Más canales, menos televisión
A pesar de que la TDT falla más que una escopeta de feria, la legislación sigue su curso como si nada, fiel al programa establecido. A partir de septiembre tendremos nuevos canales porque el Gobierno aprobó la semana pasada conceder un multiplex completo a Antena 3, Telecinco, Sogecable, VEO Televisión, NET Televisión y laSexta. Esto significa que cada una de estas cadenas podrá poner a funcionar en septiembre hasta cuatro canales más cada una (la mitad si son en HD), y que esto es un premio a su adaptación previsto en la Ley, y no es una apertura de concurso convencional, por eso las cadenas favorecidas son las mismas de siempre.
De todas estas nuevas licencias, sólo se han presentado contenidos para unas pocas, y qué contenidos. Antena 3 prepara Nitro, un canal para hombres; Telecinco prepara La Nueve para competir con Nova; laSexta va a lanzar Marca TV (deportes), prepara otro canal en abierto y dice que pretende alquilar los otros dos que le quedan libres; y Net Televisión anuncia dos canales, pero sin más especificaciones.
A mí no me salen las cuentas y todo apesta a consolidación del monopolio de unos pocos sobre unas frecuencias que deberían ser de todos y a las que debería de poder optar cualquier colectivo o entidad pero, claro, eso no interesa. El control de medios se hace muy evidente en situaciones como ésta, cuando de lo que se trata es de repartir espacios de los que sólo van a beneficiarse cuatro. Porque, viendo cómo van las cosas, resulta evidente que es más importante tener las licencias para que no las tenga la competencia, que llenarlas de contenido.
Montar un canal no es cosa fácil, eso es obvio, pero me hubiera gustado que este proceso hubiera sido más exigente con los grupos adjudicatarios. Si no hay ni siquiera proyectos para rellenar el espacio, ¿por qué regalan las licencias de las cadenas como si fuesen caramelos? Hay que tener contento a todo el mundo, menos al espectador. Un simple cálculo porcentual nos indica que al adjudicarse más canales, quedando muchos de ellos sin contenidos por ahora, vamos a tener menos televisión. Eso sin contar los canales que ya existen que son absolutamente demenciales, llenos de refritos o de teletiendas, y sin entrar a valorar la TDT de pago, que poco a poco va tomando el impulso que necesita para privatizar frecuencias que en principio son públicas.
Todo esto sería peor si no tuviésemos Internet, claro, que nos nutre de lo que necesitamos en cada momento, pero aún así creo que el asunto de la implantación de la TDT y su evidente empobrecimiento de la televisión deberían de hacernos parar a pensar. Mucho bombo a las innovaciones técnicas y demás, pero todo se orienta a un empobrecimiento del contenido que, ya de por sí, no está pasando una buena época con la crisis de la industria. Eso sí, los espacios publicitarios se multiplican y el negocio descarado de los anuncios empieza a tener tintes de estafa porque ya hay empresas que gestionan publicidad para los canales en bloque, independientemente de lo que se emita. Ahí los anunciantes tendrían que dar el alto a las cadenas o terminarán tirando su publicidad al retrete.
‘Megaplayback’: aceptamos barco
Antena 3 estrenó anoche su programa estival llamado a ser un éxito: Megaplayback. El formato está basado en los lipdub y, según dice Borja en Facebook, el del vídeo de arriba está reconocido como el primero. En el programa de Antena 3 se enfrentan pueblos que tienen que aprovechar su lipdub para promocionar las excelencias turísticas de la zona y el resultado, a pesar de no ser de mi estilo, no es malo.
Aunque a estas horas no se han publicado aún las audiencias tengo claro que este programa va a tener éxito porque, básicamente, está muy bien realizado. De cada pueblo se pueden ver los problemas a los que se enfrentan y el resultado final y, como siempre, triunfan las personas mayores haciendo de las suyas, incluyendo a algún que otro freak local que siempre da colorido. Me surge una pregunta que siempre me hago en Carnavales: ¿por qué hay tantos hombres con propensión a disfrazarse de mujer? Es un tema sin duda para Íker Jiménez.
La parte que menos me gustó es la de las valoraciones del jurado, reunidos en una especie de saloncito, delante de una tele y todos a un nivel muy dispar. Yolanda Ramos está enorme, como siempre, pero Poti y Marta Torné no están a su altura. Quizá un jurado de gente de la comedia habría sido más apropiado. No para que se riesen del personal, pero sí para que le dieran más frescura a sus intervenciones y lo analizasen todo desde un punto de vista más cachondo. Pero bueno, por suerte la parte del jurado no es la más importante.
Tengo que reconocer que el programa me aburrió y que no llegué a verlo terminar, pero eso no significa que sea una mala propuesta. Conociendo sus objetivos, creo que han conseguido lo que querían hacer y el resultado es efectivo, puede ser visto como gracioso, es dinámico y no acentúan el drama, que ya es de agradecer. Eso sí, lo básico del lipdub, que es hacer el playback, estuvo muy flojo pero qué importa si salían señoras disfrazadas, folclore, niños haciendo el cabra, alcaldes, policía, bomberos y tipos sin asomo de vergüenza. Un resultado refrescante a más no poder y para no calentarse la cabeza que seguro hará las delicias de la audiencia.
Actores y música, qué cracks
Por todos es sabido que Hugh Laurie (House), toca el piano muy bien y compone temas, muchos de ellos con un carácter de comedia que se remonta a sus inicios como actor. Pero no está solo en este hermanamiento. Me voy a centrar en gente de series porque si abarco también cine no terminaría nunca, así que os voy a dejar mi selección en la que podréis encontrar a freaks mezclados con otros que se lo toman más en serio. De todo hay en la viña del señor.
Band from TV: A ver si les reconocéis a todos. Que conste que su objetivo es benéfico pero, así y todo, lo hacen bien, qué caray.
David Hasselhoff (Los vigilantes de la playa): con una carrera musical desastrosa, a la altura de su vida, este hombre aún se atreve con los micrófonos a día de hoy. No es que lo haga mal, pero da un poco de «cosica» ver toda esa dignidad que le rebosa por los poros cada vez que hace una posturita o mantiene una nota.
Bruce Willis (Luz de luna, Friends…): Los viejos roqueros nunca mueren. Él y su banda han hecho una carrera más que digna y aunque nunca ha tenido éxitos musicales relevantes ha sido constante, demostrando que para él la música es algo más que una forma de aprovechar el tirón de su fama.
Jared Leto (Es mi vida): Sé que se ha prodigado más en cine pero con su papel de Jordan Catalano me enamoró cuando más falta me hacía (qué malas son las hormonas adolescentes), así que para mí es un esencial de la tele. No canta nada mal, el muchacho.
Don Johnson (Corrupción en Miami): En los Ochenta se hizo conocido por su carrera discográfica pero si le dais al play comprobaréis cómo le perseguía su personaje de Crockett. Vaya vestuario.
Laura Pamplona (Aquí no hay quien viva, Los misterios de Laura…): El proyecto musical que tiene con su marido se llama Sweet Wasaby y, como podéis escuchar, tiene una voz que jamás sospecharíamos al verla en la tele.
Me he dejado a gente más que evidente como Will Smith (El príncipe de Bel-Air), así que si encontráis que falta alguien sabéis que podéis insertar vídeos en los comentarios. ¡Ah! Y agradecer a Alessan que me haya inspirado para esta entrada.
Dónde vas, Cristina Urgel
Exacto, esta de arriba es Cristina Urgel. Yo la conocí, profesionalmente hablando, cuando fichó por Sé lo que hicisteis… en junio de 2009. Sólo hace un año de eso, hay que ver cómo pasa el tiempo. Pero como la alegría dura poco en la casa del pobre, en noviembre se fue a Cuatro a incorporarse a ¡Vaya tropa!, aquel programa que presentaba junto a Arturo Valls y que prometía mucho más de lo que terminó dando. Ya en febrero de este año estuvo en el teatro y ahora de repente me la encuentro en Antena 3, en un programa que…,.
Que nadie me malinterprete. Cristina Urgel me parece una presentadora fantástica y con una vis cómica enorme, pero su carrera en la tele está siendo todo lo contrario a meteórica. Es más bien como un agujero negro. No sé si será cuestión de prisa o de que la están asesorando mal, pero sus decisiones me resultan extrañas. No digo cuestionables porque no soy yo nadie para cuestionar nada pero en lo que a mí respecta (mis gustos televisivos y demás), Urgel ha ido desapareciendo de la parrilla paulatinamente, cuando lo que se merece es justo lo contrario. Que no digo yo que tenga que pegar el braguetazo como lo hizo Pilar Rubio pero si esa es la intención (muy respetable), creo que tiene que buscar más estabilidad en pantalla en lugar de ir de acá para allá como vaca sin cencerro.
Y es que aún estoy estremecida por la noticia de su nuevo programa en Antena 3. El invento se llama Adivina quién viene a cenar y es un reality de cámara oculta en el que la gente presenta a sus padres a sus novios, famosetes para más señas, en una cena, y lo que veremos serán las situaciones que se generan porque los famosetes van a interpretar papeles de maleducados. Los dos famosetes confirmados por ahora son Kiko Rivera y Sofía Cristo. ¿Pone o no los pelos de punta? Pues sigue. Según la noticia, Bárbara Rey hace de consuegra en una de las entregas y monta un pollo espectacular. Esto se pone interesante por momentos (modo ironía off).
Bien, vale, no se debe de juzgar un programa sin haberlo visto, pero es que yo no sé si lo veré, sobre todo después de echarle un ojo a la versión original del formato y dando por supuesto que Antena 3 no va a gastarse demasiado dinero en esto. Quizá el verano sea su época, como pasa tantas otras veces, y yo me alegraré mucho por Cristina Urgel, pero a mí que no me esperen, que eso de pasar vergüenza ajena viendo la tele me parece una tortura innecesaria.
Las tendencias de la sitcom nacional
Cuando un guionista de reconocido prestigio y amplia experiencia hace prospecciones sobre el futuro de la industria televisiva nacional hay que hacerle caso, sobre todo si sus aportaciones son tan claras y sensatas como las que he leído aquí. Es un resumen de la intervención de Jose Antonio Pérez (Vaya semanita, El hormiguero), en el curso «De Los Simpsons a Perdidos. El boom de las teleseries», que se está realizando esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia.
Que la televisión nacional está en un proceso de cambio es evidente y la entrada de la TDT ha conseguido incluso aumentar el consumo televisivo con su mayor oferta de canales. Las generalistas tradicionales ha seguido una estrategia de intentar alcanzar el target más amplio posible y se han especificado poco, pero en la TDT hay una idea clara de que hay que tematizar los canales y eso, unido a las dificultades que atraviesa el sector debido a la crisis económica, genera un espacio óptimo para que lo disfrutemos los espectadores.
Dice José Antonio Pérez que a partir de septiembre veremos ofertas impensables hasta hace bien poco en la tele nacional, con presupuestos más ajustados, actores menos reconocibles y volcadas en parte a Internet como forma de fidelizar a los espectadores. Qué vida más triste o Museo Coconut (lo nuevo de los Muchachos), son claros ejemplos de historias pequeñas, con personajes distintos, contadas de otra forma y dirigidas a un público muy concreto. Parece, además, que se está fraguando el salto a la televisión de Malviviendo (tenéis el trailer arriba), y de Perestroika la serie. Sólo espero que corran mejor suerte que Qué vida más triste, que se despidió esta temporada sin compromiso de renovación. El propio Pérez trabaja en el desarrollo para La 2 de Ciudad K, un proyecto más que interesante. Yo añadiría el ejemplo de La pecera de Eva (Telecinco), una serie diferente, con todos los componentes descritos y que funciona, o recordaría a Impares, cuya segunda parte sigo esperando con muchas ganas.
El resumen de todo esto es que a partir de septiembre podremos ver en las teles nacionales una oferta de ficción distinta, muy alejada de las grandes producciones (que también las habrá). En la variedad está el gusto, que dicen, así que si todo esto se confirma la fragmentación de la audiencia va a seguir avanzando a pasos agigantados hacia ese modelo que algunos esperamos con ansia, que no puede ser que todo sean dramedias en la viña del señor. Los presupuestos serán más escasos, perderán peso las productoras y ganará la libertad de ideas. ¿Será posible o es que estoy soñando?
En cualquier caso, se cierra el artículo con un bombazo sin parangón: ¡¡Intereconomía hará ficción a partir de septiembre!! Nunca mejor dicho, que el señor nos coja confesados. No todo iban a ser buenas noticias.
‘Supercharly’, estreno veraniego de saldo
Y lo de saldo no lo digo por la calidad de la serie, ni hablar, lo digo porque Supercharly fue cancelada por la propia Telecinco hace unos meses, con apenas cinco episodios grabados. En aquel momento no pasó el filtro de la cadena pero como el verano está para algo parece que tienen pensado emitir esos cinco episodios en prime time, a ver si pueden rascarle algo de rentabilidad. Podría pasarles lo mismo que a Los misterios de Laura en La 1, que llegó por la puerta de atrás y parece que consiguió una segunda oportunidad de la que aún no se sabe nada.
De la historia de Telecinco con sus series ya hablé aquí y este estreno de Supercharly en pleno verano no es más que una confirmación de todo aquello. Supongo que no les costará reconocer su error si la audiencia apoya la serie aunque es complicado emitir un producto en esas condiciones, con cinco episodios grabados y sin un final que se precie.
El tema es que el protagonista, interpretado por Luis Callejo (en un principio iba a ser Antonio Molero), es azotado por la crisis económica y justo en ese momento se da cuenta de que tiene poderes extraordinarios. En su momento se vendió como un superhéroe de barrio, que diría Kiko Veneno, pero lo cierto es que no les favoreció demasiado el éxito en Antena 3 de Los protegidos, una serie que ha gustado mucho a los espectadores pero a la que yo nunca he conseguido verle la gracia. Siempre es una alegría que la ficción nacional se adentre en terrenos desconocidos por aquí pero hacerlo por partida doble parece que ha sido demasiado. Y siempre la dramedia, que no va a haber forma de que nos la quitemos de encima.
Si la serie funciona podrían plantearse hacer más episodios pero yo lo veo complicado. Tanto Luis Callejo como Malena Alterio, la chica de la serie, son actores de primer nivel y tremendamente ocupados. La tele es un modo de vida muchas veces imprescindible pero, claro, dejarlo todo por una serie que ya te han cancelado una vez debe de ser una decisión difícil de tomar.
Supercharly se verá en el prime time de Telecinco, en un día aún por determinar, y servirá para rellenar una noche a la semana en agosto. Yo creo que, si fueran listos, harían una estrategia de emisión muy determinada. Yo me inventaría un lema tipo: «Salva una serie», para llamar la atención de los espectadores, y les invitaría a que virtualmente emitiesen votos y opiniones para que pudieran sentirse partícipes del asunto. Vamos, que haría un evento de un estreno menor, si lo que de verdad quieren es rentabilidad. En cambio, si su objetivo es quitarse el muerto de encima, con que no hagan nada es más que suficiente.
En fin, que me pica la curiosidad con la serie y si es verdad que terminan dándole un horario yo le daré una oportunidad porque, sobre todo, si no gusta en Telecinco es más que probable que me guste a mí.








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