Cine en Telecinco: una aproximación al pasado
Así es, amigos, Telecinco da por perdido el pulso que empezó en 2005 cuando retiró definitivamente el contenedor Cine 5 Estrellas de la parrilla. Este regreso, eso sí, no lleva el nombre que hizo mítico aquel espacio, pero el vídeo que he puesto arriba tiene la sana intención de dar ideas. Igual apuestan por recuperar a Hugo, nunca se sabe.
Internet es grande, ya lo sabéis, y después de un rato introduciendo cadenas de búsqueda en San Google he encontrado datos maravillosos de esos de «donde dije digo digo Diego». En enero de 2005 se anunció la renuncia al cine sustituyéndolo por El comisario, renuncia que no se materializó hasta noviembre de aquel año. Recuperemos las palabras que el Gran Vasile dijo en aquel mes de enero, rematadas por un sentencia de Manuel Villanueva, director general de contenidos, y que he leído aquí:
«Lo que vamos a ahorrarnos lo reinvertiremos en ficción de producción propia», anunció ayer Paolo Vasile, consejero delegado de la cadena. Si en 2004, Tele 5 invirtió en cine de EEUU 90 millones de euros, la previsión para este año estará «en torno a los 80,85 millones de euros», según Vasile. Así, la cadena tiene una previsión de 66 millones de euros para la producción de series, cuando en 2004 estuvo alrededor de los 62 millones. Para justificar la nueva política, Manuel Villanueva, director general de contenidos explicó que el cine «es un género en declive en televisión que ha perdido cuatro millones de espectadores en la última década«.
En este momento clave de cambio, las ficciones nacionales que iban a revolucionar el panorama fueron la citada El comisario, Aída, Maneras de vivir, Vientos de agua, El pasado es mañana y Películas para no dormir. Sin comentarios, ¿no os parece?
El viernes 18 de noviembre de 2005 El comisario ocupó definitivamente la franja del cine como un acto revolucionario de la cadena amiga que supuso un verdadero cambio en la parrilla. En aquel momento, desde la cadena se dieron las siguientes explicaciones que he leído aquí:
CSI y 7 vidas han superado en share medio al ‘Peliculón’ de Antena 3 y ‘La película de la semana’ de TVE respectivamente (…). Una película de ‘Cine 5 estrellas’ cuesta más que 22 episodios de la exitosa serie CSI, mientras que un capítulo de una serie española cuesta el 50% de un gran éxito de taquilla americano. (Manuel Villanueva, director general de contenidos de Telecinco).
En 2006, no obstante, el cine volvió a ocupar la noche de los viernes hasta que fue sustituido por Mentes Criminales en abril. Y en 2007 hay otra vez rastros del cine en la noche de los viernes, en combinación con la emisión de CQC. He encontrado la antigua web de cine de Telecinco, en la que aparece la emisión de Daredevil, allá por abril del 2007, como reliquia de un pasado esplendoroso (permitidme este lenguaje tan retóriico, pero es que hoy me siento como una arqueóloga). En 2007 el cine había vuelto a los viernes pero no duró demasiado.
Ahora, después de haber emitido en viernes en los últimos tiempos El comisario (cancelada), M.I.R. (cancelada), Réplica (cancelado), Hermanos y detectives (desaparecida), La Noria (fracaso contra DEC?), Rojo y Negro (seguimiento irregular) y La séptima silla (fracaso estrepitoso), Telecinco opta otra vez por el cine. Parece que ahora pagar una película es más rentable que producir una serie que no funcione. De todas maneras, aviso para navegantes, la vuelta del esperado contenedor de cine nos trae la gran producción Parque Jurásico III (ironía off). Si no les funciona volverán a decir que el cine está de capa caída pero, con todos mis respetos, señores de Telecinco, lo que da a entender que programen esta película es que, pase lo que pase y sea como sea, ustedes no quieren gastarse un euro. Y así les va.
‘Los mejores años’ es un festival de fin de curso
Anoche Televisión Española estrenó Los mejores años de nuestra vida, un programa que tenía que haber estado en Telecinco pero que al final ha ido a parar a La 1. Un programa musical en el que se enfrentan dos décadas y en el que un jurado formado por adolescentes (qué edad más difícil), decide qué decada es la mejor en función, sobre todo, de las canciones. Es como si alguien hubiese dicho: «Vamos a hacer un programa para La 1», y hubiesen tirado del manual de calidad de la empresa porque el espacio es ideal para esa audiencia entrada en años que se rumorea que tiene el botón del 1 gastado de tanto usarlo.
Obviando a Carlos Sobera y a Àngel Llàcer, a los que tengo aborrecidos, obviando ese cementerio de elefantes que es el programa, lleno de triunfitos zombies moviendo las caderas y desgañitándose de lo lindo, obviando la ausencia de sonido directo en las actuaciones y obviando la cantidad de tópicos que se desplegaron en los diferentes duelos (el verano, los bailes, los sex symbols…), he de deciros que si os apetece una dosis alta de frikismo, Los mejores años es vuestro programa.
Para empezar, las actuaciones de viejas glorias (lo de viejas tiene un sentido despampanante en este caso). Para mi fue supremo el diálogo entre Carlos Sobera, Teresa Jimpera y Samantha Fox. Samantha intentó desvincularse de su pasado de mito erótico pero habló tranquilamente de enseñar la tetas mientras que la Jimpera, que hacía de traductora, en lugar de tetas decía «boobies» y hacía el típico gesto de las tetas. Me dio a mí que le supo mal que la enfrentasen al monumento Fox. El batería de Los Sirex miraba por encima de las gafas con esa pose típica de: «Qué pasa, las gafas son de cerca». Los cartelitos que ilustraban los vídeos y que intentaban destacar la importancia de los artistas: «David Bowie asistió al funeral de Tino Casal» o «Manolo García le dedicó una canción en un concierto a Danza Invisible». Me quedé de piedra con Mike Kennedy, que con el tiempo se ha convertido en el doble de Clint Eastwood. Y cuando vi una imagen de Luis Aguilé descubrí el enorme parecido físico que tiene con Jiménez Losantos.
En fin, que es un programa para comentar en casa y verlo solo es un rollo. Menos mal que pude evitar que Josmachine me abandonase por la Xbox y nos echamos unas risas. Nos daba vergüenza el público, que habría firmado por contrato altas cotas de entusiasmo y en las tomas generales de la grada era fácil pillar a alguien bailando, cantando y equivocándose en la letra. Todo sea por el buen rollo.
Como buen programa de Gestmusic han montado una web en la que también andan liados los de Portalmix y podéis ver vídeos tan elegantes como el que encabeza la entrada, además de retos de quién es quién y demás cosas así. Lo del enfrentamiento de décadas es lo de menos pero se remontan sólo hasta la de los 50. De décadas anteriores será difícil encontrar representantes que tengan una movilidad adecuada.
En el lado positivo, una buena realización (que se note que en Televisión Española están curtidos en galas), y las copresentadoras Ángela Fuente y Anna Simón. El vestuario, horrendo. Las coreografías firmadas por Poty y los pourris tipo «La década prodigiosa» bastante vulgares. Que lleven otra vez a Raphael, eso no tiene precio. Para todo lo demás, el resto de cadenas.
Granjero busca esposa, friki hasta el final
Anoche se despidió la primera temporada de Granjero busca esposa con récord de audiencia. 2.380.000 espectadores (14,9% del share) vieron el desenlace de uno de los concursos más frikis de todos los tiempos. Cuando empezó a promocionarse el asunto tengo que reconocer que no las tenía todas conmigo pero subestimé el proyecto que se traían entre manos. Ahora, con todo el pescado vendido, me doy cuenta de que no tenían previsto tomarse el asunto de las parejas demasiado en serio y que el cásting tan extraño ha sido la clave del programa. No querían hacer un programa de citas «de verdad», más bien pretendían ofrecer un tapiz en el que las relaciones más extrañas tuvieran cabida.
Los y las concursantes no han respondido en ningún momento a lo que solemos ver en cualquier programa de televisión. Por decirlo de alguna manera, eran todos demasiado vulgares, normales y hasta feos en algunos casos. Pero sin duda lo que más encanto ha tenido ha sido la contradicción. ¿¡Cómo puede ser que esa mujer rusa haya terminado besándose con el señorito andaluz!? Surrealista a más no poder. Increíble que el tipo con pinta de estar en tratamiento psiquiátrico se haya visto superado por las dos locas que le pusieron al lado. Nadie hubiera podido creerse, si esto hubiera ido en serio de verdad, que el único que haya conseguido pareja estable haya sido el tipo que tuvo el ataque de ira más cruel de todos. El que tenía pinta de ser más serio de todos se ha quedado para vestir santos. Eso no habría pasado en un dating show del montón.
He leído en Facebook unas sabias palabras de Prol. Comenta que acertó todo lo que iba a pasar porque él, como buen guionista, lo habría escrito así, y que Granjero busca esposa ha sido una exitosa serie de ficción. Si en lugar de un reality hubieran hecho un mockumentary al estilo de The Office no habrían tenido tanta audiencia pero el resultado habría sido más o menos el mismo. ¿O acaso Michael Scott no habría sido un dignísimo granjero? Yo creo que sí.
La cadena ya prepara una segunda edición de esta fantástica serie así que estáis prevenidas. Lo más seguro es que no encontréis granjero (el porcentaje de parejas ha sido ínfimo), pero tendréis el lujo de participar en una de las mejores comedias que se han producido en España en los últimos tiempos. Nos reiremos de vosotras, no con vosotras, que conste, pero saldréis en la tele y podréis contar la fantástica experiencia a vuestros nietos. Visto lo visto, se busca a mujeres con pocos escrúpulos, que pasen olímpicamente del granjero, que se esfuercen en cambiar al hombre en cuestión y que, en el último momento, abandonen el barco por la puerta de atrás. Lo de «busca esposa» no es más que una frase hecha, podrían haber titulado el programa «La parada de los granjeros», en homenaje a Tod Browning, y habría sido más fiel a la realidad.
‘Mad Men’ os cambiará la vida
Mira que soy exagerada, ¿eh? Pero es que a mí me ha pasado. Mad Men me ha removido por dentro y cada episodio ha sido un descubrimiento, una sorpresa y, al mismo tiempo, un espanto. El choque entre lo ético y lo moral, la comprensión de los personajes más infames, el contexto social, la producción, las interpretaciones, forman pequeñas obras de arte de cuarenta minutos. Siento verdadera pasión por esta serie, pero no es una serie fácil.
Mañana por la noche, a la una de la mañana según la web de Cuatro, después de House y sus repeticiones, estrenan una de las serie más premiadas de los últimos tiempos. Cuando las audiencias no acompañen dirán que es que los espectadores españoles no estamos preparados para series de este tipo. Es una pena. Os recomiendo que la grabéis si podéis y que la veáis tranquilamente, sin sueño y dedicándole la atención que merece. No sé de qué sirve comprar una serie así para estrenarla de esta manera pero ya lo hicieron con Dexter.
Yo compré la primera temporada en DVD y le dediqué varios fines de semana, en plan ritual. Mad Men se contextualiza en los años 50 y 60, cuenta la vida de unos publicistas y analiza la moral americana desde el punto de vista de la publicidad, la guerra de sexos y el enfrentamiento de clases. Lo mejor es que esa pátina de pasado permite poner en tela de juicio cuestiones totalmente actuales. No es una serie de acción y la trama argumental discurre de forma muy lenta (soy aficionada a los torros), pero cada episodio es un paso más hacia el descalabro, parece que no habrá vuelta atrás, pero todo permanece prácticamente igual, o eso nos creemos.
Yo me quedo con el personaje de Peggy Olson, la secretaria pueblerina que aterriza en la agencia, porque su evolución es el reflejo de una lucha que jamás podrá ganar. Don Draper, el protagonista masculino y su jefe, es todo lo contrario, un ganador que teme el día en el que le toque perder. A ambos les acompaña un mosaico de frustrados, de hipócritas, de buitres carroñeros inmorales y traidores. No creo que se salve nadie, pero los adoro a todos.
En fin, que me alegra que Cuatro emita esta serie, y siento que lo haga de esta manera tan despectiva. No digo yo que tendrían que haberle reservado un prime time, pero las once o las doce de la noche no habrían sido horas tan malas como la una de la mañana. Espero que podéis disfrutarla y, aviso, esta opinión tan generosa que tengo de Mad Men no es compartida por mucha gente, así que luego no me maldigáis si habéis perdido horas de sueño por mi culpa.
Una promo vale más que mil palabras
Anoche llegué a casa, puse La 1 para ver cómo iba el programa de Eurovisión y me encontré con lo anuncios (tuve suerte). Me encantó la nueva promoción de Televisión Española, «Juntos», y me pregunté si podía ser verdad que lo hubieran hecho con personas. En el vídeo tenéis la prueba.
Los de La Sexta parece que hayan fichado últimamente al pack completo de frikis de postín. Si en Sé lo que hicistieis… está colaborando Carmen de Mairena, que hace falta estómago.
En una de las promos del nuevo programa de Berto aparece Leonardo Dantés.
¿Y qué me decís de esta otra promo? ¿Es o no una pullita a Telecinco?
Antena 3 hizo un verdadero trabajo creativo con la campaña de otoño de Cuéntaselo a Olmedo, una pena que los resultados no fueran los esperados y algunos de los programas que promocionaron ya están cancelados.
Las promos de Informativos Telecinco dan miedito, como los informativos en sí. Tensión a raudales, mira que les gusta el dramatismo.
Y para terminar, las promos de Calle 13 me parecen brutales, siempre dan en el clavo y tienen detrás un fantástico trabajo creativo.
Estamos tan acostumbrados a oir y leer cosas sobre los programas que se emiten, que sin una buena campaña de autopromoción los contenidos pueden pasar totalmente desapercibidos. Caer bien al espectador desde el primer momento, transmitir en pocos segundos la esencia de lo que se está promocionando, se está convirtiendo en un arte y hay gente que sabe hacerlo muy bien. Las piezas de autopromoción son pequeñas virguerías que, si están bien hechas, trascienden y comunican una imagen de la cadena muy potente así que a más de uno le valdría la pena ponerse las pilas en este campo porque entre la maraña de información que tenemos los espectadores, ésta me parece la forma más efectiva de comunicación.
’21 días sin comer’
Reconozco que me dispuse a ver el reportaje de Samantha Villar con prejuicios. El tema de los transtornos alimenticios me parecía muy grave para que se tratase como un ejercicio de investigación sin más y tenía mis dudas acerca del tratamiento y el enfoque del programa. Temía que se cayese en la simplificación, en el morbo, en el diagnóstico superficial y que recrease los tópicos comunes de unas enfermedades tan terribles. Me equivoqué.
Quizá mi predisposición a esperar tan poco hizo que 21 días sin comer me pareciese mejor de lo que fue (ya diréis vosotros qué os pareció), pero lo cierto es que en su conjunto se hizo un análisis completo de unas enfermedades terriblemente complejas mostrando realidades muy distintas. Me impresionaron las imágenes de los protagonistas del reportaje comiendo, con esas caras de suplicio. Comer es un acto social y se identifica con momentos agradables, de diversión, pero ver esos duelos personales tratados con tanto cuidado, destacando la soledad frente a la comida, me resultó terrible y agradezco la sencillez de la edición. La actitud de Samantha Villar fue perfecta en todo momento, sin juzgar a los enfermos y a las enfermas, y aunque el reportaje buscó una conclusión feliz con el caso de una chica que estaba terminando su proceso de curación, lo cierto es que quedó en el aire cierto regusto a fracaso reflejado en las caras de esos hombres y mujeres que siguen enfermos después de años.
Lo que menos me gustó fueron los monólogos de Samantha Villar frente a la cámara relatando su experiencia de ayuno pero eran necesarios y son la columna vertebral del programa. En sus palabras identifiqué ciertas instrucciones, un repaso demasiado concreto a los aspectos de la salud. Seguramente me equivoque pero frente a la naturalidad del resto de testimonios, el suyo era el único que parecía seguir un guión. De todas formas, esto no empañó el resto del espacio. Un tratamiento sencillo pero directo a la raíz de unas enfermedades incomprensibles para la sociedad y que conllevan consecuencias física, psicológicas y sociales. Creo que transmitieron a la perfección el calvario y me alegro de que tuviera tan buenos datos de audiencia (más de dos millones de espectadores). A veces no es necesario un tratamiento morboso para interesar al espectador. En esta cuenta de YouTube podéis ver el programa completo.








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