra vez.

Las mujeres en la serie tienen todos los papeles posibles. Karen (Natascha McElhone), es el amor de Hank. Parece la adulta de la pareja pero en realidad su objetivo es conseguir que Hank sea lo que no es. Eso sí, sus métodos son dulces. Todo lo contrario que los de Marcy (Pamela Adlon), la mujer de Charlie, que no consigue encontrar su hueco en el mundo en el que viven. El tira y afloja entre ambos personajes llega a ser cruel y despiadado, un maltrato recíproco muy sádico que termina, también, en el intento constante de aceptación del otro. Y queda Becca (Madeleine Martin), la hija de Hank y Karen, el personaje más adulto de la serie, la víctima de los despropósitos de los adultos que la rodean, una niña que ha crecido rápidamente y que ha perdido su adolescencia por el camino. Sus referentes son absolutamente nulos y su papel de adulta respecto a sus padres la lleva por el camino de la amargura.

Y sí, después de todo lo dicho, insisto en que Californication es una comedia. No es de carcajada, de scketch o situacional. Es una comedia moral, una comedia de identificación y de saberse reflejado en todas las barbaridades que se acometen. No hacen gracia las palabrotas, que ya somos mayorcitos, hacen gracia por venir de quien vienen, por surgir en el contexto más inapropiado y por ser la vía de comunicación más rápida posible. Lo mismo para la violencia o el sexo, que responden a momentos ridículos y nos enseñan el fracaso a través de lo que supuestamente es el éxito. Viendo cualquier episodio diréis: «Pero qué bestias», y al tiempo esbozaréis una sonrisa. ¿Hay algo más disfrutable que eso?

Quizá os produzca curiosidad leer lo que escribí de la serie hace dos años y pico. Mi opinión desde entonces no ha cambiado demasiado y la serie me gusta más y más a cada capítulo.

13 julio 2010 at 08:33 3 comentarios

Emmy 2010: alegrías

No, no voy a hacer quinielas. Con los años que llevo en el blog ya he comprobado que siempre fallo más que una escopeta de feria así que tengo asumido que, como no se me da bien el juego, lo mío es el amor (no se puede tener todo). Sí que me apetecía exponer aquí las grandes alegrías que me han dado estas nominaciones y poner en vuestra consideración el efecto sorpresa que han tenido.

Dice la leyenda que los Emmy son unos premios conservadores pero este año (lista completa aquí), se han destapado con alguna que otra sorpresa. Me da a mí que como no confirmen con los premios este cambio de tendencia, la inclusión en la lista de algunas series y profesionales va a recordarse como anecdótica y no servirá para modernizar la imagen de estos premios ni para hacer que su interés llegue a un target más joven del que tienen. Independientemente de la calidad de series como Glee y Friday Night Lights, no dejo de tener la sensación de que no es casualidad que ambas traten temas adolescentes. Las nominaciones suelen ser un buen cebo para buscar audiencia de cara a la emisión.

Alegría 1. Muy contenta estoy por el chorrazo de nominaciones de Glee (diecinueve nominaciones), porque ya sabéis que la serie me gusta. Otra cosa es que piense que en determinadas categorías merezcan ganar por que en muchos casos compiten contra otras series definitivamente mejores. Por ejemplo: en la categoría de mejor comedia, si ganase Glee en lugar de The Office me llevaría un chasco. Eso sí, como no le den el secundario de comedia a Jane Lynch (lo merece por toda su trayectoria), no vuelvo a escribir sobre estos premios. Sólo un dato: recordad qué le pasó a Avatar en la última entrega de los Oscar. Y es que en este tipo de premios siempre tengo la sensación de que una cosa son las nominaciones y otra los premios en sí y muchas veces los premios dan la espalda a la línea que llevaban las nominaciones.

Alegría 2. The good wife como serie y Julianna Margulies y Archie Panjabi como actrices de la serie. A mí esta serie me tiene totalmente enganchada y las actrices, con su contención, me hacen vibrar. Es algo más que una serie de abogados, algo más que un procedimental. Explora los terrenos emocionales con pies de plomo y el conflicto que marca la trama transversal no deja de evolucionar en ningún momento. Para mí, una serie de ocho que puede batirse en igualdad de condiciones con House o Dexter.

Alegría 3. Las doce nominaciones de Perdidos. Si le diesen el Emmy a Mathew Fox, nominado por primera vez, yo me tatuaría el logo de la Iniciativa Dharma o el de Oceanic en el omóplato. Me atrevo con semejante órdago por dos motivos: porque no creo que se lo den compitiendo con los grandes clásicos y porque, al final, si se lo dan, me hago un tatuaje pintado, cuelgo la foto aquí, y os quedáis todos tan contentos. Me tendréis que perdonar pero mi umbral del dolor es muy bajo.

Alegría 4. Que en el apartado de guión haya nominados dos pilotos (los de Glee y Modern family). La importancia del piloto como eje fundamental de una serie y de su posterior éxito está tan claro en Estados Unidos que me sorprende que la tele de aquí, que no le quita ojo a la tele de allá, siga enconada en su estrechez de miras y dedique a los pilotos poca atención. No es cuestión del aparato técnico y artístico de la industria sino de los que ponen la pasta así que desde aquí mi reivindicación para que empiecen a hacerse pilotos de verdad en las series nacionales.

Y podría seguir con las alegrías, pero prefiero que seáis vosotros los que aportéis vuestro granito de arena al tema porque ya sabemos que nunca llueve a gusto de todos. ¿Qué os falta en la lista? ¿Qué os sobra? No podremos cambiar las nominaciones, pero podemos despotricar de ellas.

10 julio 2010 at 08:20 6 comentarios

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Teleadicta sin remedio

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