Los chicos son guerreros

Vengo hoy con un lote de anuncios de una famosa marca de desodorante masculino. Me gustan sus anuncios porque han sabido superar el mensaje tradicional de machos con barba de tres días y nos traen a tipos más cotidianos, imperfectos, pero con éxito arrollador. El empuje final para hacer esta entrada lo ha provocado el último viral de la marca, en el que juegan con los dobles sentidos, con las metáforas visuales y con gente de todas las edades. Recordad que balls significa pelotas. La señorita que hace la demostración es Jaime Pressly, la de Me llamo Earl.

En el siguiente el protagonista es Ben Affleck y me parece que está muy gracioso. Es el ejemplo claro de lo que decía arriba, de que empieza el imperio de los tíos normales, que es a los que quieren venderles el producto.

Ahora viene uno que transmite a la perfección las virtudes del producto que venden, un desodorante en dos partes. Me parece, además, que técnicamente está muy bien hecho. No como ese otro de la cerveza con limón, en el que juntan las botellas para hacer a una persona de la suma de todos. Aquí han llevado el recurso a sus últimas consecuencias y, me parece a mí, que aciertan.

Y aquí tenéis un anuncio de la marca pero de 1998. La idea era la misma, pero contado todo con más pudor que ahora. Y tiene un final alternativo.

Los señores de YouTube ya advierten que este anuncio puede no ser apto para menores así que mirad qué dice vuestro carné de identidad antes de darle al play. Más metáforas y dobles sentidos, sin dejar de lado el sentido del humor encarnado en el tipo que está en el local. Siempre suele salir algún chico que sufre las consecuencias del poder del desodorante.

Y las bandas sonoras de los anuncios también son muy importantes. En éste, el Love is in the air sirve para relanzar y transformar el mensaje ese caduco de que el desodorante no te abandona.

Y hay muchos más, ya sabéis que podéis poner los que queráis en los comentarios. Respecto a las polémicas que generan, pues no sé. A mí me parecen divertidos, cumplen su función publicitaria y en el fondo no son más que anuncios.

24 enero 2010 at 09:42 8 comentarios

Samanta Villar no hará porno

Cómo son las cosas, ¿eh? Samanta Villar el próximo lunes partirá la pana con su reportaje 21 días en la industria del porno, aprovechándose además de que ya no está La señora para hacerle sombra. Se han montado una promo muy creativa, que podéis ver arriba, en la que da a entender que hará una escena porno. Eso le produce curiosidad a cualquiera, hasta a mí.

Pues bien, lo que hará será dirigir una escena porno, pero no la protagoniza, como nos cuentan aquí. A los de Cuatro no les debe de haber hecho mucha gracia que se publicase la noticia, con el empeño que han puesto en vender que la periodista iba a hacer lo que nadie se imaginaba. Lo han vendido bien, que conste, pero yo nunca me terminé de creer que fuera a ser verdad.

El caso lo traigo a colación porque nos sirve para ver cómo se genera expectación en la tele, cosa cada vez más complicada porque ya está todo inventado. En el caso concreto de 21 días, el programa no ha hecho sino defraudar expectativas una y otra vez, pero eso no afecta demasiado a su credibilidad. En la tele, la memoria a corto plazo es efímera y los espectadores nos olvidamos pronto de los chascos.

En 21 días sacan mucho partido de esta situación y se benefician, además, de que no son un programa semanal, con lo que cada vez que aparecen da la sensación de que están haciendo algo nuevo. El ejemplo más claro quizá sea el programa de 21 días en la mina, en el que Samanta Villar sólo estuvo en la mina un rato. Cuando hizo 21 días a ciegas también hubo quién cuestionó con pruebas que hubiese llevado los parches de los ojos durante todo el programa. Todas estas cosas son importantes a posteriori pero mientras se emite el espacio, cumple de lejos su función.

21 días entretiene, muestra una realidad personalizada en Samanta Villar, interpreta y enseña justo lo que los espectadores quieren ver, ni más ni menos. El formato me parece bueno y le reconozco el éxito. Han sabido conectar con el público dando un paso más hacia la intimidad, pero sin desvelarla totalmente. A mí no me suelen gustar sus enfoques, prefiero puntos de vista más neutros, pero entiendo que a la gente le guste.

Con el porno entran en un terreno en teoría pantanoso pero, como siempre, las promos no pasan de ser un cebo. Es normal que las hagan. Habría estado bien que el secreto del programa no se desvelase hasta el final, pero no creo que el saber que Samanta no hará su película afecte demasiado a la audiencia. Eso sí, dicho sea de paso, el poner tantas veces «porno» en una entrada seguro que me multiplica las visitas al blog. Al final soy igual que ellos.

23 enero 2010 at 10:12 17 comentarios

El tsunami de Karmele toca tierra

Prometo que ésta va a ser la última entrada que le dedique al tema, lo prometo, pero quiero decir algunas cosas respecto a la descalificación de Karmele Marchante en Eurovisión. La primera: que se veía venir, ya lo comentamos aquí, y creo que eso era algo que sabíamos todos, pero todos, así que no sé a qué viene ahora el escandalizarse. Desde que se abrió el período de votaciones hace unos días han llovido las noticias que denunciaban incumplimiento de las bases del concurso. Se ha dicho que la canción no era inédita, como marcan las normas, que incluye referencias políticas porque tiene estrofas de un himno franquista, y que incluye una marca comercial.

Pensaba yo, eso sí, que la iban a tumbar en la gala final con los votos del jurado, pero por lo que sea han decidido hacerlo ya y no esperar más. Con ella han caído también, por incumplir las normas del concurso, Chimo Bayo, Kejío y Juan Losada, pero de estos se habla menos, obviamente.

Lo que me parece de escándalo es la nota de prensa que ha publicado Telecinco. Sabiendo como sabían que esto iba a pasar, imagino que la tenían escrita desde hace tiempo, pero el titular con la que la adornan es un ejercicio de demagogia impresionante: «Golpe a la democracia en Eurovisión». Ahí, ahí, es lo que estaban deseando. Y en el texto incurren en errores de bulto para arrimar el ascua a su sardina y enfervorecer a las masas, como cuando dicen: «ha quedado fuera de Eurovisión cuando lideraba el ránking». No, señores, no, porque liderar el ránking no ha sido nunca garantía de ir a Eurovisión. En la final habría quedado fuera.

laSexta se lleva su garrotazo correspondiente: «es una medida discriminatoria y anticonstitucional. No entendemos por qué un candidato de La Sexta puede llegar a Eurovisión, y no uno de Telecinco». La respuesta es bien sencilla: porque los de laSexta lo hicieron los primeros, fueron originales, y se lo montaron muy bien, y ustedes han hecho una patochada cutre. Curioso que no mencionen a los candidatos del Anda ya pero, claro, eso son del grupo Prisa, con el que se acaban de fusionar.

Y para colmo se meten con los «eurofans» y dicen: «presión del lobby de fundamentalistas eurovisivos». Toma castaña. Si fuera cosa de aceptar presiones, los cien mil votos que llevaba la canción de Karmele habrían pesado más, ¿no?

¡Bah! Tonterías para reventar los audímetros con Sálvame, que echarán humo hoy y en días sucesivos. Yo soy la primera que cuestiona el proceso de selección abierto pero no porque sea más o menos manipulable, sino porque me parece hipócrita. La polémica, no obstante, les viene bien a todos.

22 enero 2010 at 09:56 19 comentarios

‘Generación ni-ni’, un envoltorio vacío

Anoche laSexta estrenó su nuevo reality, Generación ni-ni, y aunque prometían polémica, o eso es lo que ellos han intentado, yo creo que en realidad lo único que han conseguido es demostrar lo tendenciosos que son. Han descubierto la pólvora: si dejan a un grupo de veinteañeros solos en una casa, sin nada que hacer y con alcohol, se emborracharán. Eso no ser ni-ni, eso es ser joven. Qué tampoco es para tanto, creo yo. Pero empiezo por el principio.

Generación ni-ni tuvo una buena presentación de personajes, contaron bien todas las historias intercalándolas con la casa, para que fuéramos conociendo el terreno, y usaron alguna que otra artimaña para adornar el asunto, unas más elaboradas que otras. Me pareció bien que una de las chicas viera todos los vídeos de los demás, por ejemplo, pero que a un chaval le hicieran un test de Rorschach me pareció absolutamente ridículo. Al chaval también se lo pareció y estuvo haciendo guasa del asunto durante todo el programa. Usaron el zoom dramático traicionero de siempre y la música de terror de toda la vida, no se calentaron mucho la cabeza con esto.

La premisa del programa es sencilla: estos chavales van a estar haciendo una terapia intensiva aunque no va a ser como en Gran Hermano y no van a estar encerrados todo el tiempo. De hecho, creo que pasarán en el ‘Centro’ sólo unos días a la semana. Me dio mucha vergüenza ajena que repitiesen constantemente, como un mantra, palabras como confianza, responsabilidad, decepción, y la muletilla de no me defraudes, que es justo lo que ha hecho el programa conmigo, defraudarme.

Pero a lo que iba. Después de exponer toda la situación y de insinuar que los padres también tendrán que poner algo de su parte empezó el encierro. Imagino que esto es una terapia progresiva y que cada semana irán aumentando las cosas por hacer, los conflictos, los problemas…, eso lo entiendo. Hasta el momento había pensado que la falta de directo favorecía el ritmo pero en la segunda parte del programa se me desmontó la idea. No hicieron nada, menos aún de lo que hacen los de Gran Hermano. Entiendo que la desidia forme parte del  supuesto proceso terapéutico (harta estoy de que nos quieran vender que los problemas de la sociedad se arreglan en la tele), pero televisivamente hablando es un torro como un piano. ¿Tres cuartos de hora de gente durmiendo, bebiendo, fumando y jugando al póker? Vamos, hombre, que el tiempo es oro.

Para terminar, llegó el chantaje. Padres quitándoles de sus habitaciones sus efectos personales más apreciados. Parece que el castigo y sus consecuencias son la primera lección, como si nos estuvieran descubriendo América, cuando lo único que fueron capaces de enseñarnos, y mal, fue el conflicto generacional de toda la vida. Eso sí, en los objetos que iban perdiendo se notaban las diferencias de clase entre ellos. A uno le quitaron un Mercedes y a otra el potito de su hermano. Eso fue lo qué me pareció más real de todo y no le sacaron ningún provecho.

En general, no me interesó el perfil de los participantes; los psicólogos me pareció que decían fatal los guiones; y el contenido me resultó tremendamente escaso. Aunque el programa esté formalmente bien hecho, eso no quiere decir nada (mirad lo que le pasó a El aprendiz). El tono moralizante del programa no me hace mella y los rótulos tendenciosos me pareció que, más que señalar la mala actitud de los jóvenes, destacaban la poca vergüenza de los creadores del programa, más interesados en el morbo que en otra cosa. Si quiero ver un botellón me bajo al parque y me ahorro charlitas absurdas.

Generación ni-ni terminó con la siguiente frase a modo de gancho cutre: «Hasta aquí hemos llegado y no habéis sido capaces de organizaros ni de responsabilizaros de nada». Eso es justo lo que dice la audiencia del programa, un 6’1% de share. Fue la última opción de la noche y empeoró los datos de El intermedio. Yo no pienso repetir.

21 enero 2010 at 09:41 10 comentarios

Telecinco quiere a Imanol Arias

Como decimos por aquí, me he quedado de pasta de boniato al leer la noticia. Resulta que sí, que Telecinco le ha hecho una oferta a Imanol Arias y él, que aún le queda un año de contrato en Televisión Española, la está valorando. No sé si conseguirán llevarse el gato al agua pero sólo la intención ya deja claras muchas cosas.

¿Sería posible que Cuéntame se quedase sin Antonio Alcántara? Y, más allá de eso, ¿en qué afectaría esa ausencia al éxito de la serie? Porque lo que me parece más que evidente es que, en este caso, se centra el éxito de un producto en uno de sus actores estrella y ya que Telecinco no puede competir con la serie con sus propios medios, es posible que hayan pensado que la solución está en fichar a los emblemas de la competencia. Que Imanol Arias lleva diez años en Televisión Española, que se dice pronto.

Cuéntame hace tiempo que suspira por cambiar de etapa. De hecho, las últimas temporadas estaban fuera de planificación, han alargado la historia gracias al éxito de la serie y no les ha ido nada mal. ¿Funcionaría sin Antonio? Otras series han funcionado sin uno de sus motores. Otros fichajes estrella se han demostrado poco eficaces, como en el caso del pobre José Coronado, que está en Telecinco como vaca sin cencerro. Es decir, que muchas veces las cadenas hacen mucho hincapié en fichajes estrella de actores o actrices que luego tienen que comerse con patatas.

Llegados a este punto, me pregunto por qué no contratan a los equipos que hacen las series. Desde mi punto de vista, eso sí que sería apostar por lo seguro. Si quieren un éxito como el de Cuéntame, que fichen a los guionistas, por ejemplo. Ya sé que son anónimos, que no arrastran a la gente, pero se ha demostrado muchas veces que un actor no es, ni de lejos, la parte más importante de una ficción.

Parece que en la oferta de Telecinco le dicen a Imanol Arias que tendría series aseguradas. Pero, ¿qué tipo de propuestas? ¿Estarán pensando en hacer un remake de algún clásico? En cualquier caso, el liderazgo de Televisión Española sin anuncios parece que escuece más de lo que nos quieren hacer ver. Se las prometían muy felices las privadas con esto de la publicidad y pensaban que el liderazgo y la pasta iban en el mismo paquete. Dos por uno. Pues no, señores, hay que trabajar y ofrecer productos que interesen a los espectadores. Si la cara es el espejo del alma, en Telecinco tienen ahora cara de serie costumbrista. Es que viendo cómo arrasan Cuéntame, Amar en tiempos revueltos y La señora, no creo que tarden mucho en intentar hacer propuestas parecidas. No sé yo si lo espectadores aceptarán barco como animal acuático.

20 enero 2010 at 09:56 11 comentarios

Eurovisión friki

¡Madre mía! Con lo que Telecinco se metió con laSexta por el asunto de Chikilicuatre y ahora están haciendo lo mismo. Popstar Queen, el alter ego musical de Karmele Marchante, va en cabeza en las votaciones con unos quince mil votos de diferencia con el segundo puesto. Dice Karmele que tiene arte y que se toma el certamen en serio, no como Rodolfo. Esto es de risa y me lo voy a tomar con humor, que es lo que toca. Falta que en la gala de los diez finalistas el jurado, que va a tener un peso en las votaciones del cincuenta por ciento, pase por el aro y le dé alas. Sea como sea, vamos a tener Karmele para rato: si va a Eurovisión, porque va; y si el jurado le da la espalda, hablarán de boicot.

Este año se han validado trescientas trece candidaturas y se han presentado la mitad de candidaturas que el año pasado. Curiosamente, desciende el interés de los artistas desconocidos por el certamen pero se incrementa la afluencia de frikis televisivos, gente de realities y demás fauna. La lista de participantes casi parece un catálogo de casa del terror: Malena Gracia, Leonardo Dantés, Two Yupa (que estuvo casada con Rappel), Chimo Bayo…,. En fin, que todos tenemos derecho a buscarnos las castañas como sea, faltaría más, y todo esto no me parecería tan lamentable si lo hiciera una cadena privada, pero la pública…,.

No me voy a poner pesada con el asunto de que esta pantomima la pagamos entre todos y demás, que eso ya lo he dicho muchas veces. Respeto a la gente que disfruta con el certamen, que para gustos los colores, pero no entiendo cómo desde Televisión Española se siguen rompiendo los cuernos en dignificar algo que, a día de hoy y gracias a sus medidas «aperturistas», no hay por dónde cogerlo. Durante la selección abren las puertas, se benefician de los votos a candidaturas que no quieren, harán una gala con mucha audiencia, pero al final creo que elegirán a alguien que no moleste demasiado pero que no entre en la órbita de los raros, por decirlo de alguna manera, y , sobre todo, se ocuparán de que el elegido no gane porque parece que ganar sea la tragedia del siglo.

Si de mí dependiera haría una selección bizarra a más no poder y llevaría a Eurovisión a Karmele, venga, a pesar de que no me guste su rollo. Por lo menos la gente se divertiría, se entretendría, y no se tomaría en serio un certamen que hace años que huele a muerto y que le cuesta a la cadena un riñón.

¡Ah! Y no viene a cuento pero no quiero que se me olvide. El domingo vuelve Salvados buscando a Maradona.

19 enero 2010 at 09:55 16 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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