Hay alguien ahí termina en su segunda temporada
Parece ser que Cuatro y la productora Plural Entertainment han decidido no estirar el chicle de Hay alguien ahí y le pondrán fin en la segunda temporada de la serie que están grabando ahora y que se emitirá, si no hay cambios, en diciembre. Pese a que la serie no fue mal en audiencias lo cierto es que la historia no daba para mucho más y han preferido hacer una segunda temporada con resolución de misterios y cierre de tramas antes que liarse la manta a la cabeza e ir tirando hasta que ya no quedase nada.
Ya dije en su momento que la serie me pareció que estaba bastante bien, teniendo en cuenta el público al que iba dirigida, y como parece que la experiencia les ha gustado ahora andan liados con la posibilidad de un spin-off que circula por ahí y que depende en gran medida de las audiencias que marque esta segunda temporada que está ya a punto de caramelo.
La única manera, me parece a mí, de que una historia de lo sobrenatural pueda tener cierta continuidad lógica es incluyendo el factor procedimental de resolución de casos como hacen en Entre fantasmas, Medium o Sobrenatural, por ejemplo, y casualmente estas tres series ya están en manos de Cuatro. ¿Sería viable hacer un producto patrio siguiendo ese esquema para una cadena en la que abundan las producciones americanas del mismo corte? El personaje ya lo tienen. Es el investigador médium que interpretó William Miller y que podéis ver en la siguiente promo de la temporada pasada.
Lo que es una lástima es que para una vez que Cuatro acierta con su ficción nacional y que no la maltrata, al final sea con una serie con clara fecha de caducidad. En el fondo creo que es lo que más le conviene a esta cadena: producciones de calidad con una duración prederminada. Así evitarán que les pase lo de Gominolas, la mayor fábrica de humo de los últimos tiempos, o lo de Cuestión de sexo, que terminó abandonada en la oscuridad del late night después de cambios recurrentes en el día de emisión y que ha sido la única apuesta de ficción nacional de Cuatro que ha llegado a las tres temporadas.
Telecinco suelta lastre
De todos es sabido (y si no yo os lo cuento), que Telecinco tenía contratados a ciertos presentadores y colaboradores para colocarlos a su libre albedrío en los distintos espacios de la cadena. El personal contratado por Telecinco era así como un equipo de galácticos que gozaban de contratos de los gordos en exclusiva al margen de las productoras de los espacios en los que trabajaban.
Pues bien, ya ha saltado la liebre. Parece ser que Telecinco sólo tiene previsto renovar a ciertos imprescindibles (aún no se conoce el nombre de estos afortunados, pero ya irán saliendo), y el resto tendrán que ir a sangrar a las productoras de turno, que son las que decidirán si les contratan o no.
El primer caso que se ha conocido es el de Màxim Huerta, uno de los colaboradores de Ana Rosa, que finalmente será contratado por Cuarzo porque están muy contentos con su trabajo. Lo que no sabemos, claro, es a que reducción económica tendrá que someterse porque lo que está claro es que las productoras no pueden ahora ponerse a pagar como si tal cosa sueldos a todo el mundo, que la crisis no sólo la tiene Telecinco.
También me pregunto si se habrá terminado el tema de la exclusividad y qué consecuencias tendrá eso. Si hay algunos que van a cobrar menos es de esperar que les dejen cierta libertad a la hora de trabajar. ¿Se va a reproducir el numero de colaboradores por metro cuadrado? Dan verdaderas ganas de emigrar.
Y todo esto, que conste, sucede en un colectivo con unos sueldos nada despreciables, por mucho que se quejen algunas como la tal Sonia Monroy, que por ir una tarde a la tele a dejarse insultar cobró trescientos euros y decía, literalmente, que le pagaban una mierda pero claro, ya sabéis, la dignidad no tiene precio. Para todo lo demás, Telecinco.
La publicidad y la música
Lo que podía ser una sana hermandad entre anuncios y música se está convirtiendo, cada vez más, en una forma de perversión. Ciertas canciones son versionadas, les cambian la letra o usan los estribillos de forma machacona todo con un doble objetivo: conectar con el espectador por la vía de la banda sonora de la vida de cada uno y crear una muletilla que sea utilizable a todos los niveles. En algunos casos el resultado es irritante.
- Paul McCartney y su canción English Tea. En este vídeo se ilustra cómo un anuncio la toma, la imita y la desmonta a placer, y aquí no ha pasado nada.
- Ahora le toca a Cristian Castro y su megaéxito Azul, con el que dieron la tabarra hace unos veranos. En este caso tenemos a gente corriente cantando fatal, igual que en el reciente éxito español de «Ya lo sabía» y que no pienso poner porque me saca de quicio. Estos son menos irritantes pero para el caso es lo mismo.
- ¿Y qué me decís de esta versión de Chimo Bayo? Si en su momento le hubiesen dicho que su música serviría para anunciar atún sólo había podido contestar: «¡Ju-já!». Este es uno de esos casos en los que la publicidad hace un reciclaje sano de un tema conocido.
- Normalmente ciertas marcas se definen por hacer resurgir éxitos musicales gracias a sus campañas, pero con este ejemplo partieron la pana. ¡Qué pesados se pusieron!
- Para que no todo sean catástrofes quiero destacar uno que me gusta especialmente. Aquí tenemos Eye of the tiger, de Survivor para Rocky III pero versionada por Chiara Mastroiani para la película Persépolis.
- Y para terminar, dos aportaciones vuestras: Torta de aceite nos recordó esta serie en esta entrada. Un conjunto casposo, aprovechando un tema de Raphael.
- Y la Doctora nos trajo ese clásico de lo cutre en esta otra entrada. ¿Es que no había tenido bastante Koala ya?
Un ‘Quién sabe dónde’ para Cuatro
Si hay un programa mítico en la tele de los noventa es Quién sabe dónde, que catapultó a la fama a Paco Lobatón pese a que fue un presentador sustituto (la primera temporada la presentó Ernesto Sáenz de Buruaga). Dicen que resolvieron el 70% de los 2.750 casos planteados y que el 24 de marzo de 1993, coincidiendo con el caso de «Las niñas de Alcàsser», tuvieron 9.085.000 espectadores y un 54,0% de share. Dejando de lado la labor social del programa y su bandera para legitimarse como servicio público, fue una de las primeras muestras de morbo puro y duro de la tele nacional, aunque elegante y sobrio comparado con los tiempos que corren hoy en día.
Ahora Cuatro quiere recuperar aquella tradición y ha comprado el formato holandés Spoorloos Verdwenwn, que aquí se llamará Perdidos sin rastro y que producirá la cadena junto a Cuarzo Producciones (sí, la productora de Ana Rosa), que también produce para Telecinco Rojo y Negro, para que os hagáis una idea de por dónde pueden ir los tiros.
Se trata de buscar a desaparecidos, claro, por todo el mundo, a través de corresponsales y demás, para terminar con el emotivo encuentro o con el fracaso absoluto, según sea el resultado. Nada demasiado nuevo pero que le viene a Cuatro como anillo al dedo para los viernes por la noche, cuando tienen cabida en su parrilla esos espacios de ayuda al prójimo que tan bien les funcionan. En este caso, podremos conocer a fondo las rencillas familiares y demás información mientros ellos andan buscando pistas por ahí. Veremos en qué termina esto pero a mí me huele a éxito de audiencia, a no ser que lo presenten Núria Roca, Josep Lobató o cualquier otro con gafe asegurado.
Qué nos ha enseñado House
¿Habéis visto Mental? Es una serie sobre un psiquiatra atípico que resuelve casos complicados gracias a sus métodos poco ortodoxos. El tipo es más simpático que House, no os vayáis a pensar, y como jefa tiene a Annabella Sciorra, otra a la que la tele ha recuperado después de sus éxitos en el cine. La serie no estaría mal de no ser porque House ya existía cuando empezaron.
Anoche estaba viendo un episodio de Mental (el octavo de la primera temporada), y antes de que pasase nada «diagnostiqué» el caso porque ya lo había visto en House. No era exactamente igual, claro, pero esencialmente los conflictos eran los mismos. Que conste que House es uno de mis pasatiempos favoritos y que cuando «no hay nada más» me pongo a ver una repetición, así que me conozco los casos al dedillo.
Tenemos aquí una de las coincidencias que suceden cuando la televisión repite éxitos: un procedimental con un médico peculiar y su trasunto. En cinco temporadas House ha tenido 110 episodios en los que han desarrollado casos de enfermedades raras. Es difícil hacer otra serie, aunque el protagonista tenga otra especialidad médica, en la que no se repitan ciertos temas.
Otras series que nos han enseñado todo lo que teníamos que saber. En mi caso, Se ha escrito un crimen. Las series de misterio de la época no podían hacer nada por evitar tener similitudes con los casos de Jessica Fletcher. En sus 264 episodios lo resolvió prácticamente todo.
Y vosotros, ¿tenéis alguna serie preferida que haya servido de inspiración a otras en tramas y conflictos? En la comedia también pasa, que conste. En los Ochenta ser de Los problemas crecen o de Enredos de familia tenía su aquel, era como elegir entre los Beatles o los Rolling. O más recientes, Cashmere Mafia y Lipstick Jungle, dos espejos venidos a menos (a mucho menos), de Sexo en Nueva York.
Confesión: Me gusta La que se avecina
En el pecado llevo la penitencia. Tanto tiempo metiéndome con José Luis Moreno y ahora San Macario me ha castigado. Me gusta La que se avecina. ¿Es grave, doctor? No pienso justificarme pero lo cierto es que no sé cómo ha pasado. La primera temporada me pareció irregular, la segunda pasable y esta tercera ya no me la pierdo. La culpa la tiene Telecinco, que ha sabido programarla (siempre estoy echando balones fuera).
Al principio pensé que la historia del moroso no iba a dar para tanto pero como trama-excusa me vale. Ver en acción a Jordi Sánchez (el señor Recio o «Rancio», pescatero o mayorista), a Pablo Chiapella (Amador, el «Cuqui»), y a Antonia San Juan (la vedette venida a menos Estela Reynolds), es para mí risa asegurada. Qué le voy a hacer, me hacen gracia. Todos los demás son la comparsa necesaria y personajes como el de Eduardo Gómez (Maxi), son un peaje que hay que pagar.
Ahora entenderé que abandonéis el blog y que nunca jamás volváis a pasar por aquí pero tenía que decirlo. La serie me entretiene y me hace gracia por lo surrealista que es todo. ¿Diferencias con Aquí no hay quien viva? Es menos endogámica en las historias, los personajes están más pasados y los que tienen protagonsimo ahora no estaban en la de Antena 3.
Otra cosa os digo, no sé si en invierno, con la cantidad de oferta que hay, la vería, pero ahora en verano parece que entra mejor. Anoche, sin Los hombres de Paco, hicieron un 16% de share y pueden darse con un canto en los dientes porque a pesar de estar muy lejos de otros datos que marcaron otras temporadas en domingo, el panorama general ha cambiado mucho.








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