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Perdidos en la tribu, sin tribu
Igual que le pasó a Supervivientes, que recibió denuncias de vulneración de los Derechos Humanos, ahora le ha tocado a Perdidos en la tribu ser el centro de atención de las críticas de organizaciones de desarrollo y de los antropólogos, que no han tardado en expresar que lo que el programa nos enseña como cierto no sólo es falso, sino que además ha propiciado una situación de crisis para las personas que participan en el reality y que se ha promovido una imagen falsa e interesada de una realidad que es bien distinta.
Ya decía yo hace unos días que todo me parecía un montaje enorme y con esta afirmación no descubrí américa porque todos sabemos que la televisión es una gran mentira. Lo que no me gustaba era que intentasen venderme como verdad una situación manifiestamente falsa y artificial. Cuestión de preferencias. Tampoco me gustan cosas como las del vídeo de arriba, una situación en la que el gran hombre blanco les intenta descubrir las bondades del cepillo de dientes. Fijaos en los africanos: menos uno, los demás tienen unos piños que ya me gustaría tener a mí. Voy a ver si en algún parque cercano encuentro ramitas de esas de las que dicen que usan ellos.
Con Pekín Express no resolvimos la incógnita de qué se pagaba a los hospitalarios pero, por lo que dicen en este artículo, la gente de las tribus africanas ha cobrado, por un mes de trabajo, 175 euros los adultos y 67 euros los niños. Y digo trabajo porque, en realidad, no viven en cabañas de adobe ni se dedican a la caza como método de superviviencia. Son gente asentada en otro sitio que está desarrollando la agricultura como medio de vida. Por supuesto, lo de los taparrabos es más un guiño a las ilustraciones de los libros de historia del siglo XIX que una realidad. El programa no tendría ni la mitad de tirón si los indígenas se paseasen por la sabana en vaqueros. Desde las organizaciones denuncian, además, efectos colaterales como el abandono escolar de los niños durante el tiempo que ha durado la grabación del programa y el abuso de alcohol por parte de los adultos.
Ninguna de estas acusaciones irá a ningún sitio, claro. El programa está marcando buenos datos de audiencia y dudo que a sus espectadores les importe en lo más mínimo ninguna de las consideraciones anteriores. Están en su derecho, supongo. Tampoco conduce a nada el exigir a las productoras y a las cadenas que no hagan formatos-espectáculo que supongan la explotación de terceros en condiciones de desigualdad. ¿Mande?, me dirán. La productora ha actuado según la Ley, pidiendo permisos y reclutando voluntarios, nada más. Todo es legal. El día que la ética y la moral se regulen igual se plantean algo más pero, mientras tanto, no van a ser las televisiones las que diriman dilemas éticos que puedan frenar el ingreso económico. Hasta ahí podríamos llegar.
El ridículo en televisión tiene premio
Si uno va a una entrevista de trabajo, por cosas de la vida te preguntan sobre Confucio y concluyes que es el inventor de la confusión, olvídate del empleo. Si respondes eso en un examen puedes ir olvidándote de sacarte la oposición, y tendrás suerte si no te quitan el graduado con efectos retroactivos. Pero en televisión, no. En televisión es mejor hacer el ridículo y quedar como una imbécil que mostrar verdaderos conocimientos sobre cualquier cosa, sobre todo si se está participando en algo que no sea un concurso de cultura general.
La señorita de arriba es Giousse Cozzarelli, una de las aspirantes en el reality Realmente Bella 2009, un concurso de Panamá que elige a la Miss del país. Cozzarelli ya ha sido eliminada del concurso, aunque Confucio no es el responsable de ello según se rumorea por ahí y parece que este chino-japonés no asistirá a ningún plató a enfrentarse con la concursante. Bromas aparte, la señorita está dispuesta a aprender de su error.
Cuando íbamos al colegio nos hacían repetir la lección escrita en tiza en la pizarra, como hace Bart en la cabecera de Los Simpson, pero si a él no le funciona y sigue siendo igual de gamberro que siempre, ¿por qué iba a funcionarle a la amiga Giousse? Pese a parecer constantemente confusa y confundida (este Confucio, en su afán de confundir, ideó sinónimos para su invento), en un momento de lucidez Giousse decidió dejar su futuro en manos de un representante muy listo, que ha sabido dar con el premio gordo.
Hoy leo que la señorita aprenderá la lección y memorizará las enseñanzas de Confucio no escribiéndolas cien veces en una pizarra, sino estampándolas en una línea de camisetas que llevará su nombre. Si cualquiera de los magníficos de Saber y ganar hubiera metido la gamba de esta manera su premio habría sido el ridículo pero, al parecer, cuando en un reality se queda como un ignorante la gente se enternece y dan alas al fallo hasta convertirlo en un acierto de máxima categoría, como en las quinielas.
El atenuante de la amiga Giousse es que estaba muy nerviosa porque era su cumpleaños pero eso ya da igual. Gracias a semejante deducción podrá vender camisetas como churros porque si escribimos «confusión» en YouTube parece que ella sea la inventora de la palabra. Pero no, voy a desmontarle el chiringuito y a arruinarle el negocio. Según dicen aquí, la relación entre Confucio y «confusión» es una creencia popular muy extendida así que en realidad lo que ha pasado es que la amiga Giousse simboliza, ni más ni menos, la ignorancia colectiva. Acabáramos, contra la ignorancia colectiva hay muchos remedios pero los realities no figuran como método paliativo.
Ha tenido suerte esta mujer de haberse equivocado en un programa de televisión. Si hubiera dado una respuesta correcta tendría que haber vivido una existencia normal. Si el error se hubiese dado en cualquier otro contexto no televisivo nos habríamos burlado de ella. Ahora va a vivir de un fallo que ha visto medio mundo. ¿Para cuándo inventarán una Primitiva en la que el premio sea no acertar ningín número?
Dame comedia que quiero morir
Lo de arriba son imágenes de un cameo de Enrique Iglesias en Dos hombres y medio, una serie que arrasa en Estados Unidos y que en España puede verse en La 2. A mí la serie no me gusta nada pero los caminos de las audiencias son inescrutables. Es más, parece ser que en Estados Unidos (y por ende, en el resto del mundo), se han dado cuenta de que en épocas de crisis tiran más dos comedias que dos dramas y para la próxima temporada se prepara un nuevo auge del género aprovechando, además, que las comedias de situación son más baratas.
Como la tele ha evolucionado desde los Ochenta, otra época de crisis mundial, vamos a tener por suerte algo más que comedias familiares así que los que abominen de la moralina pueden estar tranquilos porque parece que habrá clavos ardiendo a los que agarrarse. Eso sí, capítulos de veinte minutos grabados en plató y con risas enlatadas son producciones que, por ahora, no corresponden al modelo de producción española, más cercana a llenar el prime time con series de setenta minutos, así que habrá que esperar a que los estrenos americanos se materialicen en los discos duros como por arte de magia.
La apuesta es tan clara que The Office y 30 Rock, por ejemplo, ya tienen su renovación. En Curb your enthusiasm, la serie de Larry David que ha estado emitiendo La Sexta, han reunido para cuatro episodios al reparto completo de Seinfeld en un guiño a la serie de los Noventa de la que Larry David fue creador. Sit down, shut up es una comedia de situación y de animación de Michael Hurwitz (Arrested development), que espera hacerse con el favor del público y que ya ha empezado a emitirse. Es oficial: Hurwitz es un friki con todas las de la ley.
De los setenta y un pilotos que se preparan para la próxima temporada, treinta y tres son comedias de situación. Eso sí, el sistema americano permite que si un piloto no funciona la serie se descarte así que aún es pronto para saber cuántas de estas propuestas cuajarán. Dentro de un tiempo podremos valorar qué porcentaje de comedias se mantiene frente al drama pero si algo está claro es que los espectadores, cuando la crisis sobrevuela nuestras cabezas, preferimos evadirnos echándonos unas risas antes que involucrarnos en historias dramáticas. Ojos que no ven, corazón que no siente. Si actuásemos como avestruces la televisión sería el agujero en el que, según dice la leyenda, meteríamos la cabeza.
YouTube en las televisiones: el caso Telemadrid
¿Cuántas veces habéis visto un informativo en el que se ilustra una noticia con imágenes de YouTube? O la sección de Miki Nadal, como la del vídeo de arriba, en la que se cita YouTube como vía al vídeo, pero no se da otra información. Se está generalizando la vergonzosa explotación de contenidos de Internet sin citar a los autores y el último y flagrante ejemplo lo he encontrado, vía Menéame, en el blog de Thehardmenpaht.
Thehardmenpath es autor de un cortometraje alojado en YouTube por causas ajenas a él. Esto es bastante habitual. Yo también he encontrado mis cortometrajes subidos a YouTube por terceras personas. Se manda el corto a algún que otro sitio, se distribuyen copias y al final termina apareciendo por ahí. Abajo tenéis una captura de pantalla (si pincháis en ella vais al vídeo), en la que han cogido un trozo de uno de mis cortos para comprarlo con alguien que salió en Callejeros. A la derecha, en las categorías, sale el nombre del corto, mi nombre y el año de producción. Así es como hay que hacer las cosas y en Internet hay mucha gente que las hace bien.
Es exactamente lo que reclama Thehardmenpath respecto a su cortometraje Idea, que usaron en Telemadrid incluyéndolo en un documental titulado La guerra de la SGAE (podéis verlo íntegro en la cuenta de YouTube de Mordad89). Su cortometraje dura treinta segundos y en Telemadrid le cortaron los créditos y lo colocaron citando como fuente YouTube.
La carta abierta que ha escrito Thehardmenpath a Telemadrid es clara, completa e imprescindible (os la enlazo otra vez porque, insisto, su lectura es reveladora). No reclama parte de los beneficios que la cadena ha obtenido con la emisión de su cortometraje, sólo reinvidica el derecho moral de la autoría, su condición de autor que es innegable y que pasa por encima de entidades de gestión de otros derechos comerciales. Critica la desidia con la que Telemadrid ha realizado el documental porque no se han preocupado en lo más mínimo en saber de quién es el cortometraje.
«Acreditar a Youtube es como decir que «Érase un hombre a una nariz pegado» es obra de la Biblioteca Nacional».
Sólo puedo decir que todo esto es una verdadera vergüenza. Las televisiones (también se han dado casos certificados en prensa como éste, que es copia y pega de este otro artículo mío en ¡Vaya Tele!, y que en el diario firma la «redacción»), toman las cosas de Internet como si fueran contenidos sin autor y no se molestan en dar la dirección, en poner un enlace, en mencionar al autor ni nada parecido lo que, a efectos prácticos, conduce a la idea de que son contenidos propios. Como dice Thehardmenpath, la autoría y el derecho de cita es obligatorio y sólo puede renunciar a él el autor, que no es el caso.
Se siguen confundiendo los conceptos de nombre y de identidad y hacen un mal uso de ellos vinculándolos a la autoría. Este blog, por ejemplo, está firmado por «Ruth», que no tiene por qué ser mi nombre real, aunque en mi caso coincide. Podría haberme puesto «Teléfila», por ejemplo, esa sería mi identidad y tendría igualmente derecho a cita. Todo lo que hay en Internet es de alguien. Los textos que leéis aquí a diario no son del señor WordPress. Estoy dándole vueltas a la misma perogrullada todo el rato. ¿De verdad hay que explicarle esto a los responsables de los grandes medios a los que se les supone, como mínimo, una licencitura en la materia y unos conocimientos asociados mucho mayores de los que yo tengo al respecto? El pez grande se come al chico, vale, pero como peces chicos no tendríamos que dejarnos comer así como así. Todo mi apoyo a Thehardmenpath que, por cierto, se llama Alejandro Pérez. Si véis su corto Idea en YouTube veréis en las categorías cómo se reconoce su autoría. En cualquier caso, reproduzco los créditos de su cortometraje.

A Antena 3 le toca el gordo
Como siempre, cuando una fórmula funciona en televisión hay que repetirla y Antena 3 ha demostrado un tino insuperable en las adaptaciones de ficción. Sus últimas propuestas en este sentido se están consolidando bien en parrilla así que no quedaba más remedio que ponerse manos a la obra. El nuevo drama que preparan está basado en una miniserie canadiense que, a su vez, está basada en un hecho real: Les Lavigueur.
¿Qué pasa cuando a una familia humilde le toca el Gordo? Nada bueno. El caso de los Lavigueur es una leyenda en Canadá porque el premio les recubrió de un aura maldita que ni los Kennedy, con muertes, suicidios y demandas interpuestas entre ellos por la reclamación del premio. Vamos, lo mejor del ser humano sacado a relucir. Aquí tenéis a la familia real en la época, 1986. No me digáis que no parecen personajes de Me llamo Earl.
La miniserie canadiense tiene seis episodios y ha ganado un Rose d’Or al mejor drama. Habrá que ver si en la adaptación respetan la estructura o si hacen una serie más larga pero, en cualquier, caso, me parece una buena idea que tras algunos intentos fallidos en las producciones originales, se vuelquen en las adaptaciones como fuente de ideas probadas. Eso sí, que no se acostumbren porque los espectadores, malvados como somos, nos disponemos enseguida a poner etiquetas y como esto siga así en la próxima temporada somos capaces de pensar que Antena 3 es como los loros, que imitan las palabras pero que no saben hablar.
Zebra (Lalola), es la encargada esta vez de realizar el trabajo y quiero subrayar lo de «esta vez». Doctor Mateo ha sido cosa de Notro y La chica de ayer está producida por Ida y Vuelta. Es decir, que Antena 3 no se casa con nadie y, es más, parece que procura una alternancia en las productoras o que, al menos, no quiere darle a ninguna el monopolio de su ficción. Es un modelo de negocio mucho más abierto que el de Telecinco, que trabaja con productoras de confianza de las que, en algunos casos, tiene parte accionarial. En el caso de Acusados, Telecinco quiso hacer un homenaje a Damages que casi le procura un disgusto, mientras que Antena 3 compra y adapta formatos a las claras, por la vía oficial. En cualquier caso, Antena 3 parece que está fuera de la órbita de influencia de Globomedia y el apoyo a productoras más pequeñas puede entenderse como un fomento de la industria para evitar la presión del gigante (Globomedia ha conseguido la renovación de dos temporadas más de Aída a base de apretar las tuercas), pero estoy segura de que hay cosas más espinosas detrás. Eso sí, no me pidáis que os las explique porque yo en cuestiones de macroeconomía me pierdo.









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