‘Periodistas Fútbol Club’ y los cambios en ‘Sé lo que hicisteis…’
El estreno de ayer de Periodistas Fútbol Club en laSexta ha supuesto algo más que la llegada de un nuevo programa de televisión. Yo diría que es más bien como una sección o un prólogo de Sé lo que hicisteis…, programa con el que, además de compartir plató, comparten parte del equipo e incluso algunos contenidos. Este estreno ha introducido cambios en la dinámica habitual de Sé lo que hicisteis…, que venía necesitando un repaso desde hacía algún tiempo.
Como programa con entidad propia, Periodistas Fútbol Club sería sorprendente si no existiera el precedente de Sé lo que hicisteis…,. A pesar de eso, Dani Mateo, Ricardo Castella y Paula Prendes están bien, pero hubo en el programa de ayer cierta histeria que supongo que terminarán controlando, algún que otro fallo de realización y las vacilaciones típicas del estreno.
Supongo que lo tendrán estudiado pero me dio la sensación de que hacer un programa diario con contenidos deportivos va a ser difícil, sobre todo en tono de humor y sabiendo que no pueden sacar imágenes de otras cadenas, pero si se han lanzado al ruedo debe de ser porque se puede. Lo que menos me gustó fue el repaso de los marcadores, muy serio y fuera del tono del espacio, y lo que más el gag del concurso de trompetas. Aprovecho desde aquí para hacer un ruego: que no saquen a Pipi Estrada más, por favor, que ese señor me saca de quicio con sus frases hechas. Tiene más moralejas que Esopo, el tío.
Poco más habría que comentar de no ser porque el estreno de Periodistas Fútbol Club ha introducido cambios en la dinámica de Sé lo que hicisteis…,. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y quizá para evitar duplicar contenidos, la sección de Dani Mateo en el programa desaparece como tal, la sección «Qué está pasando» amplía sus miras a la actualidad, «El porrazo a Telecinco» se da ahora en la sección de Ángel Martín, Alberto estuvo ayer hablando de DEC desde el croma, llegó Cristina Pedroche…, cambios pequeños que no alteran sustancialmente la esencia del programa pero que sí suponen una reestructuración.
¿No habría sido mejor opción dejar las emisiones de Padre de familia, emitir después Periodistas Fútbol Club y acortar la duración de Sé lo que hicisteis…? Al fin y al cabo, los cambios son tan poco relevantes que no sé si van a ser suficientes como para que la audiencia remonte porque últimamente van un poco de capa caída. Yo lo que noto es que cada vez les cuesta más entrar en harina aunque ayer sí es cierto que los contenidos empezaron a desfilar desde el primer momento. Hasta la presentación de Patricia Conde incluyó un avance del programa. A ver si consiguen dar un golpe de timón al asunto y se encarrilan, que el humor da más margen en este sentido que otros géneros.
‘El pacto’, chicas de hoy en día
Veremos cuánto aguanta el vídeo, que Telecinco suele borrarlos, pero mientras tanto, las imágenes de arriba son la secuencia final de la primera parte de El pacto, la mini-serie que estrenó anoche Telecinco. En audiencia fue la segunda opción, después de la peli de la La 1, y reunió a casi tres millones y medio de espectadores (18,2% de share), unas buenas cifras para tal y como está el patio.
Ya sabéis que no suelen gustarme este tipo de propuestas y lo que más me gustó de El pacto fue lo que comenté aquí: la ausencia de un famoso y el tratamiento de la moral en un caso como éste, con un embarazo múltiple y pactado. La producción está bien, los diálogos no rechinan y tuvo un buen ritmo. Pese a tener un buen montón de personajes nos situamos enseguida en el panorama y el asunto está tratado con delicadeza, sin frivolizar y sin caer en lo fácil de la criminalización.
El acierto más grande para mí fueron las actrices jóvenes, que se comen con patatas a los adultos. No sé si será porque los adultos tenían el papel más ingrato en la historia, el de no entender nada, entrar en un estado de paranoia y actuar de forma irracional, pero a algunos no me los creí en absoluto. Las chicas, pese a su situación extravagante y a ratos estrafalaria, me resultaron mucho más cuerdas en su locura. En este sentido, creo que no están bien sopesados los antagonismos. De todas formas, la mini-serie es para las jóvenes, así que el hecho de que los adultos no salgan bien parados puede ser un acierto.
La mala de la película lo borda como tal pero no es la primera vez para Marina Salas, que ya tuvo lo suyo en Desaparecida y en Hay alguien ahí. Lo mejor es que está creíble siempre. A ver si tiene suerte y no cae en el encasillamiento. Los papeles de mala son muy agradecidos, o eso dicen los del gremio, pero tener que hacer siempre de loca tiene cierto peligro. En El pacto lo borda también, como viene siendo habitual, y su disloque emocional lleva de cráneo al claustro de profesores (y me atrevo a decir, aún sin haber visto la segunda parte, que a alguno le lleva aún más lejos).
Uno de los problemas de las mini-series, el de dejar para el final el principio del conflicto, en El pacto está bien llevado y la serie no cae en la redundancia del secreto con flashback y cosas así, algo demasiado habitual para mi gusto en producciones de este tipo. La historia tiene un buen desarrollo, abunda en escenarios y no precipita la estupidez de la decisión, que se desencadenará con toda su furia en la segunda entrega.
Como decía antes, son los adultos los que no me gustan: esos profesores tan estereotipados (el director serio, la estirada y el tío bueno); los padres convencionales a más no poder cada uno en su estilo (modernos pero menos, alcohólicos, conservadores, culpables…); los novietes de las niñas (el pobre pescador pero, sobre todo, el notario, cuya evolución es muy rápida y cuando le vi aparecer con el Cola Cao creí que me partía de la risa). No están a la altura de las circunstancias. Como en la vida real, eso es cierto, pero estamos hablando de una serie.
El pacto aguanta porque no da por buena la situación que cuenta. El rebote adolescente que podría haberse materializado en un tatuaje colectivo se lleva más lejos, hasta el embarazo de siete chicas, y a pesar de la locura (está basada en hechos reales), no pierde verosimilitud. Creo que ahí reside el secreto. En estas historias los extremos son los que mandan porque, repito una vez más, esto es televisión. No ha tenido el éxito de Calpalsoro pero Trueba Colomo puede darse con un canto en los dientes. No hay nada en la mini-serie de su registro habitual pero tampoco era necesario. Sin las chicas, esto sería otra historia. Eso sí, no sé si veré la segunda parte. ¿Qué haréis vosotros?
Anuncios de medicamentos: el resfriado
Cuando el grajo vuela bajo…,. Estando el país inmerso en una ola de frío me ha parecido adecuado comentar hoy los anuncios de los medicamentos contra los resfriados porque siempre me ha llamado la atención la diferentes perspectivas que hay en el asunto. La mayoría de ellos dicen aliviar los síntomas, ninguno cura, pero deben de ser un negocio enorme porque en épocas como ésta se reproducen como esporas. Aquí va mi selección.
En éste la enfermedad es una aliada para cobrar una herencia. Suerte que el ricachón tiene el medicamento y, gracias a él, salva su vida y su fortuna.
Aquí tenemos el remedio contra la visita de la suegra. A veces estar enfermo puede ser una buena idea, pero otras…,.
Premio para el anuncio asqueroso: el moco verde en forma de enano. Pero han dado en el clavo. Después de aquello de: «Abuelo, el Iniston», ahora se han sacado de la manga éste, aunque no creo que se haga tan famoso. Es repelente.
Y en este otro dan lecciones a la gente mayor. Claro, hacen el gamberro, se comportan como niños y luego caen enfermos. Suerte que tienen el medicamento. Qué fuerte me parece.
Y es que la tos aparece en el momento más inconveniente siempre, ¿eh? Con este recurso hay muchos, pero me quedo con éste, el más típico.
Y para terminar os dejo con el making of de un anuncio de esta temporada y que, por lo menos, huye de los tópicos habituales.
‘La búsqueda’, a mí que no me busquen
Anoche estuve viendo el estreno de La búsqueda en Cuatro. Lo mejor que puedo decir del programa es que es correcto y seguro que tiene su público pero yo me aburrí bastante. Desde mi punto de vista el principal problema es la duración, desde las once de la noche hasta la una y media de la mañana para contar tres historias que, antes de empezar, ya suponía que iban a terminar bien. Es decir: ¿sería posible que montaran toda esa infraestructura para no obtener resultados? Me parecía improbable. Acerté.
Buena idea eso de coger tres historias tan distintas: un viaje a Venezuela a buscar a una madre, un recorrido por conventos para buscar a una hermana y un viaje a los bajos fondos para buscar a otra madre, todo con protagonistas muy distintos entre sí. A pesar de eso, me pareció que faltaba ritmo y acción, repitieron los cebos hasta la saciedad y me cansé de oír las mismas coletillas: que si hay que seguir buscando, que si estoy muy nerviosa, que si se habrá muerto…,. Yo pensaba que todo iba a terminar bien así que esos intentos de crear suspense y tensión no me hicieron mella.
Me hizo mucha gracia la señora de la segunda historia, que repitió dos veces que había buscado a sus hermanos «poniéndolo en el Pronto». Y luego, cuando se reencontró con su hermana y empezó a escuchar desgracias, repitió varias veces: «Por Dios». Muy majas estas señoras, muy cotidianas.
Prometían investigación en el programa pero no hubo demasiado de eso. Llamadas telefónicas, visitas a hospitales, edificios oficiales y autoridades. La investigación la harían antes, supongo, pero desde mi punto de vista no supieron transmitirla ni recrearla. Creo que me pareció floja porque de antemano ya sabía que todo iba a terminar bien. Habría estado genial que como primera historia hubiesen puesto una búsqueda infructuosa. Eso podría haber sido perjudicial para la imagen del programa pero habría roto expectativas y habría dado interés a lo siguiente. En lugar de eso, muchas esperas que, desde mi punto de vista, quedaron artificiosas. En conjunto me pareció más un Callejeros que otra cosa, y Callejeros tampoco me gusta demasiado, así que la semana que viene no vuelvo.
El programa estaba pensado para el late night pero Cuatro no ha tenido claro qué hacer con él. Primero iba en el horario de Callejeros y finalmente decidieron emitirlo en la franja de repeticiones de los viernes. El resultado obtenido es de un 9,2% de share. El 21 días de lujo que repusieron la semana pasada a esa misma hora hizo un 13,3% de share. La semana anterior, un Callejeros en Sierra Nevada, un 7,9%. Y la semana anterior, antes de Navidad, 21 días a ciegas hizo un 8,6%. Así las cosas, el programa no ha sido el estreno del siglo pero tampoco ha pinchado en hueso. Veremos si siguen emitiéndolo a esa hora o lo cambian de franja. Para el late night creo que es un espacio algo flojo aunque les convendría emitir novedades en esa franja para frenar la fuga de espectadores por las repeticiones. Ellos sabrán. Como decía antes, yo no creo que repita.
Por cierto, que la peli de La 1, A todo gas: Tokio Race, arrasó sin anuncios y se llevó por delante a DEC y a Sálvame Deluxe. Cuando llegue lo nuevo de José Mota esto va a ser el despiporre.
Estrenos de enero en la tele nacional
Recién terminadas las navidades las cadenas ponen los motores a máxima potencia para afrontar el segundo asalto de la temporada. Con todos los cambios habidos y por haber en el panorama, cada movimiento es una declaración de intenciones, una prueba de fuego, un globo sonda y muchísimas cosas más. Es importante no perder detalle porque lo que veamos hoy marcará la guía de cómo tiene que ser la tele de mañana.
Ayer Televisión Española estrenó la segunda temporada de Águila Roja, la serie medieval que la temporada pasada, con anuncios, marcó datos estratosféricos. Es de esperar que esta temporada siga haciendo lo mismo. De hecho, anoche lideró superando los cinco millones y medio de espectadores. Hoy llega a Cuatro La búsqueda, el programa en el que unos reporteros encontrarán a desaparecidos y les reunirán con sus familias.
El domingo 10 hay novedades en la parrilla de casi todas las cadenas. Telecinco estrena La pecera de Eva y El pacto. La pecera de Eva es una serie que en principio iba para La Siete pero al final va a tener su oportunidad a lo grande. Trata los problemas de los adolescentes desde el punto de vista de una psicóloga de un instituto. Tenía mis reservas pero la serie está planteada de una manera diferente, con mucha improvisación, así que le echaré un ojo para ver cómo funciona el experimento. El pacto es la TV Movie de adolescentes embarazadas de Fernando Colomo de la que ya hablamos aquí.
Además el mismo domingo se estrena la segunda temporada de Pánico en el plató en Antena 3, con Paquirrín como protagonista y con Luis Larrodera como presentador sustituyendo a Juan y Medio. En Cuatro se estrena la tercera temporada de Desafío extremo. A laSexta llega Quién vive ahí, el programa de reportajes centrado en casas.
El lunes 11 de enero se estrena en laSexta Periodistas Fútbol Club, el programa de deportes con Dani Mateo y Ricardo Castella. Van como teloneros de Sé lo que hicisteis… así que hay que despedirse de Padre de familia en ese horario. Por la noche El internado vuelve a Antena 3. En La 1, a las once y media de la noche, estrenan Volver con…, un programa con una famoso que volverá a los territorios de sus orígenes. Pero el acontecimiento va a darse en La 2, que estrena su nueva programación. Para todos La 2 es un magazine de contenido social en directo presentado por Montse Tejera que se emitirá de la una y media a las tres y media de la tarde. En La 2 es el programa informativo de Mara Torres que se emitirá de siete a nueve de la noche.
El martes 12 Antena 3 estrena Los protegidos, las serie de fenómenos paranormales. Algo así como Los increíbles de carne y hueso.
El viernes 15 llega a La 1 la segunda temporada de José Mota, con el éxito de Nochevieja aún fresco en la memoria de todos. Y el domingo 17 llega a Antena 3 La escobilla nacional, el programa satírico de la prensa rosa y la actualidad.
Y lo que nos queda: Generación Ni-Ni (reality para laSexta), Gran Reserva (La 1, serie), Un país para comérselo (La 1, reality gastronómico con Imanol Arias y Juan Echanove), Acusados (segunda temporada en Telecinco), Mira quién baila (Telecinco), Aída (Telecinco), I love Escassi (Telecinco, reality de citas), Los hombres de Paco (Antena 3), Famosos y mendigos (Antena 3, reality), Hay alguien ahí (Cuatro), nuevo programa de tardes (Cuatro), Valientes (Cuatro)…,.
Esta programación, por supuesto, está sujeta a variaciones y a contraprogramaciones.
‘Sálvame’, multa que te crió
No acabo de entender los argumentos contra Sálvame para colocarle una multa por vulnerar el horario de protección infantil. Es cierto, sí, lo vulnera, pero en estos momentos ninguna cadena lo respeta. ¿Acaso son más nocivas para los niños las historias de Sálvame que las de El diario (Antena 3)? ¿Los culebrones que emite La 1 son más apropiados? ¿Las series que pone laSexta son adecuadas para el público infantil? ¿El reality de Cuatro es idóneo?
La historia viene contada aquí y es la siguiente: hay varias denuncias de diferentes organismos de protección del espectador que se han trasladado al Comité de Autorregulación, la entidad encargada de velar por el respeto al horario de protección infantil, pero el Ministerio de Industria ha decidido iniciar un expediente al programa por una de las denuncias referida una emisión que contenía referencias sexuales explícitas. Éste expediente podría terminar en una multa de 300.000 euros. Al común de los mortales puede parecernos un pastizal pero, como bien explica Anómalo, esa cantidad es irrisoria para la cadena y equivale a doce minutos de publicidad. Una nadería sin importancia.
A mí no me gusta Sálvame pero porque no me entretiene, no porque considere que es una porquería. En el caso de serlo, no es peor que otras emisiones que, vulnerando los mismos códigos, se van siempre de rositas en asuntos como éste. Defendí en su momento que Padre de familia en laSexta no tenía que ser expedientado así que sería hipócrita por mi parte atacar a Sálvame en sentido contrario. Desde mi punto de vista, en ambos casos se trata de ficción porque Sálvame es como un culebrón de telerrealidad, pero ficción al fin y al cabo.
No entiendo por qué, puestos a quejarse, nadie se queja de las historias de El diario, que en manos de un niño pueden hacerle llegar a conclusiones equivocadas. Está más de moda ir en contra de Telecinco. Una cosa no quita la otra, pero de qué sirve que una cadena cambie sus modos si en el resto se puede seguir viendo lo mismo.
Y lo de siempre: la tele no es una niñera, el Código de Autorregulación no sirve de nada, las multas son para limpiar conciencias y en realidad el desarrollo infantil importa bien poco. Cuánto nos gusta quedarnos en lo superficial para no atacar lo profunda. Jamás volverá a haber un horario infantil tal y como lo conocimos hasta hace unos años, jamás. A ver si nos vamos haciendo a la idea.








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