La muerte en Cuatro
Ayer un mozo murió en el encierro que se retransmitió en directo en Televisión Española y en Cuatro (os recuerdo que comparten las imágenes), y Cuatro consiguió que un videoaficionado les cediese las imágenes en exclusiva y se apresuraron a anunciar a bombo a y platillo en una nota de prensa que:
El vídeo con las imágenes ralentizadas, en el que se puede apreciar cómo el cuerno del toro se clava en el cuello del corredor, que queda tendido en el suelo y cómo éste es rápidamente arrastrado fuera del peligro por los sanitarios de Cruz Roja, que no pueden detener la mortal hemorragia…,.
Para que quede claro: ellos tienen el vídeo en el que se ve a la perfección todo lo que ocurrió, lo tienen colgado en su web porque habrán concluido que es de interés general y además mandaron a Raquel Sánchez Silva al sitio exacto para que narrase lo sucedido, por si a alguien no le había quedado claro. Repito que estamos hablando de Cuatro, no de Telecinco. Otras cadenas han ilustrado sus informaciones con fotografías y datos sacados de los perfiles que esta persona tenía en redes sociales, pasándose por el arco del triunfo el derecho de privacidad con tal de tener contenido único y diferente.
Hay que distinguir, desde mi punto de vista, entre lo que es noticia y entre lo que es una información en condiciones. Obviamente la muerte de una persona en estas circunstancias es noticia o, al menos, es la noticia que los medios pueden llegar a necesitar, pero la forma de suministrar la información es casi más importante. Aquí ha quedado claro qué es lo que querían vender y su intención de aumentar el tráfico de su web. No soy partidaria de que se haga negocio privado de este tipo de cosas, tirando del morbo más evidente y del sensacionalismo más burdo, con una muerte casi en directo. Estos espectáculos me repugnan.
Por cierto, este domingo por la tarde emiten en Cuatro un nuevo homenaje a Michael Jackson con un reportaje titulado Michael Jackson. Homenaje al rey del pop y que ya emitieron el día del funeral con un aceptable éxito de audiencia. Seguirán dándole vueltas al tema, aunque sea con contenidos repetidos, mientras tengan audiencia. Qué barato les ha salido el pack.
Arena Mix, otro Callejeros
Se ve que me estoy haciendo vieja porque no entiendo la gracia de estos programas. En Arena Mix podemos ver a gente en la playa haciendo cualquier cosa menos tomar el sol, claro, de lo contrario no tendrían nada de audiencia. Gente en pelotas, hombres comentando el físico de mujeres y viceversa, estrafalarios, extranjeros bebiendo alcohol, desfase, controles de alcoholemia…,. Y no, no soy nada simplista, así es como describen el programa en su web:
Camareros acalorados y veraneantes ociosos, familias numerosas y guiris despistados, jóvenes sexys y personajes extravagantes…,.
Es que no hay más y a mí me aburre. Será que soy de las que necesita cierta cohesión y que me gusta que, al menos en apariencia, me cuenten una historia, aunque sea de un sitio en concreto, pero en Arena Mix no se da el caso. Es como el Ola Ola del verano pasado que venía firmado por los de Callejeros pero sin la figura del reportero, que apenas sale.
Se supone que el programa es divertido y refrescante pero yo no le encuentro la gracia a ver a gente haciendo el cabra delante de una cámara y, sobre todo, me disgustan esos intentos de transgresión total que buscan convertir momentos del programa en carne de YouTube. Intuyo que ése empieza a ser el objetivo de muchos espacios, y de este también, si no no entiendo a qué viene que se intuya a dos hombres manteniendo relaciones sexuales detrás de un matorral, que se den minutos a personas a las que se insulta y que defienden su dignidad o que se mantenga en el montaje final una secuencia en la que alguien les grita para que no sigan grabando a una persona que está siendo atendida por los servicios sanitarios.
Si tengo que destacar algo me quedo con las caretas del programa, imaginativas y divertidas, pero en lo demás no me pillan otra vez. Y aún nos quedan un buen montón de días de verano por delante. Qué aburrimiento.
La sombra fantasma de Michael Jackson
Aquí tenemos un nuevo caso para Íker Jiménez. El suceso ocurrió cuando Larry King entrevistaba a Jermaine Jackson en la CNN y mostraban imágenes de Nerverland. El vídeo está editado con todo el ojo del mundo y con la mejor música posible.
Mi teoría: no es Michael Jackson porque de lo contrario aparecería haciendo el «Moonwalker» (perdón por el chiste malo).
Además, puestos a aparecerse, creo que sin lugar a dudas habría escogido un plató español, para poder darle en la cabeza al atajo de sensacionalistas que intentaron llevarse la tarde especulando a su costa aunque, bueno, igual tenía cosas mejores que hacer.
No faltará quien crea que la sombra esa es algo más que una sombra de alguien que pasaba por allí. Antes, sin tanta televisión, se han creado leyendas aún mayores, qué no puede pasar hoy en día con un medio como éste, que convierte cualquier cosa, por insignificante que sea, en una noticia. Si a eso le sumamos el efecto YouTube la locura colectiva está servida.
A veces parece que cuantos más medios hay a nuestro alcance peor los usamos. ¿Qué tendremos las personas que somos capaces de encontrar el peor uso de las mejores herramientas?
Televisión Española es un hervidero
Cómo se nota que están en proceso de cambio. No hay día que no haya una noticia, bueno o mala, relacionada con el funcionamiento interno de la cadena. No se habla de series, de programas, de presentadores…, lo que se comenta son cuestiones de índole interna que los espectadores apenas podemos valorar pero da la sensación de que alguien ha abierto la puerta de atrás y se escapan todas las conversaciones que se mantienen en los despachos.
No me parece mal, que para algo es la cadena pública y tiene que actuar con transparencia, pero me da la sensación de que muchas de las cosas que se dicen tienen la malintencionada voluntad de revolver los destinos de la cadena o de dificultar un proceso que, a la vista está, no es del gusto de todos.
Entre todas las informaciones contradictorias que saltan a diario he escogido las siguientes:
- RTVE ha firmado un acuerdo con el Ministerio de Igualdad para promover la igualdad y erradicar la violencia de género. El acuerdo contempla no sólo contenidos, sino un compromiso de trato riguroso y formación para los profesionales. Se entiende que esta es una nota positiva y que pretende transmitir una buena imagen del rumbo que va a tomar la cadena en breve.
- Protesta por el acuerdo entre RTVE y Cuatro para la emisión de los Sanfermines. La cesión de las imágenes es considerada desproporcionada y una muestra más del apoyo que desde la pública se da a operadores y productoras privadas. El despliegue de RTVE, denuncian, es mayor y Cuatro se beneficia a cambio de tres cámaras en la plaza de toros.
- «Sin publicidad en TVE perdemos todos». Plataforma creada para solicitar una moratoria en la aplicación de la nueva Ley integrada por agencias de publicidad y diferentes asociaciones. Aquí podéis ver el manifiesto completo al que hace referencia el primer vídeo.
- Imanol Arias amenaza con dejar Cuéntame:
«Mi impresión es que el día que falte la publicidad, dejo la tele. ¿En concepto de qué se me pagaría? Una tele, aun sin anuncios, tiene que aspirar a ser líder, porque yo cobro por la audiencia, por los ingresos (…). Si no me garantizan que ningún periódico pueda decir de mí que soy un sinvergüenza y que me llevo tanto dinero del erario público, no estoy dispuesto a seguir»
En fin, para qué más. Como véis, reacciones para todos los gustos ante unas medidas que han levantado la liebre. Esto me recuerda a esos entornos laborales en los que, a falta de explicación clara y concisa de las medidas que van a tomarse, se enciende la cadena de los rumores y, como en Gran Hermano, todo se magnifica.
Como simple espectadora sí que me gustaría que desde la cadena y desde el Gobierno se hubiese aportado una propuesta completa desde el principio y no se hubiese destacado tanto la vertiente económica del asunto. He llegado a leer que, para compensar el tiempo libre por la desaparición de la publicidad, los telediarios y las series iban a durar más como medida transitoria (no encuentro ahora dónde lo leí). Un disparate como un piano que no hace más que aportar confusión y dar la impresión de que esta gente no sabe lo que se hace.
Esto no ha hecho más que empezar y desde ahora hasta el final de año vamos a poder ver voces desde todos los ámbitos protestando y presionando para que no pase lo inevitable. Qué triste imagen de falta de control y de patio de vecinos.
Ana Rosa y María Teresa: la batalla final
La despedida de temporada de El programa de Ana Rosa ha dejado en el aire una cuestiónde lo más espinosa: el supuesto idilio profesional entre Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos, que podrían ver fundidos sus destinos por primera vez a partir de septiembre si todo encaja como a Telecinco le gustaría.
Aquí afirman sin pudor que a partir de septiembre La mirada crítica desaparecerá definitivamente de la parrilla merced a una ampliación de horario de El programa de Ana Rosa, que pretendería neutralizar así la pujanza de la oferta de Antena 3. Si esto sucediera, María Teresa Campos habría sido la responsable de darle la puntilla a uno de los últimos reductos informativos de calidad de Telecinco y que Vicente Vallés dejó en mucho mejor estado de salud.
Aquí especulan directamente con la posibilidad de que la Campos pasará a ser colaboradora en el programa de Quintana a pesar de que es una opción que Cuarzo no ha valorado y de que María Teresa Campos con quien tiene contrato en vigor durante dos años más en con Telecinco. Esta hipótesis la dejaron ellas abierta en su último tanteo público (en el vídeo, a partir del minuto 4’30).
Muchas cosas tienen que cuadrarse para que se termine escenificando el final de esta guerra mediática que se arrastra desde tiempos inmemoriales: para Telecinco supondría desperdiciar dos pesos pesados en un mismo espacio aunque eso podría significar un empujón a El programa de Ana Rosa, al que la competencia le pisa los talones; Ana Rosa Quintana, a través de Cuarzo, su productora, tendría que aceptar darle minutos propios a su eterna competidora, que podría dar la sorpresa renaciendo de sus cenizas y sería una amenaza ya que habría metido a la enemiga en casa; y María Teresa Campos tendría que hacer de tripas corazón, asumir su estado actual de reina destronada y aceptar la limosna de un espacio a la sombra de la rival, algo que para alguien con mucho orgullo, y no miro a nadie, podría ser vivido como «rebajarse».
Ante semejante panorama se hace necesaria una figura mediadora. Yo buscaría a alguien de la ONU con experiencia en resolver conflictos internacionales para lidiar con semejante batalla de egos. Todo esto, por supuesto, no implica que Telecinco acierte con la propuesta al darle tiempo a una y reducir el programa de la otra a una presunta sección, si es que la Campos acepta. En cualquier caso, lo único que me viene a la mente ahora es una reminiscencia de un videojuego al que le dediqué muchas horas hace un tiempo así que sólo puedo decir: ¡Fight!
El fracaso de Quién quiere ser millonario
Ayer hablábamos de concursos míticos de los 80 y hoy nos encontramos con el fiasco de un concurso mítico actual. ¿Quién quiere ser millonario? desaparece de la parrilla de Antena 3 este verano sin tener la continuidad asegurada a partir de septiembre. Volvió en mayo y no ha podido llegarle a la suela de los zapatos ni a Pasapalabra ni a Gente, y eso a pesar de la campaña que se hizo desde la cadena mencionando el arrollador éxito internacional, poniendo a Antonio Garrido de presentador y aprovechando el tirón de la oscarizada película.
Qué extraña puede llegar a ser la tele. Un concurso como éste, que tuvo un momento de gloria suprema y que ahora, en cambio, no ha podido llamar la atención de la audiencia, y eso que apenas presentaba cambios respecto a las ediciones anteriores, o quizá precisamente por eso.
Yo fui fan del concurso durante un tiempo pero me terminé cansando de la dinámica cuando los concursantes se quedaban a medias y tenían que seguir al día siguiente. Había gente que aguantaba dignamente y otra que se iba como llegó gracias a la selección previa de acertar una pregunta con rapidez, haciendo un papel sin mucho interés y quitándole de esta manera tiempo a concursantes más capaces no sólo por sus conocimientos sino también por su telegenia, que es un elemento importante, pese a quien pese.
Tal y como está el panorama televisivo actual, salta a la vista que ¿Quién quiere ser millonario? es un concurso lento, con muchas pausas y digresiones. No se trata de que las preguntas sean más o menos fáciles, ahí tenemos al incombustible Saber y ganar, se trata de generar un ritmo propio y de que no hayan tantos altibajos. Las esperas de supuesta tensión se hacen eternas y ya no se las cree nadie.
El concurso ha tenido dos etapas además de la actual. Entre 1999 y el 2001 se emitió en Telecinco con el nombre de 50×15 (el primer vídeo es de este momento). En 2005 pasó a Antena 3 que lo emitió hasta 2007 y terminó cancelándolo después de probarlo en distintos horarios, incluido el fin de semana. De manera que, al fin y al cabo, el verdadero momento de éxito del concurso fue efímero y no se puede decir que sea un clásico en nuestra tele, pero el hecho de que el formato esté en emisión en tropecientos países ha aumentando su leyenda exponencialmente.
Me gustan mucho los concursos de preguntas y respuestas. Actualmente el rey indiscutible es Pasapalabra, pero en Cuatro tienen Password, que me parece que está más que bien. En ninguno de los dos casos la cultura general es un eje o un pilar, sólo un aditivo más. Los concursos de preguntas tienen que encontrar la manera de hacerse un hueco sin resultar pesados, simplones o sin tener un afán de protagonismo desmedido como le pasó al El gran Quiz, un despliegue enorme para unos pobres resultados, o El juego del Euromillón, que se pasó de pobre y de falta de aspiraciones.
Mientras llega el concurso ideal nos tendremos que conformar con seguir a Jordi Hurtado que, pese a lo que digan por ahí, está vivo y de cyborg sólo tiene el pelo.








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