‘Impares Premium’, bajón y chasco
No entiendo nada. El vídeo de arriba es supuestamente una promo del Impares Premium que estrenó anoche Neox pero no tiene nada que ver con la serie que vi. En esta promo se resume todo lo que me gustaba de Impares, una serie que he puesto siempre por las nubes y cuyo spin-off esperaba como agua de mayo, pero me he llevado un chasco de los gordos.
No entiendo por qué si promocionan así la serie, tal y como era el Impares original, si ayer mostraron otra cosa. Impares acabó retirándose de la emisión por no alcanzar los niveles de audiencia esperados. Entonces, ¿qué sentido tiene promocionar Impares Premium como la antigua serie, si no tienen nada que ver?
Entiendo que lo que vi anoche en Neox, Impares Premium, es una adaptación de Impares a los que se suponen los gustos generales que, casualmente, no son lo míos, y esperaba que una canal como Neox respetase la individualidad de la serie y fuese capaz de mantener en parrilla un producto minoritario. Se ve que con Museo Coconut tienen más que suficiente. En Impares Premium no hay casi nada de lo que me gustaba de Impares y alguien muy muy importante tendría que escribirme para convencerme de que los elementos perdidos van a volver. Es tal mi cabreo que no sé si la semana que viene seguiré en la brecha.
¿Y cuáles son los elementos perdidos? Pues la cámara oculta para empezar, algo que dotaba de mucha frescura a la serie; los personajes locos y neuróticos, los de ahora son mucho más convencionales; los problemas que criticaban las relaciones de pareja de los que pasamos de los treinta, ahora son matrimonios en terapia y ése es un recurso muy americano pero que por aquí no cuaja; la estructura loca de Impares ha desaparecido y ahora todo se encaja de manera mucho más lineal y con cortinillas explicativas. Y podría seguir enumerando cosas pero no creo que haga falta. El cambio es radical. Eso sí, los actores siguen siendo buenos y los guiones tienen un punto de irreverencia, pero mucho más sutil que en Impares, que era una locura sin freno. Claro, la duración, los capítulos de Impares Premium son más largos y ya sabemos qué pasa cuando se estira un chiste. Para acabar, de verdad, me fastidió mucho el final de las historias. No digo más para no soltar spoilers pero no me gustó nada de nada.
Que sí, que sí, que estoy cabreada. Es que esto no se hace. ¿Qué sentido tiene recuperar una serie para empeorarla? Supongo que quien no vio la primera habrá recibido ésta con más alegría que yo y no niego que mi crítica esté cegada por mis expectativas pero nunca he presumido de objetividad, y no voy a empezar a hacerlo ahora. Pueden dar gracias a que la serie se emitió sin publicidad porque no sé si habría vuelto al asunto después de un corte matador de seis minutos. ¡Yo no quería esto!
‘Salvados’ sin humor, periodismo puro
¿Voy a hablar todos los lunes de Salvados? Pues es posible. Como el programa siga así no voy a tener más remedio. Habrá quien piense que soy una pesada, que me pierde mi lado fan, quien se aburra de tanta actualidad bien contada pero, sintiéndolo mucho, creo que Salvados es uno de los mejores programas de la tele nacional, si no el mejor, y, qué caray, éste es mi blog y lloro si quiero.
El programa de anoche es para enmarcar, para revisar, para temblar ante tanta claridad. La habilidad de Jordi Évole para afrontar entrevistas complicadas ya la he comentado otras veces, las virtudes del programa también y no voy a repetirme. La novedad de esta última entrega centrada en el conflicto vasco (expresión que no me parece acertada, por cierto, porque creo que es un problema que afecta a todo el país y no sólo a una parte), fue que el tema se trató sin humor. No hubo ni un chiste, ni un chascarrillo, ni una gracia fuera de lugar. Aún así, pese a la seriedad con la que el equipo del programa enfrentó el asunto, la espontaneidad de Évole, su franqueza, su osadía al hacer las preguntas que nadie se atreve a hacer, hicieron que el Salvados de anoche se convirtiera en una especie de road movie en busca de unas respuestas que supo encontrar, contar y mostrar sin ningún tipo de partidismo, o eso me pareció a mí. ¿Es o no es periodismo del bueno?
Espero que ninguna de las partes que intervinieron se sientan maltratadas. En casos así es fácil que alguien diga que se siente engañado o que se han manipulado sus palabras. A mí me pareció que todo el mundo habló con claridad y franqueza, cosa que es de agradecer, y nadie salió ni mejor ni peor parado. También espero que no se acuse de nada a Jordi Évole como aquella otra vez en la que entrevistó a Otegi y se le acusó de haberle reído las gracias y de haber sido complaciente. Es fácil que, cuando se tratan temas como éste, la defensa sea matar al mensajero. Por otro lado, Évole suele aceptar las tortas de una manera muy cristiana. No es que ponga la otra mejilla pero no suele enfangarse en debates estériles ni en polémicas ridículas. Él luego hace un programa y deja las cosas en su sitio. Su mejor defensa es su trabajo.
Me gusta que no presuma de exclusivas, me gusta que haya gente que confíe en Salvados para contar su verdad, verdades que normalmente no saltan a los medios generales quién sabe por qué (vena conspiranoica en modo «on»), me gusta que haya más de un millón de espectadores fijos dispuestos a ver la realidad de las cosas desde la pluralidad y me gusta que se haga buena televisión sin artificios. Todo sería más sencillo si siempre fuera así.
A estas horas aún no han salido las audiencias pero preveo otro buen dato, como tiene que ser. Y la semana que viene, análisis de la visita del Papa. Supongo que ya toca alguna broma para destensar pero tendrá miga, seguro.
Por cierto, qué lío con las tildes. Sigo anclada en las viejas costumbres y me va a costar lo mío acostumbrarme a guion, solo y al resto de novedades.
Rubias: el ataque de los clones
Ya sabemos que la tele se mueve basándose en tendencias que, a veces, nos resultan difíciles de explicar pero que están ahí, a la vista de todos. La mayor parte de las veces la explicación oculta un interés por atraer / satisfacer a un público determinado y esto que cuento hoy debe de ir por ahí, aunque lo cierto es que en gente poco seriéfila puede generar confusión. En una conversación doméstica hace unos días se me planteó una duda acerca de unas cuantas rubias televisivas de serie que podían ser confundidas entre sí. Para mí la diferencia entre ellas estaba clara y, tras la explicación, mi mente almacenó una idea residual que se materializa en la entrada de hoy. Y es que es cierto, las últimas series que nos llegan de Estados Unidos apuestan por un modelo de señora nada habitual, las rubias que protagonizan la entrada de hoy.
Elizabeth Mitchell. Nacida en 1970, cuarenta años. Una experta en fertilidad en Perdidos y una agente del FBI en V. En estas dos series no interpreta a un icono sexual, aunque bien podría. En ambos casos es una reputada profesional con una azarosa vida personal.
Sonya Walger. Nacida en 1974, treinta y seis años. Un ama de casa tanto en FlashForward como en Perdidos. En ambos casos se trata de personajes cultos, con carácter, pero una vez más el espectro de lo personal incide en todo lo demás. El vídeo tiene su gracia: es un «separados al nacer».
Julie Bowen. Nacida en 1970, cuarenta años. La popularidad absoluta le ha llegado con su papel de Claire en Modern family aunque, y sin que sirva de precedente, salió en cinco episodios de Perdidos. Es un ama de casa neurótica en una familia de locos.
Monica Potter. Nacida en 1971, treinta y nueve años. Con una carrera en el cine más o menos bien resuelta, en Parenthood interpreta a un ama de casa con un hijo con Síndrome de Asperger y una hija adolescente. Ha dejado de lado su vida profesional para consagrarse a su familia. Qué miedo dan algunos vídeos de los fans.
Jessalyn Gilsig. Nacida en 1971, treinta y nueve años. Quizá ésta sea la más conocida. Ha trabajado mucho y sus papeles han sido muy distintos pero su último éxito le llega con Glee, donde interpreta a una esposa frustrada y neurótica, que sueña con tener una vida que no se corresponde en nada con su realidad y que lucha por un matrimonio con problemas creados por ella misma.
Y estos ejemplos se me han ocurrido sin pensar mucho. No son demasiado jóvenes ni demasiado mayores. Son guapas, claro, pero no responden al estereotipo de despampanantes. Su belleza está más asociada a una madurez muy bien llevada. Interpretan roles variados pero en sus últimos papeles siempre tienen la responsabilidad familiar como eje de influencia. ¿Serán ellas la representación del nuevo modelo de mujer? ¿Serán el modelo admirado por la audiencia femenina de más de treinta años? ¿Qué será, será?
‘The Walking Dead’, más muertos que vivos
Pues ya tenemos aquí la serie del momento, un proyecto arriesgado y casi único, diría yo, que según comenta Frank Darabont estuvo dando tumbos por los estudios durante cinco años sin que nadie le hiciese ni caso. Suerte que AMC estuvo al quite y la rescató de los infiernos aceptando todos los retos que se le proponían. Resultado de esa actitud es The Walking Dead, una serie explícita tanto en su continente como en su contenido. Los mimbres no podían ser mejores: un cómic del que se han editado doce volúmenes recopilatorios en castellano con todas las historias publicadas. Tengo en casa esos doce volúmenes pero no los he leído aunque me los han recomendado de forma apasionada. Con la serie aquí, iré leyéndolos a posteriori porque la adaptación es tan fiel que los spoilers están asegurados. El piloto apenas son cuatro o cinco páginas del primer volumen.
La soledad, la desolación, la desesperación, el miedo, la angustia…, todos los temores emocionales del ser humano cobran vida en su enfrentamiento con los caminantes, que se han apoderado del mundo. Rick Grimes se convierte en héroe por accidente. Es el personaje idóneo para conducir las historias porque mientras se produjo la apoteosis de los caminantes él estaba en un hospital en coma, intentando recuperarse de un disparo recibido en acto de servicio. Cuando despierta el mundo es otro, las reglas han cambiado y la supervivencia animal es la única salida. Con él vamos descubriendo todas las miserias generadas en una sociedad que está más muerta que viva, en todos los sentidos.
El piloto es muchas veces insuficiente para hacerse una idea de cómo va a evolucionar la serie pero en este caso, de forma excepcional, sienta las bases de una serie que se prevé sólida y con continuidad asegurada. En el piloto de The Walking Dead hemos podido ver sangre y vísceras en cantidades industriales pero eso no implica que sea una serie gore. Todo disparo está justificado, todo estallido cerebral está explicado por una motivación profundamente humana como la compasión, el instinto de supervivencia o la venganza. Los personajes humanos también son caminantes, van de una lado para otro, buscan desesperadamente algo, se mueven en grupo y, si hace falta, se atacan entre sí. De alguna forma tras la eclosión zombie han muerto también, aunque de otra manera, y ahora son más animales que personas.
El diseño de producción es perfecto. Los paisajes cotidianos no están recargados, los restos de la guerra se mantienen incólumes, la desolación se escribe con una caligrafía hecha de cadáveres y de caminantes que ahora habitan los espacios públicos. No hay efectismos exagerados y todo parece sacado de imágenes de cualquiera de las guerras que azota el mundo en este momento. El espectador se siente familiarizado con esos contextos apocalípticos porque el terror no sólo vive en lugares oscuros; a plena luz también puede identificarse el peligro. Respecto a la dirección, me han gustado mucho los planos subjetivos, de los que no se abusa, los planos picados para mostrar la realidad desde todos los puntos de vista y los primeros planos que sólo nos muestran una parte de lo que está sucediendo. De esta manera se transmite intensidad y tensión sin necesidad de recurrir a una edición acelerada y con reminiscencias de videoclip.
En la entrevista que cito más arriba Darabont habla de Dead Set y comenta que ni siquiera esa serie está a la altura de la suya. Que lo diga el creador de la serie tiene guasa pero no por ello tiene menos razón. Dead Set es más bien una parodia de la sociedad y en eso no se parece en nada a The Walking Dead, que se sitúa de manera inequívoca en el espectro del drama. Si bien los zombies son un elemento común, no llegan a ser los protagonistas (aunque pueda parecer lo contrario). En Dead Set servían para destripar los vicios de la sociedad moderna y en The Walking Dead se comen los despojos de una sociedad deshumanizada que, de esa manera, vuelve a sentir el miedo y recupera el atavismo.
Por todo esto, si aún no habéis visto The Walking Dead, ¡ya estáis tardando! Esta noche en Fox emiten el capítulo extendido y, además, está para descarga donde vosotros ya sabéis. Ya tenéis deberes para el fin de semana.
‘The Event’ no me ha enganchado
Bueno, lo he intentado. Pillé The Event con muchas ganas, dispuesta a entregarme totalmente a la ciencia ficción, al misterio, a las confabulaciones, pero episodio a episodio la serie me ha ido perdiendo. Ya en el piloto hubo cosas que no me gustaron, pequeños detalles que pensé que se soslayarían con el paso del tiempo pero han ido a más y finalmente, sin darme cuenta, he dejado de verla. No recuerdo ni en qué capítulo me he quedado, yo diría que el cuarto. Está claro que es demasiado pronto para valorar nada pero, por otro lado, este desapego por mi parte no ha sido premeditado ni circunstancial, ha sido totalmente natural y por eso creo que vale la pena hablar de él, porque ha sido consecuencia directa de lo que han contado en la serie.
No soy de las que busca locamente la serie heredera de Perdidos (me he comprado la edición especial que acaba de salir y es una castaña en cuanto a contenidos pero teniendo que cuenta que no tenía ninguno de los packs de los episodios el invento sale bien de precio). Perdidos llegó, estuvo y se fue, y lo que busco es algo nuevo, que me vuelvan a sorprender. Dicho así parece sencillo pero soy consciente de que ésta es una de las exigencias más altas de los seguidores de series. En The Event tenemos de nuevo una estructura desestructurada pero desde mi punto de vista no funciona porque la relación entre causa y consecuencia es demasiado clara. Es decir: da la impresión de que han escrito el guión en tarjetitas, las han tirado al aire y las han ordenado según caían. Aunque la sombra de Perdidos es alargada, no veo por qué una estructura lineal tiene que ser mala, si eso es lo que demanda la historia. Pudiendo haberse contado con, como mucho, flashback al uso, el hecho de que los cliffhanger estén por todas partes me produce la sensación de que están jugando al ratón y al gato conmigo y eso no me estimula en lo más mínimo. En resumen, que tiene demasiada presencia la estructura de la línea temporal alterada, no parece natural y da la sensación de que tiene que ser como un personaje más, cuando yo creo que su mayor protagonismo está en pasar desapercibida.
Luego tenemos a los personajes. The Event es una serie coral en la que los intereses de unos y otros chocan a la par que se necesitan. En esto me ha recordado a la difunta FlashForward. El problema de los personajes de The Event, en lo que a mí respecta, es que no son todos personajes interesante y sus conflictos, aunque entrelazados, interesan de manera irregular. El eje central de la historia, Sean buscando a su novia, no me gusta. Son personajes demasiado edulcorados para mi gusto y la forma de contar su pasado, con esos malos de manual, me resulta simplista. El más interesante quizá sea el Presidente Elías Martínez (ese Blair Underwood tremendo), que a pesar de ser un trasunto de Obama se enfrenta a disquisiciones morales y éticas muy importantes. Me da rabia que su historia con Sophia, de la que no voy a dar detalles por motivos obvios, quede enterrada tras el otro argumento, el del amor desesperado y la irracionalidad. Será que me gustan más otro tipo de historias.
Y por último, y para no enrollarme más, quiero hacer un apunte sobre el diseño de la producción de la serie. Se llevan esos aspectos de tonos fríos contrastados con la saturación en momentos clave. ¿Acaso creen que los espectadores no vamos a ser capaces de distinguir ambientes sin que nos lo indiquen con este método semáforo? Quizá pensaran que lo que no se contaba bien en el guión había que transmitirlo de otra manera (esto es una maldad mía). Valoro la posproducción, claro, pero siempre y cuando esté justificada, no como un simple elemento estético o recurso para embellecer, si es que embellece, la factura final de un producto.
Así que por todas estas cosas, he ido relegando The Event hasta olvidarme de ella. Salió del letargo cuando vi una promo en TNT y me dije: «Arrea, si ya no la veo». El caso es que en la NBC están contentos, a pesar de que las audiencias han bajado bastante desde el estreno, y la serie ha conseguido temporada completa. Tiene que ver en esto el hecho de que la serie se ha vendido a doscientos países y en algunos sitios se estrenó antes que en Estados Unidos. Es uno de esos casos es los que la serie tiene rendimiento por las ventas internacionales más que por el rendimiento nacional así que por ahí la serie no tiene problemas. Otra cosa es ese esnobismo que nos hace pensar que todo lo que tiene sello americano va a ser bueno pero en fin, esa es otra historia.
‘España pregunta, Belén responde’, un mal show con consecuencias
Tres han sido las malas noticias para el show recurrente de Telecinco con Belén Esteban y ya era hora de que la cosa empezara a dar muestras de debilidad. No tengo nada en contra de la interfecta pero ya cansa escuchar siempre lo mismo, las mismas historias. El rollo de Belén Esteban que se promueve desde Telecinco es como el familiar plasta que siempre te cuenta lo mismo. Da igual que lo veas todos los días, la cantinela es siempre calcada. Al final, terminamos rehuyendo a este familiar porque tanta desgracia relatada una y otra vez se hace indigesta, soporífera e incluso increíble. Pero al lío:
- Declaró anoche Belén Esteban que tiene en mente apartarse pronto de la televisión. ¿Será verdad? Parte del éxito de esta mujer radica en esa falacia tan vista últimamente de «decir siempre la verdad». Es algo que se repite mucho en la tele, sobre todo en los realities. Para mí es una mentira pero por lo visto esa actitud vende. ¿Cuántas veces se repite eso de «yo voy siempre de cara»? Eso es imposible, queridos, porque supondría un ejercicio tan agresivo que fundiría cualquier atisbo de popularidad, pero la gente comulga con la idea. A pesar de esto, si ése es el rol de la Esteban, tendrá que cumplirlo hasta sus últimas consecuencias. Crucemos los dedos.
- Los hispanos (lusitanos, íberos y demás familia), y sus pugnas con los romanos de Hispania doblegaron al show de Telecinco. Las audiencias hablan por sí solas: Hispania (25.8% de share y 4.793.000 espectadores); y España pregunta, Belén responde (15.2% de share y 2.959.000 espectadores). El dato de Telecinco no es malo, claro que no, pero ha sido precisamente esta cadena la que ha intentado por todos los medios hundir en el fango a los irreductibles hispanos y los resultados saltan a la vista. Ni Belén Esteban puede con Hispania, el éxito de la temporada en lo que a ficción nacional se refiere, y en Telecinco tendrán que asumir su derrota. De nada sirvió que alargasen más de lo previsto el show de anoche y tres hurras por Hospital Central, cuyo estreno de temporada fue recluido por la cadena en el late night y terminó liderando su franja. Alguien en Telecinco debería repasar los datos de audiencia y apuntarse las tendencias de los espectadores. La cadena no da pie con bola y los índices indican claramente qué se está haciendo mal. A ver si aprenden la lección.
- Y para terminar, pero no menos importante, Televisión Española avisó a Telecinco de que es la cadena pública la que tiene los derechos del formato Tengo una pregunta para usted y que no se podía imitar. Obviamente, después de lo visto anoche Telecinco se tomó a guasa el aviso, quizá esperando que los datos de audiencia fueran un consuelo, pero como no ha sido así ahora tendrán que lidiar con dos frentes, las audiencias y este aviso que espero que se materialice en algo más serio que una amenaza. No por nada, sino porque ya está bien de que aquí todo el mundo haga lo que le parece y no hayan consecuencias realmente punitivas, empezando por la contraprogramación y terminando en esto.
Telecinco estará a estas horas intentando dilucidar cómo renovar a Belén Esteban para que no pierda fuelle porque está claro que su sola presencia ya no es garantía de nada y hay que dotarla de más contenido. He leído que gente opina con guasa que terminará en Gran Hermano. Yo creo que la opción con más posibilidades es que le den un papel en una serie. ¿Extraño? Claro, rarísimo. Pero si ella quiere de verdad dejar la tele y Telecinco quiere seguir explotando su imagen, meterla en ficción sería el paso natural. Y ojo, con ficción en el sentido amplio podríamos incluir desde una serie hasta ser jurado de OT. Ahí lo dejo.








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