‘Doctor Mateo’: pros y contras
Doctor Mateo vuelve este domingo con el estreno de la nueva temporada en Antena 3. Para empezar, creo que llegan a la lucha por las audiencias con la batalla empezada y eso es una gran desventaja si se compite contra Aída (Telecinco), El mentalista (laSexta), el cine de La 1 y lo que sea que vaya a hacer Cuatro porque eso de las Bodas cruzadas creo yo que está tocado y hundido. Creo que han decidido programar el estreno en mal momento, con ofertas de la competencia ya consolidadas y como resultado de una mala estrategia derivada del pésimo estreno del reality de niños, con lo que podríamos decir que Doctor Mateo viene a salvar el barco y tamaña responsabilidad haría temblar a cualquiera.
Doctor Mateo es una buena serie. Lo digo así, con todas las letras y sin que me tiemble el teclado. Tiene buenos personajes, la coralidad está bien llevada, el enredo no llega al absurdo, la comedia clásica está en su justa medida y la parte romántica engancha a un sector relevante de la audiencia. Quizá los temas más serios no consiguen calar de forma suficiente y su reflejo de la realidad social se queda ensombrecido por lo endogámico de la serie, y ahí es donde empiezan sus problemas. Podríamos considerar una virtud el hecho de que no dramatiza en exceso ni se toma en serio a sí misma, pero esto contradice la línea argumental de las enfermedades que aparece en cada capítulo. Al final, que Mateo sea doctor o arquitecto es lo de menos porque la serie no es un drama médico pero esta exigencia de formato encorseta a veces las historias que de verdad interesan a los espectadores. Sin ese lastre quizá la serie habría podido tomar otros caminos y habría podido luchar con más armas contra la competencia. Eso sí, siendo como es enterró a Sin tetas no hay paraíso, pero Aída es otro cantar.
Para esta nueva temporada se plantean las siguientes líneas argumentales:
- Gorka Otxoa se convierte en fijo en la serie. Gran noticia porque el actor lo vale. Veremos si su personaje, antitético al de Mateo, consigue potenciarle.
- Más protagonismo para Mario, el marido de Carol. Carol es en realidad uno de los personajes favoritos de los espectadores así que había que darle mecha. Su papel de «Reina cotilla» a lo rural la ha convertido en una imprescindible narradora.
- Se queda Elio, el hijo de Tom. El tabernero necesitaba a alguien con quien discutir y que le sacase de su predecible y constante cordura.
- Ilsa es la nueva chica del pueblo, una polaca que llega cargadita de misterios destinados a sacarlos a todos de quicio.
A decir verdad no son unas novedades aplastantes y las tramas anteriores siguen su curso así que en lo sustancial la serie no va a cambiar demasiado. Da la sensación de que han preferido ser conservadores y no tocar algo que ya funcionaba. Lo que podría interpretarse como una evidente falta de riesgo a mí me parece un sabio ejercicio de prudencia. El peligro de esto: aburrir al personal; pero si les sale bien saben que tienen a una buena pandilla de fieles esperando que todo siga igual. Si su pretensión no es liderar a costa de todo, cosa rara, han tomado la mejor decisión.
Y una vez dicho todo esto, ¿qué pensáis vosotros ver el domingo?
La guerra de los gorgoritos infantiles
Me da mucha vergüenza, mucha, que Antena 3 promocione su programa Quiero cantar con la actuación de esta niña, que no es otra cosa que lo que hizo Cuatro trayéndose a Paul Potts, el primero en triunfar con «Nessum Dorma» en el programa Britain’s Got Talent. Eso sí, la madrina del programa de Antena 3 fue Isabel Pantoja, toma ya, y ni siquiera con eso el programa consiguió hacer una audiencia ni medio decente. Marcó un triste 10,5% de share durante las tres horas que duró en el prime time del domingo. Un batacazo en toda regla que se explica de una forma sencilla: no todo funciona.
Quiero cantar se presentó como en pañales y todo parecía improvisado. ¿Es posible que Jorge Fernández se atascase leyendo el cue? Un montón de niños con habilidades irregulares cantando en un escenario pelado, solos ante el peligro, sin banda que simulase música en directo y sin bailarines. Venga a salir teléfonos para que la gente votase. Dos equipos, uno de pequeños y otro de más mayores. La Pantoja «pantojeando». Soporífero a no ser que se conociese a alguna de las criaturas. Con lo que me gustaba a mí Menudas estrellas.
Pero lo más gracioso de todo es que parece que Antena 3 creía que tenía el oro y el moro con este programa (en el país de los ciegos el tuerto es el rey), y la semana pasada anunciaron que la segunda gala se emitiría en martes, en competencia directa con el programa de Telecinco del mismo pelaje y que se llama Cántame una canción. Para ello trasladaron Karabudjan (serie de Hugo Silva con nombre de volcán islandés), al prime time del jueves y ayer mismo, viendo las audiencias de su programa del domingo, rectificaron contraprogramándose a sí mismos (merecen multa por esto), y devolvieron la serie a su día original (está claro que quieren cancelarla vía fracaso de audiencia), huyendo así competir con el mismo formato con la cadena amiga, sabedores de que tienen todas las de perder.
Ridículo para Antena 3 que con este movimiento se carga no uno, sino dos espacios: Karabudjan ya flojeaba y esto va a ser la estocada; pero a Quiero cantar no le va a ir mejor porque este cambiazo se excusa en problemas de producción de un programa que en jueves tendrá que competir con Gran reserva en La 1 y el fútbol de Telecinco. A esto se le llama matar dos pájaros de un tiro.
Y ¿qué hace Telecinco? Pues también andan más liados que la pata de un romano. Cántame una canción iba a presentarlo Javier Sardá pero finalmente se lo han dado a Pilar Rubio, que progresa adecuadamente siempre y cuando no acabe de tertuliana en Sálvame. Además, presentan como jurados a Jesús Vázquez, Noemí Galera, David Bustamante y David Civera para que las connotaciones con Operación Triunfo sean inevitables, hasta ese punto dudan de su propia apuesta cuyo planteamiento, sin nominaciones ni expulsiones, tiene pinta de gala del chichinabo pero que no tendrá una competencia frontal que le quite brillo y esplendor. Otra vez, en el país de los ciegos el tuerto es el rey.
Y lo peor, niños para arriba, niños para abajo, y el Defensor del Menor de Madrid espiando a sus hijos en Tuenti. Qué país.
‘CQC’, aprobado raspado
Es todo cuestión de rodaje, lo sé. Tienen buenas presentadoras, buenos reporteros y una estructura a prueba de bombas que ya ha sido puesta en práctica otras veces y hasta en otros países. Quizá por eso sea más fácil de lo normal hacer un programa, o quizá por eso yo espero más. Espero contenidos. No concibo que un piloto de un programa de actualidad no tenga actualidad y no son los primeros que lo hacen, ¿eh? La falta de directo soluciona unas cosas pero deja en el aire otras y enseña de una forma descarnada las carencias.
Para ser un piloto considero que en este nuevo CQC no han asumido demasiados riesgos en los contenidos y eso desde mi punto de vista es un error. Tanta anécdota terminó por resultarme aburrida, la verdad, por mucho que las chicas estén simpáticas. Eso sí, les falta mucha mala leche, pero eso irán adquiriéndolo con el tiempo, si pueden. Creo que no pueden vender el programa como: «sin censura, sin nostalgia, sin amiguismos, sin demagogias»; y luego hagan todo lo contrario.Es decir: empezaron y terminaron el programa con Manel Fuentes, Arturo Valls y Juanra Bonet disfrazados; hicieron autobombo de varios espacios de la cadena; y los contenidos más arriesgados se disfrazaron de «notición» pero en realidad no tenían nada de nuevos.
A Josep Anglada ya le dio para el pelo el Follonero y no consiguieron hacerlo mejor que él, ni de lejos. La actualidad del caso Garzón, a falta de imágenes de las manifestaciones, lo arreglaron con un vídeo muy currado, pero que hubiera funcionado mejor como complemento. Los tortazos a Esti Gabilondo tampoco son de última hora y ya le sacaron provecho en laSexta. Para colmo, tanto Zapatero, como Rajoy, Moragas y el resto de políticos pillados aguantaron el tirón, que ya tienen callo.
Y para rellenar, que dos horas me parece una duración abrumadora, más si cabe si no hay actualidad, tiraron de tópicos: vídeos de Internet, cámara oculta, un supuesto periodista árabe infiltrado en la Feria de Abril y cuestionarios a la puerta de una discoteca al modo Callejeros. Nada nuevo bajo el sol.
Así que, después de lo visto, sigo pensando como dije aquí que en este formato ya está todo hecho y o son capaces de darle la vuelta, o van a terminar por perderme. Por lo que he leído por ahí, el programa ha gustado así que seguramente esté equivocada pero yo esperaba algo más que chistes reguleros y simpatía. Veremos en qué queda la cosa.
Campañas publicitarias irritantes
Hay veces que un anuncio nos saca de nuestras casillas por lo que sea (la música, el personaje, la forma de vender el producto…). Esto suele formar parte de una estrategia que se basa en la consabida frase: «que hablen de uno, aunque sea mal». Estos anuncios se pueden torear fácilmente cambiando de canal pero, ¿qué pasa cuando toda una campaña se orquesta en torno al desconcierto y se basa en sacar de quicio a la gente? Yo voy a darle el gusto a las marcas y voy a mencionar aquí algunas de las campañas más recientes que hacen que me ponga de los nervios no sólo uno de sus anuncios, sino todos los que conforman la ofensiva comercial. Entrada no apta para la gente que se enfurece rápidamente.
- Éste para mí es el peor de todos los que están haciendo. Si os fijáis, lleva un numerito que dice «nº 056». Es de tipo casting y éste me revienta especialmente porque me fastidia la siesta, que soy de las que duermen con la tele puesta y cada vez que sale este anuncio me desvelo. Luego está el del bobalicón, al que muy amablemente en la descripción del vídeo le llaman «tímido» y que a mí me recuerda a Tonino, el de CQC. Fijaos en él porque el chaval está de moda.
- El Plan B debe de referirse a poner a la gente a hacer el ridículo, cantando y bailando mal. Supongo que el objetivo es volver cotidiana la marca, o algo así, y además lo han repetido con distintas edades con idénticos tristes resultados. Lo de la señora mayor ya me parece demasiado.
- Os prometo que no entiendo lo de la zarzuela, no lo entiendo. Vale que es el género musical patrio por excelencia pero, ¿qué clientes quieren captar con estas escenificaciones tan grotescas? «No es teatro, es cierto». Yo veo el lema muy pero que muy cogido por los pelos, pero ellos sabrán. A mí estos anuncios me caen muy gordos. Y atención a las variaciones, que no son mejores para nada. Los de la autoescuela parecen todos tontos y el homenaje a La ventana indiscreta me parece un sacrilegio.
- Y para terminar el repaso, otra campaña que me hace poner en duda la viabilidad del anuncio. Pero ¿por qué son todos tan tontorrones? Dejando a un lado que se frivoliza con una situación seria como es la guerra (eso ya sería ponerse demasiado picajosa), volvemos a encontrarnos con un absurdo con el que no sé cómo pretenden que los consumidores se identifiquen con la marca. ¿La Macarena? Vamos, hombre.
Bueno, no os quejaréis, ¿eh? Menuda colección de anuncios llenos de tontos y de situaciones tontas. Como decía al principio, lo curioso es que no se trata de anuncios aislados, sino de campañas completas que rondan todas el mismo concepto. Se ve que lo tonto está de moda.
‘La duquesa’: dos más uno
El éxito de las TV Movies está alcanzando cotas insospechadas. Se habían hecho trilogías de TV Movies pero hasta ahora, que yo recuerde, ninguna TV Movie de dos episodios había generado un tercero debido al éxito de audiencia. Telecinco va a hacerlo con La duquesa, de la que ya están preparando a toda pastilla un tercer episodio antes de que se pase la fiebre.
La idea debe de haber sido espontánea porque no parece que haya mucha planificación al respecto. Ahora abordarán la etapa actual de la vida de la Duquesa de Alba y a no ser que el guión estuviese ya escrito, van a tener que seguir documentándose. Otra cuestión será la de enganchar de nuevo al equipo técnico y artístico que, debido al éxito de los dos primeros episodios, sería lógico que subieran su caché, a no ser que tuvieran estipulada la posibilidad por contrato. En cualquier caso, se difumina así una de las características de las TV Movies: el hecho de que son más baratas que las series convencionales.
En teoría cuatro millones de personas no pueden estar equivocadas y el éxito debería de repetirse, pero la lógica no impera en la televisión. Si a la tercera vuelven a arrasar, será cosa de mencionar el fenómeno en los anales de la historia de la tele. Por lo que pudiera pasar, y para ganar tiempo y generar expectación, María Teresa Campos va a entrevistar hoy a la verdadera duquesa en su programa. Si de ahí sacan miga podrán mantener entretenida a la audiencia con el tema un par de semanas. Veremos qué se les ocurre después.
Yo no he visto ninguna de las dos entregas de La duquesa aunque, llegado el momento, supongo que las repetirán. Tampoco pienso verlas entonces. No me termino de enganchar a estas producciones hagiográficas por un problema mío: no consigo separar la parte de ficción de la parte de realidad y al final termino cuestionándolo todo. No me pasa sólo con esta propuesta. Ya he dicho otras veces que las TV Movie no son mi género favorito a no ser que traten un tema distinto al de la biografía de los personajes cañí que tan poco me interesan. Entiendo, eso sí, que si la serie está bien hecha la gente la siga con fruición, como ha sido este caso, pero no es esa mi postura.
Sobre todo creo que Telecinco se ha equivocado en el planteamiento pero están a tiempo de rectificar. Si les saliera bien la jugada creo que supondría un cambio importante en el formato de las TV Movies. Como veis, hay muchas noticias al respecto y es el género de la crisis así que seguro que no será el único experimento que veamos en este sentido, si es que funciona. Lo que yo me pregunto es dónde está la barrera entre rentabilizar al máximo un producto y agotarlo definitivamente. Supongo que el tiempo, que es muy sabio, pondrá todas las cosas en su sitio.
‘V’, la renovación de un clásico
Ayer caí por casualidad en la emisión del piloto de V en TV3 y qué alegría, oigan, qué alegría. Llevaba tiempo oyendo y leyendo maravillas de la serie y la tenía en la reserva, para cuando tuviese un momento, así que anoche tuve la oportunidad de despejar todas mis dudas. Allí me planté, exigente con el remake porque la original causó furor y mi nostalgia no perdona según qué deslices, pero no hizo falta ponerse en plan revisionista porque la V de 2009 aprovecha lo mejor de la serie de 1983 y consigue desprenderse del aire crédulo de las producciones ochenteras. Con unos buenos y malos igualmente bien definidos, entran en juego otras cuestiones de índole moderna que están tratadas con soberana maestría.
Disfruté como una enana esperando a que saliese la piel de lagarto, y salió donde menos me lo esperaba. Los efectos son la bomba, claro, de eso no tenía dudas. Los personajes se enfrentan a conflictos éticos y morales que pondrán en solfa su intención de salvar el mundo y de organizar la resistencia. Otros, por su parte, ya han vendido su alma al diablo digo, a los visitantes, por una razón u otra, y se han dejado hipnotizar por la mirada de la serpiente. Si tuviera que elegir entre el catálogo de reptiles, le atribuiría el papel de víbora sin dudarlo ni un momento.
El piloto es intenso, con mucho ritmo, y deja abiertos los hilos más importantes de la serie. La dirección es firme, atrevida, con cambios constantes de escala, y las tramas no cojean, ya sean tramas emotivas, místicas o policiales, que de todo hay en esta serie. A los pocos minutos me olvidé de que estaba viendo un remake y si bien es cierto que es complicado luchar con la revisión de una historia mítica en la Ciencia Ficción, por ahora y sólo a la vista del piloto parece que no se han dejado amilanar por los precedentes y han conseguido hacer suya una historia que debería de ser Patrimonio de la Humanidad por la trascendencia que tuvo.
La nota negativa es que la serie en Estados Unidos no está funcionando tan bien como se esperaba. Tras el parón ha vuelto haciendo mínimos (cuidado con los spoilers de la entrada que enlazo), y eso es señal de alarma. Veremos si recupera fans a golpe de guerra, que es en lo que andan allí. Yo por ahora no pienso perderme los episodios de TV3. Sin comerlo ni beberlo se me ha quedado una parrilla de jueves la mar de apañada: Mujeres desesperadas y The good wife en Fox, y luego V. ¿Qué más se puede pedir?








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