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Así es ‘El cuerpo del delito’
Anoche Fox lanzó el estreno mundial de El cuerpo del delito (Body of proof), una serie sobre una patóloga forense a lo «House», con mal carácter y muy independiente, pero cuyas malas maneras tienen un fundamento que se encargaron de explicarnos bien en el piloto. Qué poco misterio dejaron para más adelante, la verdad, y ésta es una de las cosas que menos me gustó de la propuesta. Además, al ser un piloto esperaba algo con más enganche pero no, el caso procedimental de turno no fue gran cosa y hubo varios elementos previsibles, incluido el elemento tan recurrente del deus ex machina, que es cuando a la patóloga se le aparece la resolución del caso como por arte de magia.
Adoro a Dana Delany desde Playa de China y a ella se lo perdono todo. En este caso no lo hace mal pero tampoco tiene margen para construir un personaje bombón. Hay muy poco lugar para la sorpresa y las situaciones más emocionalmente críticas están resueltas, desde el punto de vista de la realización, de una forma poco ambiciosa. En general, la serie está realizada de forma distante y fría. Eché de menos primeros planos y planos detalle que nos diesen una información extra a los espectadores.
No quiero pasarme de «ágorer«. La serie es entretenida y se deja ver pero desde mi punto de vista le falta algo de química, esa poción que es algo así como la fórmula de la Coca Cola. No sé si volveré a caer en sus garras porque las dinámicas entre personajes no me interesaron demasiado y cuesta engancharse a un procedimental en el que los personajes son sosos y los casos no son epatantes. Por lo menos a mí me cuesta, sobre todo si pienso en la cantidad de cosas que hay por ver.
Esto de los estrenos mundiales tiene su miga. Aún me acuerdo de The Listener, la serie de aquél que tenía el poder de escuchar los pensamientos. Se estrenó en todo el mundo antes que en Estados Unidos. Yo la vi en Fox. Cuando se estrenó allende los mares no llegó a completar la primera temporada. En aquel caso la serie era canadiense, aunque tenía su aire USA, y a mí no me gustó demasiado tampoco. Espero por Dana Delany que Body of proof corra mejor suerte. Esta vengadora en busca de su redención personal no creo que sea el personaje que ella merece, pero menos da una piedra.
‘Destino Eurovisión’, operación fracaso
La selección de un cantante para Eurovisión termina esta noche en La 1 y, la verdad, no he seguido nada (no he sido la única). Televisión Española anda a la búsqueda de cantantes y no debe de estar muy contenta con el resultado porque pese a tener ya finalistas aún tienen el cuajo de manifestar en los medios que es una pena que ningún cantante conocido haya querido optar a representar a España en el Festival.
Yo no entiendo nada. Pretendían desde Televisión Española que artistas consagrados se apuntasen a la selección llamando a un teléfono y pasasen la criba de la misma manera que los aspirantes no conocidos. ¿En serio? Luego seremos los demás lo que no nos tomamos en serio el certamen. Con lo que cuesta todo el tinglado sería de esperar que desde la cadena tuviesen un plan algo más consistente para afrontar el reto, que no es otro que no pasar inadvertidos en todo este asunto, como así está ocurriendo.
Luego podemos comprobar que han hecho una promo de la final de la selección con la canción que ganó el año pasado en Eurovisión así que la gente que, como yo, no ha visto nada del proceso de selección, seguimos sin saber quiénes son los aspirantes. Si, en la noticia habla de dos solistas y de un grupo de chicos pero, al no ser conocidos, pues me quedo igual que estaba. Mi curiosidad no llega hasta buscarlos en YouTube pero ahí están.
¿Me lo parece a mí o esto es un despropósito? Otros años ya lo ha sido, claro, pero en sentido diferente. Me da la sensación de que tanto cambio de normas, tantos filtros para evitar apoyos externos y tanta precaución han conducido a la invisibilidad de Eurovisión en Televisión Española. Ojo, no me refiero al Festival en sí, sino a todas estas selecciones y demás. Parece que todo era más divertido cuando el público podía participar de una manera más activa y, desde luego, a nivel nacional, todo era mucho más conocido cuando era la cadena la que elegía al artista en cuestión. Los datos de audiencia han ido cayendo en picado semana a semana: 10,6% el estreno, 9,5% la semana siguiente y un 7,6% la semana pasada. Lo que decía: Destino Eurovisión ha sido prácticamente invisible.
No creo que valga la pena decir lo mismo de cada año, eso de que Televisión Española no debería de participar en Eurovisión porque, se diga lo que se diga, es una cuestión política y van a seguir aportando cada año la pasta que les toca. Pero ya que se ponen, podrían intentar que su esfuerzo valiera la pena. Yo no creo que lo vea pero seguro que encontrarían más espectadores si dejasen de hacer esas galas casposas y previsibles de todos los años.
«Como que te saquen los ojos y te meen en los agujeros»
Será sin duda una de las frases que pasará a la posteridad. La pronunció Fernando González Urbaneja, Presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, en el Foro de la Nueva Comunicación (tenéis el vídeo íntegro arriba). Se refiere al cierre de CNN+ y a la emisión en su lugar del canal 24 horas de Gran Hermano. Además ha propuesto que se destierre a Vasile porque su política vincula ética e indices de audiencia. Claro, desde Telecinco se han cabreado como monas y lo llaman machista (por atacar en su momento a Sara Carbonero), y xenófobo (por meterse con Vasile, el italiano), y vuelven a dejar claro que el cierre de CNN+ no fue cosa suya.
Meterse con Telecinco es fácil, todos sabemos hacerlo. Apuesto a que en un minuto sacamos aquí unas cuantas frases satíricas sobre la cadena. He visto blogs en los que el tema general es ir contra Telecinco y lo hacen en términos nada educados (hirientes, diría yo). La crítica es buena, claro, pero si se acompaña de argumentación, si no se convierte en un deporte de riesgo. No soy fan de las declaraciones de Urbaneja como Presidente de la APM porque me parecen titulares que buscan algo, no sé qué. Igual se le ha olvidado que en Telecinco también trabajan periodistas. Y eso de que Vasile tiene como ética los índices de audiencia… Yo diría más bien que ese es un mal endémico de una industria basada en la publicidad. Otra cosa es que desde Telecinco sepan sacarle mejor provecho al asunto que otros.
No, no voy hoy a defender a Telecinco, que cada palo aguante su vela, pero tampoco quiero aplaudir el símil que titula la entrada. No me parecen unos términos adecuados para un señor que representa un sector de la profesión y que, como tal, debería de estar más o menos a buenas con la gente del sector, o al menos simular que lo está. ¿Qué sería de un buen montón de profesionales si Telecinco desapareciera? Esa tendencia facilona a destacar a las ovejas negras se la perdono a alguien como yo, que me dedico a ver la tele y poco más, pero no a alguien que en teoría tiene que velar por el buen hacer y mediar para que ciertas prácticas cambien. Nunca me han caído bien los polis malos, qué le voy a hacer.
Urbaneja siempre ha tenido cierta querencia por la polémica, no le viene de ahora. Es de suponer que sus ataques a Telecinco vienen de su imparcialidad y que su vinculación profesional con medios más afines a Antena 3 no tiene nada que ver. Es cierto que mantiene desde hace tiempo una cruzada personal contra la «telebasura» pero, como profesional que es, yo le pediría algo de rigor. Sin quitarle la razón en lo que dice me gustaría que hiciera extensivas sus críticas a los informativos sensacionalistas en general, a los programas matinales de Antena 3, por ejemplo, que sacan réditos de las muertes atroces de niñas, que cuestionase el interés de España Directo o Corazón, corazón en una cadena como la Pública, que refutase alguna de las barbaridades de las que se alimenta un programa como el Diario de Patricia. Podría seguir poniendo ejemplos pero creo que ya os hacéis una idea de mi postura. Preferiría que se enfrentasen de verdad y de raíz los problemas de la tele actual en lugar de limitarnos a tirarle piedras a Telecinco, facilitando su victimismo y no llegando a ningún lado. Igual es demasiado pedir.
Telecinco cancela ‘Operación Triunfo’. Se veía venir.
Anoche Twitter sufrió la revolución comentando la cancelación de Operación Triunfo. Telecinco no se estiró dando detalles; se limitó a mandar una escueta nota de prensa a los medios y dejó que la noticia corriera por sí sola. Es inevitable que esta cancelación tenga regusto a fracaso y, aún así, han decidido darle un final al programa el próximo domingo en una gala en la que se elegirá a un ganador de entre los finalistas, que no son otros que los concursantes que han aguantado hasta ahora.
Ríos y ríos de tinta han corrido ya a estas horas sobre el asunto. Por aquí también hablamos de ello hace unos días porque el tema no pintaba bien. Aunque el motivo oficial y evidente son los índices de audiencia (un 13% de share la gala del lunes pasado), hay que mirar un poco más allá para ver que la estructura del programa y sus planteamientos han sido totalmente erróneos y desde Telecinco se han dado cuenta pero no han podido cambiar el rumbo.
- Pilar Rubio no se ha adaptado al programa. Parecía el robotito del anuncio del coche.
- Sin Risto y sin escándalo, nada vale la pena.
- Nina, sus normas improvisadas y sus refriegas falsas con el jurado han dado «cosica».
- Las galas han sido todas eternas.
- Los concursantes eran muy comunes.
Y podríamos seguir enumerando cosas. ¿Supone esto el principio del fin de los realities? Yo creo que no, aún no, pero ha sido una lección. Esta edición de Operación Triunfo aspiraba a ser como aquella primera, con audiencias millonarias y con aquel espíritu, pero las cosas cambian y hacer un programa de este corte, tan vinculado a la audiencia, es un error porque para los espectadores es imposible la regresión.
Para terminar sólo quiero decirle a los que tengan pensando ir a Supervivientes que vayan preparando las maletas porque ahora a Telecinco le falta un reality. O eso, o se traen Fama desde Cuatro para ir rellenando. ¿De qué van a hablar ahora en sus programas? ¿Sólo de Gran Hermano? Tal y como están las cosas en la casa de Guadalix, con los últimos ya manteniéndose como pueden, creo que la cosa ya no da para más. Veremos qué se inventan.
Qué hará Antena 3 con ‘Downton Abbey’
Desde que ha saltado la noticia de que Antena 3 emitirá Downton Abbey no hago más que preguntarme qué piensan hacer con ella. Supongo que esperan vivir en sus carnes el éxito que ha tenido laSexta con The walking dead, aunque no sea lo mismo. Downton Abbey es un drama de época que recuerda más a Arriba y abajo que a cualquier serie de éxito más actual, eso para empezar. Bien es cierto que en Inglaterra su éxito ha sido atronador pero la primera temporada consta sólo de siete episodios de cincuenta minutos de duración (a excepción del primero y el último, que son más largos), y ya para su emisión en Estados Unidos tiraron mano de una versión recortada.
Viendo los devaneos de Antena 3 con la ficción internacional, que hace tiempo que no sabe cómo venderla, dan ganas de esconderse bajo una piedra y esperar a que pase el temporal. Por ahora tenemos que conformarnos con el «muy pronto». Es decir: que no se arriesgan todavía a darle fecha y hora de emisión. Eso sí, si les funciona tendremos principios del siglo XX para rato porque ITV, la cadena que atesora este éxito, se está planteando hacer un reality con famosos en una mansión para seguir rentabilizando la serie. Aquí ya tuvimos El castillo de las mentes prodigiosas y aunque no es lo mismo nunca se sabe, podrían intentar repetir.
Pero no es el único éxito internacional que ha comprado Antena 3. Se reservan para Nitro la emisión de Boardwalk Empire, The Pacific y Hermanos de sangre, tres producciones que pueden considerarse ya clásicos de la HBO y que también son de época. Sin comerlo ni beberlo Antena 3 parece que se especializa en ficciones de corte clásico, un contenido muy distinto al que suele ser habitual en la cadena.
No creo que este cambio de rumbo haya sido intencionado. Me parece más bien que se han quedado atrás en lo que se refiere a la compra de ficción internacional y, ya puestos, supongo que viendo el éxito que tuvieron Los Tudor el verano pasado en La 1, pues intentarán atacar por ahí. Las series que han comprado tienen todas una calidad indiscutible pero, si sólo se tratara de eso, estarían salvados. Ahora falta que acierten en la estrategia de programación, que la competencia no esté a la altura y que la publicidad no sea un estorbo porque estas series que nos traen ya tienen la mayoría su edición en DVD, por no hablar de que están para descarga mientras la Ley Sinde no lo impida. A mí me encantaría que funcionasen para poder decir eso de: «¿Veis? Los espectadores no somos tan tontos», pero la cadena tiene que poner en este sentido algo de su parte. Veremos en qué queda todo esto.
El torro de los Goya
Tenemos nuevo santo en Internet, San Álex de la Iglesia, que anoche pronunció su último discurso como Presidente de la Academia, porque además es que es mártir para su desgracia, con una llamada a la coherencia, a la realidad y con un par de… narices. Las caras de los contraplanos que nos ofreció la realización lo dicen todo. A mayor número de muecas, mayor número de aciertos. Tal y como iba la cosa, con un Andreu Buenafuente muy moderado y con los discursos obviando el tema (menos el de Jorge Drexler), muchos llegaron a dudar de que de la Iglesia fuese a ser capaz pero ahí estuvo, como un campeón, y desde mi pequeña parcelita quería darle las gracias por su honestidad. Ya hay quien hace la broma diciendo que tendría que ser Ministro de Cultura pero no, por favor, que ya se ha demostrado, y éste caso es el claro ejemplo, que la política lo estropea todo.
Televisivamente hablando esperaba mucho más de la Gala, sobre todo porque la del año pasado estuvo mejor y esperaba que pudieran superarse, pero no. El inicio de la gala, con el montaje de las películas, fue prometedor, pero luego Buenafuente salió poco y su declaración de intenciones de obviar la realidad le quitó fuerza al momento. Vamos a ver, habría estado gracioso que se hubiese metido en el tema de las descargas a saco (hizo alguna que otra broma velada). Entiendo que no lo hiciera pero creo que hay un término medio entre hacer sangre del asunto y pasarlo totalmente por alto. En general la ceremonia intentó repetir éxitos de la pasada y, claro, hay cosas que una vez chocan pero que cuando se vuelven repetitivas pierden fuerza, como el número musical, Santi Millán recubierto de besos o Santiago Segura haciendo de Torrente una vez más.
En Twitter había mucha gente que suspiraba por la censura de Televisión Española respecto a las acciones emprendidas por Anonymous en contra de la Ley Sinde pero no hubo suerte. En los momentos previos a la Gala, Carlos del Amor le preguntó por las protestas a Álex de la Iglesia y a la Ministra, y en el informativo le dedicaron una pieza a la manifestación. Además la cadena lo ha subido todo a YouTube. Creo que hay que quitarse el sombrero ante Televisión Española en lo que a esto se refiere. Aún así, también podemos ver los vídeos que el propio colectivo fue subiendo a Internet desde las puertas del Teatro Real.
Fallos incomprensibles de la Gala: la vuelta a los discursos eternos y sin sentido (siguen pensando que la fiesta del cine español no tiene por qué ajustarse a ritmos televisivos); la edición del momento «in memorian» que hacía imposible que el espectador viese quiénes eran muchos de los homenajeados en el momento; que se colase Jimmy Jump es inconcebible; las piezas inconexas con referencias a ceremonias pasadas que tendrían que haber servido para hilvanar la gala terminaron pareciendo cortes sin sentido; faltó ritmo en general y ni Buenafuente fue capaz de arreglar eso.
En resumen, lamento que la Gala no haya estado a la altura de la del año pasado. Esperaba divertirme pero no hubo manera y según avanzaba la noche se hacía todo más y más aburrido. Es posible hacerlo mejor, el año pasado lo hicieron mejor. Quizá sin la polémica del momento todo habría sido más fluido y tomar la decisión de pasarla por alto para destensar, como dijo Buenafuente, no surtió el efecto deseado. Yo ya sé que el cine es la fábrica de sueños pero de ahí a que intenten aparentar que viven en un mundo aparte va un paso. En fin, ahora ya no se puede hacer nada más que esperar la Gala del año que viene. Ah, y enhorabuena a los premiados.








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