Aprendiendo a usar la televisión
Cuánto ha llovido desde esta parodia (es de 1988), y seguimos igual, sin saber usar la televisión. ¿Os acordais de Pippin, el perrito original? Qué recuerdos. El caso es que cuando Pilar Miró lanzó aquella campaña poco iba ella a pensar que su propio hijo terminaría embarullado en el lío que tiene ahora. Gonzalito ha ganado una demanda en la que se sentencia que los noviazgos de la gente famosa pertenecen a la esfera privada de las personas, pero él mismo se dedica a hablar en Las mañanas de Cuatro del novio de su suegra.
Pero no todo es lodo es la televisión y hay unos pocos que saben imitar la televisión, apropiarse de ella, usarla y transformarla en beneficio de todos. Ellos sí que aprendieron a usar la televisión en su momento y se dieron cuenta de que hacer buena televisión era una forma de aprender a usarla. Un ejemplo reciente que me ha enseñado Josmachine es el siguiente:
Mis respetos a toda la gente de El Terrat como espectadora, porque todo lo que hacen me cautiva y me conquista. También hemos hablado en otra ocasión del Bricozzaping de Estas no son las noticias. No me resisto, os tengo que poner el vídeo otra vez, qué genial:
¿Tan difícil es hacer las cosas bien? ¿Tener sentido del humor? ¿Contar la realidad a través de la crítica? De los ejemplos que os he traído hoy, Buenafuente sabéis que reside en el late night, Estas no son las noticias se emite en las tardes de Cuatro con unos resultados de audiencia muy poco espectaculares y Las mañanas de Cuatro está subiendo semana a semana y ya está cerca de entrar en la pugna por ser el programa matinal más visto. Pues eso, que seguimos sin saber usar la televisión, pero lo cierto es que muchos tampoco saben hacerla todavía.
Me río de la crisis de ONO
La crisis, ese fantástico deus ex machina que le está viniendo al pelo a muchos para hacer recortes inhumanos apoyados en el fantasma de la coyuntura económica. Ahora le toca a ONO, la operadora de cable, hacerse la víctima anunciando el cierre de Telecorazón y Kids & CO, dos canales que se producían en exclusiva para su oferta de tele por cable, y presentando un expediente de regulación de empleo (ERE), que afectará a 1.300 trabajadores que representan el 30% de la plantilla.
En el comunicado que reproducen decenas de páginas se resalta la frase «dolorosa medida» en boca de la compañía. Qué poca vergüenza. Os pego la frase completa que he copiado de aquí:
La Dirección de ONO ha recordado a la representación sindical que, a pesar de sus esfuerzos por mantener el empleo durante 2007 y en la primera parte de 2008, el agravamiento del entorno y las malas perspectivas macroeconómicas obligan a la compañía a tomar esta dolorosa medida.
Y ahora van mis consideraciones. Aquí donde me véis (o donde me leéis), he sido durante año y medio teleoperadora de atención al cliente y de facturación de ONO pero, atención, que aquí viene el quid, a través de una subcontrata con una empresa de trabajo temporal (ETT). En la plataforma en la que yo trabajaba había unas cien personas más en mi misma situación (y plataformas de estas hay como una decena repartidas por el territorio nacional y la nuestra no era de las más grandes).
Trabajábamos para una ETT con un contrato por obra, sin derecho a vacaciones ni a días libres, cobrando el sueldo en función de las horas que trabajábamos (la hora no estaba mal pagada, salía a unos seis euros), y cada mes nos modificaban los horarios en función de la previsión de llamadas. Nos hacían escuchas como si fuésemos trabajadoras de plantilla, teníamos que defender a la empresa con los mismos argumentarios, manejábamos las bases de datos generales de ONO y en el caso de las que, como yo, atendían facturación, realizábamos ajustes en factura, devoluciones, cobros con tarjeta…, de todo, pero a través de un contrato basura con una ETT lo que significaba, por supuesto, que no aparecíamos en los datos de la plantilla oficial de la empresa y que los ajustes laborales que se hacían en nuestro entorno no afectaban a la imagen de ONO.
Cuando me despidieron (en julio pasado hará un año), despidieron al noventa por ciento de la plataforma. Después volvieron a contratar, después a despedir, después a contratar…,. En el tiempo en el que estuve allí hubo tres tandas de despidos que no han salido en los medios porque como los contratos eran por obra, se decía que terminaba la obra, la ETT te debe de baja, y aquí no ha pasado nada.
Esta forma de proceder no es exclusiva de ONO y quien más y quien menos conocerá a alguien que haya sufrido una situación similar en otra empresa. El sistema les permite actuar así, el Gobierno mira para otro lado y pretender buscar el lado humano de una compañía es de ilusos, pero no acepto que digan que ese nuevo ERE es por culpa de la crisis. En realidad, su canal Telecorazón no lo veía ni el tato (unos novecientos mil espectadores ¡al mes!) y del cierre de la plataforma de Valencia, estos sí que son de empresa, se venía hablando hace tiempo. Lanzo una suposición y voy a poner un PRESUNTAMENTE bien grande por lo que pueda pasar pero me pregunto yo si los despidos no tendrán nada que ver con el traslado de los servicios de atención al cliente a Chile, donde tienen plataformas (de hecho, dos de mis encargadas se fueron allí a formar al personal hace casi dos años).
En fin, que no me creo que todo esto sea por la crisis. Y yo soy abonada de ONO y no tengo queja del servicio, para nada. Me pregunto si bajarán la cuota de la tele, ahora que nos quitan dos canales, pero por lo demás estoy contenta. Eso sí, que anuncien un ERE como víctimas me sacude las entrañas, sabiendo lo que sé.
Antena 3 hace pruebas los domingos
La nueva temporada de LEX se estrenó el domingo pasado en prime time, arrastrando a Dirty sexy money al late night. Me dio rabia porque los Darling me estaban gustando mucho. Los datos de audiencia de LEX del domingo pasado dejaron mucho que desear y la decisión que ha tomado Antena 3 para proteger a LEX me parece, como poco, audaz.
Vuelve Dirty sexy money en horario casi estelar. Han colocado la serie en el pre-prime time, a las diez menos cuarto de la noche, a esa hora en la que nos hemos acostumbrado a ver comedias en formato tira. La serie terminará a las diez y media para dejar paso a LEX, que intentará así evitar la competencia directa con Escenas de matrimonio. Y después de LEX, a las once y media de la noche, estrenan Eli Stone, una serie que a mi no me termina de enganchar (un abogado con alucinaciones que se dedica a las causas perdidas y renuncia a su carrera como letrado sin escrúpulos). Sí, las noches de los domingos en Antena 3 irán de abogados, el de los Darling, los de LEX y Eli Stone. Esto sí que es una noche temática y lo demás son tonterías.
Creo que lo que pasa con Aída en Telecinco merece estar en un programa de Cuarto Milenio. No creo que nadie encuentre explicación a que los episodios repetidos de la serie barran en audiencia semana a semana de una manera tan rotunda. Como dicen que hambre agudiza el ingenio, parece que los de Antena 3 han puesto a trabajar la maquinaria.
Aunque el objetivo sea retrasar el inicio de LEX, que emitan una serie antes de las diez de la noche es algo que llevabámos mucho tiempo sin ver, a excepción de en La 2. En cuanto empezaron a funcionar las tiras como Camera Café todos se apresuraron a buscar una oferta similar para rellenar antes de las producciones estrella. Con esta iniciativa, Antena 3 intenta una manera nueva de enfrentarse a la competencia.
La única pega de esta propuesta tan creativa es que tendrían que haberlo pensado antes y haberla llevado a cabo antes de que La Sexta estrenara su programación dominical. Qué vida más triste y Salvados son dos opciones para mí ineludibles. Eso sí, La Sexta y Antena 3 no comparten perfil de audiencia así que veremos qué pasa este domingo. Quizá estemos ante otro cambio de tendencia a la hora de programar. ¿Os lo imagináis? ¿Series que empiezan antes de las diez de la noche? ¿Qué será lo próximo, recortar la duración de los capítulos?
Fama vuelve por la ilusión
A estas alturas del partido me hace gracia que desde Cuatro pretendan hacernos creer que la debacle de sus sobremesas no ha tenido nada que ver con la vuelta de Fama, programada para principios de diciembre. Dicen que habría vuelto de todas maneras, que sólo han adelantado veinte días la vuelta respecto al año pasado y que lo que les ha motivado ha sido la ilusión que genera el concurso en la cadena. Sí, claro, la ilusión para volver a dominar las sobremesas. Se señalan dos hitos en la temporada pasada: el «podemos» de la Eurocopa y Fama. Y como este año no hay Eurocopa…,.
La pregunta que nunca tendrá respuesta es qué habría pasado si hubieran funcionado en la sobremesa Circus o Supermodelo. Nunca lo sabremos. Veremos qué pasa si funciona Pekín Express, que arranca el lunes que viene con su tira diaria. Eso sí, vamos a acabar de Paula Vázquez hasta el gorro.
Otra cosa que me llama mucho la atención es el apartado de los aspirantes. Se repite que este año se está presentando gente profesional que el año pasado no se presentó porque tenían reticencias de cara al formato. Me da la sensación de que va a pasar lo mismo que pasó con Gran Hermano, que sólo en la primera edición los concursantes eran verdaderamente ajenos a lo que estaba ocurriendo. Ahora vendrán más «enseñados» y esperemos que desde Fama lo tengan en cuenta porque si no van a tener problemas. La audiencia quiere ver superación y sufrimiento, no a gente experimentada haciendo cabriolas.
Respecto a esto, dicen que buscan perfiles nuevos y que no quieren otro Marcos, otro Hugo u otra Mery. Arriesgado, muy arriesgado. Por otra parte los profesores van a ser los mismos. Yo no sabría qué decir. ¿El éxito de Fama residió en el casting o en el claustro de profesores? Lo que está claro es que el formato no está por encima de todas las cosas, no hay más que ver el desastre que supuso Circus.
A mí la primera edición no consiguió engancharme. Nunca he comulgado con las catarsis colectivas, la energía en movimiento, no me llegué a identificar con ningún concursante, los profesores me caían mal y Paula Vázquez lograba sacarme de mis casillas. Si este año entra alguien que me interese caeré, pero me da a mí que buscan perfiles con los que tengo muy poco que ver. En general, la abundancia de situaciones emotivas me empalaga.
Call-TV, la fábrica de los sueños
El Consejo Audiovisual de Catalunya (CAC), amenaza con demandas si determinan que hay indicios de fraude en los teletimos, esos programas en los que presentadores histéricos ofrecen cantidades de dinero a cambio de respuestas de parvulario. Aunque parezca otra cosa, las cadenas estatales son las que más horas emiten de este tipo de concursos y en cualquier generalista que se precie hay un programa de estas características. Comprensible: los beneficios multiplican la inversión.
Son programas baratos, muy baratos (sólo hay que verlos), estúpidos en su mayoría, con premios irrisorios como cien euros del ala pero que le vienen bien a cualquier hijo de vecino. Desde el CAC nos recuerdan que la ludopatía asociada a este tipo de programas va en aumento y ya hay centros hospitalarios que cuentan con unidades de tratamiento específico.
Haciendo una pequeña investigación en la red, he encontrado noticias de hace un año (aquí tenéis un ejemplo), en las que se anunciaba la inclusión de los 905 como números de tarificación adicional, con las consecuencias que eso supone. A día de hoy, y según la web del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, los 905 siguen sin estar incluidos en los prefijos de tarificación adicional.
Básicamente, los 905 nacieron como prefijo para lo que comunmente se llama «televoto» y su uso se ha extendido a lo que todos conocemos hoy como teletimos. A diferencia de este prefijo, los de tarificación adicional tienen que advertir mediante locución del importe de la llamada, su coste tiene que venir desglosado en factura distinguiendo entre el importe que cobra el operador y lo que cobra la empresa prestadora del servicio, las llamadas no se pueden prolongar de manera innecesaria, tiene que cumplir medidas de protección al menor y en la publicidad tienen que decir el precio del servicio y quién lo presta.
A día de hoy, los 905 se usan para todo, y demasiado. Uno de los últimos usos que he visto de un 905 es el que hacen en Telecinco con su concurso de «Lluvia de premios». En las promos salen actores de la cadena (yo he visto a los de Escenas de matrimonio), pidiendo llamadas a un 905, animando como dicen los del CAC, a que la gente opte a ganar un porrada de dinero, aunque aquí el coste es de 1,10+IVA y son necesarias dos llamadas. Es barato, pero sólo si llamas una vez.
Y lo que voy a decir ahora es una mera suposición pero de un tiempo a esta parte me da la sensación de que algunos realities se estructuran en función de las nominaciones no porque generen interés o audiencia, que también, sino porque implican llamadas a los 905. Ha habido veces que con tanta posibilidad de salvar, expulsar, premiar, mandar al limbo y demás cosas que se inventan, alguien con querencia al teléfono podría llamar más de dos veces a un mismo concurso con intenciones diferentes.
¿Qué pensáis? ¿Esto es tan sencillo como «al que no le guste que no llame»? Yo creo, pensando en términos económicos, que si estos números son un negocio tendrían que estar regulados por el Estado, más aún si tienen derivaciones en la salud pública.
Consideraciones sobre Qué vida más triste
He estado un par de días dándole vueltas al estreno de Qué vida más triste en La Sexta. Había expectación, eso es evidente vistas las audiencias (más de un millón de espectadores), todo un éxito sobre todo tratándose de La Sexta y compitiendo con Pekín Express. Después de tres temporadas en Internet, es evidente que Qué vida más triste ha generado un nutrido grupo de fans dispuesto a ver la televisión si emiten algo que les gusta. Para que luego digan que los internautas no ven la televisión.
Es evidente que la propuesta tiene un público muy específico y no sólo porque los guiones estén llenos de referencias frikis (desde las camisetas que lleva Borja hasta sus actividades favoritas, como jugar a la videoconsola), además el aspecto de la serie respeta el formato de videoblog y ese no es un lenguaje al que esté habituado el espectador medio, a pesar de que Camera Café haya abierto camino en este sentido. Pero hasta Camera Café tiene en apariencia una producción menos kitsch. Me parece una buena noticia que una cadena haya apostado por un formato tan complicado para la televisión, tan poco comprensible para las generaciones menos en contacto con Internet.
Los guiones me parecieron buenos, los giros son divertidos y se nota que tienen pulso y que llevan tiempo trabajando en Qué vida más triste. No se puede pedir que los cinco capítulos que se emiten del tirón mantengan todos el mismo nivel, pero en general me dejó un buen sabor de boca. El que menos me gustó fue el de los médicos, Martín y Eliseo, porque salieron fuera de las cuatro paredes, pero sólo por eso. En fin, que en mí tienen una seguidora pero no tiene mérito, ya les veía antes en Internet y es de agradecer que, efectivamente, su salto a la televisión no haya supuesto una traición a la serie en virtud de una adaptación al medio o de un mayor presupuesto.
Para terminar, sólo apuntar que me parece que La Sexta ha perdido la oportunidad de hacer una verdadera campaña de la serie, aunque aún están a tiempo. El estreno de la serie provocó montones de referencias y noticias pero la mayoría de ellas, en medios tradicionales, se limitaban a repetir la nota de prensa y poco más. Teniendo una audiencia potencial en la red, creo que tendrían que haber aprovechado para hacer un lanzamiento especial en web, un pase de preestreno para que la gente hablase en los blogs del primer capítulo y generase noticias más allá de lo de siempre: un proyecto de Internet y poco más. Hasta la ficha que les han hecho en la web de la cadena es escueta, demasiado. Si con un espacio así no se abren a experimentar nuevas formas de promoción y emisión, no sé con qué van a hacerlo. Eso sí, podéis ver el programa íntegro en la web de vídeos de la cadena.








Comentarios recientes