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Tricicle vuelve a la carga
Con este número que podéis ver arriba y que Tricicle representó en el Un, dos, tres… empezó la leyenda. Desde entonces ha llovido mucho pero este karaoke gestual ha quedado en la memoria colectiva a pesar de que Tricicle han hecho muchas cosas después, tele entre esas cosas.
Ahora parece que vuelven a la pantalla con una nueva serie de la que aún se sabe bien poco. Lo anuncian desde Mediapro y parece que van a seguir con la tradición que inauguraron con Dinamita.
Hay planteados trece capítulos de veinticinco minutos de duración cada uno y, además de Tricicle estarán Sílvia Abril (colaboradora habitual de Buenafuente), Carles Heredia, Ivana Miño y Toni González. Prometen sketches y gags visuales en un lenguaje que dominan a la perfección y que ya hemos visto en otras ocasiones.
- Tres estrelles (1987).
- Choof (1994).
Sobre todo su popularidad se extiende en Cataluña y no sé si esta nueva propuesta tendrá ámbito estatal o se quedará en los límites de la autonomía. Viniendo de Mediapro el invento podría terminar en La Sexta, todo es posible, pero no sé yo si funcionaría. Por si acaso, Buenafuente ya les hizo un hueco promocional en su programa hace unos meses.
A veces me da la sensación de que exportar productos que funcionan bien en Cataluña no tiene los resultados esperados, aunque bien es cierto que Tricicle es más universal que otra cosa, o eso me parece a mí. De hecho, fueron parte importante de la clausura de las Olimpiadas de Barcelona.
El tiempo dirá cómo termina la cosa.
Campañas institucionales: una de cal y otra de arena
Bien es sabido que las campañas institucionales, y más si van dirigidas a jóvenes, son un arma de doble filo en televisión porque pueden impactar pero sin transmitir nada, o transmitir valores distintos a los que tenía como objetivo. El principal problema, desde mi punto de vista, es incluir dentro de la etiqueta de «jóvenes» a todo aquel que se mueva en una franja determinada de edad, pretendiendo así homogeneizar un totum revolutum de impresión. A pesar de este problema, hay gente que lo hace bien pero a otros les sale el tiro por la culata.
En la parte positiva, que dirían en el Un, dos, tres…, tenemos la última campaña de la FAD (Fundación de Ayuda a la Drogadicción), dirigida por Álex de la Iglesia. Se llama «Fad Bad Night» (aquí la web creada a tal efecto).
Está claro, ¿no? Todo destila referencias de la iconografía juvenil actual, desde el tema del terror hasta la forma en que está rodado y dirigido, como esas pelis de terror que congregan en las salas a hordas de pimpollos ansiosos por dejarse atemorizar. Lo tiene todo: la rubita (es Carolina Bang, la Lorna de Plutón BRB Nero), el malo de negro, el matadero abandonado, el monstruo (es Javier Botet, la niña Medeiros de REC)…, y todo eso sin dejar de lado la idea que quiere transmitir. Transpone un mensaje habitual cambiándole el discurso.
En la parte negativa, el anuncio del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid que he visto en el blog de Antonio Rico y que intenta advertir sobre el riesgo de explotar la imagen propia en Internet.
Lo primero que he pensado es que este anuncio es para padres. Lo segundo es que el perfil de la chica que protagoniza el anuncio seguramente no coincida con el perfil de jóvenes que usan redes sociales y otros tipo de páginas para almacenar sus contenidos. Lo tercero, consecuencia de lo anterior, es que el anuncio es un «asustaviejas» y que los jóvenes objetivo de la campaña se la pasarán por el arco del triunfo.
Las diferencias saltan a la vista: lenguaje joven frente a lenguaje arcaico; realización joven frente a realización arcaica. El primero llegará al segmento de población al que se dirige y el segundo llegará a los padres que advertirán a sus hijos de los peligros insanos de Internet con el resultado de que los críos harán justamente lo contrario, que para eso se inventó la rebeldía juvenil y el conflicto generacional. La campaña dice: «Antes de colgar tu imagen en la web, piénsatelo». Yo les diría: «Antes de emitir el anuncio en televisión, piénsatelo».
De todo esto, no obstante, saco una conclusión positiva: las cosas pueden hacerse bien así que no estaría mal que las instituciones tomasen nota. No olvidemos que estas campañas, hechas con fondos públicos, se deberían hacer con un objetivo que vaya más allá de cubrir un expediente. La efectividad empieza en la idea misma.
La nueva telerealidad de mentira
No sabría determinar con exactitud cuál fue el momento en el que este nuevo formato se alumbró como lo que es hoy. Seguramente surgió poco a poco, de casualidad en casualidad, y su efectividad reflejada en las audiencias fue perfilando sus formas hasta llegar a nuestras pantallas convertido en lo que podemos ver a diario en Telecinco.
Sin duda el éxito de Mujeres y hombres y viceversa ha sido clave en la consolidación. La supuesta relación de Efrén Florero y la chica removió todo los share, a pesar de ser una invención evidente y lícita, por supuesto. El asunto de Belén Esteban en Ana Rosa, que empezó como una bufonada, ha terminado teniendo trascendencia nacional y hasta los programas de la competencia han intentado sacar rédito del asunto, aunque con poco tino.
Operación «Risto» también ha puesto su granito de arena sacando a colación asuntos privados en un contexto que no parecía el más adecuado pero que a los espectadores ha gustado y, hasta diría yo, ha entusiasmado. Este nuevo gurú representa un papel a la perfección y dirime en directo asuntos que deberían de tratarse en privado, saltándose todas las normas de cortesía y de buena educación.
Este cúmulo de sucesos, y otros que seguro que se me olvidan, exitosos en sus momentos determinados, han conducido a la realización de un programa basado en estos principios y en el que los colaboradores son los verdaderos protagonistas, dirimiendo en público rencillas privadas como si fueran «de verdad». Se han convertido en frases recurrentes esas de: me ha dicho en el camerino o durante la publicidad ha pasado esto otro. Estoy hablando de Sálvame.
Con la excusa de los realities de la cadena, en Sálvame vemos un reality diario en el que los protagonistas son los colaboradores que se pelean entre sí, ya ni siquiera son los famosos de turno. Ahora podemos ver a Karmele Marchante discutiendo a lo loco con Jimmy Jiménez Arnau, como hacía en Tómbola con Mariñas, pero en tono más elevado y furioso. Hasta en la web de la cadena pueden verse las supuestas trifulcas, que muchas veces protagonizan la portada. Montar el circo es requisito.
Lo que más me sorprende de esta guionización de la realidad es que la gente, en sus casas, parece creérselo todo a pies juntillas. ¿Qué nos pasa en el cerebro? Yo entiendo que cada uno se entretenga con lo que le dé la gana, hasta ahí podríamos llegar, lo que no me explico es cómo se pasa de un entretenimiento a convertir en verdad todo lo que se ofrece en este tipo de planteamientos. Es como si la televisión siguiese siendo un medio asociado a la verdad y a estas alturas creo que eso no se puede afirmar de forma general, por suerte. Si fuese verdad todo lo que nos enseñan el género humano saldría muy mal parado.
Antena 3 ya tiene su Íker Jiménez
Bruno Cardeñosa, al que muchos seguiréis en su programa radiofónico La rosa de los vientos, será el presentador de un nuevo programa que Antena 3 estrenará en Neox, pero con posibilidades de pasar a la cadena madre si los datos de audiencia lo permiten, y que se llamará Lo que sé del miedo.
El formato será un híbrido entre el talk show y el programa de misterio. La gente irá a contar sus experiencias sobrenaturales y los relatos se apoyarán con reportajes sobre los temas tratados. Se grabará en Walpurgis, un hospital psiquiátrico abandonado en Navacerrada llamado así por considerarse un lugar embrujado, uno de los sitios más misteriosos de la geografía nacional que cuenta con un buen número de apariciones a sus espaldas.
Antena 3 sigue con su idea de parecerse a Cuatro y lo hace sin disimulo. En estos momentos hay dos gurús radiofónicos de lo sobrenatural, Íker Jiménez y Bruno Cardeñosa, y Antena 3 ha conseguido hacerse con el segundo después de que no les funcionase la propuesta que presentó Javier Sierra en El arca secreta, un programa de misterios que emitieron el año pasado.
Bruno Cardeñosa parece que goza de cierto prestigio porque no tiene aún la aureola de «comunicador» que adorna a Íker Jiménez, aunque igual después de esta propuesta se la gana a pulso. Puede ser interesante ver al más puro estilo de saloncito, aunque en horario de late night, a gente contando sus experiencias paranormales como si estuviesen ambientando el fuego de un campamento, y el escenario elegido anima a la sugestión. Si lo hacen bien, pueden tener programa para rato. Eso sí, espero que elijan bien los casos porque gente que delira la hay a puñados.
Desmontando a Paquirrín
Lo de «Desmontando a Paquirrín» en Sé lo que hicisteis… ya tiene vuelta de tuerca. Este domingo se ha grabado el monólogo final de Kiko Rivera y se emitirán en pleno prime time en julio con dos especiales con los mejores momentos, secuencias no emitidas y monólogos ad hoc de Ángel Martín y de Dani Mateo.
No he sido seguidora de las aventuras y desventuras del chaval en el aprendizaje y los momentos que he podido ver no me han molestado, eso sí. La sección está hecha con gracia, como no podía ser de otra manera, lo que no sé es si tienen enjundia suficiente como para protagonizar dos noches de prime time, con lo caro que está el minuto de tele a esas horas.
Lo que me ha parecido más relevante es que, una vez más, a los de Sé lo que hicisteis… se le han rebelado los secundarios. Ya les pasó con «el Esmirriao», el supuesto ex novio de Falete, un personaje que se ha ganado un hueco en el programa, y ahora va ganando enteros el señor que huele a vino, ese presentador arcaico y polvoriento, muy de la vieja escuela, que parece un presentador de La 2 en sus tiempos oscuros y que está interpretado por Miki Nadal.
La sección, alargada gracias a la estructura habitual de «después de…» y a los cebos, se hilvana en la presencia de ese personaje surrealista, digno, que hace y deshace a su antojo y que marca el ritmo de todo lo que sucede. Se merece tener un hueco de honor en esos especiales y, más allá de eso, se merecería aparecer en el programa más a menudo.
«Desmontando a Paquirrín» no es la sección tomatera que muchos esperaban, tampoco han convertido a Kiko Rivera en su Belén Esteban particular, como algunos afirmaron en su momento. Han sabido integrar el espacio en el tono general del programa pero, eso sí, a mí me pasa que el personaje no me interesa en lo más mínimo y sus logros, por lo tanto, tampoco me enganchan.
Veremos cómo funciona en el prime time. El Terrat Pack no tuvo el tirón que esperaban y eso que andaban metidos ahí Buenafuente y compañía. La Sexta sigue en su afán de cubrir el máximo de horas con el mínimo de contenidos dando la eterna sensación de estar como de rebajas.
Dónde va la audiencia del fútbol
Primer sábado sin Liga y primer sábado en el que hay cambios en los índices de audiencia de las principales cadenas. Por lo visto había un lecho de audiencia importante y latente que ha salido a la luz esta misma semana. Unos han sabido aprovechar la coyuntura y otros no han sido capaces de sacar partido, nunca mejor dicho.
La Noria (Telecinco), perdió audiencia, hasta tres puntos, pero quizá fue por culpa de Enrique del Pozo y el dato no responda tanto a los nuevos pactos domésticos que se realizan en el seno familiar una vez que no está la opción casi obligatoria del fútbol. Y eso que Enrique del Pozo dio el todo por el todo, que conste. Menudo papelón.
Antena 3 subió tres puntos por su parte gracias al cine y a una película no demasiado espectacular. Evolution supo ser la respuesta familiar que la audiencia demandaba. Va a ser verdad que la fragmentación sigue siendo una cuestión minoritaria, es lo que podría interpretarse de los datos, pero a mí me parece más bien que ya, casi en verano, estamos entrando en el terreno de excepción televisiva en el que cualquier teoría se valida a las primeras de cambio y hay que ir con tiento.
En La 1, Informe Semanal hizo uno de los mejores datos de la temporada aunque, claro, seguro que en este buen dato algo tuvo que ver el reportaje sobre la reconstrucción del accidente de avión en Brasil. La miniserie que hicieron después sobre Cocó Chanel mantuvo a una buena parte de los espectadores. La promo del reportaje tiene cierto tufo a Telecinco, ¿no os parece?
¿Se habrá terminado el reinado sabatino de La Noria? ¿Su éxito podría aplicarse a la tradicional diferenciación entre contenidos masculinos y femeninos? ¿Cuando la familia ve la tele junta eligen una película como mal menor? En próximas semanas, la respuesta a éste y otros interrogantes parecidos.








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