Personajes maravillosos que no soportaría conocer
A ver si a vosotros os pasa lo mismo. En las comedias, porque me ocurre sobre todo en las comedias, hay personajes adorables en la ficción, suelen ser los que más gracia me hacen, pero a los que sé que no soportaría jamás en mi vida real. Serían personas odiosas en la realidad, inaguantables, pero que en comedia funcionan a las mil maravillas y hacen que les adoremos. Tengo una buena colección de personajes perfectos que, si se convirtiesen en personas reales, expulsaría de mi vida sin miramientos. Y es que todo lo que me hace gracia en una serie, si lo traslado a la vida cotidiana me parecería una tortura.
- Michael Scott (The Office USA). También podría haber elegido a Dwight, pero con él me pasa que es uno de los personajes de la serie que más reales me parecen. En alguna que otra ocasión me he cruzado con un Dwight y se me hace un poco odioso hasta en la serie. A Michael lo adoro con todas mis fuerzas, pero tenerlo de jefe sería para pegarse un tiro.
- Barney Stinson (Cómo conocí a vuestra madre): Esta serie no es de mis favoritas, el rollo romántico treintañero no me termina de hacer gracia y si no fuera por Barney no le dedicaría a la serie ni la mitad de atención. Sus poses, sus teorías y sus actitudes me hacen partirme de risa pero si yo tuviera un amigo así hace tiempo que me lo habría sacudido de encima.
- Sheldon Cooper (The big bang theory): Sheldon es lo más, tan inteligente y desamparado a la vez, tan fuera del mundo, tan metido en sus historias y tan divertido gracias a la caricaturización de su enfermedad. En la vida real, mucho habría que quererle para que resultase digerible más de diez minutos a la semana.
- Borja Pérez (Qué vida más triste): Es mentiroso, interesado, manipulador, hipócrita y adorable. Nunca le sale nada bien y se monta unas películas alucinantes. Si le conociese no me fiaría de él un pelo.
- Doctor Dick Solomon (Cosas de marcianos): En realidad, de esta serie me quedaría con todos y por eso le pongo a él. Es la cuota debida a la nostalgia que podría haber ocupado por ejemplo George Constanza (Seinfeld), pero me quedo con Dick por su aparente ausencia de malicia, por su egoísmo y por ese perfil de niño grande. Tener un profesor así tendría que ser una tortura.
Como veis, todo son tíos. Las mujeres que se me han ocurrido no les llegan a estos personajes ni a la suela de los zapatos pero estaré encantada de que me enmendéis la plana en los comentarios con vuestras aportaciones. A veces me da la sensación de que es más fácil hacer parodia con personajes masculinos que con los femeninos, que suelen ser por desgracia los juiciosos. Vosotros diréis.
‘Las aventuras de Christine’, un punto para FDF
A estas alturas del partido es difícil saber cómo van a comportarse los canales pequeños de la TDT si una serie no les funciona, pero FDF estrena el lunes a las 20:15 Las aventuras de Christine, una sitcom americana protagonizada por la enorme Julia Louis-Dreyfus, aquella maravillosa Elaine de Seinfeld que con esta serie ha querido desprenderse del escasillamiento.
El estreno de esta serie en FDF llega con cierto retraso (la primera temporada es de 2006, la serie ya se ha emitido por Canal + y las dos primeras temporadas pueden comprarse en DVD), pero lo cierto es que es una oportunidad para echarle un ojo si lo que nos gusta es la comedia de situación con un personaje principal algo neurótico al que se le descabalga la vida perfecta que tenía. Está visto que los personajes femeninos algo idos de olla son un filón y en el espectro de las mujeres de cuarenta años me vienen a la cabeza ahora mismo Tara (United States of Tara, interpretada magistralmente por Tony Collette), o Jules Cobb (Cougar Town, interpretada por Courteney Cox). Son series muy diferentes entre sí pero en todas hay mujeres que intentan superar con humor, unas veces un humor más negro que otras, la barrera de la crisis de los cuarenta.
Es curioso el título que se le ha dado a la serie en España porque pierde gran parte de la definición del original: The New Adventures of Old Christine, donde «Old Christine» es Julia Louis-Dreyfus y la «new Christine» es la nueva novia de su ex marido. El juego de palabras está servido pero por algún motivo los traductores al español han decidido ahorrárnoslo. Cosas que pasan. Quizá es que los chistes sobre la edad de un personaje femenino no están bien vistos. Si tenéis cierta memoria, recordaréis que en la primera temporada de Friends, en los créditos iniciales, cuando salía el título de la serie se escuchaba un vozarrón de tío que decía «Colegas». Menos mal que aquello no cuajó.
Pero a lo que iba, que la serie puede tener su aquél (yo no la he visto, pero le tengo ganas), y el horario no me parece del todo malo así que como desde la huelga os prometí que iba a intentar indagar en la TDT, a ver qué salía de ahí, aquí tenemos esta primera propuesta que ha llamado mi atención. Lo que menos me gusta, que la serie es de los creadores de Will y Grace, una serie a la que nunca conseguí encontrarle la gracia; y lo que más, ver de nuevo a Julia Louis-Dreyfus, que creo que tiene un pulso excepcional para la comedia (con permiso de Tina Fey). Así que ya sabéis, a partir del lunes a las 20:15 en FDF.
Así nos han vendido la TDT
Pues ya estamos casi todos apagados, incluso hay partes de España que están en lo que se llama la «sombra digital», es decir, que no reciben señal. Nuestro país se ha adelantado en dos años a lo que marcaban las directrices europeas porque somos más chulos que un ocho, los antenistas están teniendo una verdadera semana de pasión y los que venden decos y teles con TDT no dan abasto. Pues no será porque no estábamos avisados.
Las campañas institucionales se han dedicado a vender el oro y el moro del asunto y, eso sí, al ser publicidad nadie nos había dicho nada hasta ahora de esos mensajes de «mala calidad de la señal», de los píxeles, de los parones en las emisiones…,. Los que como yo tengáis unos añitos recordaréis que antes, en verano, en el analógico había muchas interferencias sobre todo en verano. Pues ahora es más o menos lo mismo, parece que vamos para atrás, pero de eso nadie ha dicho esta boca es mía.
- Primer anuncio de la TDT con tono futurista para que nos creamos unos modernos. El futuro ya está aquí.
- Anuncio para la chavalada, que ellos son grandes impulsores de los cambios en los hogares.
- Jugando con el tema de la integración social. Con lo importante que es estar en el rollo y no ser el último de la pandilla.
- Uno con humor, siguiendo la estela del anuncio de «para los gordos, para los flacos…».
- Los anuncios de Álex de la Iglesia. Os pongo el del homenaje a La comunidad, que viene al pelo.
¿De verdad es todo tan bonito? ¿Cuántos de vosotros os habéis pasado la semana sintonizando los deco de toda la familia? Y ¿qué os parece la programación? ¿Y las características especiales? Como veis, aunque la publicidad no se ha dejado a nadie y han dado la matraca con el asunto de lo lindo, algo ha fallado porque mucha gente no estaba preparada para el cambio. ¿Cuál ha sido vuestro caso? Y hay más anuncios, ya sabéis que si tenéis alguno favorito podéis pegarlo en los comentarios.
‘La pecera de Eva’ y el éxito en Internet
La pecera de Eva es esa serie que Telecinco estrenó en el access de los domingos y que después pasó a La Siete así, disimulando, como quien no quiere la cosa. Desde mi punto de vista, el principal atractivo de la serie es el personaje de la psicóloga medio loca interpretado de una manera magistral por Alexandra Jiménez. Su manera directa de afrontar lo casos, las soluciones, son un desafío al espectador y poco importa si alguno de los pacientes está estereotipado de más o interpretado de menos. Sólo ella es capaz de sostener la serie. Luego está el formato, historias cortas grabadas y editadas con agilidad, sin evitar ciertos momentos que suelen esquivarse en series para un público adolescente y tratados con mucho realismo, haciendo mella en el dolor, en el problema, de una manera directa y sincera.
Hace unos días Pplu de Bilbao nos dejó un interesante enlace sobre La pecera de Eva en la página de La tele que me parió en Facebook. En esa noticia se habla de la relevancia que ha adquirido la serie gracias a Internet, en el que seguramente será el primer ejemplo nacional de una serie multiplataforma pero de verdad, con una personalidad propia y una comunicación brutal con los espectadores que ha fidelizado a la audiencia de una forma espectacular. Con más de 36.000 fans en Facebook (tienen más fans que la propia Telecinco), desde la página que está al cargo de Eva, la psicóloga de la serie (o de alguien que la suplanta, seamos claros, que es lo lógico), se resuelven dudas reales de los espectadores, tantas que han terminado contratando un gabinete psicológico, además se comenta la serie en directo a través de Facebook y Twitter y se hacen sorteos especiales para los seguidores.
Este trabajo adicional ya ha conseguido unos resultados evidentes. A partir del 5 de abril, la serie pasa a emitirse de lunes a viernes en La Siete a las diez y cuarto de la noche, un premio que no se habría logrado sin el fenómeno Internet. Un trabajo muy bien realizado y que ha dado alas a una serie que merece el éxito que tiene. Sí, sí, estoy diciendo que me mola una serie española a pesar de que el piloto me pareciese algo titubeante. Una serie coherente, con un público objetivo muy concreto y que se ha adaptado a la perfección a las demandas de la nueva televisión, de la televisión que tendríamos que tener en esta época de fragmentación de audiencias y del auge de Internet. La pecera de Eva tendría que ser ejemplo de modelo de negocio y debería de enseñarse en las facultades de guión y de producción televisiva.
Espero, aunque parezca contradictorio, que la serie siga en La Siete y no se la lleven a Telecinco, donde podría morir miserablemente presa de una presión nefasta del share y de la injusta comprensión de una masa de espectadores que no son los suyos. Vale más, en casos como éste, se cabeza de ratón que cola de león y La pecera de Eva es merecidamente una de las mejores series nacionales que podemos ver en la TDT, seamos o no adolescentes.
Por cierto, la Doctora y Telepatético hablaron de la serie antes que yo, y lo hicieron muy bien.
Razones para ver el ‘Uau!’ de Santi Millán
Ya expresé en una entrada de hace días mis reticencias hacia las posibilidades del nuevo programa de Santi Millán en Cuatro pero como resulta que ahora me he vuelto zen gracias a la huelga e intento mirar las cosas desde otro punto de vista, voy a intentar compensar todo aquello que dije que había de malo para contaros alguna que otra alegría respecto a Uau!, que así se va a llamar el programa.
Lo cierto es que el programa tiene puntos a su favor, y de los gordos, de esos que no nos pueden dejar indiferentes si lo que queremos en reírnos un rato. Ahí van las alegrías que me he llevado a este respecto:
- Especialistas secundarios. Humor del bueno y con solera (llevan años en la radio y en la tele). En Uau! se encargarán del informativo, matizando la actualidad con su punto de vista, de revisar vídeos de Cuatro y de proponer nuevos y locos formatos para la televisión.
- Luis Pardo, mentalista. A este señor le conozco poco, pero me hace gracia la evolución de la figura desde aquel Tony Kamo que subyugó a media España en los noventa.
- Toni Moog, monologuista. Habrá que ver si le cunde más esta experiencia que la de La tribu de Sardá. Parece que tiene amigos hasta en el infierno y ya ha trabajado antes con Santi Millán.
- David Broncano. Pido tres hurra por la vuelta de Broncano después de Estas no son las noticias. Sólo por este señor me merece la pena ver el programa. Qué grande es, qué grande.
Así que si el horario no lo impide, porque me temo que el late night de Cuatro vaya más allá de las doce de la noche, por estas razones voy a ver el programa cuando se estrene. Eso sí, a mí la promo no me gusta demasiado aunque no sé si eso pega decirlo en esta entrada.
Para qué ha vuelto ‘FlashForward’
Anoche me zampé los dos primeros episodios de FlashForward «reloaded» en AXN, los dos primeros episodios después del parón antológico que sufrió la serie para reordenar sus tramas después de un inicio muy prometedor y una evolución a la baja. Desde mi punto de vista, FlashForward es una de esas series que tienen que triunfar sí o sí porque la cadena así lo quiere y necesita. A la ABC se le termina Perdidos en unos meses y necesitaban un éxito de repuesto. Publicitar FlashForward como la serie llamada a ser la sucesora de Perdidos fue un error y restó muchas oportunidades a la serie, sobre todo si aplicamos el concepto del «hype» a la televisión. Más o menos, en España sería equiparable el efecto Gominolas y que se traduce en el consecuente chasco del espectador.
Los diez primeros episodios antes del parón seguían la línea inicial propuesta de tener un final cerrado para la primera temporada que llegaría hasta el 29 de abril de 2010, día del desvanecimiento (eso ha tenido que cambiar a la fuerza). En esos diez episodios la trama avanzó muy lentamente, con subtramas molestas, protagonistas poco creíbles y un misterio poco interesante. El piloto prometía, pero el resto de episodios me parecieron pretenciosos y la evolución de la historia parecía que avanzaba a trompicones, oscilando entre un calme chica y una locura desatada. En ese estado de cosas anoche recibí el capítulo doble que retoma la historia con cierto escepticismo.
En el lado positivo, el experimento del parón nos permite ver y apreciar el trabajo de los guionistas, el esfuerzo por reforzar las tramas y deja la sensación de que han intentado colmar las expectativas de los espectadores. Había que avanzar y eso, en el lado negativo, se tradujo en soluciones rápidas. Para empezar volvieron a los efectos especiales impresionantes del desvanecimiento, de repente aparecieron personajes nuevos y otros secundarios han cambiado su rol como por arte del birlibirloque, a Benford le inyectan un droga para que recuerde todo su FlashForward, aparece el amor, se entra más en la vida privada de los personajes, se descubre la identidad del misterioso hombre del estadio, los malos dan la cara y los que eran malos hasta ahora tienen motivaciones. Muy bien, pues a pesar de todo la serie sigue sin engancharme. No acepto barco como animal acuático.
Hoy leo que Robert J. Sawyer, escritor de la novela en el que se basa la serie y guionista de la misma, dice que existe la posibilidad de escribir multitud de historias, tantas como seres humanos existen porque todos supuestamente vivieron el desvanecimiento. Bueno, todos no, claro, eso ya lo sabemos. Ahora se han sacado de la manga un segundo desvanecimiento que hay que evitar, un motivo más interesante que el del principio de la serie, cuando todo iba directo a revivir el primer desvanecimiento en abril, pero aún así la serie me sigue fallando y por mucho que se empeñen esta serie no va a llegar muy lejos. No lo digo yo, lo dice la audiencia de Estados Unidos, que es la que manda en estas cosas.
A mí el protagonista me deprime, el atormentado Benford me pone de los nervios, tan rebelde, tan válido, tan infeliz, tan ex-alcohólico, tan sobreactuado. Los malos me parecen de tebeo, sólo falta que cada vez que salen se oiga un «chan-chaaaannn» y brille un rayo en el horizonte. Los buenos y su desazón constante me cansan. Ahora ha aparecido alguien la mar de satisfecho con su flashforward y resulta que es un predicador que no hace más que hablar de Dios. En fin, que a estas alturas y después de todo, se aprecia el esfuerzo por dar un cambio de rumbo pero a mí siguen sin convencerme y creo que es porque la investigación no me interesa demasiado por culpa de los personajes y por la grandilocuencia del hecho. El tablón, las pistas, todo parece un «Deus ex machina» y que se avanza por casualidad, pero al tiempo defienden que el futuro se puede cambiar. Será que últimamente no me siento especialmente existencialista pero no veo el conflicto por ningún lado, o no han sabido transmitirlo. Creo que una certeza es un mal argumento y para flashforward, me sigo quedando con Perdidos.








Comentarios recientes