’21 días’: Adela Úcar se presenta en sociedad
Adela Úcar, la nueva reportera de 21 días, se presentó anoche en sociedad, literalmente, plantada en un «photocall» y de punta en blanco. A Samanta Villar, en su despedida, le tocó jugar el papel de mala y dedicarse a correr cual paparazzi a la caza de famosos. No creo que sea casualidad, en la tele pocas cosas lo son, y me parece una buena idea que le dejasen a la nueva la parte amable para congraciarla con la audiencia de buenas a primeras.
Como ya sabréis, nunca me ha gustado el papel que ha representado Samanta Villar, nunca he terminado de creérmelo, y en ese sentido creo que Adela Úcar tiene más puntos. Me pareció más natural, más espontánea y menos seca. Habrá que verla, claro, en condiciones de extrema dureza porque, aunque por su trayectoria profesional esté más que acostumbrada a eso, no hay que perder de vista que tiene que mantener el papel idóneo en cada entrega del programa. Por ahora, en el programa de anoche de los famosos, demostró sentido del humor, simpatía y sentido crítico a la vez. Nunca tuve la sensación de que se pasaba de lista o de que juzgaba a los protagonistas del programa con dureza y es precisamente ese cambio de estilo el que puede mantenerla en el programa más allá de la sombra de Samanta Villar.
Éste es el ejemplo perfecto para comprobar si lo que funcionaba de 21 días era el formato en sí o el tirón de la reportera presentadora. Yo creo que han sido listos y han mantenido el formato tal cual para no marear a los espectadores con demasiados cambios. Las diferencias entre reporteras son evidentes pero no lo suficiente como para producir rechazo en la audiencia. El cambio es sutil y digerible, incluso agradable diría yo. Así que si esta segunda etapa de 21 días no funciona habrá que buscar las causas más allá de lo evidente. No creo que pase y a estas horas aún no se han publicado las audiencias por lo que esto es hablar a ciegas, pero creo que el cambio puede refrescar el formato y beneficiarse de los nuevos aires que trae Adela Úcar. Su mejor baza, ser ella misma y no imitar a Samanta Villar. No por nada personal; sólo lo digo porque los espectadores suelen sentir rechazo ante las imitaciones forzadas. Según lo visto en el programa de ayer, Adela Úcar va por el buen camino.
El programa en sí de anoche para mí no tuvo demasiado interés pero entiendo que el tema del corazón, sus entresijos, interesa a muchos espectadores y por eso su elección me pareció acertada. Creo que resultó algo superficial en el sentido de que dejaron sin tocar las medias tintas, los montajes, las fotos en los cajones, el juego de los famosos con la prensa…, pero es que no era ese el objetivo y lo comprendo. El objetivo era situar a Adela Úcar en el punto de mira de los espectadores y eso lo consiguieron. Pedirles un reportaje de investigación puro y duro sobre el tema sería pedir demasiado en una entrega de transición. Veremos si en posteriores programas vuelven las implicaciones más duras en los temas.
Y por cierto, anoche se estrenó en Antena 3 Operación Momotombo, un reality con ni-nis metidos a cooperantes en el extranjero y tutelados por Julio Salinas. No lo vi ni haciendo zapping y no les deseo la mejor de las suertes porque no me gusta el planteamiento, pero si alguien vio algo agradecería una reseña en los comentarios. A mí es que el médico me ha dicho que tengo que cuidar mi equilibrio televisivo si no quiero terminar más quemada que la moto de hippie.
Mensajes subliminales en la tele
Vaya por delante que me tomo muy en serio este tema de los mensajes subliminales y que me ha molestado mucho que un montón de gente se dedique al cachondeo haciendo vídeos de esos en los que cuelan imágenes para dar sustos (:LOL:). Esto de los mensajes subliminales en la tele parece que interesa a mucha gente y hay muchos vídeos en YouTube dedicados a desentrañar los misteriosos códigos que se encierran en series y publicidad.
¿Quién iba a decirnos que Los Lunnis pudiesen ser satánicos? Ahora entiendo el estado mental de los niños de este país y la violencia infantil con la que nos bombardean los informativos.
La generación de los Campeones puede dar gracias por sobrevivir a las influencias nazis de la serie. Hay que ser muy fuerte para no dejarse llevar por el poder de estos mensajes tan duros.
Nunca he sabido qué significan las tres XXX pero si salen en Los Simpson tienen que ser importantes. Nunca pensé que un perchero pudiese encerrar tanto simbolismo.
En el siguiente anuncio del Ministerio de Fomento dicen que se promueve el voto al PSOE porque salen unos jóvenes pegando carteles de ese partido. Pues ni por esas. Quizá si hubiesen introducido fotogramas con la cara de Felipe González…,.
Este de Phoskitos es popular y más que un mensaje subliminal, yo veo ahí un fallo enorme de la campaña publicitaria. Que tire la primera piedra el que no pensó al ver este anuncio que nos hablaban de comernos un pastel, en el sentido más escatológico de la palabra.
Y tendría que investigar las conexiones que tiene el demonio con la mayonesa, pero seguro que las hay. Éste es un nuevo caso para Íker Jiménez y desde aquí le brindo la oportunidad de resolverlo. A las pruebas me remito.
Como veis, estamos rodeados, todo apunta a que nos manipulan de mil maneras. Lo más curioso de todo lo subliminal que he encontrado en la red es que me parecen anécdotas al lado de lo verdaderamente subliminal: la forma de contar las noticias en los informativos; pero ahí parece que no se mete nadie. ¿Seré yo, que soy una paranoica? Espero vuestro veredicto. Y llevad cuidado con los mensajes que recibís.
‘Seinfeld’ sigue dando guerra
¿No conocéis Seinfeld? Seréis de los pocos. Esta serie de los noventa vuelve a ser noticia porque acaba de ser nombrada como la serie más rentable de la historia de la televisión por el ‘The New York Post’. 2.700 millones de dólares ha ingresado la serie desde su final sólo con las repeticiones de los episodios. Casi nada.
Entiendo el éxito porque es una de mis series favoritas. Empecé viéndola en Canal + y ahora atesoro la colección completa de la serie en DVD. Hay temporadas mejores y peores, claro, desde que Larry David dejó la serie se notó, pero en su conjunto es una revisión excelente y en clave de humor de los conflictos personales y de la dificultad de las personas para relacionarse entre sí.
La amistad es el pilar de todas las tramas y la pandilla es tan heterogénea que las situaciones saltan a la mínima. La comedia de situación en Seinfeld explota con el gag más básico y llega a tocar el surrealismo gracias a que los personajes son egoístas, miserables, pero adorables en el fondo (muy en el fondo). Nueva York como ciudad es un escenario único, un personaje más, y las tribulaciones en los noventa, una década de cambios enormes políticos y sociales, hacen que Seinfeld y compañía estén siempre fuera de lugar.
Me cuesta escoger a un personaje como favorito, pero creo que me quedaría con George Constanza (el alter ego de Larry David). George es la encarnación del perdedor de los noventa, lo más alejado a un yuppie de los que brillaban con luz propia en aquella época. Soltero y sin trabajo, vivía con sus padres, que estaban idos de la pinza total. Sus aventuras empresariales eran dignas del mejor de los chistes y su relación con las mujeres tendía al fracaso por su marcado egoísmo. Un personaje miserable, envidioso y que tropezaba una y otra vez con la misma piedra.
Seinfeld guarda momentos hilarantes que siguen vigentes a pesar de la edad de la serie (volví a ver la serie completa el verano pasado). Aunque terminó hace doce años sigue siendo una ficción de referencia para los amantes del surrealismo vital, todos los que nos inclinamos por perdedores sin tapujos que hacen el ridículo empujados por sus ganas de aparentar lo que no son. Ya no se hacen series así y es una lástima. Muchas veces echo de menos ese toque entre realista y grotesco que caricaturiza la realidad, esa comedia sin concesiones a la moral o al romanticismo más ñoño. Una serie sobre la vida despojada de los encantos de la fantasía del consumo. Cualquier cosa menos un anuncio ficcionado, que es lo que parecen muchas series hoy en día. El tiro de gracia al «American way of life» que después remataron otros.
Enjuto Mojamuto ya hace de las suyas
Pues ya tenemos a Enjuto en plena vida exterior gracias a ese puñetero modem USB chiquitico de cuya marca no quiero acordarme porque a mí no me pagan lo que a Joaquín Reyes por ponerla hasta la saciedad. Debe de ser difícil financiar una serie, sí, pero eso no es publicidad por emplazamiento, es spam del malo. En el segundo episodio lo corrigen y si veis los episodios en YouTube se puede soslayar, pero en la web ocupa un lugar importante e intrusivo. Ellos sabrán pero a mí me parece algo contraproducente.
Con sólo dos capítulos ya podemos ver que Enjuto sigue como siempre y que en esencia se mantienen los códigos que tanto han caracterizado a Muchachada Nui y La hora chanante: repeticiones de palabras, secuencias contadas desde diferentes puntos de vista, personajes marginales, la música, la voz en off…,. Sí es cierto que, por ahora, las historias aún no han tenido el componente tecnológico y geek que tenían en el programa pero no perdamos de vista una cuestión fundamental: Enjuto es un scketch que ha alcanzado la categoría de serie. Por mucho que los episodios duren tres minutos, ahora sí que se va a buscar cierto desarrollo argumental con tramas y personajes, que ya pueden verse en el episodio dos.
Ahora las referencias frikis, incluso las autoreferencias como es el caso, no son la gracia en sí mismas como antes, sino que servirán para situarnos la acción y contarnos una historia. Enjuto empieza así con una crisis de identidad que no sabremos si será anecdótica o no, pero que ya marca claramente las diferencias con la etapa anterior, en la que tenía muy poca conciencia de sí mismo.
Los secundarios prometen. Parece que van a ser unos excelentes compañeros de viaje y eso es importante porque no podemos olvidarnos de que Enjuto ahora ya no tiene referencias vitales reales. Si hasta ha cambiado el póster y ha puesto uno de Pierrot. Sus guías en la realidad van a ser los que le enseñen lo que él desconoce, y vaya guías. Geeks como él, extraviados como él. De aquí puede salir algo divertido.
Así que ya lo sabéis, la serie está rodando y dos veces a la semana tendremos la continuación de las aventuras. Por cierto, me gusta que hagan eso de «en el capítulo anterior…». Las buenas costumbres de la tele no hay que perderlas nunca.
‘FlashForward’, un final de pena
Hay cosas que nunca dejarán de sorprenderme en la ficción. Dando por supuesto lo complicado que puede ponerse todo, lo difícil que es escribir pensando en que la serie está cancelada, el reto que supone cerrar tramas…,. Todo eso está muy bien, pero en FlashForward han conseguido dejarme con un palmo de narices. Aviso de los spoilers para los que no queráis seguir leyendo.
Ya os he hablado en otras ocasiones de mi relación de amor-odio con esta serie. En resumen: el piloto me gustó; el desarrollo me aburría; tras el parón para mejorar tramas me volví a enganchar; la serie se canceló pero se le concedió la posibilidad de terminar la serie; y el final que he visto esta semana ha sido lo más decepcionante que he visto en mucho tiempo. Vamos, que sabían que la serie no iba a tener continuidad y a pesar de eso se marcaron un final conservador, poco espectacular, nada impactante y, sobre todo, feliz. Toda una temporada luchando contrareloj con el flashforward, con sus consecuencias, con sus posibilidades…, para terminar con un «más de lo mismo».
Personajes atormentados por sus decisiones que en el último episodio se cambian la camisa y se convierten en héroes. Desconfianzas que de repente desaparecen, negaciones que se convierten en afirmaciones, tramas resueltas con un dramatismo de todo a cien (como la de Aaron y su hija en Irak). En fin, un giro de guión en el último episodio que nos habla, más que de sorpresa, de falta de coherencia. Y la palma se la lleva Benford, claro, que consigue cambiar su flashforward pero no sale a tiempo del edificio antes de la explosión y del segundo desvanecimiento. Tanta historia con Simon y Lloyd para que al final ni descubran las fórmulas ni puedan parar nada. Y el final de acabose con Charlie, la hija de Benford, diciendo: «Le han encontrado» en su segundo flashforward. Me pregunto si había alguna directriz que dijese que no podía morir nadie.
Ya imagino que con la serie cancelada no podían hacer un desvanecimiento tan espectacular como el primero, de acuerdo, pero la solución esa de las radios y teles de medio mundo avisando a la población me pareció pobre, muy pobre. Y los nuevos flashforward encadenados de los personajes como informando de lo que pasó después, a modo de cuento, también me pareció una solución baratera. ¿Qué habría hecho yo? No habría parado la máquina, en eso estoy de acuerdo, pero Simon podría haberlo convertido todo en un flashback con sólo apretar una tecla y por lo menos la conclusión habría sido más sorprendente.
Lo que realmente me enfada de este final es que teniendo todo el tiempo una trama sólida de ciencia ficción, se hayan inclinado por un final dramático al uso, muy poco especial y sobre todo irrelevante. Pero qué le vamos a hacer, nunca llueve a gusto de todos. Mi más sentido pésame por el final de la serie que si bien no ha resultado ser el éxito que todos esperaban, yo creo que ha aportado cosas interesantes. Es atrevido que jueguen con la doble moral del FBI y la CIA, que cuestionen los tratamientos en los centros de salud mental y que se ponga de manifiesto el poder de las mafias por el control de las mentalidades. Son temas que podrían extrapolarse a nuestra realidad más cotidiana. Pero creo que la serie ha tenido demasiados héroes y unos malos bastante mediocres, y eso no hay ciencia ficción que lo sostenga.
‘House’, la complejidad de las tramas
Pues ya he visto la sexta temporada de House y atención, la entrada viene con spoilers, así que si no la has visto, es mejor que te vayas con la música a otra parte.
Lo que desde mi punto diferencia esta temporada de otras es la abundancia de tramas externas al propio hospital. Seguimos teniendo esos pacientes interesantes y esos casos que se resuelven con un deus ex machina, pero además han desfilado un buen montón de secundarios que han alborotado la vida personal de los médicos, algo que hasta ahora no se había hecho demasiado evidente. Si os fijáis, en esta sexta temporada cada oveja ha tenido su pareja, con mayor o menor suerte, y siempre con House como elemento catalizador de los conflictos.
Que el hospital haya salido del hospital es un planteamiento que ya se manifestó desde el capítulo doble del inicio de la temporada, «Broken», ése en el que House amanecía en un psiquiátrico. Mucho ha llovido desde entonces, pero en aquel piloto ya quedaban claras las intenciones de los guionistas de darle más aire a una serie que se ahogaba en los procedimientos rutinarios del Princeton Plainsboro. Esta salida del hospital, no obstante, siempre ha estado de alguna manera enlazada con los personajes principales y los guionistas han sabido llevarnos de acá para allá pero sin olvidar la verdadera esencia de la serie, la influencia de los casos médicos en la vida del equipo, cosa que ha llegado a su punto máximo en el final de la temporada. Hasta la reciente reaparición de Alvie fue un golpe maestro que nos recordaba los inicios de la temporada. También reapareció el doctor Nolan (qué pena que no haya tenido más continuidad). Ya puestos, no habría estado mal que volviesen a traer a Franka Potente. Eso sí que habría sido un giro.
Me ha gustado mucho esta temporada porque no han ahorrado en dilemas morales (sin duda el caso Dibala y sus consecuencias es el máximo exponente de esto), ha sido una temporada que nos ha hablado de la soledad (todos los personajes terminan de alguna manera empezando de nuevo, para bien o para mal), y sobre todo hemos conocido más a House, un hombre bueno en el fondo, que diría Wilson. Tras el tratamiento y su posterior incorporación al hospital, House ha seguido siendo el tipo destructivo de siempre pero como para él el fin justifica los medios, sus objetivos han sido algo más loables. Sus picos de egoísmo, sobre todo con Wilson y Sam, sólo han conseguido convertirlo en más humano y prepararlo para el final.
Todo ha tenido sentido en el final de temporada, hasta la aparición del hermano de Foreman, que ha conseguido, House mediante, que Foreman abra una parcela de su vida. Chase y Cameron terminan como el rosario de la aurora pero era lo esperable (las tensiones sexuales resueltas dejan de ser interesantes). Taub se refugia en su matrimonio vulgar y corriente. Trece muestra síntomas de su enfermedad. Wilson consigue pareja estable. Y House y Cuddy se encuentran por al final de un emotivo último capítulo de temporada en el que House habla por primera vez de su discapacidad con total sinceridad y se derrumba con la muerte de una paciente. Todos los círculos se han ido cerrando, cada uno a su tiempo, y creo que ha sido una sabia decisión dejar para el final de temporada el círculo de House y Cuddy. Si lo hubiesen resuelto todo en el último episodios habría sido un caos y la temporada completa habría sido muy irregular. En la parte negativa, los episodios dedicados a los personajes con menos seguidores pueden haberles resultado superficiales a algunos, pero yo creo que todo encaja en el rompecabezas.
Y ahora toca esperar a ver qué pasará en la próxima temporada. Estoy impaciente porque la relación entre House y Cuddy puede revolucionar la serie o terminar con ella. Las tensiones sexuales resueltas suelen ser un lastre, pero también es cierto que House no hay más que uno. ¿Y qué opinará Wilson de todo esto? ¿Y Lucas? Me cae muy mal el personaje de Lucas. En fin, que para mí esta temporada ha sido mucho más interesante que la cuarta y la quinta, a pesar de Amber. Siento que en cierta manera han tomado buenas decisiones y espero que sigan así.
Por cierto, que tengo pendiente hablar del final de FlashForward, pero aún estoy asumiendo la debacle.








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