Las series vuelven a Cuatro, o no
Comprenderéis que coja con pinzas ese notición de ayer en el que Cuatro declaraba convertirse en el canal nacional con más series internacionales. Vale, venden muy bien sus declaraciones de intenciones pero a estas alturas de la película la nota se queda escueta: no hay información de fechas de estreno, de horarios de emisión y muchas de las series que anuncian las tienen en cartera desde hace tiempo, sin sacarlas a la luz.
Claro, lo primero que hace una al enterarse de esto es otear a ver si Vasile está haciendo de las suyas, como parece. Si lo que pretenden es tematizar Cuatro como canal de ficción internacional, me alegro, pero cuidado con los espectadores que se las saben todas y va a ser difícil que les den gato por liebre. Por ahora, crucemos los dedos, más o menos están respetando a los espectadores de Spartacus, pero eso no es lo habitual.
Si quitamos el grano de la paja, la única adquisición que anuncia Cuatro es The Kennedys. Llegan por fin, aunque no dicen cuándo, los estrenos de: Sons of Anarchy, Being Human, Wallander, No Ordinary Family, Body of Proof, White Collar, Mentes Criminales: Conducta Sospechosa, la adaptación de Millenium y Spartacus: Dioses de la arena; y de las compradas por Telecinco estrenan Blue Bloods y The Defenders. Además piensan seguir con las temporadas de las series que no han pasado a Telecinco: True Blood, Dexter, House y Anatomía de Grey.
Así dicho del tirón corta el aliento, para qué nos vamos a engañar, pero el que esté libre de suspicacias que tire la primera piedra. Y mira que me gustaría un canal temático de series en abierto, ¿eh? Aunque sean las series que promocionan. Algunas las he visto y apenas me llegan al aprobado pero eso al final es cuestión de gustos. Ahora nos queda esperar a los estrenos que para eso no hay fecha, como decía. No sé, habrán pensado que algo de publicidad no les vendría mal.
‘Vida loca’, la nueva sitcom de Telecinco
De acuerdo, la promo que tenéis arriba no es la mejor manera de vender una serie, creo que ahí han pecado un poco de miopía porque viendo ese avance de Vida loca se queda uno un poco estupefacto, por decirlo de alguna manera, y no me parece justo. El proyecto de Vida loca es mucho más ambicioso de lo que aparece en el vídeo y tienen cosas a su favor que pueden venirle muy bien, aunque también tienen alguna que otra en contra.
Vida loca se estrenará, si la contraprogramación no lo impide, el próximo domingo 13 de marzo en Telecinco, justo antes de Aída. He leído en varios sitios que esperan recuperar el tono de humor de 7 vidas pero a esto prefiero no hacerle mucho caso. Más que una declaración de intenciones parece una forma de vender la serie y cuando se depositan expectativas en este tipo de mensajes, uno termina topándose de morros con las expectativas no alcanzadas. Los actores ya los habéis visto. Hay de todo, como en botica. Nos vuelven a traer a Miguel Ángel Muñoz, a Toni Cantó o a Lolita, pero también está Esther Arroyo y sí, ese adolescente es el Curro de Los Serrano. Nos gusten más o menos todos tienen seguidores y trayectoria televisiva.
La trama se basa en la idea de personajes absolutamente diferentes que terminan conviviendo (el conflicto está servido), en episodios de, y aquí empieza lo bueno, veinticinco minutos. Por fin una sitcom con una duración «a lo americano». Eso sí, su fin es absolutamente utilitarista porque va a servir para retrasar el inicio de Aída e intentar así que la serie grande mejore en share pero, sea por lo que sea, le doy la bienvenida a un proyecto con una duración racional. Espero que no apuñalen la serie a anuncios.
La guinda de la historia es, para mí, que los responsables de Vida loca son Isla Producciones, a los que les debemos Impares y La pecera de Eva. Han demostrado tener mano con los personajes y han demostrado que pueden conectar con la audiencia así que espero que sigan en esa línea con esta nueva serie. Yo tengo ganas de verla, la verdad, y aunque el asunto de que los personajes sean una familia poco convencional no me termina de atraer, entiendo que es lo mejor en una cadena generalista y en el horario que les han puesto. Veremos cómo respiran pero, en principio, pienso darles una oportunidad.
‘Boardwalk Empire’, a fuego lento
Boardwalk Empire se cuece como las mejores recetas de cocina, despacito. Las historias se van desplegando casi como por casualidad y cada episodio que pasa se va viendo con estupor cómo las simbiosis van perdiendo inocencia y cómo los personajes, todos y cada uno de ellos, van quedándose solos. Atlantic City es el escenario físico y casi histórico para esta serie y la ciudad, como un personaje más, va cerrando sus fauces sobre una prosperidad creada a golpe de corrupción, de marginación y de desprecio.
No es fácil entrar en el mundo de Nucky Thompson (Steve Buscemi). El personaje juega con el físico del actor para provocar rechazo, repulsión diría yo, pero es imposible resistirse a la vez a sus encantos. Esa cuerda floja en la que se mueve sabemos que terminará precipitándole a un vacío pero antes tendremos que ver caer a los demás. No busquemos héroes en Boardwalk Empire, conformémonos con querer a los personajes tal y como son, con sus tormentos, sus renuncias, sus maldades y sus imperfecciones, y dejemos que la historia nos sumerja en la suciedad de un mundo que bien podría ser real y actual. Quizá lo veríamos a nuestro alrededor si abriésemos bien los ojos.
La producción de la serie es un alarde de perfección. Dicen las malas lenguas que la primera temporada ha costado más de sesenta y cinco millones de dólares y el set principal tardó tres meses en construirse. Rodada en tonos fríos, hasta la sangre parece más oscura de lo normal, los rostros de los personajes son cetrinos y los vestidos de esos felices años 20 en los que se contextualiza la trama son de tonos apagados. La depravación moral y social rezuma en cada plano, en cada escorzo, y es difícil no sentir cierto malestar en cada secuencia.
De la serie se ha dicho que es una obra maestra y se ha comparado con grandes clásicos como Los Soprano. Yo creo que es pronto para hacer este tipo de valoraciones. Una serie como Boardwalk Empire tiene que respirar un poco antes de poder aspirar a grandes tronos aunque sí es cierto que los premios ya avalan lo que podría ser su futuro como serie de culto. En cualquier caso, es más que recomendable si tenéis un rato de tranquilidad porque, eso sí, no es una serie para verla con pausas y distracciones porque hace pocas concesiones al espectador. Si os decidís a echarle un ojo, espero que la disfrutéis.
Gran Hermano 24 horas cierra por la baja audiencia
Tanto revuelo como se montó cuando las emisiones de CNN+ dieron paso a las de Gran Hermano para que, dos meses después, desde Telecinco hayan decidido cerrar el canal y empezar a hacer la emisión en pruebas de La Ocho, que va a ser Divinity, ese canal para mujeres que comentamos hace unos días. En este vídeo podéis ver una pequeña promo de contenidos, y qué contenidos. Parece increíble que hayan vuelto a retomar la imagen de Aquí hay tomate. Es para echarse a temblar.
El caso es que el canal 24 horas de Gran Hermano no ha sido la panacea que esperaban en Telecinco. Yo ya lo dije en su momento: después del efecto novedad llegaría el aburrimiento porque en ese canal no se puede ver nada interesante, lo bueno se lo guardan para las galas. El caso es que tras dos meses de emisión el canal ha empeorado las audiencias de CNN+, todo un logro. En su momento se dijo que las audiencias tenían que compararse, además, con el coste de producción de ambas cadenas, siendo el de CNN+ mucho más elevado, pero no tuvimos entonces en cuenta una novedad: los anuncios.
En estos dos meses en el canal GH 24 se ha emitido publicidad y esto conlleva un doble perjuicio: por un lado, fuga de espectadores y, por otro, exigencias de los anunciantes para que se mejore el posicionamiento de sus productos. Así las cosas, a Telecinco no le ha quedado más remedio que empezar a hacer las pruebas de Divinity, para poder sacarle partido cuanto antes a esa pantalla que, si bien no genera pérdidas, tampoco genera ganancias y ya sabéis cómo va esto: lo que no da dinero, no es rentable y, por tanto, ¡que le corten la cabeza!
Para los que estéis pensando en la justicia poética tengo que echaros un jarro de agua fría. La programación de Gran Hermano no desaparece del canal, sólo se reduce. Pasará de las veinticuatro horas a diez al día, que tampoco es moco de pavo. Entre medias se emitirán series que no son de estreno, por ahora (se habla de Ugly Betty y de Sensación de vivir), y de madrugada tendremos teletimos, que son rentables. Más que un cambio radical es una reorganización de contenidos de cara a racionalizar una programación en la que insertar anuncios como está mandado. ¿No os suena rara la palabra «racionalización» en este contexto? Pues así de loca es la tele, qué le vamos a hacer.
No echaré de menos a ‘Dos hombres y medio’
Se ve que Charlie Sheen no está pasando por un buen momento personal y su último arrebato ha terminado con la suspensión, algunos dicen que cancelación, de Dos hombres y medio, la serie más vista en Estados Unidos que ha ensalzado a Sheen como el actor mejor pagado de la tele. Todo será que se recuperen las relaciones y se reinicie la grabación pero es de suponer que Chuck Lorre, el productor, tiene que estar de Sheen hasta las narices (la promo de arriba es toda una premonición).
¿Todos habéis visto Dos hombres y medio? ¿Y os gusta? Yo es que no puedo soportar la serie, me cae mal. No aguanto a los personajes, no me hacen gracia sus chistes y no me identifico para nada con las situaciones. Normalmente, aunque una serie no me guste, puedo verla y valorarla con cierta distancia pero es que con esta me resulta imposible. Hasta las transiciones musicales que usan me ponen de los nervios.
Comentándolo con unos amigos, a uno de ellos le gusta la serie, he llegado a la conclusión de que si Dos hombres y medio no me gusta es porque en el fondo es como una serie típica de los ochenta y he visto tantas series así que tengo el formato atragantado. Quien no se metiera tele en vena en los ochenta no puede saber a qué me refiero pero eso de padres que crían solos a un hijo, ese hijo que es más maduro que los padres, esas mujeres que están predestinadas a amargarle la vida a los protagonistas… todo eso me lo sé de memoria y no le veo el mérito.
Vamos, que no digo que la serie sea mala porque yo no soy quién para decir eso, pero es uno de esos casos en los que una serie tiene un éxito arrollador y yo no entiendo nada. Ocho temporadas y muchos premios certifican que Dos hombres y medio tiene un encanto que yo no soy capaz de ver. No es que me alegre de la suspensión de la serie pero tengo que reconocer que me supuso un alivio. Pensé algo así como que en el caos del Universo a veces las cosas se ponen en su lugar de una forma rematadamente loca. Eso sí, si os gusta la serie agradecería que me lo explicarais en los comentarios. Que no me guste la serie no quiere decir que no esté interesada en comprender el fenómeno. Agradeceré vuestra colaboración.
Madre mía, Chuck Lorre también es el responsable de Mi identidad secreta. No me acordaba de esta serie.
‘Billete a Brasil’, un aburrimiento
Hay algo en Billete a Brasil, el reality que estrenó anoche Cuatro, que no funciona. Será que me he acostumbrado a la factura de los realities de Cuatro y sí, saben cómo producir este tipo de programas, con la virtud de añadir que han conseguido un sello propio, pero eso esta vez no me ha resultado suficiente. Julian Iantzi no lo hace mal, aunque tampoco podemos decir que sea su mejor trabajo, y esos profesores con mala leche son inevitables. En fin, todo en apariencia correcto, pero creo que fallaron en lo más importante.
Por un lado, las interacciones con la gente del pueblo brasileño dejan bastante que desear. A diferencia de lo que ocurría con las versiones de Perdidos en la tribu, a estos se les entiende y algunos interpretan muy mal su papel. Tampoco se les puede pedir más. ¿O sí? ¿Contratar actores profesionales no era una opción? No sé, igual eran actores a los que se les da mal hacer de gente normal. En cualquier caso, chirriaban los guiones, se veían las líneas cada vez que hablaban. Y los subtítulos…, no sé, no me pareció una buena solución.
Pero lo peor para mí, sin duda, fueron los concursantes. Ya en las presentaciones me parecieron que eran todos muy poco interesantes. Cuando hay que recurrir a los defectos, mal vamos. Para este tipo de programas siempre me han resultado más interesantes esas personas que se creen perfectas. Supongo que a estas alturas de la película la gente ya sabe más que los ratones «coloraos» y es difícil encontrar a gente inocente. Suele haber dos perfiles: los competitivos a morir y los que van a vivir la experiencia. Si se ha visto más de un reality, como es mi caso, ya aburre ver siempre los mismos perfiles.
No es que me caigan mal, ni bien. Es que es bastante previsible todo lo que va a ocurrir en esa posada, quiénes van a entrar en conflicto, quiénes van a ser los menos colaboradores… En fin, hay poco margen para la sorpresa y la noche está muy complicada. Billete a Brasil se quedó con un 4,2% del share, no pudo enganchar a la audiencia y, sinceramente, no creo que la cosa mejore para ellos. Si un estreno no tienen tirón, van a tener difícil levantar el programa en semanas siguientes. Veremos cuánto dura en parrilla pero me parece a mí que a Vasile no va a temblarle el pulso.








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