La época dramática de Televisión Española
Filón importante el que ha encontrado Televisión Española con sus series de época. Después del desastre de La señora, que dejó a los fans con dos palmos de narices pese a saberse de antemano que la actriz Adriana Ugarte abandonaba la serie, ahora intentan sacarle el jugo a Amar en tiempos revueltos en el horario de los lunes por la noche. Alta traición es un especial de dos episodios largos de la serie y el primero se estrena el próximo lunes.
Intentaron rellenar el hueco de La señora la semana pasada con La caja 507 pero el tiro les salió por la culata. Habría sido más productivo emitir un ciclo de Julia Roberts, como tiene pensado hacer Telecinco, pero ahora mismo no pueden jugar al despiste con los espectadores, que ya se han acostumbrado a las producciones de cierto toque en La 1 y no van a renunciar así porque sí.
¿Alguien puede imaginarse que en estos momentos a La 1 le dé por producir una comedia en sentido estricto? Lo más parecido que tienen en cartera es Pelotas, y no llega a ser comedia pura, sería más bien una tragicomedia. En cuanto a ficción nacional, lo espectadores demandan drama del bueno, del intenso, y ahí tenemos los récords de Águila Roja o la solidez de Cuéntame, Amar en tiempos revueltos y La señora. Recientemente destacó Herederos y su cancelación resultó un poco forzada. Dieron en el clavo con Desaparecida y pensaron que ahí tenían otro filón, pero los datos de UCO, Guante blanco o Los misterios de Laura les devolvieron a la cruda realidad y por ahora parece que pasan de tramas policíacas.
El problema de las series que le funcionan a La 1 es que son producciones caras en cuanto a la recreación de épocas y escenarios. Amar en tiempos revueltos, como serial diario, puede tirar mucho de plató, pero en prime time esa estética resulta algo cutre. Qué tiempos aquellos, los de A las once en casa, Ala…dina, Ana y los siete u Hostal Royal Manzanares, por citar algunos ejemplos. Tampoco hace tanto tiempo de eso. En cambio, ahora, están a punto de estrenar Gran Reserva, grabada en entornos naturales a cuenta de la promoción turística de La Rioja, una forma de escapar del embudo en el que se han metido.
Tienen producciones que funcionan, sí, pero son muy caras y el problema es que no hay alternancia entre las grandes series y otras más pequeñas que les permitan equilibrar el presupuesto. Ahora mismo tienen series de relumbrón, programas de reportajes, humor una vez a la semana y ausencia de publicidad. Ése es el prime time de La 1. Muy resultón, una fórmula perfecta de que no ser porque la financiación les trae de cabeza, el ansia por seguir siendo líderes tiene un precio alto y los trabajadores de la casa están hartos de que se externalice la producción y amenazan con una huelga general. Nada es perfecto.
Callejeros carroñeros
Deseaba no tener que escribir esta entrada, lo deseaba de verdad. Ya avisé de que había muchas señales que decían que esto iba a pasar, pero quise creer que me estaba equivocando. Lo de anoche en Callejeros fue lo peor que he visto en mucho tiempo, en mucho. Y no porque tirasen del sensacionalismo más burdo y más asqueroso, sino porque lo hicieron colgando rótulos de «Ayuda Haití manda un SMS»., disfrazando de concienciación social lo que en realidad fue un espectáculo grotesco y una lección de cómo no se debe actuar nunca ante una tragedia, por muy periodista que se sea.
Esto es lo que anticipaba la web del programa:
«Cadáveres amontonados en las calles, cuerpos amputados, olor a muerte, gritos ensordecedores de dolor. La ciudad de Puerto Príncipe convertida en un cementerio con los cuerpos sin enterrar y con miles de personas heridas deambulando sin rumbo entre los escombros».
Y eso es justamente lo que ofrecieron. No se puede decir que engañaran a nadie, pero se pusieron en evidencia. Son tantos los ejemplos de la denigración de la tragedia que no sé ni por dónde empezar:
- Una mujer mayor recién rescatada de los escombros, medio desnuda, a la que la reportera le preguntaba a voz en grito «¿cómo está?», y a la que le difuminaban la vagina olvidando que lo más importante no era qué se enseña o no, sino cómo se enseña.
- Esa visita a una casa en pésimas condiciones en la que la reportera pidió que le enseñasen el retrete que, por supuesto, era una garita infecta. Como hacen los de otros programas cuando abren las neveras de las casas en las que vive gente con algún tipo de problema.
- Muchos niños a cara descubierta, con lo estrictos que son con la Ley del Menor para los hijos de los famosos.
- Un mismo cadáver llegó hasta salir tres veces, si no recuerdo mal.
- El señor de la Cruz Roja que participó en el reportaje hablaba de la sonrisa de la gente, pero no quisieron enseñárnosla.
En fin, que sigo sacudida por una ola de ira, de desencanto, de rabia y de estupefacción. Me pareció un reportaje asquerosamente amarillista y que, más allá de grabar lo que cualquier hijo de vecino puede captar en Puerto Príncipe, se dedicó a tirar de disturbios, muertos y saqueos sin ningún tipo de pudor.
Me quedo con una duda, a ver si alguien me la puede responder. ¿Por qué no hablaron del papel cuestionable de Estados Unidos en la catástrofe? Por que sí, mucha gente invocando a Obama, pero la realidad está siendo muy diferente. La enviada especial de Público a Haití mantuvo hace unos días una charla con los lectores y entre muchas otras cosas dijo:
«Los primeros días era fundamental informar con todos los detalles, para dar cuenta de la verdadera dimensión de esta espantosa tragedia. Todo lo que se contase en esos primeros momentos era poco. Ahora, yo creo que es hora de pasar a otro tipo de noticias: reconstrucción, falta de alimentos… Ya no tiene sentido seguir dando fotografías de la morgue».
Los de Callejeros con su reportaje han hecho un flaco favor a la reconstrucción del país, no dieron ningún tipo de información sobre el rumbo que están tomando los acontecimientos y se convirtieron en el peor ejemplo de lo que debe de ser un reportaje sobre una tragedia de estas características. La audiencia les dio la espalda y sólo tuvieron un 4,5% de share. Ojalá hubiera sido menos todavía.
Santi Millán se la juega en Cuatro
Me gusta mucho Santi Millán. Ya le veía como «el Paco» en La cosa nostra, el programa que tenía Buenafuente en TV3 allá por 1999 (cuánto ha llovido desde entonces), y es casi como de la familia. Por eso me preocupa más si cabe la noticia que lo ha hecho saltar a la palestra: va a presentar un late night en Cuatro producido por su propia productora y apoyado por la de Pablo Motos.
No es que crea que no lo va a hacer bien. En su faceta de presentador me gusta mucho a pesar de que a nivel nacional ha destacado más por sus apariciones en series. Ante la cámara es un tipo espontáneo, curioso, con gracia, atrevido y con muchas tablas. Pero no sé si Cuatro es el destino ideal para nadie vistos los antecedentes y viendo cómo está el panorama.
Santi, hijo, ¿sabes dónde te metes? Ningún late night ha aguantado en Cuatro. Hasta ahora han lanzado propuestas demasiado progres para su target, que prefiere propuestas menos partidistas. Vas a competir con Buenafuente, que tiene un público muy fiel y muy concreto así que, si pensáis hacer lo mismo que él hace en laSexta, vais listos. La productora de Pablo Motos ya fracasó con el programa que hicieron para Telecinco, Guerra de sesos, así que aunque su programa les funcione muy bien, ya se ha demostrado que es un tipo de propuesta que no cabe en todos lados ni a cualquier hora. Y ahora que menciono a Telecinco, sabes que la fusión ya es un hecho, ¿no? ¿Has pensado en qué quieren ellos para un late night? Sólo puedo decir dos palabras: Crónicas Marcianas.
Quiero lo mejor para Santi Millán y nada me alegraría más que su éxito, pero es que parece que se ha metido en la boca del lobo. Sobre todo porque me dejo lo más importante para el final: Cuatro ha entrado en la más pura esquizofrenia. La única manera de saber qué hacen en Cuatro es poniendo el canal porque los cambios que están haciendo en la programación son diarios. Como ellos no tienen consideración con el espectador, yo no voy a hacerles el favor de publicitarles las modificaciones de parrilla que están haciendo sin ni siquiera la antelación que marca la Ley (debería de caerles una multa por esto). Hasta en la información de su web podéis encontrar que hay fallos de actualización. En estas condiciones, recomendaría a la cadena un Orfidal y reposo absoluto, porque se están metiendo en un fregado importante.
A mí me gustaba mucho Noche Hache y Estas no son las noticias, dos programas que terminaron cancelando porque no eran la fórmula que le gustaba a su audiencia así que no espero que dejen que Santi Millán haga nada parecido. En el terreno de los sketches tampoco hay nada a su favor porque parece que Vaya tropa tiene los días contados y lo de Saturday Night Live fue flor de una temporada (por suerte, estaréis pensando muchos), así que tampoco creo que vayan a profundizar en ese terreno. Sólo queda la posibilidad de hacer un «hormiguero» de madrugada, más gamberro y menos familiar, y eso me da una pereza terrible.
Lo mires por dónde lo mires, Santi, que el mando a distancia te coja confesado.
A tortas con ‘Perdidos’
Ya está aquí. La semana que viene se estrena en Estados Unidos la sexta y última temporada de Perdidos. Dejando de lado las filias y las fobias personales (a mí me entusiasma), lo que parece claro es que éste si que va a ser un acontecimiento de los que van a hacer época y en las teles nacionales están de uñas por ver quién consigue llevarse a los espectadores.
Durante mucho tiempo desde las televisiones se ha pasado olímpicamente de las descargas. La gente que descargaba era un público minoritario pero por fin llegan síntomas de lo que todos estábamos esperando. Internet domina a la tele y las cadenas quieren que los «descargadores» se hagan con el control del mando a distancia. Primero los expulsan y ahora quieren volverles a conquistar. No es como reconocer su error y no sé yo si llegan a tiempo. A quien compadezco de verdad es a la gente que hace los subtítulos. ¿Para cuándo un monumento en su honor?
Pero a lo que iba. Las posibilidades de ver la sexta temporada de Perdidos en las teles se han multiplicado de forma considerable y, sí, tenemos donde elegir:
- Digital +: versión subtitulada del episodio en la Taquilla Series un día después del estreno americano. Dentro de la misma plataforma, además, está el canal Fox HD que ofrecerá el episodio doblado y en alta definición una semana después.
- Fox: Canal de pago que está en distintas plataformas. Ofrecerá el episodio doblado una semana después del estreno americano. Formato 4:3. Empieza a las nueve y media de la noche, antes que en Cuatro, y tiene mucha menos publicidad y mejor gestionada.
- Cuatro: Ofrecerá el episodio doblado el mismo día que Fox, a las diez y cuarto de la noche y en formato panorámico.
En este artículo se da leña de la buena a Fox porque, siendo un canal de pago, se supone que tendría que ofrecer a sus espectadores más ventajas respecto a una cadena generalista. No mencionan los muy cucos, por ejemplo, que Fox ha estado emitiendo la actual temporada de House subtitulada, pero es que hay cosas que no interesa decir. Y tampoco dicen nada de la publicidad abusiva de Cuatro. Se los llevan los demonios porque tienen miedo de no llevarse el gato al agua. Ya les escoció que AXN hiciese récord con el estreno de FlashForward pero creo que se equivocan si sitúan en el centro de sus ataques a las cadenas temáticas de pago. Ven la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga en el ojo propio.
¿Acaso Cuatro no se ha ganado merecidamente el título de «cadena oficial maltratadora de series»? Durante cinco temporadas, primero Televisión Española y luego Cuatro han tratado la serie con una desidia asombrosa. Cambios de días de emisión, parones, maratones absurdos…,. Y quieren remediar eso a última hora, deprisa y corriendo, y encima intentando machacar a la competencia con argumentos endebles.
En todo este tiempo la gente ha aprendido a sacarse las castañas del fuego y a no esperar a ver lo que ellos tuvieran a bien hacer. A estas alturas ya no hay remedio porque ¿cómo se lucha contra la ansiedad de los fans? No hay manera. Tendrán audiencia, claro, unos y otros, pero no toda la que hubieran podido conseguir si se hubiesen tomado en serio desde el principio la serie. Igual es que les ha pillado por sorpresa el «efecto Perdidos» pero si ha sido así lo único que demuestran es una estrechez de miras alarmante. Y llegados a este punto, ¿qué vais a hacer vosotros?
21 días desmontando el porno
Supongo que el reportaje de anoche de 21 días en la industria del porno habrá decepcionado a mucha gente porque, como ya dijimos, ni Samanta Villar hizo una escena porno, ni la cantidad de imágenes porno que se vieron fueron para tanto, ni nada de nada. Se veían cosas, sí, pero diseccionadas como con bisturí. El reportaje de anoche fue como desvelar en qué consisten los trucos de magia.
Yo tengo sensaciones contradictorias porque, como me pasa casi siempre con este programa, me satura el formato en sí. Los contenidos no, que me parecieron muy interesantes. Los testimonios obtenidos estuvieron muy bien tratados aunque creo que llegaron demasiado lejos con la chica que tenía un hijo. Vale que ella decidió salir pero por lo que decía saltaba a la vista que no era demasiado consciente del impacto social de estos reportajes y no sé yo si el menor va a salir indemne de todo esto. El resto de historias fueron muy humanas y, por lo menos para mí, educativas.
Lo que no me gustó fue, como siempre, lo que representa el personaje de Samanta Villar. Es algo así como la voz del pueblo, que se supone que pregunta, piensa y actúa como el grueso de los espectadores y yo no me siento para nada identificada. ¿Un butanero en una peli porno? Vamos, hombre, que ese es un mito de los sesenta. Me molestó especialmente un comentario: cuando estaba repasando la receta para su película dijo algo así como «estudiar una carrera para esto», comentario que me pareció que de alguna manera degradaba a las personas con las que había estado hablando hasta el momento. No recuerdo que le preguntase a nadie por sus estudios ni nada parecido. ¿Tan indigno y raro le parecía lo que estaba a punto de hacer? Y eso que se supone que empatiza con las personas con las que trata. En fin, que seguramente me lo tome demasiado a pecho.
A estas horas aún no se han publicado los índices de audiencia pero no creo que les haya ido mal porque la expectación creada fue grande, aunque sería interesante ver la curva de evolución de los datos, una información de la que no dispongo, para ver si el reportaje mantuvo el interés hasta el final o si, viendo cómo iba la cosa, la gente decidió cambiar de cadena.
Samanta Villar terminó el reportaje bromeando sobre la posibilidad de protagonizar una escena y durante todo el programa el tema estuvo latente y presente, conscientes como eran de que el interés estaba ahí. Es una pena. Si no fuese un formato tan centrado en una persona el contenido del reportaje, muy interesante para mí, pasaría menos desapercibido pero me da la sensación de que hasta ellos asumieron desde el principio que los miedos, las preocupaciones y las dificultades de las personas que hacen porno eran lo de menos. Lo importante siempre es Samanta Villar, justo lo que menos me interesa.
Estrenos de hoy: hagan juego
Aunque Cuatro es la cadena que más se la juega hoy, no es la única. Estamos a finales de enero y algunas parrillas siguen sin mostrar la estabilidad necesaria como para fidelizar al espectador, ese bicho raro que pide que se emitan los programas de una forma regular y siempre a su hora. Si es que se nos ocurren unas cosas…,.
Además del 21 días de Samanta Villar, que llegará a las once y media de la noche, la tarde de Cuatro muestra signos inequívocos de falta de lucidez. Desde las tres y media hasta las cinco y veinte de la tarde, según su web, Cuatro emitirá dos episodios de Valientes, su nueva telenovela adaptada de la original argentina. Igual que Los exitosos Pells, igual. Dos horas de culebrón de estreno me parecen demasiados. Luego tienen programado un capítulo de Entre fantasmas repetido, por supuesto (prefiero Friends), y una emisión de El zapping de los surferos. Estos dos espacios son los que van a hacer de prólogo al estreno de Ana Milán en Password, que la pobre lo lleva claro porque la han dejado sin lead-in y eso está feo, muy feo. Lo que diga la rubia, el programa de Luján Argüelles, al final no se la juega esta semana y me parece un error, pero ellos sabrán.
Además, cambian todas las caras de los informativos y hasta los horarios. El de la noche, que ahora presentará Javier Ruiz, llega a las ocho, a la misma hora que el de laSexta. Nada de casualidades, nada. Gabilondo ha muerto, ¡viva Gabilondo! Veremos si él era el problema o es la forma que tienen de enfocar los informativos. A mí Javier Ruiz me gusta mucho y lo seguía al medio día, pero por la noche lo voy a tener más complicado.
En Antena 3, por su parte, presentan a las cuatro de la tarde Objetivo: Mediación, un programa que pretende hacer, otra vez, el paripé del debate de la situación de los jóvenes en los centros educativos. Apesta a moralina una vez más. Intentarán cortarle las alas al culebrón de Cuatro y, de paso, restarle duración a Tal Cual, a ver si por esas consiguen que mejore sus datos de audiencia.
Esta noche, en La 1, muerta La señora, emitirán una película, La caja 507. Podrían aguarle la fiesta a Samanta Villar porque algunas de las producciones españolas que están emitiendo han conseguido dar la sorpresa. Sin ir más lejos, el sábado con La vaquilla consiguieron un 15% del share y a punto estuvieron de darle la sorpresa a La Noria, que tuvo un 18%. Los de laSexta en cambio intentarán dar la campanada con la segunda entrega de Generación ni-ni, a la que han cambiado de día convenientemente para no ir a estrellarse el miércoles contra la final de Gran Hermano.
¿Qué va a pasar con todos estos cambios? Mañana lo sabremos. Pero si alguien quiere disfrutar de mis dotes adivinatorias, diré que creo que Cuatro lo lleva crudo. No tanto con Samanta Villar, sino como con el resto de propuestas. Es la cadena que más se la juega y lo hace de una manera algo irreflexiva porque presenta espacios nuevos pero sin ningún tipo de previsión de fracaso. El Objetivo: Mediación de Antena 3, por ejemplo, se compone sólo de cinco programas así que si no funciona, aquí paz y después gloria. La película de La 1 puede pinchar esta semana, pero se arregla a la semana siguiente emitiendo una película de otras características. Y la Generación ni-ni de laSexta ya nace con la peregrinación así que si van cambiando de día no va a extrañar a nadie.
Me guardo para otro día la publicación de una entrada titulada Callejeros Carroñeros porque después de leer esto me he puesto de muy mala leche y tanta bilis afea el blog. Haré lo que hay que hacer, me esperaré a que se emita, y después veremos.








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