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Un ‘Vaya semanita’ para Cuatro
Si el otro día hablábamos de que Antena 3 va a hacer una adaptación de Polònia (TV3), hoy tenemos un ejemplo parecido pero en Cuatro, que parece que se han propuesto hacer una versión nacional de Vaya semanita (ETB-2). Da la sensación de que Cuatro quiere tener, sí o sí, un programa de humor y actualidad, pero no termina de conseguirlo. La temporada pasada tuvieron que terminar Estas no son las noticias y su versión del Saturday Night Live por baja audiencia, pero ahora vuelven a la carga.
Vaya semanita es un programa más reconocido a nivel nacional gracias al efecto YouTube que Saturday Night Live, por ejemplo, y no tiene la dificultad del idioma que presenta Polònia. Es posible que el reconocimiento general actúe a su favor en principio, aunque ya sabemos que la sátira a nivel nacional no ha tenido buenos resultados siempre. En cualquier caso buscan un desembarco por la puerta grande para lo que han fichado a Arturo Valls de presentador (a mí me gusta), y van a contar con la productora del original, Pausoka, y con su director actual, Javier García de Vicuña.
En el programa habrá parodias de personajes conocidos, de la actualidad y de las costumbres españolas más típicas. La cuestión del reconocimiento es imprescindible porque si el espectador no sabe de qué tienen que reírse, no conoce la situación original, no va a gustarle el programa. Van a tener que hilar muy fino, sobre todo en lo de las costumbres.
Luego está el tema del perfil de la audiencia de la cadena. Cuatro, desde su inicio, ha cambiado el target de sus espectadores. Aunque en principio nació como una cadena para adultos modernetes, de treinta para arriba, con el paso del tiempo hay ido reduciendo la edad y cambiando el carácter. Es mucho más generalista ahora que antes, aunque el público adulto no suele quedarse en la cadena, pero eso también es obstáculo a la hora de recuperar al público que ha perdido y que, sin duda, apreciaría esta versión de Vaya semanita.
Veremos si funciona. Creo que Arturo Valls puede hacerlo bien aunque su perfil profesional más reciente le vincule con otros géneros y eso pueda despistar a la audiencia. Habrá que esperar para saber qué actores o humoristas van a participar en los sketches del programa, si serán una plantilla fija como en Vaya semanita o si funcionarán a base de cameos. El programa no es de Globomedia, lo está produciendo Plural, así que es de suponer que hay un buen número de humoristas conocidos, todos los del Saturday Night Live, que están comprometidos.
Yo creo que lo mejor es que escojan la opción intermedia. Si ya tienen a Arturo Valls, que los demás no sean demasiado conocidos. ¡Ah! Y sobre todo, que tengan paciencia. No va a resultar fácil que el programa encuentre un hueco, sobre todo porque no pega ni con cola con la cadena, pero cosas más raras se han visto.
Programas musicales, la tele mató a la estrella de la radio
Qué tiempos aquellos es los que los programas musicales eran, predominantemente, de actuaciones y entrevistas. Ahora el género reality se ha impuesto en todas sus formas posibles y los espacios que hace unos años eran la vanguardia han quedado relegados a un segundo puesto. En Casal Rock (TV3), hemos visto cantar a un grupo de jubilados, en Operación Triunfo y similares se fabrican estrellas, en El coro de la cárcel son los presos los que muestran su realidad a través de la música. Ejemplos diferentes que nos enseñan una televisión que, en lo musical, ha sabido separarse de la oferta radiofónica, cuyos esquemas estaban mucho más presentes al principio, ya fuera en versiones de onda media o de FM. Todo esto sin contar los programas de variedades de los sábados por la noche que, aunque ahora ya no se llevan, se han estado emitiendo hasta hace bien poco.
Escala en hi-fi (1961 – 1967), en Televisión Española. Tengo debilidad por los años 60 y ver a Mochi, el presentador, cantando la sintonía me llena de ternura. En Escala en hi-fi los actores cantaban en play-back los éxitos de la época al tiempo que desarrollaban una historia, como si fuera un videoclip pero sin serlo, porque no se habían inventado aún. Este programa tuvo hasta una película protagonizada por lo más de lo más del momento.
Aplauso (1978 – 1983), en Televisión Española. Llamaban a este programa «vídeo-revista» y desde la discoteca difundían la música comercial de las listas de éxito con estructura de revista en papel. Ahora hacer algo así sería un atraso. ¿Quién compra hoy en día revistas de música? El vídeo de abajo es de su segunda etapa, cuando quisieron conectar con los adolescentes y se trasladaron a la discoteca. Durante sus cinco años de vida lo dirigió José Luis Uribarri, el experto de Eurovisión.
Convivió con propuestas más minoritarias como Popgrama (1979 – 1981), o Musical Express (1978-1983), que empezó su andadura en el circuito catalán de Televisión Española para luego dar el salto a lo nacional.
Sobre el enfrentamiento entre Popgrama (en la segunda cadena) y Aplauso he encontrado este interesante artículo en el que sale a la luz la miseria de dos ofertas totalmente contrapuestas: la mayoritaria en la cadena principal, y la minoritaria pero de más calidad, en la segunda. ¿Os suena de algo? Y eso que entonces sólo había dos cadenas.
Tocata (1983 – 1987), en Televisión Española. Evolución natural de Aplauso pero enfocado a un público joven, con música comercial y gran presencia de artistas anglosajones. La canción melódica empezaba a ceder su sitio a tendencias más modernas. Popularizaron los videoclips, que hasta el momento no tenían presencia en nuestra televisión. Los canciones eran como conciertos, con el público a pie del escenario. Aquí empezó el ahora célebre José Antonio Abellán.
La edad de oro (1983 – 1985), en Televisión Española. Programa de culto asociado a la Movida Madrileña que, basando gran parte de su estructura en la difusión de las modernas tendencias musicales, dedicaba también reportajes a todo tipo de artes. España tenía que salir de la oscuridad de la dictadura y se mostraba a los ciudadanos los avances culturales que estaban por llegar a un país que empezaba a despertarse.
¡Qué noche la de aquel año! (1987), en Televisión Española. Presentado por Miguel Ríos, repasaba las últimas veinticinco décadas en la música. El componente nostálgico saltaba a la palestra y en cada programa, uno por año, artistas de cada momento volvieron al escenario.
Rockopop (1988 – 1992), en Televisión Española. Sucesor de Tocata, introdujo la lista de ventas como contenido. Beatriz Pécker fue la presentadora más emblemática. Había cierta división de opiniones entre cuál era mejor, si Tocata o Rockopop. Teresa Viejo copresentó el espacio.
La quinta marcha (1990 – 1993), en Telecinco. Irrupción de la locura con este programa mucho más cercano a la FM que a la onda media, como había venido haciendo hasta el momento Televisión Española. Reportajes, actuaciones, juegos y música, todo orientado a un público joven. Ahí estaban Penélope Cruz, Jesús Vázquez, o el insoportable Kike Supermix. Antena 3 tuvo su Leña al mono que es de goma por aquel entonces (mirad qué dice Tony Aguilar del programa). De hecho, Telecinco demandó por plagio a Televisión Española, que viendo el éxito de La quinta marcha se sacó de la manga Ponte las pilas (1991 – 1992), en La 2.
Séptimo de caballería (19881997 – 1999), fue presentado por Miguel Bosé y pese al éxito inicial terminó siendo cancelado en su segunda temporada por la poca respuesta de la audiencia. Este programa supuso una vuelta al intimismo, a las entrevistas cercanas, al tratamiento en profundidad, a la música menos comercial y a las actuaciones en directo, después de los derroteros que había tomado el género en otras cadenas. Su sustituto es No disparen al pianista, que se emite actualmente en La 2.
Y esto es todo, amigos. No he incluido propuestas como Del 40 al 1 (Canal +), porque eran radiofórmula pura y dura con un deje publicitario demasiado importante para mi gusto, aunque es innegable que la lista de ventas de los Cuarenta Principales, con canal de televisión propio, ha recogido los destinos y aficiones musicales de muchas generaciones. De hecho, otras emisoras, como Cadena Cien, forman parte activa de Operación Triunfo, y M-80 estuvo en Factor X, para sacar su tajada de la industria.
Empezaba hablando de programas basados en revistas, hemos visto cómo aparecieron el play-back, el vídeoclip, las listas de ventas, y cómo los programas iban dejando de lado al público más adulto para ir centrándose en los jóvenes, que es el punto en el que nos encontramos ahora, pese a que haya propuestas minoritarias. ¿De qué estaremos hablando dentro de diez años? A saber.
Sardá vuelve a los viajes en Telecinco
Estaba claro que, antes o después, Telecinco iba a tener que hacerse con una propuesta de viajes porque es uno de los formatos más exitosos de los últimos tiempos que aún no tenían en parrilla. Y de todas las posibilidades han escogido a Javier Sardá, que ya les hizo el Dutifrí, y se han sacado de la manga una especie de temporada adicional, a lo spin-off, en el que se limitará a visitar españoles que hagan labores conocidas en el extranjero, sin famosos de por medio. Qué raro que ahora renuncien a los famosos, igual es que a Sardá ya no le quedan amigos, o que viajar en solitario es más barato.
Yo estoy más que cansada de un formato que ya no consigue comunicarme nada. A fuerza de ver ciudades y experiencias diferentes, me da la sensación de que todo es lo mismo. Ni Españoles por el mundo, ni Callejeros Viajeros, ni ninguna otra de las opciones similares. Para mí este formato ya está acabado pero su éxito semanal indica todo lo contrario, sigue gustando y, más allá de eso, es el responsable de grandes datos en el prime time. Como para no subirse al carro. Otra cosa es que Telecinco no sepa qué hacer con Sardé después del chasco de La tribu. Es lo que tienen los contratos que se gastan. Será que no ha querido participar en Sálvame.
Los de laSexta, junto con Mediapro, están en las mismas y van a sustituir su Vidas anónimas por Denominación de origen, una especie de «Viajeros en España» en el que contarán las peculiaridades sociales y culturales de nuestras comunidades autónomas. Por si yo no quería arroz, ahí tengo dos tazas.
Tampoco es para quejarse, claro. Prefiero que proliferen este tipo de programas que otros, la verdad, pero en lo que a mí respecta ya hace tiempo que perdieron su encanto. Yo empecé a ver Afers exteriors en TV3 allá por el 2003, hace seis años de aquello, y en este tiempo han surgido tantas versiones que son pocas las que me han sorprendido. Mis favoritas: Los escapistas (AXN), y Planeta finito (laSexta), sin contar con que aún no se ha estrenado Ruta 66: La aventura, que me apetece mucho. Las demás me parecen todas iguales.
Y ahora…, Atención: pregunta. Os dejo una encuesta para que podáis marcar la opción que más os guste, a ver qué sale de ahí.
‘De repente, los Gómez’, a medio gas
Anoche me puse a ver De repente, los Gómez, la nueva serie que estrenó Telecinco. Tenía que empezar a las 21:45 horas pero como el fútbol no había terminado en La 1, alargaron hasta que el árbitro pitó el final del partido a las 21:55 emitiendo promos repetitivas de su TDT. Como lo leéis. Antes de la serie ni siquiera emitieron anuncios «de verdad». A estas horas en las que escribo aún no se han publicado los índices de audiencia así que no puedo saber si la chapuza funcionó. Más tarde me enteraré.
La serie, dicen que inspirada en The Riches, cuenta la historia de una familia que sobrevive gracias a los hurtos que lleva a cabo el padre. En uno de esos robos presencia un asesinato y para proteger su testimonio, que incrimina a uno de los delincuentes más peligrosos del país, la policía introduce a toda la familia en un programa de protección de testigos y tienen que dejar su barrio humilde para irse a vivir a una urbanización de lujo. El planteamiento no nos es ajeno, muchas veces hemos visto cómo personajes tienen que desarrollarse en ambientes ajenos al suyo, como pulpos en garajes. En las series nacionales encuentro un referente en Mis adorables vecinos, por ejemplo, o en El síndrome de Ulises en el caso opuesto de rico que va a barrio pobre.
Respecto a otro tipo de similitudes, De repente, los Gómez responde a eso que se ha dado en llamar dramedia pero funciona a medio gas. La parte de comedia no es tronchante, a mí ni siquiera me arrancó media sonrisa (el humor favorito de cada uno va por barrios), y la parte de drama pareció más parodia que otra cosa, la tensión está mal llevada en parte, creo yo, por ciertos fallos de dirección y de realización que abundan en planos innecesarios y en fallos de ritmo. Dos secuencias importantes en el capítulo de ayer me sirven de ejemplo: la del asesinato me parece que está muy mal resuelta, sobreactuada y pareció de teatrillo; la de la llegada de los Gómez a su nueva casa, con música y una voz en off fue todo lo contrario, divertida, con ritmo. Me quedé con la sensación de que esta serie tenía que ser otra cosa y que al final cambiaron de idea e introdujeron la supuesta gravedad. Seguramente me equivoque pero es lo que me pareció.
Tenemos entre manos una serie familiar. Un matrimonio con dos hijos adolescentes (chico y chica, la chica está cañón y el chico menos), y unos gemelos de nueve años. No hay abuelo pero hay un tío entre rejas, el gran Enrique Villén, el alienígena de Plutón BRB Nero entre otras muchas cosas. Un buen plantel de secundarios en el que destaca, para mi gusto, Javier Veiga como vecino víctima de los desmanes de esta familia. De los protagonistas, Alicia Borrachero me parece que está fantástica (tengo debilidad por esta actriz), Gustavo Salmerón me parece que no le ha encontrado el punto al papel (nunca me ha gustado demasiado), y las interpretaciones de los niños me parece que dejan mucho que desear (siempre tengo la sensación en este tipo de series que a los niños, si son monos, se les perdona que interpreten el texto como cantando los número de la lotería).
Cuando la serie terminó sentí que no tenía ganas de más, pero tampoco de menos. Creo que el problema de esta serie es que va a pasar muy desapercibida y eso, en Telecinco, es pecado mortal. Visto el capítulo de ayer, estoy segura de que habría funcionado mucho mejor en plan comedia y, además, habría sido más reconocible para los espectadores de la cadena. Repito que las secuencias de drama tienen muy poca intensidad y eso, en una serie que se vende como un thriller de suspense, queda extraño. El policía, interpretado por Diego Salas, me habría gustado más si hubiese caído del lado de la parodia pero en el contexto de la serie se me hacía raro, verlo ahí siempre tan enfadado, tan intenso, tan serio, a pesar de que nadie le hace ni caso.
En fin, que la serie no estuvo mal. Se deja ver a pesar de los fallos que he comentado, pero no creo que impacte (espero equivocarme). En lo que a mí respecta no sé si repetiré porque no es mi género favorito pero bueno, cosas peores se han visto, eso seguro. De repente, los Gómez no intenta nada demasiado nuevo y si se desarrolla de una manera diferente no han sabido hacérmelo ver. Para ser un piloto, me ha parecido que ponían poca carne en el asador.
Internet complementa a la estrella de la tele
Mira que les ha costado a las cadenas darle importancia a sus sitios en Internet. Van con mucho retraso, no hay más que ver las fechas de creación de sus canales en YouTube, por ejemplo, y a pesar de ser conscientes, o eso dicen, de que hay espectadores al otro lado del ordenador, siguen intentando controlar de alguna manera la incontrolable, en lugar de participar en el crecimiento.
Dicen en esta noticia que todas las cadenas quieren satisfacer la demanda de Internet, sobre todo cuando han sido los propios anunciantes los que demandan ese medio para su publicidad (que los espectadores lo demandásemos era lo de menos). A partir de ahí empiezan a trabajar para tener sus propios espacios en la red. Vale, de acuerdo, todos tienen ya su web, unas mejores que otras. Desde mi punto de vista, no dejan de ser meros escaparates y aún tienen que trabajar mucho para que los internautas televidentes sepamos que, efectivamente, contamos para algo.
Buenafuente, en su programa desde le aire, llevó de público a sus seguidores en Twitter; los de Sé lo que hicisteis… usan un poco a la gente de Internet; Antena 3 preestrena sus series en su web, con calidad y en un único archivo (fueron los primeros en hacer esto con Los hombres de Paco); Telecinco genera contenidos y programas exclusivos para la web…,. Vale, todo muy bonito, pero me sabe a poco.
Yo lo que quiero es poder compartir esos contenidos. Si cuelgan un vídeo en una web, que yo pueda cogerlo y ponerlo en mi blog rápidamente, sin tener que hacer la trampa de descargármelo en el ordenador y volverlo a subir a YouTube otra vez. Quiero ver las series y programas del tirón, sin tener que ir dándole al play a un número incontable de archivos para ver un programa completo. Quiero que si veo algo por la noche, en el prime time, a la mañana siguiente ya esté en la web para poder recomendarlo, compartirlo, criticarlo…,. Quiero que si pido un vídeo, lo suban (los de Cuatro lo hicieron, muy majos ellos). Quiero que dejen de confiar en Facebook Connect, que es la herramienta para chatear en directo mientras vemos un programa, y que se favorezca más la relación entre el espectador y el programa, y no sólo entre los espectadores. Quiero que dejen de pensar en Internet como una pantalla más y vean en ella una posibilidad de crecimiento de la televisión.
La vinculación de televisión y el televisor es un concepto reduccionista y simplista. La televisión también es Qué vida más triste o el éxito de Muchachada Nuí. La pantalla de los ordenadores se parece mucho a la pantalla de un televisor convencional (no hablo de los plasmas estratosféricos), y en ella se puede disfrutar de la programación como si cualquier cosa, añadiéndole otros alicientes. No compitan con Internet, emitan en Internet como hay que hacerlo, sin restricciones, sin miedo a las explotaciones de autor y temblando por los derechos. Si alguien vulnera sus derechos de propiedad, lo sabrán y podrán actuar en consecuencia. Dejen que los demás disfrutemos de la experiencia en toda la plenitud posible. ¿Acaso no han convivido siempre con la idea de que había gente que en casa grababa sus programas en vídeo? El de Internet es otro paso más que tendrán que dar. Déjense de reservas.
‘La escobilla nacional’, sátira rosa para Antena 3
Tengo sensaciones contradictorias con esta noticia. El equipo de Polònia con Toni Soler a la cabeza están trabajando en un nuevo formato para Antena 3. El programa semanal se llamará La escobilla nacional y con el formato gag desmontará los tópicos del mundo rosa con imitaciones de sus protagonistas, famosos y frikis de postín. Junto al equipo habitual estarán Yolanda Ramos (Homo Zapping), Edu Soto y Carlos Latre. También habrá un presentador, pero aún no se ha desvelado el nombre.
Por un lado, creo que el equipo de Polònia puede hacer un trabajo fantástico en este ámbito, a pesar de que otras de sus propuestas anteriores más centradas en la política no han tenido el resultado esperado (Mire usté en Antena 3 o la sección que tenían en Las Cerezas, el programa de Julia Otero en La 1). Por otro lado, no sé a qué público se dirige la propuesta y eso es importante. ¿Buscan enganchar a nuevos espectadores más críticos con lo rosa o quieren hacerlo para la gente que ve DEC? los viernes?
El programa, en cualquier caso, viene a solventar la papeleta que tienen sin cubrir desde que Fichados no terminase de cuajar, una propuesta que también estaba enraizada en Cataluña y que se miraba en el espejo de Alguna pregunta més?,. El título del programa, con el claro referente en Berlanga, nos recuerda inevitablemente a La parodia nacional, aquel programa musical y crítico presentado por Constantino Romero también para Antena 3. Y no quiero olvidar el programa Sexo, mentiras y alguna exclusiva que presentó la cadena el año pasado, con idénticas intenciones, y que terminó pasando a mejor vida. Antena 3 hace tiempo que quiere su programa de crítica rosa y andan a vueltas con el formato más adecuado. Quizá La escobilla nacional sea la solución.
¿Tendrán su personaje propio Patricia Conde y Ángel Martín? No sería complicado. Antena 3 nutre de contenidos Sé lo que hicisteis… y sería lógico que intentasen cobrarse el favor por esta vía. Yo soy fan de Toni Soler y del colectivo Minoria Absoluta, lo que no me gusta tanto es este empeño de Antena 3 por tener su propio programa de crítica rosa, un objetivo que llevan persiguiendo mucho tiempo. La combinación de ambas cosas puede dar un resultado extraño. Si dejasen a su aire al equipo de Polònia el resultado podría ser de mi agrado, pero si La escobilla nacional va a servir para dirimir cuestiones entre cadenas o para darle más cancha al público del viernes por la noche no sé si entraré en el juego.
No tendremos que esperar mucho para averiguarlo porque parece que quieren estrenar el programa en breve. Yo sólo espero que sea para bien.








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