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Grandes programas de TV3
Los que tenemos una edad en la País Valencià hemos tenido la suerte de crecer con TV3, la autonómica catalana, que hasta el viernes podía verse en el territorio gracias a unos repetidores instalados por Acció Cultural y que se financiaron siguiendo el modelo de suscripción popular. Yo pagué mis cien pesetas en 1982 para poder ver la autonómica catalana. El proceso de cierre de los repetidores lleva en marcha un par de años y el apagón total y definitivo llegó el viernes. ¿Por qué se han clausurado los repetidores? No entraré a enumerar aquí motivos políticos pero en resumen diré que porque a Francisco Camps y su corte les ha dado la gana. No les convenía la pluralidad. Pero bueno, no es el tema, hoy quiero hacer un homenaje a esos grandes programas que pude ver en TV3 y que me enseñaron muchas de las cosas que sé hoy de televisión. La más importante: quererla y valorarla.
– Bola de Drac. Supongo que cada uno preferirá la versión doblada de su autonómica. Yo siempre preferiré la de TV3 y ésta es la canción que me sé. Fue toda una revolución y pude vivirla gracias a TV3. En Canal 9, la autonómica valenciana, llegaron bastante más tarde.
– Poblenou (1994). Fue mi primera telenovela patria (antes veía también en TV3 Neighbours), y, aunque después vendrían otras, a esta le guardo un cariño muy especial precisamente por eso, por ser la primera. Esta serie también la emitió Antena 3 con el título de Los mejores años, por si a alguien le suena. He visto crecer a Quim Gutiérrez, entre otros, gracias a ella. Con esta telenovela se inauguró el modelo de producción local, ambientada en entornos reales y con personajes cotidianos.
– La vida en un xip (1989 – 1992). Programa debate sobre actualidad con una estructura que empezaba con una serie, La granja, ambientada en un bar popular y cuyo capítulo trataba del tema en cuestión, después iba el debate y al final se aportaba una encuesta real, realizada con los parámetros sociológicos correspondientes (nada de votar por Internet y cosas de esas). De este espacio aprendí pluralidad, a debatir con argumentos y a escuchar al resto.
– Persones humanes (1993 – 1996). Cito éste porque es el recordado por haber descubierto a Buenafuente pero, en realidad, todos los programas que hacía Miquel Calçada (Mikimoto), son memorables. De estos espacios aprendí qué era el entretenimiento sano, el humor inteligente y la parodia. Muchas veces echo de menos a Mikimoto.
– Malalts de tele (1997 – 2000). Un fantástico programa de crítica televisiva que repasaba en clave de humor lo más divertido de la tele. Me enseñaron a reírme de la tele y a ellos no les denunciaron por hacer zappings. Eran otros tiempos.
Y hasta aquí mi repaso. Sé que la entrada de hoy ha quedado muy localista pero quería reivindicar de alguna manera una cadena que, por el idioma, pasa inadvertida para mucha gente. Que ahora mismo el APM? sea un éxito nacional gracias a YouTube no es casualidad, llevan muchos años produciendo buena televisión. Y conste que me he dejado el Canal 33, el segundo canal, que de ahí podría sacar programas para hacer dos entradas más. Sobre el cierre de los repetidores de TV3 sólo me queda decir una cosa:
«Como que te saquen los ojos y te meen en los agujeros»
Será sin duda una de las frases que pasará a la posteridad. La pronunció Fernando González Urbaneja, Presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, en el Foro de la Nueva Comunicación (tenéis el vídeo íntegro arriba). Se refiere al cierre de CNN+ y a la emisión en su lugar del canal 24 horas de Gran Hermano. Además ha propuesto que se destierre a Vasile porque su política vincula ética e indices de audiencia. Claro, desde Telecinco se han cabreado como monas y lo llaman machista (por atacar en su momento a Sara Carbonero), y xenófobo (por meterse con Vasile, el italiano), y vuelven a dejar claro que el cierre de CNN+ no fue cosa suya.
Meterse con Telecinco es fácil, todos sabemos hacerlo. Apuesto a que en un minuto sacamos aquí unas cuantas frases satíricas sobre la cadena. He visto blogs en los que el tema general es ir contra Telecinco y lo hacen en términos nada educados (hirientes, diría yo). La crítica es buena, claro, pero si se acompaña de argumentación, si no se convierte en un deporte de riesgo. No soy fan de las declaraciones de Urbaneja como Presidente de la APM porque me parecen titulares que buscan algo, no sé qué. Igual se le ha olvidado que en Telecinco también trabajan periodistas. Y eso de que Vasile tiene como ética los índices de audiencia… Yo diría más bien que ese es un mal endémico de una industria basada en la publicidad. Otra cosa es que desde Telecinco sepan sacarle mejor provecho al asunto que otros.
No, no voy hoy a defender a Telecinco, que cada palo aguante su vela, pero tampoco quiero aplaudir el símil que titula la entrada. No me parecen unos términos adecuados para un señor que representa un sector de la profesión y que, como tal, debería de estar más o menos a buenas con la gente del sector, o al menos simular que lo está. ¿Qué sería de un buen montón de profesionales si Telecinco desapareciera? Esa tendencia facilona a destacar a las ovejas negras se la perdono a alguien como yo, que me dedico a ver la tele y poco más, pero no a alguien que en teoría tiene que velar por el buen hacer y mediar para que ciertas prácticas cambien. Nunca me han caído bien los polis malos, qué le voy a hacer.
Urbaneja siempre ha tenido cierta querencia por la polémica, no le viene de ahora. Es de suponer que sus ataques a Telecinco vienen de su imparcialidad y que su vinculación profesional con medios más afines a Antena 3 no tiene nada que ver. Es cierto que mantiene desde hace tiempo una cruzada personal contra la «telebasura» pero, como profesional que es, yo le pediría algo de rigor. Sin quitarle la razón en lo que dice me gustaría que hiciera extensivas sus críticas a los informativos sensacionalistas en general, a los programas matinales de Antena 3, por ejemplo, que sacan réditos de las muertes atroces de niñas, que cuestionase el interés de España Directo o Corazón, corazón en una cadena como la Pública, que refutase alguna de las barbaridades de las que se alimenta un programa como el Diario de Patricia. Podría seguir poniendo ejemplos pero creo que ya os hacéis una idea de mi postura. Preferiría que se enfrentasen de verdad y de raíz los problemas de la tele actual en lugar de limitarnos a tirarle piedras a Telecinco, facilitando su victimismo y no llegando a ningún lado. Igual es demasiado pedir.
No tenemos la televisión que nos merecemos
Anoche estuve viendo El debate de La 2 en el que se analizó si nos merecemos o no la tele que tenemos. Es una cuestión peliaguda porque cuando uno se pone a pensar en estas cosas, y puestos a dar una respuesta, quizá lo más sensato sea entrar en matizaciones. Eso al menos terminaron haciendo los participantes del debate, ni sí ni no, sino todo lo contrario. Yo como de sensata tengo poco me voy a quedar directamente con el no y no porque crea que la televisión actual es mala o menos buena que en otras épocas, sino porque pienso que gran parte de la televisión actual no se hace pensando en el espectador. Tampoco es una pataleta de las mías, creo que esto es una realidad obvia y palpable que, al menos yo, tengo asumida y que sienta la base de mi experiencia televisiva.
En el debate estaba La chica de la tele, a la que no le dieron demasiadas oportunidades para expresar sus opiniones. En ciertos momentos el debate resultó demasiado avasallador pero ella aportó la cordura que hacía falta cuando le dejaron. Me quedo con casi todas las opiniones de Ramón Colom, un señor al que sigo desde hace mucho tiempo y que fue capaz de aportar puntos de vista sociales al debate. Javier Sádaba creo que pecó de cierta utopía al defender la televisión cultural y formativa. Claro, esto sería lo deseable pero no encaja en la sociedad en la que vivimos, en la que muchas veces ni siquiera la literatura va por ese camino. José Manuel Lorenzo repitió lo mismo todo el rato, que tenemos una televisión plural, Víctor Amela fue demasiado escéptico para mi gusto y Mariola Cubells estuvo ciertamente apocalíptica, cosa que quizá enflaqueció el énfasis en su defensa de la inocencia del espectador.
Doy por bueno el experimento del debate porque se tocaron temas muy interesantes pero al haber tanto contenido el resultado me pareció algo tangencial y hubo ideas que se perdieron en los turnos de palabra. Fue Ramón Colom el que dijo que la televisión actual es reflejo de la sociedad. Ayer mismo decía yo que ojalá terminase la crisis económica para ver si variaban los contenidos. Se habló mucho de las bondades de la TDT pero no se mencionó que los contenidos son la mayor parte de las veces repetidos y, otras, duplicados (varias cadenas que emiten lo mismo). Los despachos estuvieron en el punto de mira, claro, y ésta es una queja que se oye mucho en los círculos creativos del sector. Hay buenas ideas pero no hay directivos que quieran darles salida. Sobre la esclavitud de las audiencias, costó demasiado reconocer el papel de la publicidad en esto pero terminaron diciendo claramente que el objetivo de las cadenas privadas es vender anuncios y adornarlos con algo de entretenimiento.
Fue recurrente el tema de la telebasura y la sombra de Telecinco estuvo presente, aunque pareció que nadie quiso poner el dedo en la llaga directamente. Yo no soy de las que defienden el término de «telebasura», me parece que desprestigia al espectador que se entretiene con ciertos programas de televisión. A mí me parece que cada uno es libre de entretenerse como le dé la gana y no veo por qué yo, como espectadora, puedo defender la televisión y, al mismo tiempo, ponerla a caer de un burro. No me parece coherente. Tampoco me gusta esa distinción entre espectadores más o menos formados porque da la idea falsa de que se hacen dos niveles distintos de televisión y creo que no es cierto. La televisión mayoritaria es la que es, quiera o no el espectador, y luego hay ciertas cuotas que la misma televisión mantiene para que no se le acuse de nada. En este sentido mi ejemplo favorito es Ana Pastor, que en La 1 hace entrevistas incisivas al que se le ponga a tiro y es un ejemplo de buen periodismo. ¿Qué pasa? ¿Es la única profesional en España capaz de hacer algo así? Para nada, pero es a la única a la que se lo dejan hacer. Si las televisiones quisiesen seguir ese modelo ya habría más casos como el suyo.
Durante mucho tiempo se ha dicho que el mando a distancia era el que mandaba. Creo que es una de esas mentiras que se convierten en verdad de tanto repetirlas. El entretenimiento no es nocivo de por sí, el medio tampoco lo es, todo depende del uso que le demos. Ahora con Internet es cuando realmente la hegemonía de la televisión empieza a perder apoyos, de ahí tanto interés en penalizar descargas, por ejemplo, en lugar de regularlas o de establecer el negocio en ese campo. De Internet las televisiones sólo quieren las redes sociales, nada más. Apagar la tele es una posibilidad, claro, pero ¿no es mejor buscar contenidos que nos gusten? No creo que tenga nada de malo preferir tele gratis a una peli que cuesta seis o siete euros la entrada. Si la peli no te gusta, no te dejan cambiarte de sala. Con esto quiero decir que la televisión es un negocio monolítico, que hay muchas cadenas pero que en el fondo ofrecen todas lo mismo, que la evasión no es un pecado, que la publicidad se ha dejado engatusar por cantos de sirena y que los directivos, como dijo Ramón Colom, sólo piensan en los beneficios. Por todo esto, no, no tenemos la televisión que nos merecemos.
La maté porque era mía
He dudado mucho acerca de tratar el tema aquí porque es un asunto trágico, dramático y que creo que merece toda nuestra atención y nuestro cuidado en el tratamiento, pero considero que todos tendréis ganas de decir cosas al respecto así que abro la puerta al debate, confiando en vuestra inteligencia y en vuestra responsabilidad.
Este tipo de «encuentros» en los talk-shows tienen que terminarse. Pueden hablar de rencillas familiares, de operaciones de reducción de estómago, puede traer familiares de allende los mares para organizar reencuentros…, pero que dejen de retransmitir las peticiones de perdón porque no tienen medios (y no sé si quieren tenerlos), para evaluar a quién se les planta delante.
El tipo habría terminado haciendo lo mismo, con programa o sin él. La diferencia es que ahora además de asesino, es famoso. Y su notoriedad viene dada no sólo porque saliera en el programa, sino porque muchos de los que se dedican a criticar el espacio lo hacen recurriendo a las imágenes, con lo que siguen ensalzando al criminal y torturando a la familia de la víctima. Y no sólo es YouTube, herramienta a la que muchos disfrazan de diablo por cosas como ésta, medios tan solventes como El País ilustran sus artículos con fotogramas.
Desde diferentes foros se está pidiendo que se retire el programa y no creo que sea esa la solución, pero sí que deberían implementarse medidas para que cosas así no vuelvan a repetirse. Si las cadenas no son capaces de poner seso y de manejar conceptos éticos y morales para prevenir semejantes conductas, quizá el Gobierno deba regular los contenidos. En cualquier caso, la violencia de género no empieza ni termina en la tele, está incrustada en la sociedad. En la misma sociedad que reproduce las imágenes hasta el infinito con la excusa de la denuncia, por ejemplo.
El cierre de RCTV en Venezuela
Quizá la noticia más sonada de la última semana sea el cierre (supuesto cierre), del canal Radio Caracas Televisión (RCTV) por parte del gobierno de Chávez en Venezuela. Pascual Serrano nos ofrece, como poco, un análisis pormenorizado, un razonamiento, una explicación y un punto de vista que es cualquier cosa menos simplista.
Lo que las televisiones nacionales de España relatan como un abuso de autoridad de una dictadura deslegitimada, es en realidad la extinción jurídica de una concesión. Mientras que este canal podrá seguir emitiendo por cable o de forma digital, la señal analógica será ocupada por una televisión pública tal y como dicta la constitución del país. También la mayoría de los gobiernos democráticos europeos conceden y deniegan licencias sobre su espacio televisivo.
Lo que me pregunto es si la manipulación de la información o la información parcial que nos llega a través de los noticieros nacionales no supone una vulnerabilidad del derecho a la información del ciudadano. Quizá es que con la excusa de que podemos cambiar de canal, cada cadena, con su ideología, hacen de su capa un sayo y nos cuentan lo que les conviene. Y me asusta pensarlo pero, ¿por qué les conviene que pensemos determinadas cosas?
[ACTUALIZACIÓN. 1 DE JUNIO DE 2007]
Gracias a El teleoperador encuentro dos clarísimos ejemplos para ilustrar lo que comentamos en esta entrada. A ver si encontráis las similitudes entre los dos vídeos. El primero habla de una tragedia en Brasil, y el segundo es de el informativo del Canal 24 horas Internacional de TVE y comenta el cierre de RCTV.








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