Posts filed under ‘Reality’
Estrenos de hoy: hagan juego
Aunque Cuatro es la cadena que más se la juega hoy, no es la única. Estamos a finales de enero y algunas parrillas siguen sin mostrar la estabilidad necesaria como para fidelizar al espectador, ese bicho raro que pide que se emitan los programas de una forma regular y siempre a su hora. Si es que se nos ocurren unas cosas…,.
Además del 21 días de Samanta Villar, que llegará a las once y media de la noche, la tarde de Cuatro muestra signos inequívocos de falta de lucidez. Desde las tres y media hasta las cinco y veinte de la tarde, según su web, Cuatro emitirá dos episodios de Valientes, su nueva telenovela adaptada de la original argentina. Igual que Los exitosos Pells, igual. Dos horas de culebrón de estreno me parecen demasiados. Luego tienen programado un capítulo de Entre fantasmas repetido, por supuesto (prefiero Friends), y una emisión de El zapping de los surferos. Estos dos espacios son los que van a hacer de prólogo al estreno de Ana Milán en Password, que la pobre lo lleva claro porque la han dejado sin lead-in y eso está feo, muy feo. Lo que diga la rubia, el programa de Luján Argüelles, al final no se la juega esta semana y me parece un error, pero ellos sabrán.
Además, cambian todas las caras de los informativos y hasta los horarios. El de la noche, que ahora presentará Javier Ruiz, llega a las ocho, a la misma hora que el de laSexta. Nada de casualidades, nada. Gabilondo ha muerto, ¡viva Gabilondo! Veremos si él era el problema o es la forma que tienen de enfocar los informativos. A mí Javier Ruiz me gusta mucho y lo seguía al medio día, pero por la noche lo voy a tener más complicado.
En Antena 3, por su parte, presentan a las cuatro de la tarde Objetivo: Mediación, un programa que pretende hacer, otra vez, el paripé del debate de la situación de los jóvenes en los centros educativos. Apesta a moralina una vez más. Intentarán cortarle las alas al culebrón de Cuatro y, de paso, restarle duración a Tal Cual, a ver si por esas consiguen que mejore sus datos de audiencia.
Esta noche, en La 1, muerta La señora, emitirán una película, La caja 507. Podrían aguarle la fiesta a Samanta Villar porque algunas de las producciones españolas que están emitiendo han conseguido dar la sorpresa. Sin ir más lejos, el sábado con La vaquilla consiguieron un 15% del share y a punto estuvieron de darle la sorpresa a La Noria, que tuvo un 18%. Los de laSexta en cambio intentarán dar la campanada con la segunda entrega de Generación ni-ni, a la que han cambiado de día convenientemente para no ir a estrellarse el miércoles contra la final de Gran Hermano.
¿Qué va a pasar con todos estos cambios? Mañana lo sabremos. Pero si alguien quiere disfrutar de mis dotes adivinatorias, diré que creo que Cuatro lo lleva crudo. No tanto con Samanta Villar, sino como con el resto de propuestas. Es la cadena que más se la juega y lo hace de una manera algo irreflexiva porque presenta espacios nuevos pero sin ningún tipo de previsión de fracaso. El Objetivo: Mediación de Antena 3, por ejemplo, se compone sólo de cinco programas así que si no funciona, aquí paz y después gloria. La película de La 1 puede pinchar esta semana, pero se arregla a la semana siguiente emitiendo una película de otras características. Y la Generación ni-ni de laSexta ya nace con la peregrinación así que si van cambiando de día no va a extrañar a nadie.
Me guardo para otro día la publicación de una entrada titulada Callejeros Carroñeros porque después de leer esto me he puesto de muy mala leche y tanta bilis afea el blog. Haré lo que hay que hacer, me esperaré a que se emita, y después veremos.
Samanta Villar no hará porno
Cómo son las cosas, ¿eh? Samanta Villar el próximo lunes partirá la pana con su reportaje 21 días en la industria del porno, aprovechándose además de que ya no está La señora para hacerle sombra. Se han montado una promo muy creativa, que podéis ver arriba, en la que da a entender que hará una escena porno. Eso le produce curiosidad a cualquiera, hasta a mí.
Pues bien, lo que hará será dirigir una escena porno, pero no la protagoniza, como nos cuentan aquí. A los de Cuatro no les debe de haber hecho mucha gracia que se publicase la noticia, con el empeño que han puesto en vender que la periodista iba a hacer lo que nadie se imaginaba. Lo han vendido bien, que conste, pero yo nunca me terminé de creer que fuera a ser verdad.
El caso lo traigo a colación porque nos sirve para ver cómo se genera expectación en la tele, cosa cada vez más complicada porque ya está todo inventado. En el caso concreto de 21 días, el programa no ha hecho sino defraudar expectativas una y otra vez, pero eso no afecta demasiado a su credibilidad. En la tele, la memoria a corto plazo es efímera y los espectadores nos olvidamos pronto de los chascos.
En 21 días sacan mucho partido de esta situación y se benefician, además, de que no son un programa semanal, con lo que cada vez que aparecen da la sensación de que están haciendo algo nuevo. El ejemplo más claro quizá sea el programa de 21 días en la mina, en el que Samanta Villar sólo estuvo en la mina un rato. Cuando hizo 21 días a ciegas también hubo quién cuestionó con pruebas que hubiese llevado los parches de los ojos durante todo el programa. Todas estas cosas son importantes a posteriori pero mientras se emite el espacio, cumple de lejos su función.
21 días entretiene, muestra una realidad personalizada en Samanta Villar, interpreta y enseña justo lo que los espectadores quieren ver, ni más ni menos. El formato me parece bueno y le reconozco el éxito. Han sabido conectar con el público dando un paso más hacia la intimidad, pero sin desvelarla totalmente. A mí no me suelen gustar sus enfoques, prefiero puntos de vista más neutros, pero entiendo que a la gente le guste.
Con el porno entran en un terreno en teoría pantanoso pero, como siempre, las promos no pasan de ser un cebo. Es normal que las hagan. Habría estado bien que el secreto del programa no se desvelase hasta el final, pero no creo que el saber que Samanta no hará su película afecte demasiado a la audiencia. Eso sí, dicho sea de paso, el poner tantas veces «porno» en una entrada seguro que me multiplica las visitas al blog. Al final soy igual que ellos.
‘Generación ni-ni’, un envoltorio vacío
Anoche laSexta estrenó su nuevo reality, Generación ni-ni, y aunque prometían polémica, o eso es lo que ellos han intentado, yo creo que en realidad lo único que han conseguido es demostrar lo tendenciosos que son. Han descubierto la pólvora: si dejan a un grupo de veinteañeros solos en una casa, sin nada que hacer y con alcohol, se emborracharán. Eso no ser ni-ni, eso es ser joven. Qué tampoco es para tanto, creo yo. Pero empiezo por el principio.
Generación ni-ni tuvo una buena presentación de personajes, contaron bien todas las historias intercalándolas con la casa, para que fuéramos conociendo el terreno, y usaron alguna que otra artimaña para adornar el asunto, unas más elaboradas que otras. Me pareció bien que una de las chicas viera todos los vídeos de los demás, por ejemplo, pero que a un chaval le hicieran un test de Rorschach me pareció absolutamente ridículo. Al chaval también se lo pareció y estuvo haciendo guasa del asunto durante todo el programa. Usaron el zoom dramático traicionero de siempre y la música de terror de toda la vida, no se calentaron mucho la cabeza con esto.
La premisa del programa es sencilla: estos chavales van a estar haciendo una terapia intensiva aunque no va a ser como en Gran Hermano y no van a estar encerrados todo el tiempo. De hecho, creo que pasarán en el ‘Centro’ sólo unos días a la semana. Me dio mucha vergüenza ajena que repitiesen constantemente, como un mantra, palabras como confianza, responsabilidad, decepción, y la muletilla de no me defraudes, que es justo lo que ha hecho el programa conmigo, defraudarme.
Pero a lo que iba. Después de exponer toda la situación y de insinuar que los padres también tendrán que poner algo de su parte empezó el encierro. Imagino que esto es una terapia progresiva y que cada semana irán aumentando las cosas por hacer, los conflictos, los problemas…, eso lo entiendo. Hasta el momento había pensado que la falta de directo favorecía el ritmo pero en la segunda parte del programa se me desmontó la idea. No hicieron nada, menos aún de lo que hacen los de Gran Hermano. Entiendo que la desidia forme parte del supuesto proceso terapéutico (harta estoy de que nos quieran vender que los problemas de la sociedad se arreglan en la tele), pero televisivamente hablando es un torro como un piano. ¿Tres cuartos de hora de gente durmiendo, bebiendo, fumando y jugando al póker? Vamos, hombre, que el tiempo es oro.
Para terminar, llegó el chantaje. Padres quitándoles de sus habitaciones sus efectos personales más apreciados. Parece que el castigo y sus consecuencias son la primera lección, como si nos estuvieran descubriendo América, cuando lo único que fueron capaces de enseñarnos, y mal, fue el conflicto generacional de toda la vida. Eso sí, en los objetos que iban perdiendo se notaban las diferencias de clase entre ellos. A uno le quitaron un Mercedes y a otra el potito de su hermano. Eso fue lo qué me pareció más real de todo y no le sacaron ningún provecho.
En general, no me interesó el perfil de los participantes; los psicólogos me pareció que decían fatal los guiones; y el contenido me resultó tremendamente escaso. Aunque el programa esté formalmente bien hecho, eso no quiere decir nada (mirad lo que le pasó a El aprendiz). El tono moralizante del programa no me hace mella y los rótulos tendenciosos me pareció que, más que señalar la mala actitud de los jóvenes, destacaban la poca vergüenza de los creadores del programa, más interesados en el morbo que en otra cosa. Si quiero ver un botellón me bajo al parque y me ahorro charlitas absurdas.
Generación ni-ni terminó con la siguiente frase a modo de gancho cutre: «Hasta aquí hemos llegado y no habéis sido capaces de organizaros ni de responsabilizaros de nada». Eso es justo lo que dice la audiencia del programa, un 6’1% de share. Fue la última opción de la noche y empeoró los datos de El intermedio. Yo no pienso repetir.
‘La búsqueda’, a mí que no me busquen
Anoche estuve viendo el estreno de La búsqueda en Cuatro. Lo mejor que puedo decir del programa es que es correcto y seguro que tiene su público pero yo me aburrí bastante. Desde mi punto de vista el principal problema es la duración, desde las once de la noche hasta la una y media de la mañana para contar tres historias que, antes de empezar, ya suponía que iban a terminar bien. Es decir: ¿sería posible que montaran toda esa infraestructura para no obtener resultados? Me parecía improbable. Acerté.
Buena idea eso de coger tres historias tan distintas: un viaje a Venezuela a buscar a una madre, un recorrido por conventos para buscar a una hermana y un viaje a los bajos fondos para buscar a otra madre, todo con protagonistas muy distintos entre sí. A pesar de eso, me pareció que faltaba ritmo y acción, repitieron los cebos hasta la saciedad y me cansé de oír las mismas coletillas: que si hay que seguir buscando, que si estoy muy nerviosa, que si se habrá muerto…,. Yo pensaba que todo iba a terminar bien así que esos intentos de crear suspense y tensión no me hicieron mella.
Me hizo mucha gracia la señora de la segunda historia, que repitió dos veces que había buscado a sus hermanos «poniéndolo en el Pronto». Y luego, cuando se reencontró con su hermana y empezó a escuchar desgracias, repitió varias veces: «Por Dios». Muy majas estas señoras, muy cotidianas.
Prometían investigación en el programa pero no hubo demasiado de eso. Llamadas telefónicas, visitas a hospitales, edificios oficiales y autoridades. La investigación la harían antes, supongo, pero desde mi punto de vista no supieron transmitirla ni recrearla. Creo que me pareció floja porque de antemano ya sabía que todo iba a terminar bien. Habría estado genial que como primera historia hubiesen puesto una búsqueda infructuosa. Eso podría haber sido perjudicial para la imagen del programa pero habría roto expectativas y habría dado interés a lo siguiente. En lugar de eso, muchas esperas que, desde mi punto de vista, quedaron artificiosas. En conjunto me pareció más un Callejeros que otra cosa, y Callejeros tampoco me gusta demasiado, así que la semana que viene no vuelvo.
El programa estaba pensado para el late night pero Cuatro no ha tenido claro qué hacer con él. Primero iba en el horario de Callejeros y finalmente decidieron emitirlo en la franja de repeticiones de los viernes. El resultado obtenido es de un 9,2% de share. El 21 días de lujo que repusieron la semana pasada a esa misma hora hizo un 13,3% de share. La semana anterior, un Callejeros en Sierra Nevada, un 7,9%. Y la semana anterior, antes de Navidad, 21 días a ciegas hizo un 8,6%. Así las cosas, el programa no ha sido el estreno del siglo pero tampoco ha pinchado en hueso. Veremos si siguen emitiéndolo a esa hora o lo cambian de franja. Para el late night creo que es un espacio algo flojo aunque les convendría emitir novedades en esa franja para frenar la fuga de espectadores por las repeticiones. Ellos sabrán. Como decía antes, yo no creo que repita.
Por cierto, que la peli de La 1, A todo gas: Tokio Race, arrasó sin anuncios y se llevó por delante a DEC y a Sálvame Deluxe. Cuando llegue lo nuevo de José Mota esto va a ser el despiporre.
Estrenos de enero en la tele nacional
Recién terminadas las navidades las cadenas ponen los motores a máxima potencia para afrontar el segundo asalto de la temporada. Con todos los cambios habidos y por haber en el panorama, cada movimiento es una declaración de intenciones, una prueba de fuego, un globo sonda y muchísimas cosas más. Es importante no perder detalle porque lo que veamos hoy marcará la guía de cómo tiene que ser la tele de mañana.
Ayer Televisión Española estrenó la segunda temporada de Águila Roja, la serie medieval que la temporada pasada, con anuncios, marcó datos estratosféricos. Es de esperar que esta temporada siga haciendo lo mismo. De hecho, anoche lideró superando los cinco millones y medio de espectadores. Hoy llega a Cuatro La búsqueda, el programa en el que unos reporteros encontrarán a desaparecidos y les reunirán con sus familias.
El domingo 10 hay novedades en la parrilla de casi todas las cadenas. Telecinco estrena La pecera de Eva y El pacto. La pecera de Eva es una serie que en principio iba para La Siete pero al final va a tener su oportunidad a lo grande. Trata los problemas de los adolescentes desde el punto de vista de una psicóloga de un instituto. Tenía mis reservas pero la serie está planteada de una manera diferente, con mucha improvisación, así que le echaré un ojo para ver cómo funciona el experimento. El pacto es la TV Movie de adolescentes embarazadas de Fernando Colomo de la que ya hablamos aquí.
Además el mismo domingo se estrena la segunda temporada de Pánico en el plató en Antena 3, con Paquirrín como protagonista y con Luis Larrodera como presentador sustituyendo a Juan y Medio. En Cuatro se estrena la tercera temporada de Desafío extremo. A laSexta llega Quién vive ahí, el programa de reportajes centrado en casas.
El lunes 11 de enero se estrena en laSexta Periodistas Fútbol Club, el programa de deportes con Dani Mateo y Ricardo Castella. Van como teloneros de Sé lo que hicisteis… así que hay que despedirse de Padre de familia en ese horario. Por la noche El internado vuelve a Antena 3. En La 1, a las once y media de la noche, estrenan Volver con…, un programa con una famoso que volverá a los territorios de sus orígenes. Pero el acontecimiento va a darse en La 2, que estrena su nueva programación. Para todos La 2 es un magazine de contenido social en directo presentado por Montse Tejera que se emitirá de la una y media a las tres y media de la tarde. En La 2 es el programa informativo de Mara Torres que se emitirá de siete a nueve de la noche.
El martes 12 Antena 3 estrena Los protegidos, las serie de fenómenos paranormales. Algo así como Los increíbles de carne y hueso.
El viernes 15 llega a La 1 la segunda temporada de José Mota, con el éxito de Nochevieja aún fresco en la memoria de todos. Y el domingo 17 llega a Antena 3 La escobilla nacional, el programa satírico de la prensa rosa y la actualidad.
Y lo que nos queda: Generación Ni-Ni (reality para laSexta), Gran Reserva (La 1, serie), Un país para comérselo (La 1, reality gastronómico con Imanol Arias y Juan Echanove), Acusados (segunda temporada en Telecinco), Mira quién baila (Telecinco), Aída (Telecinco), I love Escassi (Telecinco, reality de citas), Los hombres de Paco (Antena 3), Famosos y mendigos (Antena 3, reality), Hay alguien ahí (Cuatro), nuevo programa de tardes (Cuatro), Valientes (Cuatro)…,.
Esta programación, por supuesto, está sujeta a variaciones y a contraprogramaciones.
Jefes infiltrados en Antena 3
El vídeo de arriba es de Undercover boss, la versión americana de un reality en el que el jefe de una empresa se inflitra entre sus empleados para conocer el funcionamiento de su empresa o algo así, no termino de entender muy bien el objetivo. Antena 3 y BocaBoca están preparando la versión nacional del programa que se llamará El jefe e irá de lo mismo.
Para que luego digan que la tele no es un reflejo de la sociedad. Que preocupa el paro, pues realities de trabajo a cascoporro. Tenemos varios ejemplos como El aprendiz (laSexta), o El secreto (Antena 3), con millonarios infiltrados en realidades sociales extremas. Además se rumoreaba que Antena 3 iba a adaptar también Famous, Rich and Homeless, con famosos viviendo en la calle. Algunas entregas de 21 días (Cuatro), han tratado el tema de la pobreza y la indigencia, y Ajuste de cuentas es un intento de adoctrinar a la gente para que no caiga en la ruina. En los internacional, hablamos hace un tiempo de Someone’s gotta go, un reality en el que son los propios trabajadores los que tienen que despedir a un compañero. Para todos los gustos, vamos.
No sé por qué no se hacen programas de pobres viviendo la vida de sus jefes. Supongo que piensan que no tendrán interés y que a la gente nos gusta más ver a los ricos pasando las de Caín. En mi caso, cuando se habla de trabajo y de condiciones laborales se me ponen los pelos como escarpias. Tengo alma de sindicalista, qué le voy a hacer, y ver determinados tratamientos voluntaristas de los aspectos laborales me enerva porque creo que el trabajo, tan necesario, está inmerso en unas condiciones y en unas relaciones que nos revientan a la mínima. Que se haga entretenimiento de algo así me parece delicado pero no me lo tengáis en cuenta, que soy una exagerada para según qué cosas.
Pero dejando de lado mis reticencias, leo en la web de la productora que tienen los derechos de la adaptación y del producto en lata. Esto es, que también pueden emitir el original, pero aún así prefieren la adaptación. ¿Por qué? Las adaptaciones son más flexibles, se españolizan los temas, se ajustan las duraciones y los tiempos de publicidad, y se controla el producto final de una forma más directa. Se pierde espectacularidad, claro, porque en España hay menos empresarios de los que tirar para que protagonicen estos espectáculos y hay menos empresas grandes en las que se pueda poner en práctica el experimento. Puede terminar pasando como con Esta casa era una ruina, que anuncian a bombo y platillo que han tenido que derrumbar una casa y eso en la versión americana lo hacen en cada episodio, pero funciona.
En fin, que veremos qué nos depara El jefe y si los espectadores de Antena 3 aceptan barco como animal acuático. A mí me gustaría que no se lo tomasen en serio y que no lo vendiesen como experimento sociológico, como hicieron con Curso del 63, pero quizá eso sea demasiado pedir. ¿Tanto prestigio ha perdido el entretenimiento que ya no se vende por sí solo?








Comentarios recientes