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Call-TV, la fábrica de los sueños
El Consejo Audiovisual de Catalunya (CAC), amenaza con demandas si determinan que hay indicios de fraude en los teletimos, esos programas en los que presentadores histéricos ofrecen cantidades de dinero a cambio de respuestas de parvulario. Aunque parezca otra cosa, las cadenas estatales son las que más horas emiten de este tipo de concursos y en cualquier generalista que se precie hay un programa de estas características. Comprensible: los beneficios multiplican la inversión.
Son programas baratos, muy baratos (sólo hay que verlos), estúpidos en su mayoría, con premios irrisorios como cien euros del ala pero que le vienen bien a cualquier hijo de vecino. Desde el CAC nos recuerdan que la ludopatía asociada a este tipo de programas va en aumento y ya hay centros hospitalarios que cuentan con unidades de tratamiento específico.
Haciendo una pequeña investigación en la red, he encontrado noticias de hace un año (aquí tenéis un ejemplo), en las que se anunciaba la inclusión de los 905 como números de tarificación adicional, con las consecuencias que eso supone. A día de hoy, y según la web del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, los 905 siguen sin estar incluidos en los prefijos de tarificación adicional.
Básicamente, los 905 nacieron como prefijo para lo que comunmente se llama «televoto» y su uso se ha extendido a lo que todos conocemos hoy como teletimos. A diferencia de este prefijo, los de tarificación adicional tienen que advertir mediante locución del importe de la llamada, su coste tiene que venir desglosado en factura distinguiendo entre el importe que cobra el operador y lo que cobra la empresa prestadora del servicio, las llamadas no se pueden prolongar de manera innecesaria, tiene que cumplir medidas de protección al menor y en la publicidad tienen que decir el precio del servicio y quién lo presta.
A día de hoy, los 905 se usan para todo, y demasiado. Uno de los últimos usos que he visto de un 905 es el que hacen en Telecinco con su concurso de «Lluvia de premios». En las promos salen actores de la cadena (yo he visto a los de Escenas de matrimonio), pidiendo llamadas a un 905, animando como dicen los del CAC, a que la gente opte a ganar un porrada de dinero, aunque aquí el coste es de 1,10+IVA y son necesarias dos llamadas. Es barato, pero sólo si llamas una vez.
Y lo que voy a decir ahora es una mera suposición pero de un tiempo a esta parte me da la sensación de que algunos realities se estructuran en función de las nominaciones no porque generen interés o audiencia, que también, sino porque implican llamadas a los 905. Ha habido veces que con tanta posibilidad de salvar, expulsar, premiar, mandar al limbo y demás cosas que se inventan, alguien con querencia al teléfono podría llamar más de dos veces a un mismo concurso con intenciones diferentes.
¿Qué pensáis? ¿Esto es tan sencillo como «al que no le guste que no llame»? Yo creo, pensando en términos económicos, que si estos números son un negocio tendrían que estar regulados por el Estado, más aún si tienen derivaciones en la salud pública.
No es programa para viejos también se jubila
Otras veces ya he glosado los sentimientos que me provocaba No es programa para viejos, conducido por Patricia Gaztañaga convertida en «Gaztapower» según leíamos en la web del programa. Pues la superheroína ha encontrado su criptonita y Antena 3 ha decidido cancelar el programa por sus malos resultados de audiencia.
Se habían firmado ocho programas y, por lo visto, ya estaba decidido que no se iba a renovar el contrato, pero es que además Antena 3 ha optado por no emitir esas ocho entregas, quedándose en seis y despidiéndose de su audiencia de golpe y porrazo porque pese a que le atribuyan malos datos, a mí me parece que seiscientos mil espectadores (cifras del último programa emitido), son muchos para lo que ellos ofrecían, que no era más que desinformación, alarma social y morbo puro y duro.
Estoy harta de que los espacios asociados a los jóvenes comporten la transmisión de una imagen y unos tópicos fuera de lugar en un formato poco claro. Es obvio que la excepcionalidad es lo que tiene que mostrar la televisión para ser interesante y comprendo que por ahí va todo, se trate del segmento de población que se trate. Lo que me ha soliviantado siempre de este espacio ha sido que se ha dedicado a mostrar como autoridades a gente que contaba sus experiencias (reales o inventadas).
Me ha parecido muy poco honesto plantear un Hablando se entiende la basca con ínfulas de experimento sociológico a base de datos estadísticos, con grupos enfrentados a lo Moros y cristianos, con corazón encarnado en la presencia de la ex de Paquirrín o las gemelas de Gran Hermano 9. Este batiburrillo infumable se llenaba de afirmaciones absolutamente falsas revestidas por el componente de autoridad que implica el ir a un programa de televisión como experto en algo. Una perversidad.
Ya no se trata de si la imagen de la juventud salía perjudicada (como decía antes la televisión se basa en resaltar lo excepcional frente a lo corriente), sino de que los mensajes que se emitían no eran nada claros y el resultado era una desinformación brutal y éste era el verdadero problema para mí, que se transmitían mitos sobre el consumo de drogas o las relaciones sexuales como si fueran verdades universales y la tele no es para eso, por ahí sí que no paso.
Terrat Pack, del teatro a la tele
Por lo que parece, los caminos de Buenafuente son inescrutables. Desde principios de mes, Buenafuente, Berto, el Follonero y Corbacho están de gira por esos teatros de Dios con el Terrat Pack, un espectáculo de monólogos. Parecía que todo iba a quedar ahí, en una desintoxicación de la tele, pero ayer vi que se rumoreaba que están aprovechando la gira para hacer un programa de televisión tipo road movie.
¿Recordáis el vídeo de Jordi Évole viendo a el Yoyas en La Noria? Podéis volver a verlo aquí. En ese vídeo Évole está en un hotel de Santander, después del estreno del Terrat Pack. Quizá eso sea material para el nuevo espacio porque han repetido varias veces que ese contenido no aparecerá en Salvados (que empieza el domingo poco antes de las diez, después del estreno de Qué vida más triste).
El programa ofrecerá el antes y el después de las actuaciones, los viajes, los ensayos…, material adicional y extra para un formato que ya conocen en La Sexta, aficionados a los espacios en los que gente famosa aparece fuera del contexto habitual, ya sean Pocholo o los protagonistas de Planeta Finito. Para incondicionales de El Terrat porque todo apunta a que serán ellos, ellos y ellos. No creo que el asunto termine generando el mismo mal rollo que provocó OT La película, una road movie sobre los conciertos de los primeros trinfitos que levantó ampollas entre los cantantes.
Está claro que El Terrat campa a sus anchas en La Sexta y la cadena no puede estar más encantada. Pese a que se les pueda acusar de monopolizar las ondas, yo prefiero sus propuestas antes que esos programas que hacía La Sexta antes, tipo Los Irrepetibles, por ejemplo, en los que faltaba producción y riesgo se mirase por donde se mirase.
En Gran Hermano no hay palabrotas
Ayer por la tarde estuve viendo el resumen de Gran Hermano para evaluar el papelón de Jorge Javier Vázquez (sin comentarios, un soseras), y me dí cuenta de que las palabrotas, tacos, palabras malsonantes o similar son acalladas con un silencio. En el vídeo de arriba, sobre el minuto tres se puede comprobar cómo uno de los concursantes dice de otra que es una tía de (…) madre. Y lo hacen todo el rato.
¿Eso cómo se consigue? Supongo que habrá un señor o señora contratado encargado de observar escrupulosamente los diálogos para eliminar lo que no es correcto. ¿Por qué lo hacen? ¿Para respetar el horario infantil? No entiendo nada. Si hay imágenes de «edredoning» no las pondrán, ¿no? ¿O eso sí se puede? Y los gestos como los cortes de manga tampoco aparecerán, ¿no? ¿Las conductas criticonas estarán permitidas a esas horas? Supongo que el resumen correspondiente pondrían las imágenes de gente de la casa pobre robando en la rica, ¿no? ¿Eso se puede? Y los comentarios tomateros de Jorge Javier Vázquez sí que están permitidos, que los he visto.
En fin, no sigo con las dudas que me corroen porque son todas del mismo corte filosófico existencial y éste no es el sitio. Está pasando, en cambio, se emite sin censurar, vaya usted a saber por qué. Las lenguas afiladas que vomitan improperios contra otra gente por lo visto sí que están permitidas a las siete de la tarde.
En un contexto en el que nadie se toma en serio el horario de protección infantil (nadie pero nadie, como mucho La 2), me hace gracia que sea precisamente Gran Hermano el que venga a dar lecciones, pero las dé a medias. No hay que olvidar que la protección a los niños forma parte de un código de autorregulación de las cadenas así que las propias cadenas incumplen su palabra cuando se lo saltan. Esto de tapar las palabrotas me parece que es ser más papista que el Papa y que viene motivado no tanto por proteger a la infancia como para protegerse a sí mismos de posibles demandas de asociaciones de telespectadores, pero esto es una especulación mía.
En fin, que me ha hecho gracia el asunto. Me pregunto si llegarán al extremo de ciertos programas americanos. He visto en Miami Ink., por ejemplo, cómo además de silenciar la palabra en cuestión le emborronan a la persona la boca para que no se pueda leer en sus labios el insulto. Si hicieran eso, a más de un concursante de Gran Hermano no le reconocerían ni en su casa.
Obituario televisivo
Ya dicen que la época del otoño, con los cambios de tiempo y eso, es complicada para los que están más débiles de salud, y en los últimos tiempos hemos perdido unos cuantos programas obedeciendo esa cruel ley de la naturaleza. Son demasiados como para dedicarle una entrada a cada uno, así que he decidido hacer un repaso conjunto.
- Visto y oído (Cuatro). Nació el 30 de junio y se ha marcado como fecha para su desaparición el 17 de octubre. Un programa que lo ha intentado todo pero que no ha conseguido la audiencia necesaria para seguir adelante. Lo que menos me gustaba, que utilizaban la compasión y se aprovechaban de la debilidad de la gente para hacer preguntas muy inconvenientes. Lo mismo de siempre pero disfrazado de buen rollo.
- De patitas en la calle (La Sexta). Nació el 7 de septiembre y muere esta semana. La pobre Carolina Ferre no da pie con bola. El programa era casposo, un reality grabado con muchas recreaciones. No ha sabido transmitir los valores de esfuerzo que pretendía.
- No te olvides de la canción (La Sexta). Nació el 26 de septiembre y muere ahora, dos semanas después. Sólo vi un rato cinco minutos. No me gusta Àngel Llàcer y no me gusta la gente que va a un karaoke creyéndose que canta bien y, en realidad, su voz suena como el maullido de un gato en celo.
- El personaje de Lina Morgan desaparece de Escenas de matrimonio. Apareció el 19 de septiembre y ahora rescinde su contrato de mutuo acuerdo con la productora. Se dice que los guionistas andan locos porque tienen que restructurar toda la temporada. Hasta le había hecho un decorado para ella sola. Algo huele a podrido en todo esto. Ella dice que su baja es por motivos de salud.
- Circus (Cuatro). Nació el 15 de septiembre en la sobremesa y morirá este sábado en el late night. Desde mi punto de vista, este programa ya nació enfermo y agonizando.
- Al filo de lo imposible (La 2). Después de la prejubilación vía ERE de Sebastián Álvaro, su director durante veinticinco años, el programa ha corrido la misma suerte y terminará este año de emitir las expediciones grabadas.
En fin, la tele es así, no somos nadie, y demás.
Pekín Express podría ser diario
Será que me gusta llevar la contraria pero no termino de engancharme a Pekín Express. Vistas las audiencias soy un bicho raro pero una tiene que posicionarse pase lo que pase. Lo que nunca me ha gustado del programa es que no es en directo pero está editado casi como si lo fuera y esa falsa apariencia de continuidad es lo que no me encaja. El autoestop de las parejas con un equipo de producción (por eso siempre paran coches en los que va poca gente, de otra manera no cabrían todos); lo que condiciona al ciudadano medio el que haya una cámara y lo que eso influye en la actitud de la gente con la que se van encontrando; el tufillo a conflictos forzados para darle chicha al asunto…,.
Pues todas estas cosas que no me gustan son las que explican que Pekín Express tenga posibilidades de pasar a diario. Seguro que el material en bruto que tienen grabado da para tanto que en Cuatro no pueden evitar plantearse la posibilidad de intentar colar el espacio en el antiguo hueco de Fama. ¿Pero no ven que la cosa les funciona en domingo? La avaricia rompe el saco, amigos. Que se lo piensen bien porque a mí me parece que las sobremesas no son el sitio más adecuado para el formato. Precisamente los capítulos semanales hacen que puedan verse etapas completas y seguirse historias, y eso a diario sería muy complicado.
Estableciendo un paralelismo me parece que quieren hacer de una serie diaria de prime time un culebrón de sobremesa y eso, que significa abaratar y empobrecer el formato, puede ser muchas cosas menos conveniente. En consecuencia, las emisiones diarias tendrían mucho más relleno (y eso que ahora de relleno van sobrados). Sería como si emitiesen los extras de un DVD, que son interesantes y tal, pero no son el espacio en sí.
Si terminan haciéndolo lo único que van a conseguir es darle vía libre a Telecinco para que estrene de una vez la segunda temporada de Hermanos y detectives. En la cadena amiga estarán poniéndole velas a Santa Rita porque es inaudito que un programa muy consolidado en una franja deje vía libre a la competencia. Y lo mismo en Antena 3, que han visto cómo este fin de semana Dirty Sexy Money ha perdido seguimiento. Cosas veredes…,.








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