Posts filed under ‘Televisión’

No hay ‘El príncipe de Bel-Air’, y los medios se lo creen

Habría podido estar bien, ¿no? Will Smith sigue siendo un tipo gracioso y majo, pero alguien con un Twitter sin verificar (aquí la explicación de qué es una cuenta verificada), en su nombre, lanzó ayer un bulo sobre la vuelta de la serie y varios medios españoles le dieron crédito. Cuando digo medios me refiero a esos serios a los que todo el mundo hace caso, no a bloggers humildes que no publicamos más que tonterías. Para que luego vengan a hacer distinciones entre lo que es y lo que no es periodismo.

La palma se la llevan, por ejemplo, los de Vertele, que publicaron la noticia falsa como exclusiva mundial y en lugar de rectificarla la han borrado y cambiado por la nueva. Eso sí, en los comentarios puede leerse eso de «zas, en toda la boca». No tengo especial simpatía por Vertele, he de reconocerlo, porque más de una vez se les ha pillado en un renuncio y tienen esa fea costumbre del «copia y pega» pero sin citar la fuente. Espero que no les moleste que lo diga porque, al fin y al cabo, en su universo superior yo no soy nadie.

Pero no han sido los únicos que han publicado el fake. Aquí os dejo una galería de ejemplos (haciendo click en las imágenes podéis ampliarlas).

El caso es que la recuperación de la nostalgia vende tan bien y El príncipe de Bel-Air es una serie tan mítica que todos nos habríamos tirado a verla de cabeza  y sin red. Somos un público débil, hemos de reconocerlo. Como comentamos en el grupo interno de ¡Vaya Tele!, la noticia tenía tirón pero era mejor esperar a que los medios americanos lo confirmasen, y la confirmación no llegó nunca.

A ver, que equivocarse en estas cosas es muy fácil. Tan sencillo como que alguien de tu confianza te dé una información falsa y luego te deje con el culo al aire, que eso suele pasar. Pero rectificar es de sabios y aunque escueza que te metan un gol, hay que saber aceptarlo con cierta dignidad. No sé por qué habrá corrido tanto la noticia ni qué habrá sido primero, si el huevo o la gallina. Cuando vemos un titular así en Europa Press, por ejemplo, da que pensar y empiezan las dudas acerca de si será verdad o no, pero esperar es casi tan importante como publicar antes que nadie, que es el eterno dilema.

Quizá es que ayer estábamos escasos de bombazos, quizá es que la actualidad televisiva cada vez da para menos y hay que agradecer estas novedades, no lo sé, pero por una vez me alegro de que la gente de los blogs haya tenido paciencia. En eso le ganamos a la prensa tradicional, que andan escasos de recursos ante los nuevos medios. Muchos no sabrán qué es Twitter y ahí empieza el fallo, en creerse y publicar lo que aparece en una red social con un usuario sin verificar, cosa que demuestra un profundo desconocimiento de Internet que a estas alturas ya puede costar más de un disgusto.

Para los curiosos, os remito a esta entrada en la que hay un listado de televisivos verificados con Twitter. Es decir, de gente que Twitter ha contrastado que son quienes dicen ser. Y es que Internet lo carga el diablo, señores de la prensa seria, y ya es hora de que empiecen a incluir en sus plantillas a gente que sepa de estas cosas porque de lo contrario van a quedarse atrás en la carrera por la información. Las fuentes de información cambian a un ritmo superior al que cambian los temarios de las facultades de periodismo, pero hay otros profesionales que podrían sacarles las castañas del fuego.

En cualquier caso, después de todo el lío, si yo fuera Will Smith me plantearía seriamente lo de volver a hacer la serie. Eso sí, si se decide y quiere publicidad, va a tener que repetirlo varias veces para que nos lo creamos.

21 abril 2010 at 07:51 5 comentarios

‘Salvados’ y Ramón(cín): el chasco

Dos días después de haber visto el Salvados de el domingo y una vez recuperada de la impresión inicial, ya me encuentro en disposición de hacer mi reflexión respecto a la entrevista a Ramón(cín). Habiendo visto la promo unos días antes ya se intuía que Jordi Évole no iba a ir por la tercera vía a la que nos tiene acostumbrados o, mejor dicho, la tercera vía que yo estaba deseando: que le metiese caña a Ramón(cín), estopa de la buena, de esa que maneja Évole en los momentos más espectaculares de su programa. No sé si visteis la entrevista pero si le echáis un ojo al vídeo de arriba veréis que el resultado fue muy diferente.

He necesitado dos días para procesar la impresión del lavado de imagen de Ramón(cín) que Salvados le regaló en el prime time del domingo. Vale que es en laSexta y que sólo un 7% del share vio el milagro de la transubstanciación. En una cadena de las grandes el asunto habría tenido más impacto mediático, pero también es cierto que en una cadena de las grandes el linchamiento a Ramón(cín) que yo esperaba habría sido tremendo y sin piedad, cosa que tampoco suele gustarme.

Dos días de reflexión me han llevado a pensar que el chasco que me llevé el domingo viene insuflado por mis bajas pasiones, que las tengo, por las ganas de ver que se hace sangre de forma inteligente, como suele hacerla el Follonero. Los árboles me impidieron ver el bosque y no entendí, o no quise entender, que el objetivo del programa era poner a caer de un burro a la SGAE y para ello, entre otras muchas acciones, qué mejor que contar con alguien de dentro para que hablase mal de algunos de los aspectos más polémicos de la entidad. El programa no iba contra Ramón(cín), sino que se sirvió de él y no quiso, como se hace en muchos medios, usarlo de cabeza de turco, como cortina de humo, sino incluirlo en el ataque más general a la entidad de gestión de derechos.

Hay que tener arrestos, y esto lo digo por Jordi Évole y su programa, para no perder de vista su objetivo principal y no dejarse tentar por lo populista y lo fácil que habría sido tirar a la línea de flotación de Ramón(cín), tal y como yo estaba esperando. Eso me habría llenado de satisfacción, sí, de la visceral, pero pensándolo ahora no habría sido motivo de orgullo. Entiendo que hay que valorar Salvados tanto por lo que hace como por lo que no hace, por mantenerse fiel a sí mismos y por no caer en las diatribas fáciles de un enfrentamiento demasiado fácil y que tenían sembrado.

A mí, que esperaba ver cómo hacían leña de Ramón(cín), el programa del domingo me decepcionó y de esa manera me demostraron que estaba en un error, que hay que ir contra la SGAE (aportaron sobrados argumentos en este sentido), y no contra un tipo que nos pueda caer mal, por muy catártico que eso resulte. Además, el tipo en cuestión no quedó tan bien como él se cree. Sí es cierto que se manifestó contrario al Canon y que puso el punto de mira en la industria, pero también es verdad que se jactó de ser el fundador de la entidad y de haber hecho, durante dieciocho años, todo lo que estuvo en su mano para la recaudación. Allá cada cual con su conciencia.

No quiero despedirme sin poner una canción, algo que no es habitual aquí pero que está relacionada con el asunto. La pusieron como parte de la banda sonora del programa y es una de mis canciones favoritas de la vida, la pega es que es de Los Canarios y que el cantante del grupo era Teddy Bautista. ¿Tengo que permitir que la visceralidad me arruine la posibilidad de escuchar y disfrutar una buena canción? Vosotros me diréis.

20 abril 2010 at 06:47 6 comentarios

Internet en las nuevas promos de Cuatro

¿Quién no había visto aún el vídeo que encabeza la entrada? Ha sido un hit de YouTube sólo comparable al de la chica que le canta al novio una canción de Nuria Fergó. No voy a entrar en valoraciones, cada uno se casa como quiere y si los vídeos han tenido éxito no puede ser casual. Mucha gente habrá que se emocione o se divierta con estos gestos. Tampoco parece casual que Cuatro haya cogido la vía de Internet para promocionar recientes programas. Aquí tenéis los ejemplos.

  • Bodas cruzadas: programa de organización de bodas con un vídeo tremendamente similar al que encabeza la entrada.
  • Tonterías las justas: lo nuevo de Florentino en formato videoblog.
  • Cracks: el reality de fútbol cuya promo nos muestra al chaval que se graba en su casa luciendo sus habilidades.

Sabiendo cómo cuidan los de Cuatro sus promos y el tino que tienen al hacerlas (muchos premios les avalan), nada de esto me parece ni mucho menos casualidad. En el estreno de Uau!, por ejemplo, intentaron hacer un éxito de YouTube con Pilar Rubio encima de una cama y rodeada de perritos. Nada nuevo que no hayamos visto ya en programas como Sé lo que hicisteis… o, sobre todo, Buenafuente, donde Internet es uno de sus alimentos esenciales. Si a otros les funciona, ¿por qué en Cuatro no iban a intentar lo mismo?

Para mí el objetivo es claro y lícito. Se les está escapando una parte sensible de público, quizá el público más volátil pero muy valorado por ser parte del ansiado target comercial (para entendernos, gente joven con capacidad de consumo). Otras cadenas consiguen retenerlo pero a ellos se les resiste así que han optado por escoger un lenguaje promocional con el que estos espectadores se identifiquen.

Precisamente los tres programas que he puesto de ejemplo van a ocupar franjas horarias dominadas por la competencia. Bodas cruzadas tendrá horario de domingo por la noche a partir de la semana que viene; Tonterías las justas se enfrentará a Sé lo que hicisteis…; y Cracks llega el 24 de abril y se emitirá a partir de las ocho de la tarde, sábados y domingos, además de tener un seguimiento en los informativos deportivos. Son tres programas orientados a gente joven, moderna en el sentido más amplio de la palabra, y que dominan unos lenguajes de comunicación menos enconsertados que los de la televisión tradicional. Algo que Cuatro tendría que haberse puesto a hacer hace tiempo, en lugar de esperarse a verle las orejas al lobo.

Dicen que más vale tarde que nunca pero no sé yo si esa máxima es aplicable en este caso. Con un crecimiento mucho menor que el de laSexta y con la fusión con Telecinco empantanándolo todo, el cambio de rumbo puede quedarse en agua de borrajas como no se complemente con contenidos que satisfagan esas expectativas porque, eso sí, la gente que tiene en Internet una herramienta complementaria a la oferta televisiva convencional, es más difícil de convencer porque tienen a su alcance muchas posibilidades. Por ahora, las promos me parecen acertadas. Sólo espero que los contenidos también lo sean en este sentido, que sigan la línea friki, o habrán perdido la oportunidad de posicionarse en un escaparate como Internet donde lo que no destaca no existe en términos de rendimiento económico.

19 abril 2010 at 08:15 3 comentarios

Amigos de ficción que más valdría no tener, o sí

En multitud de series aparece la figura del amigo del protagonista, una mezcla de escudero y de antihéroe con la capacidad de meter la pata, de sacar de quicio al protagonista y de hacerse perdonar, todo para destacar las virtudes del héroe o heroína en cuestión. Son personajes fieles pero limitados en sus posibilidades, suelen ser irritantes, cansinos, con una capacidad de compresión muy básica y con la habilidad para generar más problemas que otra cosa al protagonista. Hay algunos verdaderamente odiosos.

  • Chuck Fishman (Fisher Stevens), de Edición anterior: A esta serie me enganché cuando la emitieron en abierto por Canal +. El querido y odiado Chuck buscaba hacer negocio con el periódico que recibía Gary en un afán avaricioso que generó varios problemas en la serie. sin los obstáculos de Chuck, la vida de Gary habría sido un camino de rosas y la serie habría tenido mucho menos interés. Por cierto que el actor, ahí dónde le veis, estuvo saliendo tres años con Michelle Pfeiffer (aún hay esperanza, amigos). No digo donde sale ahora por no soltar un spoiler pero es posible que muchos le hayáis reconocido.
  • Vinnie Delpino (Max Casella), de Un médico precoz. Repelente a más no poder, creo que en parte por culpa de la voz de Pepe Carabias en el doblaje, Vinnie era el amigo tonto de Doogie, el médico precoz, que no hacía sino resaltar sus enormes virtudes y que, además, le mantenía atado a los problemas adolescentes que le correspondían por edad. Era el vínculo que ataba a Doogie a una realidad de la que su intelecto escapaba. Sin Vinnie, Doogie se habría convertido enseguida en un empollón repelente y la serie habría terminado mucho antes.
  • Vicky Groener (Kathy Griffin), de De repente, Susan. Atención, cuando un personaje es pelirrojo, como es el caso de la repelente Vicky, ya se nos dice que no puede tener demasiadas cosas buenas. Yo no tengo nada contra los pelirrojos, pero en la tele siguen simbolizando ciertos defectos recurrentes. Vicky, con su carácter impulsivo y su mal humor constante, no hacía más que meter en problemas a la dulce Susan pero no era mala, es que la dibujaron así, por eso Susan se engrandecía cada vez que le perdonaba. En esta serie tuvieron un reparto de lujo, con la consabida Brooke Shields, Nestor Carbonell (el imprescindible Ricardo Alpert), o el mítico Judd Nelson, icono de los 80.
  • Dennis Finch (David Spade), de Dame un respiro. Le hacía la vida imposible a Maya, la entrañable Laura San Giacomo, y a todos los compañeros de la redacción de la revista. Era un trepa de manual al que siempre le salían mal las cosas, como tiene que ser. Sin sus trabas, la vida de Maya habría sido un camino de rosas, pero siempre llegaba a tiempo de arrepentirse y de dar la opción de ser perdonado, engrandeciendo al resto del reparto. Tenía buen fondo pero estaba muy pero que muy escondido.
  • Brian Krakow (Devon Gummersall), de Es mi vida. Y no podía terminar sin un guiño a una de mis series favoritas de la vida. Sí, es un rollo adolescente, como comentaba ayer, que me hizo temblar por Jordan Catalano, el guaperas interpretado por Jared Leto (hormonas para qué os quiero). Como buena serie adolescente tenía un reparto muy amplio pero siempre sentí especial ternura por Brian, el vecino friki, patoso y sin habilidades sociales que estaba perdidamente enamorado de Angela Chase, la protagonista. Los desplantes, rechazos y humillaciones que sufrió Brian y su capacidad de volver una y otra vez a los pies de su amada no hacían sino destacar la faceta egoísta y caprichosa de una adolescente con un pavo existencialista de aquí te espero. Sin este clavo ardiendo, la autoestima de Angela no habría tenido dónde agarrarse.

Y ésta es mi selección de amigos que parecen más bien enemigos, cargados de defectos al lado de las virtudes de los protagonistas, siempre desempeñando un papel secundario sobre el que pivotaba la importancia de los que encabezaban los repartos. Qué protagonistas más sosos habríamos tenido de no ser por la maldad y la falta de saber hacer de algunos.

18 abril 2010 at 07:28 11 comentarios

‘Glee’ me ha robado el corazón

Soy una chica fácil, lo sé, porque a mi edad, pasando de los treinta de una forma desconsiderada, que me enganche a Glee debería de ser motivo de vergüenza pero qué lo voy a hacer, toda la vida me han gustado las series de adolescentes así, al peso. Ahora mismo también estoy viendo Gossip Girl, me he tragado alguna temporada entera de Física o Química y en mis tiempos seguí con fruición Al salir de clase, Compañeros, Sensación de vivir…,. Todo lo que huela a hormonas me engancha a la tele. Si hasta soy de las que defiende la relación entre Marcos y Eva en Los Serrano. Por no hablar de Buffy o Es mi vida. Sé que semejante mejunje referencial puede haber provocado algún que otro shock, y lo entiendo, pero tenía que sentar las bases de mi postura ante Glee.

A pesar de disfrutar de la serie como una enana, la estoy viendo en Fox. Es decir, con retraso respecto a la emisión americana. Pero los que aún no hayáis catado esta pequeña pieza de humor y música, Neox os da la oportunidad en abierto de hacerlo los lunes a las diez de la noche, a razón de capítulo doble. Ya han avanzado un poco, pero la trama no es compleja (no estamos hablando de The Wire, caramba), así que si os apetece investigar las claves del fenómeno aún estáis a tiempo. Sé que quedaría como una señora si ahora comentase la vuelta de la serie a Estados Unidos, pero no va a poder ser. Tampoco voy a decir nada de las tramas porque ya se me ha indigestado algún que otro spoiler malintencionado. Me voy a limitar a relatar los por qué de Glee.

Glee no tiene unas tramas despampanantes, las historias en sí están más vistas que el TBO, pero los personajes son la clave y se debaten entre la locura más freak y la necesidad de adaptación. Los guiones plantean las historias como duelos constantes, con malos de manual, tontorrones y el anti-héroe por antonomasia. La realización es osada, cambiante en sus puntos de vista, que refuerza la crueldad en forma de parodia de la vida en un instituto. Los miembros del Glee Club sólo tienen una oportunidad para triunfar, sus voces, y algunos adultos maquiavélicos parecen estar dispuestos a fastidiar el invento a la mínima, para no perder sus respectivas cuotas de poder. Una representación grotesca del fracaso y del éxito, con las dosis convenientes de bondad y de cursilería, todo agitado y servido con adaptaciones musicales que están partiendo la pana.

Glee no es un musical en sentido estricto aunque algunos de los temas escogidos sirvan para reforzar las tramas. No se pasan todo el rato cantando pero en cada episodio tenemos la oportunidad de ver números muy bien montados, buenas adaptaciones de canciones muy conocidas y coreografías tremendas. Es una serie con números musicales y su progreso simboliza el progreso de los personajes en sus tramas personales.

Llamadme floja pero yo soy de las que se emocionan con estas cosas. Tampoco mucho, no os vayáis a creer, pero lo suficiente como para desear que en mis tiempos hubiese podido formar parte de un club así. ¿Soy yo la única a la que la adolescencia se le hizo bola cuando intentó tragarla? Y de aquellas frustraciones seguramente vengan estos lodos. No quiero engañar a nadie diciendo que Glee es lo mejor que ha parido madre en los últimos tiempos, pero creo que por lo menos se merece un vistazo para que podamos dejarnos sorprender por un nuevo enfoque de un tema eterno, el de los inadaptados. Han hecho maravillas con el humor, la parodia y la música, y eso hay que reconocerlo.

17 abril 2010 at 06:59 20 comentarios

‘Gran reserva’, gran culebrón

Anoche huí como gato escaldado de la gala de Telecinco (vi algunas cosas que prefiero no comentar por pura vergüenza ajena), y me acomodé para ver Gran reserva, el estreno de La 1. No suelo ver La 1 porque no entro dentro de su target, pero este prime time corto y sin anuncios se hace la mar de cómodo. A las once y media ya estaba todo el pescado vendido. Un alivio si lo comparamos con los horarios de otras cadenas. Sin ánimo de ofender, es un planteamiento de parrilla perfecto para los jubilados y los que, como yo, no trasnochamos.

Pero a lo que iba, Gran reserva fue exactamente lo que me esperaba. Estoy muy curtida en esto del mundo de los vinos y no porque fui enóloga en otra vida, sino porque me zampé enterito el culebrón de sobremesa de TV3 titulado Nissaga de poder (1996), que iba más o menos de lo mismo. Por no hablar de Falcon Crest. Esto no me convierte en una autoridad en la materia, claro, pero sé todo lo que hay que saber de cuernos, pasión, odio, ricos, pobres y venganzas, entre otras pasiones, que se dinamitaron anoche en Gran reserva en un piloto de lo más completito. Hubo de todo, como en botica.

Como los temas son recurrentes, hasta hubo una conveniente amnesia del malo, voy a repasar otros detalles de la producción. La Rioja se ha dejado una pasta para producir la serie con la consiguiente polémica entre los partidos del Gobierno y la oposición de la Comunidad. Nada nuevo. Si ha funcionado en Asturias con Doctor Mateo, por qué no va a funcionar en La Rioja. Bien es cierto que Doctor Mateo es una serie bastante más amable, más blanca, pero si estas familias dedicadas al vino trascienden, la gente se montará en autobuses para visitar las bodegas aunque no sé qué se encontrarán porque me pareció ver cierto desequilibrio entre esos exteriores inabarcables, paisajísticos, y los interiores lóbregos con paredes poco creíbles, pero igual es manía mía.

Los actores y actrices están bien pero con ese reparto no es para menos. Quizá destacaría para mal a Ángela Molina, que me pone un poco nerviosa porque siempre que habla parece que esté llorando. Una fobia como cualquier otra. El guión es correcto y eso hay que reconocerlo, aunque me desenganché del género hace tiempo y no termine de identificarme con nadie. Me rechinaron un poco las visiones del pasado pero a juzgar por los vídeos que he visto ése va a ser un recurso recurrente en la serie. Me acostumbraría si pensase seguir viéndola. Eso sí, sería de agradecer que los tecnicismos del tema fueran introducidos con un poco más de naturalidad porque hubo momentos en los que los personajes parecía que hablaban en clave.

Si no voy a seguir esta serie no es por nada más que un gusto personal, no porque Gran reserva no lo merezca. Hay series infinitamente peores por ahí, eso es evidente, pero en estos momentos prefiero ficciones de otro tipo. No sé yo si conseguirá los datos que estaba haciendo Águila Roja (eso sería mucho pedir), o si el estreno se habrá visto mermado por la cutre gala de Telecinco (a estas horas no han salido las audiencias), pero si le dejan un poco de tiempo logrará hacerse su hueco porque la serie es ideal para el público de La 1, que sin Herederos y La señora parece que se había quedado huérfano de la lucha entre el bien y el mal.

16 abril 2010 at 08:01 11 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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