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El adiós de Aída
Si no has visto el sexto episodio de la séptima temporada de Aída, no sigas leyendo y no reproduzcas el vídeo.
Ya está, ya es oficial, ayer pudimos ver el episodio en el que Carmen Machi se despide de Aída. El capítulo se tituló «La familia mata», supongo que en un guiño a la serie de Antena 3 porque este tipo de casualidades no suelen producirse, y la trama central desarrolló el espinoso tema de los malos tratos. Según parece, el equipo de guionistas estuvo asesorado por una asociación para el tratamiento del conflicto y les salió uno de esos capítulos en los que prima más el fondo que la forma y en el que todo se supedita al mensaje. El capítulo más dramático de la serie, decían ellos; a mi me pareció que fue el capítulo menos «Aída» de todos.
Se barajaron otras opciones para la desaparición del personaje, como un cáncer de mama, pero al final prefirieron optar por esta versión menos taxativa y que deja la puerta abierta al regreso de Carmen Machi, si es que ella decide en algún momento volver para algo. Hasta un cameo es posible con el personaje encarcelado (los permisos penitenciarios suelen ser una buena excusa). Además, el personaje podrá seguir estando presente en la serie por las referencias que den de él el resto (cartas, visitas, llamadas telefónicas…). Vamos, que no creo que Aída desaparezca de golpe y porrazo, sería de locos, y esta solución les facilita la permanencia.
La secuencia clave del episodio fue cuando Aída deja planchado a Ángel, el marido maltratador de «la» Soraya. Una cortina, un trasluz y asunto solucionado. Las siluetas enseñando lo que no quisieron mostrar. Y lo entiendo. Menudo dilema: un asesinato en una comedia como Aída no tenía ni pies ni cabeza; pero hacer un asesinato cómico con un tema como el de los malos tratos era arriesgado. Optaron por la vía de en medio y no se quedaron ni con una cosa ni con la otra. Yo habría preferido el asesinato cómico. Mención aparte merece el hecho de que jamás me habría imaginado a Aída cometiendo un acto así, pero como he dicho antes el mensaje predominó sobre todo lo demás y se saltaron las convenciones de la serie.
La audiencia apoyó el episodio con un indudable 24% de share (más de 4.800.000 espectadores), pero no sé si habrá alguien que haya pensado que el capítulo de ayer fue el final de la serie. De todas formas, lo dejaron claro:
Piensa que esto es como en las series de la tele, que aunque se vaya la actriz la serie sigue «pa’lante».
Qué soso es Granjero busca esposa
¿A qué esperan los de Cuatro para ofrecer algo interesante de Granjero busca esposa? Porque en la promo, que también encabezó la emisión de ayer (podéis verla en esta entrada), hay mucha acción, pero el programa se limitó a la elección de las cinco chicas semifinalistas en una especie de bodega, con microcitas de cinco minutos con las aspirantes y poco más. Los granjeros desplegando sus artes de seducción, las señoritas tirando los trastos sin pudor y poca cosa más. Vamos, lo que puede verse en una discoteca cualquier fin de semana. Van a terminar quemando a la audiencia potencial con tanto prolegómeno.
El programa tuvo una producción elegante y cuidada pero eso no fue suficiente para ocultar algún que otro problema al que, desde mi punto de vista, no supieron darle mecha, como el hecho de que hubo gente que se decepcionó al conocer en persona al otro o las agudas observaciones de algunas candidatas respecto a la elección basada en el físico de los caballeros. Pero claro, no nos olvidemos de que en Granjero busca esposa prima el amor y todo lo demás es secundario.
A decir verdad, me aburrí. Este reality tampoco es en directo así que no cabía esperar sorpresas que cambiasen el rumbo del programa. Como ya había visto el programa anterior, ver otra vez los vídeos de presentación de los granjeros me resultó repetitivo, el asunto de cómo eligieron las cartas me pareció muy forzado por todo el componente de recreación y los fragmentos de las chicas arreglándose en el hotel me dieron algo de vergüenza ajena.
En resumen: no me creo nada. Claro que yo no soy público objetivo del programa ni nada que se le parezca, salta a la vista, porque no me creo que nadie sea capaz de enamorarse después de cinco minutos de conversación trivial ante las cámaras. Eso sí, supongo que habrá gente, sobre todo público femenino, que suspire por una oportunidad así y a las que el cuento de hadas les suene a gloria. Bien por ellas, pero no es mi caso.
Para la semana que viene prometen algo más de chicha porque cada granjero, con sus cinco finalistas, llevará a cabo actividades que les harán pasar más tiempo juntos. Tendrán que decidir con qué dos se quedan para que pasen diez días con ellos en las granjas. En el vídeo de adelanto se les vio a todos más sueltos, así que veremos en qué queda la cosa.
Para terminar, no me pidáis que haga valoraciones sobre si el programa es machista, feminista o la Biblia en verso. No soy partidaria de simplificar las cosas con teorías de ese tipo. Pero sí diré que no sé qué autoridad tiene un señor para criticar que una muchacha quiera promocionarse en televisión, cuando él ha hecho su elección en función de la talla de sostén.
Semana de estrenos y contraprogramaciones
Vaya una semana de cambios radicales que nos espera. Telecinco y Antena 3 han decidido sacar sus armas en la disputa por la audiencia y han desplegado todo un arsenal de cambios de los que, obviamente, esperan resultados inmediatos. Coinciden en esta semana estrenos y finales de temporada que sirven de comodín, pero es que además entran en juego los espacios más consolidados que pasan a formar parte de una ofensiva que si acabará con algo es con la paciencia del espectador.
El lunes, por ahora, todo normal. La familia Mata (Antena 3) vuelve con su tercera temporada en lunes, después del desastroso especial de Navidad en el que ni la presencia de Paco Tous sirvió como revulsivo. Tendrán que vérselas con Granjero busca esposa (Cuatro) que inicia su andadura después de la batería de promos. Por lo demás, nada destacable.
El martes empieza el baile porque en Telecinco no habrá Gran Hermano, que por ahora parece que vuelve al miércoles, sino Aída, a pesar de que ayer hizo casi un 30% de share y superó los cinco millones de espectadores, que hará frente a Los hombres de Paco (Antena 3). Este cambio de Telecinco se produce en respuesta al ataque de Antena 3, que decidió mover el final de El internado a jueves (normalmente se emite miércoles), para fastidiarle a Telecinco el estreno de Acusados, la nueva ficción protagonizada por Blanca Portillo y José Coronado que viene a rellenar el hueco dejado por Sin tetas no hay paraíso.
Pregunta: si Gran Hermano para a miércoles y el jueves estrenan Acusados, ¿dónde mete Telecinco Hospital Central? Una incógnita como un piano. Pueden pasarla a viernes pero ahí está Hermanos y detectives, que la semana pasada no mejoró datos con el cambio de horario. ¿Serán capaces de ponerla en domingo? ¿Harán trueque con las dos series? ¿Se retrasa el estreno de Acusados? ¿Qué hará Cuatro con House? ¿Dejará que su serie estrella se ahogue entre Aída y Los Pacos? Por ahora en su web sigue apareciendo la emisión del segundo capítulo de la quinta temporada.
Y atención que el miércoles no pasa despercibido porque es día de fútbol, Copa del Rey, y emitirán partidos tanto La 1 como La Sexta (si no hay cambios de última hora por la guerra del fútbol), y por lo que parece nadie quiere abandonar a una serie a su suerte programándola ese día porque últimamente los resultados de audiencia del fútbol están resultando espectaculares. ¿Qué pasará entonces con La batalla de los coros?
Me encantaría terminar la entrada con una tabla cuca y mona que dijese cómo quedan las cosas, pero es que no me fío. Yo creo que aún serán capaces de cambiar cosas. ¿Que es ilegal? Claro. Pero las multas son tan ridículas (600.000 euros), que les merece la pena y esto sí que no es culpa de las cadenas.
En publicidad, hay que llevar gafas

El otro día llegó a mi casa el catálogo que podéis ver arriba. Ingenioso, ¿no? Y eso me hizo pensar en la difícil tarea que tienen los publicistas a la hora de vender gafas porque, queramos o no y aunque suene a paradoja, las gafas están mal vistas. Yo las llevo desde tiempos inmemoriales, primero sólo para leer y ahora a diario, y hay miles de motivos que hacen que uno tenga ganas de espanzurrarlas contra el suelo. Los engorros son cuestión de gustos. Para mí lo peor es tener que alternar las convencionales con las de sol, también graduadas, mientras conduzco. Es un martirio y la DGT nunca dice nada al respecto. Fumar o hablar por el móvil es peligroso, pero intentar cambiarte las gafas porque hace mucho sol y no ves nada es de suicidio.
Pero los publicistas suelen tener mucha vista para estos menesteres (es el último juego de palabras, lo prometo), y saben hacer que llevar gafas sea sinónimo de un mundo mejor, tanto para los que las llevamos como para los demás. Aquí el spot que ha inspirado esta entrada:
El anuncio es de Garlic Films y está dirigido por Marcelo Burgos. Así que ya sabéis, las gafas pueden sentar muy bien a vuestra pareja. Yo, de hecho, estoy mucho mejor con gafas. El secreto, en realidad, es a la inversa: después de tanto tiempo llevándolas, cuando se me olvida ponérmelas, que alguna vez que otra me ha pasado, la gente me dice que estoy rara. Yo las llamo «mi antifaz».
Otra visión de un mundo mejor protagonizada por mi adorada Betty. Esta promo me pone la pilas porque sus gafas se parecen a las mías. ¡Cómo me gustaría ser como ella!
Pero no es oro todo lo que reluce. Aquí tenéis dos ejemplos del maravilloso mundo de las gafas relacionado con el componente sexual, que también tiene su aquel.
Y para terminar, dos notas de humor. El primero es previsible, lo sé, pero a ver quién se arriesga a llevar las gafas puestas en la playa, con el peligro que tienen de romperse, de llenarse de arena y demás. El segundo se lo debemos al insigne Nacho Vigalondo y fue unos de los anuncios que marcó época en su tiempo.
Así que ya sabéis, amiguitos, si alguien lleva gafas, pensad cómo estaría sin ellas, qué sería capaz de hacer (o de no hacer), y reflexionad sobre cómo os vería si no las llevara puestas. Lo que dan de sí un par de cristales y una montura. ¡Y que nadie me hable de lentillas, que eso es pasarse al enemigo!
Rico al instante, los peligros del directo
Quiero que no se use la televisión para hacer que los adolescentes estén llamando por teléfono, hagan llamadas para votar a concursos de no se qué porque nos están sangrando a los padres y a las madres el dinero.
Estas palabras las pronunció anoche una señora en Rico al instante, el programa que estrenó Antena 3 (minuto 4:08 del vídeo). El programa visitaba por sorpresa a cinco seleccionados de entre todos los mensajes recibidos durante la semana. Los seleccionados tenían la posibilidad de ganar 500.000 euros, pero aquí pincharon en hueso y la señora les puso las cosas claras. Javier Estrada, el presentador, aclaró que en el concurso sólo participan mayores de edad y que la hija de la señora tiene veinte años, pero el mal ya estaba hecho.
En realidad, el mal fue el programa en sí. Cuando empecé a leer sobre el experimento, innovador y nacido en el laboratorio de ideas de la cadena, pensé que estaría mejor, la verdad, pero el directo de ayer fue sorprendentemente pobre, pese a la cantidad de dinero que pensaban repartir y las prometedoras promociones, mucho más interesantes que el resultado final.
Un plató soso, con cinco puertas digitales donde se podía ver la imagen en directo de los reporteros. Javier Estrada más tieso que una vela, atado al teleprompter y sudando la gota gorda. Problemas con las conexiones y con el retardo habitual que hacía que las conversaciones entre el plató y las casas fueran diálogos para besugos. Reporteros entusiastas a más no poder, entrando a saco en las casas. Gente sorprendida que, sin casting, no terminaba de dar lo necesario en un programa de televisión. En la idea original los participantes tenían que hacer una especie de prueba y eso lo cambiaron por un discurso de treinta segundos en los que tenían que explicar por qué debían ganar ellos el premio. Treinta segundos casi desperdiciados porque la gente no tenía palabras. Durante los doce minutos de las votaciones se dedicaron a enseñar las neveras del personal. Y el premio se lo llevó el que era previsible, un chico que vivía con sus padres, todos en el paro.
Lo mejor fue la duración del programa, apenas media hora. Si hubiese sido más largo, el batacazo de audiencia podría haber sido fatal. Pueden mejorarlo y en sucesivas semanas pueden arreglar el despropósito, pero las preguntas de Estrada del tipo «que es lo que más te gusta de lo que hay en la nevera», para rellenar, eran tristes, tristes, y los problemas con los que se han encontrado esta semana son de difícil solución. Veremos en qué queda Rico al instante, el primer reality de fortuna según ellos. A veces la frase de «los experimentos, con gaseosa», es tremendamente concluyente.
Ajuste de cuentas ataca a la yugular
Hace un tiempo hablé de Ajuste de cuentas y en aquella entrada comentaba que el programa no hacía hincapie en los comportamientos generales ante el consumo y que sólo analizaba situaciones muy concretas. Ahora me congratula poder decir que eso ha cambiado y que en esta segunda temporada los casos particulares sirven para ejemplificar las más amplias realidades sociales. Además, también hablé en aquella ocasión del asunto de la falta de información acerca del funcionamiento de los préstamos personales y en el programa de anoche se metieron en el asunto a degüello.
La parte negativa del tratamiento es que se aumentan los minutos dedicados a las lágrimas y a la expresión de la tensión familiar pero es lógico, después de todo Ajuste de cuentas es un reality, no obstante he de decir que se cuidan muy mucho de pasarse de la raya con el dramatismo y no cruzan la delgada línea que separa lo necesario de lo excesivo.
En el programa de anoche Vicens Castellano, el conductor, apretó las tuercas poniendo en evidencia la ignorancia de la familia en cuestión, muy dada a recurrir a préstamos personales y a créditos al consumo, destacando con datos globales la ignorancia de la sociedad en la que vivimos, muy aficionada a dejarse atrapar por estos vendedores de humo, y advirtió que enero es un mes muy dado a recurrir a estas trampas para salvar un momento puntual, consiguiendo que mucha gente entre en barrena.
El programa confirmó mi impresión general de que para mejorar su «calidad de vida», hay familias (cónyuges de entre treinta y cuarenta años, con hijos e hipotecas que han subido lo indecible), recurren a las tarjetas de crédito y a los créditos rápidos para solventar papeletas prescindibles que no están a su alcance. Los de anoche se compraron con este sistema un coche, una moto y electrodomésticos. Como digo, no son la excepción. Conozco a gente, de mi etapa de teleoperadora, que trabajó para un banco analizando peticiones de créditos de este tipo y el dinero era para cosas tan surrealistas como viajes, comuniones y demás. Una locura.
Lo que menos me gustó del programa son las técnicas que utilizan para hacer que la gente visibilice su problema pero eso forma parte del espectáculo televisivo y lo asumo. Sobre todo eché en falta la mención de empresas que se dedican a hacer estos pactos, como si fuesen el diablo y les vendiese tu alma, no explicaron su funcionamiento interno y no criticaron cómo se aprovechan del desconocimiento y de la desesperación del personal. No se habló de regulación estatal en este sentido ni nada parecido. Igual habría sido pedir demasiado. Quizá este tipo de contenidos sean más propios de otros espacios, pero puestos a pedir…,.








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