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Mis personajes frikis preferidos
Después de una árdua investigación que ha consistido en tirar de memoria (disculpadme la falta de rigor pero es que estoy inmersa en el primer catarro de la temporada), he seleccionado a una serie de personajes exttraños que se han convertido como de la familia por obra y gracia de la televisión.
La comedia americana ha dado a luz a los personajes más extravagantes de los últimos tiempos, pero así y todo, dentro de esa amalgama de raros, han sido capaces de delimitar la delgada línea entre la normalidad de un defecto exagerado hasta la enfermedad y la rareza de la extravagancia propiamente dicha. El drama también tiene personajes fuera de lo común pero es menos habitual porque en pro de la verosimilitud, tan poco necesaria en las sit-com, se han sacrificado los caracteres extremos. Podríamos citar aquí repartos enteros, como los de Seinfeld, Frasier, Cosas de marcianos o Padre de familia, por ejemplo, pero he preferido destacar a ciertos personajes que se han ganado un rincón en mi corazoncito.
Dicho esto y sin más dilación:
- Dwight Schrute (The Office, versión americana), interpretado por Rainn Wilson. Esta claro que con esta cara Rainn Wilson no tiene las características propias de un personaje «normal». Salió también en A dos metros bajo tierra interpretando a un psicótico trabajador contratado por la funeraria que termina liándose con la madre. Dwight es el blanco de las bromas del listo de la oficina, es un trepa sin demasiadas posibilidades de éxito porque nadie se lo toma en serio, tiene unas férreas convicciones morales extremadamente conservadoras, se cree un súper-hombre capaz de cualquier cosa, es extremadamente fiel al jefe y pelota hasta la saciedad. Es una joya de tipo.
- Tobias Fünke (Arrested development), interpretado por David Cross. Tobias está casado con la hija pija de la familia rica y de repente descubre que quiere ser actor y que, quizá, es gay. Es un personaje enormemente tierno que lucha por ser él mismo dentro de un contexto en el que no encaja para nada. Sus atuendos, su bondad y su inocencia le hacen merecedor de estar en esta lista.
- Cliff Clavin (Cheers), interpretado por John Ratzenberger. Cliff es un soltero que vive con su madre y que trabaja de funcionario de correos. Vive en la estricta observancia a las leyes, que cumple a rajatabla, desarrolla aficiones poco comunes nacidas del aburrimiento que le provoca su propia vida y da la sensación de que está casado con su madre, con quien mantiene una relación casi marital provocada por todos los años de convivencia. Es un buen tipo, se puede contar siempre con él, pero cuando se pone pesado no hay quien le aguante.
Lo sé, lo sé, no hay ninguna chica en la mini-lista pero es que no me viene ninguna a la cabeza. Refrescarme la memoria mientras yo voy a tomarme otro paracetamol.
Convocatoria para pedir perdón a Telecinco
Me he encontrado esta mañana en Menéame una noticia que habla de una convocatoria para ir a Telecinco a pedir perdón con Patricia Conde. La cita es hoy, miércoles, a la una de la tarde, y en lugar parece ser que es el que marca la X (como siempre).
A mí como gag me parece muy gracioso que Patricia vaya como una loca a las inmediaciones de la cadena amiga a pegar gritos, pero la convocatoria me parece precipitada y avisar con tan poco tiempo tiene sus inconvenientes, pero los que esteis cerca, si os apetece, sí que podéis ir a echar un vistazo a ver qué pasa.
Por ahora la denuncia ha surtido poco efecto en La Sexta y tanto Sé lo que hicisteis… como El Intermedio siguen adelante, poniendo imágenes de Telecinco cuando les apetece, y montándose unos shows que son más divertidos que los de antes.
Yo, de todas formas, no iría a pedir perdón a Telecinco, al contrario. Es Telecinco quien debe pedir perdón por emitir programas que atentan contra varios derechos constitucionales y que cometen delitos y faltas a diario. Su deporte favorito es la difamación. Eso sí, lo que me gusta de la campaña es que es en positivo.
Como siempre, planea la duda de si el blog será de los de Sé lo que hicisteis… o será una iniciativa privada. Hasta ahora habían creado webs que era fácil identificar, pero con un blog es más complicado. Esta tarde, no obstante, saldremos de dudas. Si alguien va, que salude a la afición, que estaremos mirando desde casa. Estaría bien un saludo en clave.
Hay una película que me gusta mucho que se llama Espérame en el cielo. En ella el Estado franquista secuestra a un señor que imitaba a Franco para convertirle en su doble porque el caudillo agonizaba y querían ocultar al pueblo que el régimen finalizaba. El doble se comunicaba con su mujer a través de un gesto sencillo y le decía que le quería en los NODOS acariciándose el lóbulo de la oreja. Pues homenaje al canto, si váis a la concentración de esta tarde acariciaros el lóbulo de la oreja y sabremos que estáis pensando en nosotros.
Televisión Española resucita Verano azul
A las personas de Televisión Española que se les haya ocurrido la flamante idea de pervertir el mito sólo puedo decirles una cosa: mal. No encuentro argumentos que puedan justificar esta decisión y ellos, por lo visto, tampoco, porque en la web dicen:
Con este nuevo proyecto, TVE se suma a las más modernas tendencias en USA de la vuelta de series de más éxito.
Claro, claro, después del remake de El coche fantástico tendremos el remake de Verano azul, venga ya. Yo creo que todo esto tiene una explicación más sencilla y, como no, tengo mi teoría de la que os hago partícipes.
Televisión Española no tiene en estos momentos una serie para adolescentes y ese target tampoco figura entre su público, que suele ser una audiencia bastante más adulta. ¿Cómo hacer una serie para jóvenes de hormonas disparadas sin que sus padres y abuelos abandonen la tele? ¿Cómo conseguir que sean las propias generaciones mayores las que hagan que los hijos vean el show? El remake de Verano azul supervisado por Antonio Mercero es la combinación perfecta. Después la serie será lo que les dé la gana, tendrá mar y poco más, pero la marca es garantía de seguimiento. La productora encargada de sacar adelante el invento es Ida y Vuelta, filial de Boomeran TV, que en estos momentos triunfa con Física o Química en Antena 3. Blanco y en botella.
Cambio de tema. No puedo dejar pasar el domingo sin mencionaros un par de cosas. La primera es la vuelta de Sospechosos Habituales a Burjassot Ràdio. Un programa sobre televisión que podéis escuchar a través de Internet y que para esta nueva temporada, ya es la quinta, han reforzado la sección de entrevistas a personajes televisivos que pasarán a engrosar la abultada lista de sospechosos. El estreno es mañana.
Y para terminar os dejo con el que ha sido para mí uno de las mejores promos de esta vuelta de temporada. Tenía que ser de ellos, nadie más podría haberlo hecho tan bien.
Aquellos maravillosos años llega a los 80
No parece tener fin la idea de revisitar éxitos pasados y esta vez le ha tocado a Aquellos maravillosos años (1988 – 1993), una serie maravillosa como su título que supo analizar los cambios sociales y económicos de una época clave para los americanos, sí, pero también y de rebote para el resto del mundo.
En realidad Lost in ’80s (Perdido en los Ochenta), no es un spin-off, ni un remake, ni ninguna otra palabreja que se le parezca. Es más bien un «aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid», porque lo único que compartirá con la serie original será a Bob Brush, guionista de la serie primigenia al que le han encargado el piloto junto a Mitch Hurwitz (Arrested development, Las chicas de oro).
No hay muchas series que aprovechen el contexto histórico de los Ochenta para mostrar los cambios sociales, aunque el cine sí que ha encontrado en esto cantera y hay una verdadera colección de clásicos al respecto, la mayoría de ellos rodados en la época o poco después. Los anuncios también recuperan el momentos aprovechando que los que crecimos en aquella época hemos alcanzado el ansiado nivel adquisitivo necesario (al menos la mayoría). En nuestro país, no puedo dejar de recordar la serie Los Ochenta, con José Coronado, que fue un fiasco, lo mismo pasó con Gominolas, y en Cuéntame ya van por el triunfo de Adolfo Suárez, así que en poco tiempo, a lo sumo en la próxima temporada, tendrán que hacer frente a la época de la movida madrileña y demás.
Lo cierto es que de tanto oir hablar de la década, ya no sé qué es verdad y qué no de todo lo que se dice y la nostalgia se muestra como un arma de doble filo. Hemos visto tantas series de la época, de corte tan distinto, que yo diría que lo hemos visto casi todo, pero de todas maneras espero ansiosa la nueva propuesta, que tardará porque van a poner en marcha el piloto, porque no me canso de que me recuerden que crecí en la mejor época de todas.
La solvencia de algunas series clásicas
Leyendo este artículo de El País me he acordado de Lidia, que el otro día me comentaba que estuvo viendo Enredo (Soap) a las tantas de la mañana. Y parece que no fue la única. Por lo visto a determinadas horas las series clásicas, aunque no todas, son una excelente apuesta para las cadenas porque dan audiencias más que potables a cambio de importes poco elevados.
Con un perfil de audiencia muy cercano al del target comercial que comentábamos el otro día, series del año de la polca como Pipi Calzaslargas, Galáctica, estrella de combate, V o El príncipe de Bel-Air consiguen sentar frente a la tele a un buen montón de gente.
La nostalgia es un elemento con mucho tirón, pero además es que estas series no tienen la complejidad argumental de la mayoría de series actuales y no requieren un seguimiento exhaustivo. Es posible ver un capítulo de Juzgado de guardia sin necesidad de haber tenido que ver le serie entera.
Entre las que no triunfan se cita a Melrose Place, aquella ficción de los noventa llena de mala uva, y lo entiendo. Para empezar, no es una comedia. Cierto que V tampoco, pero el lado del culebrón entorpece un visionado esporádico y los capítulos son bastante más largos que los de una comedia de situación. Y qué caray, que la serie tuvo su momento y a mi me gustaba, pero no soporta un segundo visionado, en mi caso al menos.
Una que, según parece, aguanta el tirón es Verano Azul pero yo no me lo acabo de creer. Yo creo que con Verano azul pasa algo extraño. Es como una serie intocable y no se puede hablar mal de ella pero siendo realistas no creo que tenga sentido emitirla ahora, pero en este tipo de artículos sale una y otra vez. Eso sí, ninguna cadena se ha atrevido a programarla.
En cualquier caso, es cuestión de horarios, me parece a mí, porque hace un año Televisión Española creó un contenedor de serie clásicas para los viernes por la noche en el que prometían Las chicas de oro, Alf, Aquellos marvillosos años…, y la idea les duró un par de semanas. Después tuvieron que cancelar el experimento porque en prime time nadie se enganchó al asunto. Quizá si hubieran emitido las series de madrugada, como hace Cuatro, estarían haciendo palmas con las orejas por los fantásticos datos de audiencia.








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