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Caída y auge de María Teresa Campos
Ya empezamos a ver las cosas claras y el chocolate espeso. Si hace unos días comentábamos con guasa la desaparición de María Teresa Campos de La 10, hoy me desayuno con la noticia de que va a ser la defensora del espectador en Sálvame. Cómo es el karma, amiguitos. La Campos, que otrora fue jefa de Jorge Javier y que se quieren tanto como el agua y el aceite, pasa ahora a ser su empleada, y gracias. Este Vasile sí que sabe cómo articular una venganza. Cada día gana más puntos para convertirse en mi villano favorito.
Habrá quien entienda que esto de Sálvame es un premio para la Campos que le garantiza minutos adicionales de tele en uno de los programas más vistos de la tarde. Como decían los clásicos, no hay que aceptar regalos de los griegos, en referencia al famoso Caballo de Troya, y es que este caramelo tiene toda la pinta de estar envenenado. ¿Qué pierde Sálvame con esta incorporación?: nada. ¿Qué puede perder la Campos, además de la paciencia?: pues grados en ese escalafón virtual que tiene montado en la cabeza y que le hace creer que ella sigue siendo la estrella televisiva de antaño.
Tendrá el consuelo de tener cerca a su hija Terelu, que sabrá sacarle de los aprietos cuando haga falta. Tanta endogamia se me atraganta un poco, la verdad, pero no es la primera vez que en el plató de Sálvame actúan estirpes casi completas. De hecho, creo que ése es uno de los secretos de su éxito, que aquello parezca el patio de una comunidad de vecinos cualquiera. Una especie de Aquí no hay quien viva reconvertido al entretenimiento. ¡Váyase, señora Karmele!, o «un poquito de por favor» es lo que les hace falta a menudo.
Que nadie me entienda mal, no tengo nada en contra de la Campos, su familia o Sálvame. Soy de las que piensa que hay que entretenerse y dejar que se entretengan los demás, cada uno a su gusto. Pero no me he podido resistir a comentar el caso porque es un paradigma de cómo puede ser una trayectoria actual. Cuando la Campos volvió a Telecinco se quedó con La mirada crítica y lo defenestró. Total, para terminar en Sálvame. No tiene nada de malo pero está claro que la trayectoria que ella había elegido era otra. Buscaba esa retirada entre los grandes y suerte tendrá si consigue entrar en el panteón de los rigurosos.
Y todo esto sin contar los ánimos que rondarán en La 10, donde sí hay gente que como ella se creen el oro y el moro, aspiran a una trayectoria seria y se han quedado con un palmo de narices porque han perdido a un buen gancho para sus espectadores. Cuando empiecen a salir las autobiografías y las biografías autorizadas será tiempo para que la Campos dé explicaciones. Menudo papelón.
Para terminar, el título de la entrada viene a cuento porque todo esto me ha recordado a la gran serie Caída y auge de Reginald Perrin en la que Reginald, agobiado por la mediocridad de su empleo estable, desaparece y cuando regresa monta una exitosa empresa de basura reciclada.
Antena 3 tiene prestigio, como los documentales de La 2
Pues así están las cosas y así nos las han contado. Según un informe de Geca Antena 3 es la cadena más valorada y con mejor imagen para los espectadores. Deben de haber contestado a la encuesta los mismos que dicen que sólo ven los documentales de La 2. Está muy bien eso de que la medición de audiencias no es fiable y demás pero, en casos así, la contradicción no puede resultar más chocante. El mes pasado Antena 3 hizo mínimo histórico y sus informativos se mantienen en segunda posición. Justamente un día después de aparecer estos datos sale a la luz este informe que deja tan bien a la cadena. Casualidades de la vida.
Antena 3 se lleva un buen montón de laureles: Matías Prats es el que mejor imagen tiene y el más valorado; Arguiñano en el líder de los espacios divulgativos; «El peliculón» es el contenedor de cine más valorado; Antena 3 es la cadena más entretenida; Espejo Público es el magacín más valorado; y Los Simpson es la serie de dibujos más valorada. Y los Reyes son los padres, no te digo.
Toda esta pantomima (me niego a creer que sea una cosa medianamente seria), me ha hecho fijarme en los pocos espacios de Telecinco que aparecen en el estudio, en la importancia de los estudios para apoyar una campaña publicitaria, en el poco amor propio que tienen algunos proyectos, en que les habría ido mejor si hubieran incluido los canales temáticos porque el resultado habría sido más verosímil. Me gustaría conocer las preguntas de la encuesta pero viendo los resultados no puedo dejar de sospechar en que hay algo tendencioso en el asunto.
También está la siguiente cuestión: ¿aún hay gente que tiene cadenas favoritas? Yo no sabría decir qué cadena veo más, es cuestión de formatos. Para series elijo unas, para informarme otras, para entretenerme otras, para cabrearme otras…,. No soy ni mucho menos fiel a una cadena en particular. Que sí, que tengo simpatías por laSexta (cada vez menos), que Antena 3 en general me aburre, que Telecinco me resulta demasiado cargante…, pero ante preguntas concretas sobre espacios podría citar programas de todas las cadenas tranquilamente y sin que se me cayesen los anillos.
Ante datos como los que nos ofrecen tiendo a pensar que la gente se avergüenza de decir que se ve Telecinco. Pero, ¿y La 1? El mes pasado fue líder y no tiene la mala imagen que tiene la cadena amiga ni de lejos, todo lo contrario. ¿Por qué no sale mejor parada en el estudio? Que no, que no me lo creo. Lo único a lo que le daría credibilidad es al puesto de Matías Prats, que es una especie de hijo pródigo para muchas familias, pero los demás resultados no son para nada fieles a la realidad que vivimos.
Este tipo de estudios son ideales para la cadena patrocinada porque puede difundirlos en sus espacios para regalarle el oído a sus espectadores pero tampoco van más allá. No creo que sirvan para captar audiencia si todo el mundo se los toma, como yo, por el pito del sereno. Una bonita acción de marketing inútil. Espero, por su bien, que la jugada no les haya salido muy cara.
‘Nube de tags’, más vale tarde que nunca
Estoy viendo Nube de tags en La 2 (diario, a las nueve y media de la noche), un programa de tendencias moderno, dinámico y muy interesante que habla de los aspectos menos conocidos de la cultura contemporánea, entendiendo por cultura desde los deportes menos populares hasta los cómics, y aborda los temas con un tratamiento muy cercano al lenguaje de Internet, centrándose en personajes y sus experiencias pero todo rodeado de etiquetas. Un programa que podría ser un un blog televisado y que a veces incluso parece una conversación de Twitter.
Como ya lo he visto varias veces y me ha parecido interesante compartirlo con vosotros, para que no sean todo quejas de la tele, que siempre parece que andamos como enfadados, he entrado en su web y me he llevado la desagradable sorpresa de que llego tarde. Lo que estoy viendo en la La 2 deben de ser reposiciones, no he podido ni siquiera averiguar si están ordenadas, porque el programa parece ser que se emitió en cultural·es a lo largo del año pasado. Claro, como nunca llegué a sintonizar ese canal fantasma, pues me quedé sin disfrutar del programa en su momento. También parece que se emitió quincenalmente en La 2 pero no me coincidió el horario, fuera el que fuese. Cómo será la cosa que en la web no hay información de las emisiones actuales, cosa que me hace pensar que el programa es un parche de relleno que no busca otra cosa que ocupar parrilla.
Pues qué pena, de verdad, qué pena. Entiendo que rescaten un espacio pero, ¿que no lo promocionen? No me encaja, por mucho que se trate de La 2, que parece cada vez más un cajón de sastre en el que meter todo lo que les sobra en los archivos. Claro, esto me hace pensar en lo que durará Nube de tags en la parrilla y no le auguro un buen futuro. Por suerte están los programas colgados en la web pero no es lo mismo y, además, en los tiempos que corren una cosa no debería de sustituir a la otra. El asunto es sumar fuerzas, no dividir porque así lo único que consiguen es vencerse a sí mismos.
Entiendo que tienen un problema con La 2, demasiados cambios en muy poco tiempo, público despistado, y contenidos de calidad que apenas llegan más allá de un puñado de espectadores pero esto no puede ser sólo culpa de unos espectadores que no aprecian lo bueno, esa es la excusa de siempre. ¿Qué hay de la promoción? ¿Qué hay de la actualización de la web? ¿Por qué no mencionan siquiera al equipo responsable del programa? En fin, que nunca es tarde si la dicha es buena, claro, y me alegro de haberme tropezado con Nube de tags en un zapping pero habría preferido que me lo hubiesen presentado debidamente y como merece. Es un programa muy recomendable, ameno, interesante y que habla de la cultura sin divagaciones, sin estereotipos y sin esnobismos. Larga vida a Nube de tags.
‘Salvados’ lo vuelve a hacer
Siento repetirme. Ya hablé la semana pasada del buen trabajo de Salvados explicando la crisis económica y comenté que era difícil mantener el nivel, pero anoche el reportaje de Salvados en Arizona volvió a dar en el clavo, y de qué manera. Sin desperdicio todas y cada una de las entrevistas que dejaron claro el racismo que existe en aquella zona de Estados Unidos, la hipocresía con que viven algunas personas la inmigración y las medidas extremas y salvajes de Joe Arpaio, el tipo que se ha convertido tristemente en el célebre sheriff que ha edificado un campo de concentración para presos.
Evidentemente comparto el discurso de Jordi Évole pero su forma de contarlo me parece imprescindible, su manera de oponer las realidades, de explicitar las contradicciones, de mostrar la hipocresía y también la tristeza que conlleva una situación como la que se está creando en aquella zona y que crece alimentada gracias a los servicios públicos. Por desgracia y como Évole hizo notar, España no está tan lejos de Arizona en muchos sentidos y eso es lo verdaderamente interesante del reportaje.
Anoche Salvados mejoró los datos de audiencia de la semana anterior y alcanzó un 8,3% de share, un dato que para laSexta está más que bien y que otras cadenas generalistas firmarían. Si ir más lejos, Cuatro, que tuvo un arranque algo descafeinado de Pekín Express y que quedó por detrás del Follonero.
En esta nueva etapa de Salvados hay ciertos cambios que ayudan a la fidelización del espectador, al menos en lo que se refiere a los programas que hemos visto hasta ahora. En cada reportaje los protagonistas son claros y se profundiza en sus historias. En temporadas anteriores hubo más variedad de protagonistas pero sus relatos eran mucho más superficiales y el conjunto resultaba más anecdótico. También ha descendido el número de gags cómicos con lo que a primera vista la historia que se cuenta resulta mucho más homogénea y el programa pierde cierto tono de magacín en favor de la seriedad de la historia. Para hacer gracia ya están los comentarios del Follonero pero es una gracia distinta, más amarga. Yo la prefiero a la otra. Y para terminar, no echo nada de menos los testimonios de los amigos, tipo Miguel Bosé y demás, que sí salieron en temporadas anteriores y cuyas intervenciones o entrevistas siempre me parecieron que no aportaban nada a los temas.
En resumidas cuentas, que esta temporada me parece mejor que las anteriores y espero que esta subida de audiencia continúe así porque realmente son programas que merece la pena ver. Y la semana que viene, ¡¡Chuck Norris!! Estos de laSexta nos meten a Chuck Norris hasta en la sopa. El encuentro con Évole promete, y mucho.
En otro orden de cosas, después vi el excelente documental El Perdón en La 2, sobre la historia de Andrés Rabadán y el tratamiento que el sistema penitenciario español hace de los enfermos psiquiátricos. Conmovedor, fascinante, asombroso. Una noche redonda.
’21 días’, el giro de la novedad
El 1 de octubre vuelve 21 días con la nueva reportera, Adela Úcar, y he estado viendo en la web del programa los avances de tres de los próximos programas: «21 días en el vertedero», «21 días viviendo con musulmanes» y «21 días bebiendo alcohol». Ha sido extraño porque ver los tres avances seguidos, uno detrás de otro, permite notar los diferentes matices de cada reportaje: el primero es muy duro, el segundo parece muy crítico y en el tercero no he podido evitar notar cierta frivolidad. Repasando los reportajes que hizo Samanta Villar podemos determinar el patrón del programa, que da una de cal y otra de arena. Estas variaciones son las que hicieron que en su momento el programa no me gustase al cien por cien, sólo algunas de las historias que se contaron.
A primera vista Adela Úcar parece una persona más cercana, más empática y más espontánea que Samanta Villar, o al menos eso es lo que demuestra en esos vídeos. No digo que sea ni bueno ni malo, pero sí que es distinto. Samanta Villar tendía más a la indignación y parece que Adela Úcar se va a dejar llevar más por otro tipo de emociones. A veces resulta racional, otras profundamente sentimental. En general, el personaje parece más variable en función de los espacios, como si se adaptase de otra manera al conjunto de realidades en las que se intenta involucrar.
Me ha llamado mucho la atención que en los dos primeros avances Adela Úcar confiesa la dificultad de ponerse en la piel de esas personas con las que está, desmontando un poco ese tagline de «no es lo mismo contarlo que vivirlo». Me ha sorprendido esta franqueza con la que abordar los temas pero, viendo los avances completos, da la sensación de que Adela Úcar va a ser más directa en los reportajes y que no va a pasar por alto los puntos de vista mayoritarios. Al contrario, los va a utilizar, y hasta parece que más de lo que en su momento los utilizó Samanta Villar, que en eso siempre me pareció menos directa y más comedida.
Así, en líneas generales parece que el programa no va a cambiar mucho: la forma es la misma, el mensaje basado en las opiniones mayoritarias también, quizá cambie la manera de personalizar los acontecimientos. No obstante, un cambio de cara es más que suficiente para darle un nuevo aire. Samanta Villar tenía muchos seguidores, tantos como detractores. Me da la impresión de que Adela Úcar caerá un poco mejor en líneas generales aunque termine haciendo lo mismo que su predecesora. Yo espero poder salvar algunos reportajes como me pasó en el caso de Samanta Villar. El resto es cosa de la audiencia.
‘Salvados’, la riqueza y la pobreza a tiro de piedra
El programa del domingo de Salvados me pareció un lujo y una maravilla, mucho mejor que la primera parte. Como siempre, noto cierta irregularidad en las entregas pero siempre no se puede estar al mismo nivel. Por otro lado, las promos no le hacen justicia porque la necesidad de resaltar la anécdota cómica resta importancia al tema que se trató: el del origen de la crisis económica y sus consecuencias.
Me sigue pareciendo abrumador cómo Jordi Évole consigue entrevistar a los personajes idóneos y sacarles la información con toda naturalidad. Los pone a todos al mismo nivel y son ellos los que con sus declaraciones y gracias a la oposición se ponen en evidencia y revelan, sin necesidad de objetivar datos, los perfiles y los contrastes de la realidad. Évole es un mero hilo conductor y las gracias del programa son necesarias para hacer más digerible el resto del discurso. Un discurso que otra vez golpea con vehemencia los cimientos de la sociedad que entre todos construimos y sufrimos cada día.
En su periplo de Wall Street al Bronx quiero destacar a tres personajes. Me causó estupor el empresario español que contaba cómo había hecho su riqueza gracias a la precariedad laboral americana y al supuesto espíritu de sacrificio de los trabajadores de Estados Unidos, algo que según él no encontramos por aquí y que sería necesario implantar para sacar adelante el país. Era estremecedor verle hablar de cómo un trabajador es capaz de dedicar once horas diarias al trabajo si ve que la empresa lo necesita y después comentar que el despido es libre y gratuito, sin hacer mención a la obvia relación que hay entre las dos situaciones, como si la precariedad laboral no obligase al trabajador a dejarse el lomo a costa de su salud por un sueldo mínimo. Para hacer alusión a esta relación de explotación estaba Évole que, como siempre, la dejó caer para aquel que quisiera entenderlo.
Muy reveladores fueron los datos aportados por el señor del Bronx, perteneciente a una ONG de ayuda a los necesitados que explicaba cómo en esa zona de Nueva York el paro alcanza el 50% de la población, la misma población que fue víctima de las hipotecas subprime que condujeron a la crisis reciente en la que estamos ahora. Un panorama sin salida para gente que busca desesperadamente empleo y que vive sin ningún tipo de subsidio. Mostraban su desilusión con Obama, se sentían traicionados y no es para menos. Los rescates financieros han sido un golpe para muchos.
Pero el premio se lo doy al broker bueno, que acompañó a Évole en todo el periplo en Wall Street, que contestó todas sus preguntas con una sinceridad aplastante y que, consciente de su posición en todo el entramado, no justificó ninguno de los actos y lo explicó todo con una sencillez que es de agradecer. Después de toda la paja que llega sobre el tema desde todas partes, encontrar un testimonio de estas carácterísticas, profundamente humano, responsable y consciente de las consecuencias de todo lo ocurrido, que en ningún momento echó balones fuera y que fue capaz de ponerle cara a la crisis. Seguramente en su sector las opiniones que él expresaba con total naturalidad se mantengan más en secreto o sean minoría, pero esto no hace más que poner en valor su testimonio.
Por todo esto, el Salvados del domingo merecía esta entrada. Sigue teniendo un buen número de seguidores fieles pero es una pena que no haya más gente que se sume al share. Entender ciertas cosas con este programa resulta muy sencillo. Ahora han tenido un tropezón importante con Venezuela y espero que puedan solucionarlo pero a veces su forma de hacer las cosas no es entendida por todos. Sin ir más lejos, el propio Jiménez Losantos insultó a Évole en su cara y se quedó tan ancho.








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