Posts filed under ‘Televisión y sociedad’

“Como que te saquen los ojos y te meen en los agujeros”

Será sin duda una de las frases que pasará a la posteridad. La pronunció Fernando González Urbaneja, Presidente de la Asociación de Prensa de Madrid, en el Foro de la Nueva Comunicación (tenéis el vídeo íntegro arriba). Se refiere al cierre de CNN+ y a la emisión en su lugar del canal 24 horas de Gran Hermano. Además ha propuesto que se destierre a Vasile porque su política vincula ética e indices de audiencia. Claro, desde Telecinco se han cabreado como monas y lo llaman machista (por atacar en su momento a Sara Carbonero), y xenófobo (por meterse con Vasile, el italiano), y vuelven a dejar claro que el cierre de CNN+ no fue cosa suya.

Meterse con Telecinco es fácil, todos sabemos hacerlo. Apuesto a que en un minuto sacamos aquí unas cuantas frases satíricas sobre la cadena. He visto blogs en los que el tema general es ir contra Telecinco y lo hacen en términos nada educados (hirientes, diría yo). La crítica es buena, claro, pero si se acompaña de argumentación, si no se convierte en un deporte de riesgo. No soy fan de las declaraciones de Urbaneja como Presidente de la APM porque me parecen titulares que buscan algo, no sé qué. Igual se le ha olvidado que en Telecinco también trabajan periodistas. Y eso de que Vasile tiene como ética los índices de audiencia… Yo diría más bien que ese es un mal endémico de una industria basada en la publicidad. Otra cosa es que desde Telecinco sepan sacarle mejor provecho al asunto que otros.

No, no voy hoy a defender a Telecinco, que cada palo aguante su vela, pero tampoco quiero aplaudir el símil que titula la entrada. No me parecen unos términos adecuados para un señor que representa un sector de la profesión y que, como tal, debería de estar más o menos a buenas con la gente del sector, o al menos simular que lo está. ¿Qué sería de un buen montón de profesionales si Telecinco desapareciera? Esa tendencia facilona a destacar a las ovejas negras se la perdono a alguien como yo, que me dedico a ver la tele y poco más, pero no a alguien que en teoría tiene que velar por el buen hacer y mediar para que ciertas prácticas cambien. Nunca me han caído bien los polis malos, qué le voy a hacer.

Urbaneja siempre ha tenido cierta querencia por la polémica, no le viene de ahora. Es de suponer que sus ataques a Telecinco vienen de su imparcialidad y que su vinculación profesional con medios más afines a Antena 3 no tiene nada que ver. Es cierto que mantiene desde hace tiempo una cruzada personal contra la “telebasura” pero, como profesional que es, yo le pediría algo de rigor. Sin quitarle la razón en lo que dice me gustaría que hiciera extensivas sus críticas a los informativos sensacionalistas en general, a los programas matinales de Antena 3, por ejemplo, que sacan réditos de las muertes atroces de niñas, que cuestionase el interés de España Directo o Corazón, corazón en una cadena como la Pública, que refutase alguna de las barbaridades de las que se alimenta un programa como el Diario de Patricia. Podría seguir poniendo ejemplos pero creo que ya os hacéis una idea de mi postura. Preferiría que se enfrentasen de verdad y de raíz los problemas de la tele actual en lugar de limitarnos a tirarle piedras a Telecinco, facilitando su victimismo y no llegando a ningún lado. Igual es demasiado pedir.

17 febrero 2011 at 08:33 11 comentarios

No tenemos la televisión que nos merecemos

Anoche estuve viendo El debate de La 2 en el que se analizó si nos merecemos o no la tele que tenemos. Es una cuestión peliaguda porque cuando uno se pone a pensar en estas cosas, y puestos a dar una respuesta, quizá lo más sensato sea entrar en matizaciones. Eso al menos terminaron haciendo los participantes del debate, ni sí ni no, sino todo lo contrario. Yo como de sensata tengo poco me voy a quedar directamente con el no y no porque crea que la televisión actual es mala o menos buena que en otras épocas, sino porque pienso que gran parte de la televisión actual no se hace pensando en el espectador. Tampoco es una pataleta de las mías, creo que esto es una realidad obvia y palpable que, al menos yo, tengo asumida y que sienta la base de mi experiencia televisiva.

En el debate estaba La chica de la tele, a la que no le dieron demasiadas oportunidades para expresar sus opiniones. En ciertos momentos el debate resultó demasiado avasallador pero ella aportó la cordura que hacía falta cuando le dejaron. Me quedo con casi todas las opiniones de Ramón Colom, un señor al que sigo desde hace mucho tiempo y que fue capaz de aportar puntos de vista sociales al debate. Javier Sádaba creo que pecó de cierta utopía al defender la televisión cultural y formativa. Claro, esto sería lo deseable pero no encaja en la sociedad en la que vivimos, en la que muchas veces ni siquiera la literatura va por ese camino. José Manuel Lorenzo repitió lo mismo todo el rato, que tenemos una televisión plural, Víctor Amela fue demasiado escéptico para mi gusto y Mariola Cubells estuvo ciertamente apocalíptica, cosa que quizá enflaqueció el énfasis en su defensa de la inocencia del espectador.

Doy por bueno el experimento del debate porque se tocaron temas muy interesantes pero al haber tanto contenido el resultado me pareció algo tangencial y hubo ideas que se perdieron en los turnos de palabra. Fue Ramón Colom el que dijo que la televisión actual es reflejo de la sociedad. Ayer mismo decía yo que ojalá terminase la crisis económica para ver si variaban los contenidos. Se habló mucho de las bondades de la TDT pero no se mencionó que los contenidos son la mayor parte de las veces repetidos y, otras, duplicados (varias cadenas que emiten lo mismo). Los despachos estuvieron en el punto de mira, claro, y ésta es una queja que se oye mucho en los círculos creativos del sector. Hay buenas ideas pero no hay directivos que quieran darles salida. Sobre la esclavitud de las audiencias, costó demasiado reconocer el papel de la publicidad en esto pero terminaron diciendo claramente que el objetivo de las cadenas privadas es vender anuncios y adornarlos con algo de entretenimiento.

Fue recurrente el tema de la telebasura y la sombra de Telecinco estuvo presente, aunque pareció que nadie quiso poner el dedo en la llaga directamente. Yo no soy de las que defienden el término de “telebasura”, me parece que desprestigia al espectador que se entretiene con ciertos programas de televisión. A mí me parece que cada uno es libre de entretenerse como le dé la gana y no veo por qué yo, como espectadora, puedo defender la televisión y, al mismo tiempo, ponerla a caer de un burro. No me parece coherente. Tampoco me gusta esa distinción entre espectadores más o menos formados porque da la idea falsa de que se hacen dos niveles distintos de televisión y creo que no es cierto. La televisión mayoritaria es la que es, quiera o no el espectador, y luego hay ciertas cuotas que la misma televisión mantiene para que no se le acuse de nada. En este sentido mi ejemplo favorito es Ana Pastor, que en La 1 hace entrevistas incisivas al que se le ponga a tiro y es un ejemplo de buen periodismo. ¿Qué pasa? ¿Es la única profesional en España capaz de hacer algo así? Para nada, pero es a la única a la que se lo dejan hacer. Si las televisiones quisiesen seguir ese modelo ya habría más casos como el suyo.

Durante mucho tiempo se ha dicho que el mando a distancia era el que mandaba. Creo que es una de esas mentiras que se convierten en verdad de tanto repetirlas. El entretenimiento no es nocivo de por sí, el medio tampoco lo es, todo depende del uso que le demos. Ahora con Internet es cuando realmente la hegemonía de la televisión empieza a perder apoyos, de ahí tanto interés en penalizar descargas, por ejemplo, en lugar de regularlas o de establecer el negocio en ese campo. De Internet las televisiones sólo quieren las redes sociales, nada más. Apagar la tele es una posibilidad, claro, pero ¿no es mejor buscar contenidos que nos gusten? No creo que tenga nada de malo preferir tele gratis a una peli que cuesta seis o siete euros la entrada. Si la peli no te gusta, no te dejan cambiarte de sala. Con esto quiero decir que la televisión es un negocio monolítico, que hay muchas cadenas pero que en el fondo ofrecen todas lo mismo, que la evasión no es un pecado, que la publicidad se ha dejado engatusar por cantos de sirena y que los directivos, como dijo Ramón Colom, sólo piensan en los beneficios. Por todo esto, no, no tenemos la televisión que nos merecemos.

12 febrero 2011 at 08:49 8 comentarios

‘Princesas de barrio’, la serie

Anoche laSexta estrenó Princesas de barrio, una serie sobre la vida cotidiana de cuatro chicas que se autodenominan “chonis”, o “poligoneras”, o lo que sea. Escuché a uno de los responsables del programa decir que habían buscado un perfil de protagonistas que no estuviera explotado en televisión. ¿Cómo? Pero si en la mayoría de programas lo que abunda es precisamente este perfil. Y sí, digo que es una serie porque el asunto tenía más guión que un informativo aunque, eso sí, interpretado muy mal.

Tiene guasa. Minutos antes se quejaba Gabilondo en Salvados de esos contenidos sospechosos que cada vez tienen más espacio en televisión y luego de su entrevista, zasca, el estreno de la temporada llamado a sustituir a Mujeres ricas. Yo ya iba avisada, leí que la tal Marta, la gogó, ya había paseado su palmito por televisión. Más concretamente y como no podía ser de otra forma, Marta tiene en su currículum el haber sido pretendienta de Mujeres y hombres y viceversa (Telecinco). Estos de laSexta podían haberse esmerado un poco más con el casting.

No entiendo bien de qué va el programa. ¿La cuestión era reírse? Si es así no me pillaron de humor porque no me hizo ninguna gracia. A decir verdad ni lo vi terminar porque me aburría como una ostra. El estereotipo mostrado en el programa no me parece cosa de chiste, no soy de reírme así como así de los demás, y como no tenía nada en común con las cuatro chicas me pareció que estaba viendo algo así como Pueblo de Dios, que pasan cosas en la tele, sí, pero no me interesan en lo más mínimo. Será un lugar común pero mi pregunta es la siguiente: ¿se puede llamar “botellón” a cuatro chicas pelándose de frío en un rinconcito de un parque? En fin, que he visto mejores “botellones” en la asociación de vecinos de mi barrio cuando se juntan a jugar a las cartas.

En resumen, que me pareció que los ideólogos del programa viven en una burbuja y que todo aquello que a ellos les ha parecido el no va más está más visto que el TBO. Hasta la afirmación de no leer jamás un libro puede atribuirse a Melendi y ya tiene un tiempo. En fin, que no sé qué puñetas querían ofrecer al respetable pero finalmente han hecho una caricatura barata de una serie de tópicos muy explotados. Claro, que a mí este tipo de programas no me gustan, ni los de ricas ni los de pobres. Y ahora que lo pienso, no sé por qué en estos asuntos tienen más interés las mujeres que los hombres y se les da el protagonismo a ellas, supongo que será cosa de target. Así que mucha edición a lo vídeo clip, muchas situaciones forzadas, muchos entornos buscados y muchas frases que parecían sacadas de páginas de Facebook. Si yo fuera una de las chicas, y visto el resultado, diría lo que dijo la Pantoja: “¡No me vais a grabas más!”.

Lo mejor de todo: Las audiencias respaldaron el estreno así que en laSexta estarán contentos. Habrá que ver si aguanta la segunda semana pero después de todo lo dicho me siento algo extraña. ¿Alguien que lo haya visto piensa repetir?

7 febrero 2011 at 09:04 11 comentarios

La maté porque era mía

television-estatica.gifHe dudado mucho acerca de tratar el tema aquí porque es un asunto trágico, dramático y que creo que merece toda nuestra atención y nuestro cuidado en el tratamiento, pero considero que todos tendréis ganas de decir cosas al respecto así que abro la puerta al debate, confiando en vuestra inteligencia y en vuestra responsabilidad.

Este tipo de “encuentros” en los talk-shows tienen que terminarse. Pueden hablar de rencillas familiares, de operaciones de reducción de estómago, puede traer familiares de allende los mares para organizar reencuentros…, pero que dejen de retransmitir las peticiones de perdón porque no tienen medios (y no sé si quieren tenerlos), para evaluar a quién se les planta delante.

El tipo habría terminado haciendo lo mismo, con programa o sin él. La diferencia es que ahora además de asesino, es famoso. Y su notoriedad viene dada no sólo porque saliera en el programa, sino porque muchos de los que se dedican a criticar el espacio lo hacen recurriendo a las imágenes, con lo que siguen ensalzando al criminal y torturando a la familia de la víctima. Y no sólo es YouTube, herramienta a la que muchos disfrazan de diablo por cosas como ésta, medios tan solventes como El País ilustran sus artículos con fotogramas.

Desde diferentes foros se está pidiendo que se retire el programa y no creo que sea esa la solución, pero sí que deberían implementarse medidas para que cosas así no vuelvan a repetirse. Si las cadenas no son capaces de poner seso y de manejar conceptos éticos y morales para prevenir semejantes conductas, quizá el Gobierno deba regular los contenidos. En cualquier caso, la violencia de género no empieza ni termina en la tele, está incrustada en la sociedad. En la misma sociedad que reproduce las imágenes hasta el infinito con la excusa de la denuncia, por ejemplo.

22 noviembre 2007 at 10:07 23 comentarios

El cierre de RCTV en Venezuela

Quizá la noticia más sonada de la última semana sea el cierre (supuesto cierre), del canal Radio Caracas Televisión (RCTV) por parte del gobierno de Chávez en Venezuela. Pascual Serrano nos ofrece, como poco, un análisis pormenorizado, un razonamiento, una explicación y un punto de vista que es cualquier cosa menos simplista.

Lo que las televisiones nacionales de España relatan como un abuso de autoridad de una dictadura deslegitimada, es en realidad la extinción jurídica de una concesión. Mientras que este canal podrá seguir emitiendo por cable o de forma digital, la señal analógica será ocupada por una televisión pública tal y como dicta la constitución del país. También la mayoría de los gobiernos democráticos europeos conceden y deniegan licencias sobre su espacio televisivo.

Lo que me pregunto es si la manipulación de la información o la información parcial que nos llega a través de los noticieros nacionales no supone una vulnerabilidad del derecho a la información del ciudadano. Quizá es que con la excusa de que podemos cambiar de canal, cada cadena, con su ideología, hacen de su capa un sayo y nos cuentan lo que les conviene. Y me asusta pensarlo pero, ¿por qué les conviene que pensemos determinadas cosas?

[ACTUALIZACIÓN. 1 DE JUNIO DE 2007]

Gracias a El teleoperador encuentro dos clarísimos ejemplos para ilustrar lo que comentamos en esta entrada. A ver si encontráis las similitudes entre los dos vídeos. El primero habla de una tragedia en Brasil, y el segundo es de el informativo del Canal 24 horas Internacional de TVE y comenta el cierre de RCTV.

28 mayo 2007 at 23:22 9 comentarios

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