‘Californication’, adultos en pañales

13 julio 2010 at 08:33 3 comentarios

Estoy viendo la tercera temporada de Californication en Fox (lo sé, menudo retraso), pero no por eso quiero dejar de hablar de esta serie que, por sus características intrínsecas, jamás podrá tener un horario decente en ninguna cadena generalista así que, si no la habéis visto, después de todo lo que voy a decir puede que os entren ganas y mi consejo es que recurráis a vías no convencionales para echarle un ojo (en septiembre empieza a emitirse la cuarta temporada en Estados Unidos).

Empezaré por lo obvio: la serie está llena de tacos, drogas, sexo y violencia. Y cuando digo que está llena me refiero a que en los guiones o se habla de ello en tono irónico, o directamente se pasa a la acción en cualquiera de esos campos. Si alguien es un poco susceptible pueden molestarle estas cosas porque en Californication confundir la libertad con el libertinaje es el aparente modo de ver la vida de los personajes. El vídeo que he escogido para ilustrar la entrada es totalmente opuesto a lo que estoy diciendo y por eso lo he elegido: es la forma más gráfica que he encontrado para expresar la constante contradicción de los personajes. Momentos como el de arriba son excepcionales y más que confirmar la regla, la ponen en duda.

Californication es una comedia sórdida, satírica, mordaz, inteligente y muy crítica con el sistema de valores de Estados Unidos y con el sueño de vida americano. Californication es la comedia de Sodoma y Gomorra (que el Señor pille confesados a los guionistas). No hay moral ni ética, cada hecho es comprensible a pesar de que “esté mal” y siempre, en cada secuencia, consiguen darle la vuelta a los tópicos que están criticando. No es cosa fácil, ¿eh? Cada episodio está lleno de golpes de efecto, de hachazos a lo establecido y de moralejas que a todos nos gustaría poder enunciar de vez en cuando, aunque esté mal visto. Todas las contradicciones de los personajes y sus bajezas conducen a un caos ordenado. En este sentido, me quedo con la tercera acepción de la palabra “caos” del diccionario de la Real Academia de la Lengua:

3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.

Hank Moody (David Duchovny), es un tipo infantiloide y, por ello, tremendamente tierno. Tiene sus normas, claro, conoce las reglas, pero su naturaleza caprichosa y su falta de madurez le hacen ir de mal en peor. Podríamos decir que lo suyo son las relaciones con las mujeres, el éxito sexual, pero fracasa una y otra vez con la mujer a la que quiere de verdad. Es el destino trágico del héroe: haga lo que haga, terminará equivocándose. Charlie Runkle (Evan Handler), es su fiel escudero. Él no triunfa en nada y por ello es absolutamente patético. Es capaz de lo peor pero, al igual que le pasa a Hank, está en su naturaleza el elegir siempre el camino equivocado. Forman una pareja patética, esperpéntica y son lamentables. Viven situaciones límite como si fueran niños y en su descubrimiento del mundo no aprenden jamás y vuelven a cometer los mismos errores una y otra vez.

Las mujeres en la serie tienen todos los papeles posibles. Karen (Natascha McElhone), es el amor de Hank. Parece la adulta de la pareja pero en realidad su objetivo es conseguir que Hank sea lo que no es. Eso sí, sus métodos son dulces. Todo lo contrario que los de Marcy (Pamela Adlon), la mujer de Charlie, que no consigue encontrar su hueco en el mundo en el que viven. El tira y afloja entre ambos personajes llega a ser cruel y despiadado, un maltrato recíproco muy sádico que termina, también, en el intento constante de aceptación del otro. Y queda Becca (Madeleine Martin), la hija de Hank y Karen, el personaje más adulto de la serie, la víctima de los despropósitos de los adultos que la rodean, una niña que ha crecido rápidamente y que ha perdido su adolescencia por el camino. Sus referentes son absolutamente nulos y su papel de adulta respecto a sus padres la lleva por el camino de la amargura.

Y sí, después de todo lo dicho, insisto en que Californication es una comedia. No es de carcajada, de scketch o situacional. Es una comedia moral, una comedia de identificación y de saberse reflejado en todas las barbaridades que se acometen. No hacen gracia las palabrotas, que ya somos mayorcitos, hacen gracia por venir de quien vienen, por surgir en el contexto más inapropiado y por ser la vía de comunicación más rápida posible. Lo mismo para la violencia o el sexo, que responden a momentos ridículos y nos enseñan el fracaso a través de lo que supuestamente es el éxito. Viendo cualquier episodio diréis: “Pero qué bestias”, y al tiempo esbozaréis una sonrisa. ¿Hay algo más disfrutable que eso?

Quizá os produzca curiosidad leer lo que escribí de la serie hace dos años y pico. Mi opinión desde entonces no ha cambiado demasiado y la serie me gusta más y más a cada capítulo.

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3 comentarios Add your own

  • 1. laserie  |  13 julio 2010 en 12:21

    Buen post, buena serie y genial el ads de Google que lo subraya.

    Responder
  • 2. elMagnate  |  13 julio 2010 en 19:28

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    El vídeo la verdad es que es mortal. Empecé a ver la serie(he empezado miles) y como me pasa con todo, nunca las acabo. No puedeo seguir más de 3 o 4 series juntas, y al final sigo las que echan en la tele(y es una elcción bastante mala). Ahora mismo, excepto Curb you Enthusiasm, todas las demás las sigo por la tele. Breaking Bad, United States of Tara, V(Bueno esta la seguía, ya no aguanto más xD).

    Responder
  • 3. Ruth  |  14 julio 2010 en 08:30

    LA SERIE: Eso del Ads me ha dejado a cuadros.

    EL MAGNATE: Yo aprovecho el verano para ver cosas porque en la tele todo se para. Estas entradas, haré más, son casi sugerencias para que si a alguien le apetece hacerse una maratón, tenga donde escoger 😉 .

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