Posts tagged ‘Quién quiere ser millonario’

Internet mató al concurso de la tele

Ya es oficial, la versión americana de ¿Quién quiere ser millonario? se carga el comodín de la llamada porque la gente usaba Google para encontrar las respuestas. O esa es la versión que ellos dan: con Internet se pierde el componente humano del concurso, argumentan. Bueno, no creo que sea para tanto, ¿hay algo más humano que el momentazo de Enrique Chicote? Deberían de subtitular este vídeo en inglés porque merece estar entre los mejores momentos de la tele mundial. Dicho esto, empiezo con los peros.

Leo con fruición el blog Los concursos de la tele porque me gustan los concursos y ahí explica curiosidades inéditas, trucos de los programas y demás. La pena es que con el tiempo una va perdiendo la inocencia y cada vez estoy más pendiente de esos trucos que falsean los resultados de los concursos. Un ejemplo: ¿cómo es posible que ya tengan el premio preparado en un concurso en directo? Me hago preguntas de este tipo y, claro, así la cosa pierde su gracia. Mucho se ha hablado también de cómo los concursos ayudan a ciertos concursantes para que sigan en la competición porque su presencia gusta a los espectadores. Otros comentan que en Saber y ganar hay temas concertados para que los concursantes den sin posibilidad de tropiezo alguno la imagen de sabios que necesita el programa (hay un número mínimo de respuestas que siempre aciertan sí o sí). En fin, que en los concursos, como en cualquier otro programa, hay guionistas, la función del formato es aguantar en audiencia y, para ello, hay que manipular como se pueda y dar espectáculo y entretenimiento. Dejar esto en manos únicamente de los concursantes sería tirar el dinero y arriesgar tiempo televisivo, que vale su precio en oro.

Entonces, si esto es así, ¿por qué culpan a Google de la desaparición del comodín? Porque queda mejor decir eso que decir que si la gente no falla la cosa no tiene gracia. ¿Os gustaría un concurso en el que los concursantes superasen sin dificultad todas las pruebas? A mí, no. Si no tengo la sensación de reto verdadero el concurso me parece un asco. Y conste que hablo de concursos puros y no de realities, que ése es otro cantar. Los mejores momentos del comodín de la llamada, con la excepción del momento Chicote, son aquellos en los que el comodín se desperdicia cochinamente y al concursante se le queda cara de tonto. Es cruel pero es así y las personas somos crueles. Otro ejemplo: si en el rosco final de Pasapalabra el concursante lo completa sin vacilación alguna pensaríamos en el tongo, ¿verdad? Pero hay otras maneras de facilitarle la tarea al concursante que queremos que gane como, por ejemplo, que sus palabras sean algo más fáciles y que las definiciones sean más cortas, así perderá menos tiempo que su contrincante. ¿También de esto tiene la culpa Internet?

Está claro que la tele tiene que hacer lo que sea por mantener su halo de verosimilitud. Si se viera la trampa de los concursos se acabaría el formato así que es normal que echen balones fuera. Hay que seguir innovando para que en los concursos siga habiendo fallos y éxitos medidos. Tan medidos que ya es normal que se anuncien con antelación. A mí que hagan spoilers con el resultado de un concurso no me gusta nada pero a vista de los resultados, con el aumento de los espectadores en el día en cuestión, es lógico que lo difundan con antelación. Tienen que seguir buscando nuevas fórmulas para seguir en el candelero porque como formato de entretenimiento últimamente no están en su mejor momento.

25 octubre 2010 at 09:21 6 comentarios

El fracaso de Quién quiere ser millonario

Ayer hablábamos de concursos míticos de los 80 y hoy nos encontramos con el fiasco de un concurso mítico actual. ¿Quién quiere ser millonario? desaparece de la parrilla de Antena 3 este verano sin tener la continuidad asegurada a partir de septiembre. Volvió en mayo y no ha podido llegarle a la suela de los zapatos ni a Pasapalabra ni a Gente, y eso a pesar de la campaña que se hizo desde la cadena mencionando el arrollador éxito internacional, poniendo a Antonio Garrido de presentador y aprovechando el tirón de la oscarizada película.

Qué extraña puede llegar a ser la tele. Un concurso como éste, que tuvo un momento de gloria suprema y que ahora, en cambio, no ha podido llamar la atención de la audiencia, y eso que apenas presentaba cambios respecto a las ediciones anteriores, o quizá precisamente por eso.

Yo fui fan del concurso durante un tiempo pero me terminé cansando de la dinámica cuando los concursantes se quedaban a medias y tenían que seguir al día siguiente. Había gente que aguantaba dignamente y otra que se iba como llegó gracias a la selección previa de acertar una pregunta con rapidez, haciendo un papel sin mucho interés y quitándole de esta manera tiempo a concursantes más capaces no sólo por sus conocimientos sino también por su telegenia, que es un elemento importante, pese a quien pese.

Tal y como está el panorama televisivo actual, salta a la vista que ¿Quién quiere ser millonario? es un concurso lento, con muchas pausas y digresiones. No se trata de que las preguntas sean más o menos fáciles, ahí tenemos al incombustible Saber y ganar, se trata de generar un ritmo propio y de que no hayan tantos altibajos. Las esperas de supuesta tensión se hacen eternas y ya no se las cree nadie.

El concurso ha tenido dos etapas además de la actual. Entre 1999 y el 2001 se emitió en Telecinco con el nombre de 50×15 (el primer vídeo es de este momento). En 2005 pasó a Antena 3 que lo emitió hasta 2007 y terminó cancelándolo después de probarlo en distintos horarios, incluido el fin de semana. De manera que, al fin y al cabo, el verdadero momento de éxito del concurso fue efímero y no se puede decir que sea un clásico en nuestra tele, pero el hecho de que el formato esté en emisión en tropecientos países ha aumentando su leyenda exponencialmente.

Me gustan mucho los concursos de preguntas y respuestas. Actualmente el rey indiscutible es Pasapalabra, pero en Cuatro tienen Password, que me parece que está más que bien. En ninguno de los dos casos la cultura general es un eje o un pilar, sólo un aditivo más. Los concursos de preguntas tienen que encontrar la manera de hacerse un hueco sin resultar pesados, simplones o sin tener un afán de protagonismo desmedido como le pasó al El gran Quiz, un despliegue enorme para unos pobres resultados, o El juego del Euromillón, que se pasó de pobre y de falta de aspiraciones.

Mientras llega el concurso ideal nos tendremos que conformar con seguir a Jordi Hurtado que, pese a lo que digan por ahí, está vivo y de cyborg sólo tiene el pelo.

6 julio 2009 at 09:36 11 comentarios

Silvia Jato presentará El Millonario de Cuatro

La compra de un formato como El millonario supone para Cuatro una apuesta por introducir en su parrilla un concurso de éxito, consolidado y con una marca muy específica. Da igual como lo llamen, pocos cambios pueden introducir para hacerlo suyo si quieren aprovechar el tirón del concurso en sí.

Si hasta ahora el programa se había llamado Quién quiere ser millonario o 50×15, los de Cuatro van a darle su toque pijo y lo van a llamar Fifty Fifty, derrochando glamour y cursilería. Para abundar en esta nueva imagen nadie mejor que Silvia Jato quien dará un sello personal con su uso y abuso de los apelativos cariñosos como «chiquitín», que es muy de la Jato, o con su reconocido optimismo como el que demuestra en el vídeo que encabeza la entrada.

El programa, tal y como lo conocemos hasta ahora, ha sido conducido siempre con mano de hierro, con seriedad, creando tensión y con algún toque de ironía y sarcasmo, un equilibrio que no sé si está al alcance de la Jato, a la que veo más próxima a una actitud tipo Leticia Sabater de alegría y buen rollo.

Para presentar el nuevo Millonario yo, de haber trabajado en Cuatro, habría propuesto a Luis Larrodera que hace un trabajo fantástico al frente de Alta tensión y que parece que dentro de poco se quedará sin programa (rumore, rumore). Además, este señor ganó al segunda edición VIP de Soy el que más sabe de televisión del mundo y demostró que es un friqui de padre y muy señor mío, cosa que le valida para estar en mi panel de tipos favoritos a pesar de que durante un tiempo me cayó mal.

25 junio 2008 at 07:20 6 comentarios

Cuatro y acción

Llega junio y a Cuatro le ha dado por modificar su parrilla arrastrada por los flojos resultados del último mes. Bienvenida sea la iniciativa a pesar de que han tomado ciertas decisiones para mí cuestionables. Además del fútbol, porque no sólo de Eurocopa vive la tele, hay propuestas que os recomiendo encarecidamente.

Dexter y Ugly Betty en prime time. Sólo os puedo recomendar que disfrutéis estas dos series que, cada una en su género, son magníficas. Con Dexter os plantearéis cosas que nunca habríais pensado y Betty es una comedia genial basada en una historia archiconocida, la de la fea, pero con un tratamiento más que interesante.

Para el late night copian el modelo de La Sexta y una vez Noche Hache cierre por reformas nos ofrecerán series de calidad a la una de la madrugada. El lado bueno es que las series valen la pena: Dresden (no la he visto), Cinco hermanos (repetirán la primera temporada antes de emitir la segunda), Californication (genial), Saving Grace (fantástica), y Murder’s Womens Club (no la he visto). En el lado malo está ese horario que a mí no me convence.

Para las tardes, que no les funcionan desde que terminó Fama, preparan un programa de tarde dirigido por Santi Acosta (el de Salsa Rosa y toda la pesca), y dos concursos: Password, un juego de palabras que da tanto juego como «Password-Pasapalabra» y que está basado en un formato internacional; y 50×50, basado en Quién quiere ser millonario.

Ficción internacional de éxito, contenedor de series, programa de tarde que apesta a corazón, concursos basados en otros, fútbol…, Cuatro está abduciendo al resto de cadenas, emulándolas. Cuánta falta de imaginación, ché, qué aburrimiento.

2 junio 2008 at 08:11 13 comentarios

La casuística de los estrenos

Las temporadas son cada vez más cortas y cada vez hay más épocas de estrenos. Qué tiempos aquellos en los que la vida empezaba en septiembre y los kioskos se inundaban de coleccionables. Ahora, las novedades salpican el año. Debe de ser cosa del cambio climático.

Sólo en marzo hemos asistido a la presentación de algunas novedades como Yo estuve allí (La 1), Celebrities (La Sexta), Vidas anónimas (La Sexta), Aeropuertos (Antena 3), Esta mañana (La 1), Fago (La 1), Tres deseos (Antena 3), Dirt (Fox), La señora (La 1), Ugly Betty (Cosmopolitan) o Las tontas no van al cielo (Antena 3). Seguro que me dejo algo.

Para abril tendremos La familia Mata (Antena 3), El síndrome de Ulises (Antena 3), La que se avecina (Telecinco), OT (Telecinco), Las gafas de Angelino (Telecinco), Quién quiere ser millonario (Antena 3), tercera temporada de Prison Break (La Sexta), cuarta temporada de Mujeres desesperadas (La 2), El juego de tu vida (polígrafo en Telecinco), Réplica (Telecinco), Cuestión de sexo (Cuatro). Y seguro que me dejo algo aquí también.

A tener en cuenta en este fenómeno de saturación:

  • Que la temporada de series americana ha durado poco por la huelga de guionistas.
  • Que ya hay creada una rutina de alternancia entre determinados productos, como los reality de Telecinco y los de Cuatro, que va por el mismo camino.
  • Que Antena 3, por ejemplo, ha optado por espacios sin día fijo de emisión, como Esta casa era una ruina o Tres deseos, lo que le permite flexibilizar su parrilla.
  • Que si algo no funciona se cancela ipso facto y sin escrúpulos, dejando un hueco que hay que rellenar como sea para que la cadena no dé mala imagen.
  • Que las mini series y las TV movies, de pocos capítulos, están teniendo un auge espectacular.
  • Que la fragmentación de la audiencia y la TDT con los nuevos canales han supuesto una ampliación del mercado.

Y seguro que hay más cosas que se me pasan, que este fenómeno es complejo. Eso sí, tengo la sensación de que estamos asistiendo a un cambio en el modelo de negocio de las televisiones. Las cadenas buscan especializarse, los programas que no llegan al 20% en prime time son despreciados, se roban formatos y espacios de unas cadenas a otras, hay trasvase de actores, se han cancelado programas históricos de la prensa rosa…,.

Para alguien que, como yo, disfruta de la tele y a quien le gusta examinar las novedades con lupa, todo esto supone una vuelta a una herramienta que tenía del todo abandonada: la guía de televisión o el Teleprograma. Porque es que ni la guía que ofrece la televisión digital puede seguir el ritmo. Mirad lo que aparecía anoche en la información de la programación de Telecinco.

30 marzo 2008 at 08:41 13 comentarios


Teleadicta sin remedio

"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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