Posts filed under ‘Ficción internacional’
Sensación de vivir y otras reposiciones necesarias
Telecinco repone desde este fin de semana a las once de la mañana Sensación de vivir para caldear el ambiente de cara al estreno este verano del remake de la serie. Sé que la serie ha envejecido fatal pero no sé qué ultracuerpo me poseyó en 1991 que, cada vez que oigo la sintonía, el estómago se me llena de mariposas. A esta recuperación hay que unirle el incio de la grabación de Segunda oportunidad, una serie de producción propia que aspira a llenar el hueco que dejó Al salir de clase. Ante estos claros indicios de necesidad de Telecinco de volver a los orígenes, se me ha ocurrido que podíamos proponerles que recuperasen ciertas series que emitieron años ha y que cumplen los requisitos que parece que exige la cadena: jóvenes, jóvenes y familia.
En 1992 empezaron a emitir Enredos de familia, que no era Los problemas crecen pero que daba el pego igual. Yo era más de Mike Seaver y esta dicotomía está a la altura de otras universales como la que nos hace elegir entre Los Beatles o Los Rolling Stone, o entre Los Simpson o Padre de Familia.
En 1993 le tocó el turno a Jóvenes jinetes. Qué puedo decir. Todavía conservo en algún sitio las cintas de vídeo en las que me grababa los episodios. ¿El motivo? Creo que salta a la vista, eran todos tan guapos. En esa época deseé haber nacido en el lejano oeste.
Felicity llegó más tarde, en 1999, y aunque después la han emitido otras cadenas Telecinco tiene el honor de haberla estrenado. Atención que esta serie es de J.J. Abrams, el tipo que convierte en oro todo lo que toca, y aunque yo la hubiera matado por pava, en realidad le tenía a Felicity una envidia de muerte.
Y esto es lo que los noventa dieron de sí en Telecinco, sin mencionar otras series de mucho éxito pero que no cumplen con los requisitos de juventud y familia. Entiendo que a la cadena les mole este pasado y que la nostalgia haga que se les ericen los pelos del cogote. Eran buenos tiempos.
‘Perdidos’ en ‘El hormiguero’, vaya una promoción
¿Visteis la entrevista? ¿Qué os pareció? La verdad es que no entiendo por qué se empeñan en demostrar una y otra vez que no son capaces de hacer entrevistas a actores internacionales con algo de interés. Había mucha expectación por la presencia de Jorge García (Hugo Reyes en Perdidos), y es cierto que el actor no es un tipo tan abierto y tan simpático como Hugh Jackman, que estuvo la semana pasada, pero un buen entrevistador se sobrepondría a una cosa así, ¿no?
Respecto a los contenidos de la entrevista, el pobre Jorge alucinaba con las preguntas que, por supuesto, poco tenían que ver con la serie. Según decía Pablo Motos la documentación se había hecho en gran medida revisando el blog del actor pero, claro, teniendo delante a un actor de una de las series más relevantes del panorama internacional y terminar preguntándole por caramelos de menta, tampones, toallitas autobronceadoras, bragas de perro o hacerle la comparación con «El Sevilla» me parece que no es de estar a la altura. Pablo Motos advierte en un momento de la entrevista que no quería decir demasiado de la serie porque había gente que no la había visto, pero para eso ya estaba Flipy, que nada más salir resolvió uno de los misterios de Perdidos que sólo pueden saber los que la siguen a ritmo americano.
La campaña que está haciendo Cuatro me parece un despropósito: las promos son espantosas; la entrevista de ayer dejó mucho que desear; se esperaba tambien a Naveen Andrews (Sayid), pero se ve que se cayó del cartel; y para la sobremesa del domingo han montado una maratón con los seis primeros episodios de la serie. Yo ya he visto esos episodios y habrá gente que los viera en Televisión Española en su momento, pero no creo que con lo que están haciendo logren captar la atención de quien no haya visto Perdidos porque no hacen más que decir que es una serie rara, no hacen más que desvelar aspectos importantes de las tramas y en lugar de proteger el estreno lo ponen en la sobremesa del domingo a lo maratón.
En fin, que las series eligen Cuatro y ya sabemos qué significa eso, que las series pueden ser mangoneadas hasta límites insospechados. Un poco de seriedad, por favor, y un poco de respeto por el espectador. El que tuviera mucho interés en ver la serie en la tele tiene que estar haciéndose cruces, sobre todo porque las temporadas ya están a la venta en fantásticas ediciones DVD para los fetichistas (aunque algo caras de más), y si no en la mula podréis encontrar a gente que comparte esos contenidos. Pero lo de Cuatro no tiene nombre.
‘El programa de Berto’ pasa a mejor vida
Pues no ha podido ser. La Sexta ha cancelado El programa de Berto por su escaso rendimiento en audiencias. Ya dije que el programa no me parecía redondo pero esta cancelación sorprende sobre todo porque viene de La Sexta, una cadena pequeña que se ha comportado como una grande. Espero que no sea una aviso a navegantes porque cuando las barbas de tu vecino veas cortar…,.
Ahora, a toro pasado, es fácil pensar en que si le hubiesen dado otro día o si le hubiesen dado otro formato las cosas habrían sido diferentes, pero son como son. Yo creo que tendrían que haber apostado por unos cambios más sustanciales pero también es cierto que apenas les han dado tiempo. Sobre todo se me queda un regusto de injusticia porque hay pogramas peores por ahí que aguantan más, pero qué se le va a hacer.
En su lugar nos plantan La hora 11. Yo he visto los tres primeros capítulos de la serie este fin de semana en Fox y, qué queréis que os diga, la serie no me parece la bomba. Me da a mí que con este estreno buscan enganchar a los seguidores de El mentalista, una serie que les funciona muy bien los jueves. Ambas producciones tienen en común a una pareja de policías en la que el hombre tiene unas habilidades especiales y en la que la mujer es una escéptica. El policía de La hora 11 es un científico, atormentado también y un poco asocial, aunque no tanto como Bones. Sabéis que a veces se producen series muy parecidas en la misma época y una de ellas es la menos buena, ¿no? Pues en este caso es La hora 11.
Está por ver si la serie mejora los datos de El programa de Berto y si aprovecha el arrastre de Salvados. Si no fuera así, ¿que harán? ¿Cancelarán la serie también? ¿Volverán al Terrat Pack? ¿Reemitirán el programa de Pocholo? En unas semanas tendremos la respuesta.
Padre no hay más que uno
Padres abnegados en la historia de la tele los hay a patadas, hasta miles diría yo. Padres sacrificados que lo dan todo por sus hijos y por sus familias, que trabajan horas y horas para hacerles más felices, que dan todo lo que tienen y más por conseguir una vida decente para los suyos…, pero hoy hablaremos de los otros. Aquí va una colección de padres que todos les desearíamos a nuestros enemigos.
En animación me quedo sin lugar a dudas con Peter Griffin (Padre de familia). Un ser abyecto y ruin, egoista hasta la médula, que no sabe qué es el sentido de la responsabilidad y que trata a sus hijos como si fuera el matón abusón del colegio. Una perla de padre se mire por dónde se mire.
¿Tony Soprano os parece un mal padre? El hombre no es el ejemplo a seguir, que digamos, pero no se le puede negar volcado en su familia (extensa). Aunque sus decisiones puedan parecer cuestionables, la intención es lo que cuenta, ¿no?
En Perdidos tienen una colección de padres horrendos que tira para atrás. Con razón los pobres han terminado en una isla para, entre otras cosas, exorcizar fantasmas personales, no es para menos. Yo al que más odio de todos es al padre de Locke.
Y en comedia es más fácil encontrar padres malos, pero yo me quedo, como casi siempre, con el padre de la saga Bluth en Arrested Development, un señor que es escancerlado por evasión de impuestos y tráfico de influencias y, una vez en prisión, descubre que allí dentro está más seguro y protegido y opta por hacer su vida allí.
¿Y para vosotros cuál es el mejor peor padre de la tele? Hay donde elegir, ¿eh?
De ‘Perdidos’ a Cuatro
Minipunto para Cuatro, que sólo en dos días han sido capaces de remover las entrañas de los cotilleos televisivos insertando la cortinilla que veis arriba en una de las pausas publicitarias de House. La cortinilla simula los títulos de crédito de Perdidos, nadie se lo podía creer y hubo que esperar al día siguiente para obtener la confirmación que llegó vía Fama en una excelente demostración de lo que debe ser una campaña: sencilla a más no poder pero cien por cien efectiva.
Pasada la tormenta llega el momento de preguntarnos qué será de Perdidos en Cuatro. A mí personalmente no me parece un notición porque, a estas alturas, el que haya querido ver Perdidos por cualquiera de los medios a nuestro alcance ya ha podido hacerlo así que está claro que van a optar por enganchar al público que no practica las descargas y que aún tiene un volumen considerable, aunque no sé si esta serie puede atrapar a un público generalista.
Tengo curiosidad por ver cómo la programan. Supongo que lo lógico es que le dediquen el prime time y en principio emitirán varios capítulos cada día, si no van a tardar mucho en llegar al ritmo ordinario de emisión (la serie va por la quinta temporada). En cualquier caso, van a tener que ir a remolque de la Fox, que tiene los derechos de la primera emisión en España y que en teoría siempre tiene que ir por delante.
En El País dicen que ha sido Televisión Española la que ha liberado la serie dentro de una política de reducción de costes y no es de extrañar porque la han vapuleado hasta dejarla agonizante (cambios de días de emisión, de horario, sin continuidad…). Ahora que en Cuatro no tiene por qué irle mejor. Ya han demostrado en otras ocasiones que saben maltratar las series y su política de emisión de ciertos clásicos de prestigio ha sido mal vista muchas veces, como pasó con Roma.
Eso sí, como campaña de imagen para Cuatro la compra de Perdidos es excelente y estoy segura de que van a hacer todo lo posible para que esta serie «de culto», como la llaman por ahí, les dé los resultados de audiencia que ellos quieren. Ese objetivo no es nada extraordinario (cualquier cadena busca lo mismo), de manera que si no lo consiguen siempre se podrá terminar culpando a los espectadores diciendo aquello de que no está hecha la miel para la boca del cerdo.
‘Mad Men’ os cambiará la vida
Mira que soy exagerada, ¿eh? Pero es que a mí me ha pasado. Mad Men me ha removido por dentro y cada episodio ha sido un descubrimiento, una sorpresa y, al mismo tiempo, un espanto. El choque entre lo ético y lo moral, la comprensión de los personajes más infames, el contexto social, la producción, las interpretaciones, forman pequeñas obras de arte de cuarenta minutos. Siento verdadera pasión por esta serie, pero no es una serie fácil.
Mañana por la noche, a la una de la mañana según la web de Cuatro, después de House y sus repeticiones, estrenan una de las serie más premiadas de los últimos tiempos. Cuando las audiencias no acompañen dirán que es que los espectadores españoles no estamos preparados para series de este tipo. Es una pena. Os recomiendo que la grabéis si podéis y que la veáis tranquilamente, sin sueño y dedicándole la atención que merece. No sé de qué sirve comprar una serie así para estrenarla de esta manera pero ya lo hicieron con Dexter.
Yo compré la primera temporada en DVD y le dediqué varios fines de semana, en plan ritual. Mad Men se contextualiza en los años 50 y 60, cuenta la vida de unos publicistas y analiza la moral americana desde el punto de vista de la publicidad, la guerra de sexos y el enfrentamiento de clases. Lo mejor es que esa pátina de pasado permite poner en tela de juicio cuestiones totalmente actuales. No es una serie de acción y la trama argumental discurre de forma muy lenta (soy aficionada a los torros), pero cada episodio es un paso más hacia el descalabro, parece que no habrá vuelta atrás, pero todo permanece prácticamente igual, o eso nos creemos.
Yo me quedo con el personaje de Peggy Olson, la secretaria pueblerina que aterriza en la agencia, porque su evolución es el reflejo de una lucha que jamás podrá ganar. Don Draper, el protagonista masculino y su jefe, es todo lo contrario, un ganador que teme el día en el que le toque perder. A ambos les acompaña un mosaico de frustrados, de hipócritas, de buitres carroñeros inmorales y traidores. No creo que se salve nadie, pero los adoro a todos.
En fin, que me alegra que Cuatro emita esta serie, y siento que lo haga de esta manera tan despectiva. No digo yo que tendrían que haberle reservado un prime time, pero las once o las doce de la noche no habrían sido horas tan malas como la una de la mañana. Espero que podéis disfrutarla y, aviso, esta opinión tan generosa que tengo de Mad Men no es compartida por mucha gente, así que luego no me maldigáis si habéis perdido horas de sueño por mi culpa.








Comentarios recientes