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Muchachada Nui en Cámara Abierta 2.0
Hay que ver qué bien se lo pasan. Julián López, vestido de extraterrestre y hablando con una increíble dignidad como si no fuera con él. Carlos Areces que parece buenecito y todo. Joaquín Reyes y esa seriedad de la que se habla en los mentideros. Ernesto Sevilla y su actitud gamberra constante.
Creo que es la primera vez que oigo en televisión mencionar a la audiencia de Internet como algo válido para un programa. Se les nota contentos, ¿no?
En La tele que me parió: La audiencia real de Muchachada Nui
La Sexta recorta la publicidad
Increíble pero cierto. No es lo habitual, pero cuando una cadena rectifica es de justicia reconocerlo.
Hace unos días escribí acerca de los anuncios en las Series de Culto. Bucles interminables de anuncios de vídeos para el móvil que daban al traste con la idea de «de culto» y convertían la emisión en basura de primera clase. Imposible seguir las series, que en principio ya exigen predisposición del espectador porque se emiten después de Buenafuente, porque los anuncios de los vídeos subidos de tono convertían la emisión en una auténtica pesadilla.
No obstante, durante esta última semana hemos observado aliviados que la estrategia ha cambiado. No pecaré de inocente a estas alturas. Es posible que la audiencia de las series, que no está siendo la bomba, haya llevado a los anunciantes a retirar parte de la publicidad. En cualquier caso es un alivio para los espectadores porque los cortes publicitarios han mermado considerablemente (son menos y son mucho más cortos), así que si alguien se anima a ver las series a esas horas le garantizo, a día de hoy, una emisión de una calidad considerable. Sin ir más lejos, esta semana emitieron del tirón el primer capítulo de The Office.
Día Internacional de la Televisión
Estamos de fiesta. Hoy es el día de la tele y expertos en la materia discuten y dirimen acerca del futuro del medio. Rentabilidad y audiencia parecen ser las principales preocupaciones del sector, pero ¿cuáles son las principales preocupaciones de los espectadores?
Se habla de la insatisfacción del espectador como si éste fuese un elemento pasivo dentro del entramado, cuando en realidad es destinatario de la emisión. Se evalúa el zapping como la manifestación des desencuentro, cuando en realidad es la única herramienta que el espectador tiene para dar su veredicto. Es decir, que no es una simple consecuencia; es más bien un indicativo.
El objetivo de la televisión, aunque parezca que a muchos se les olvide, es mantenernos fieles al producto que se emite. La rentabilidad, la publicidad, consiguen lo contrario, porque abusan de los anuncios y consiguen que nos sintamos como meros instrumentos de su propio beneficio, en lugar de hacernos sentir protagonistas de la emisión.
Acepto la publicidad en la medida en que, gracias a ella, las televisiones pueden emitir programas de forma gratuita para mí. Es su forma de financiar las emisiones. Si fuésemos al teatro y, además de pagar la entrada, tuviésemos que tragarnos anuncios en mitad de la obra, ¿lo soportaríamos? Con tanto anuncio consiguen hacer insoportables productos que de otra forma veríamos de cabo a rabo. Y más insultante me parecen, en este contexto, las estrategias publicitarias de Cuatro, con esas cortinillas creativas, o los cortes que se han generalizado con un «volvemos en cinco minutos». ¿Cinco minutos? Vas listo si crees que voy a estar aquí esperándote. Y es que aunque la televisión me gusta, y mucho, cada vez más el espectador siente que tiene cosas más importantes que hacer, y eso debería preocuparles.
Los martes la audiencia se reparte
Parece mentira, con la cantidad de oferta que hay y yo haciendo zapping hasta dormirme. Gominolas, El síndrome de Ulises, Herederos, Cuestión de sexo y R.I.S.,. Nada, que no me acaba de apañar ninguna, y mira que eso es difícil porque soy una espectadora bastante agradecida, pero no acabo de encontrar mi hueco en la parrilla.
En el caso de Gominolas (ayer 1.978.000 espectadores), El síndrome de Ulises (2.770.000 espectadores), y Cuestión de sexo (1.529.000 espectadores), es porque ese tipo de comedia no me hace ninguna gracia. En Gominolas y Ulises están todos bastante sobreactuados y me da la sensación de que de un momento a otro aparecerá Juan Tamariz con su «naraniano naniano». De Cuestión de sexo lo que no me interesa para nada es lo de la lucha de sexos y temo que terminen fichando a Pepa y a Avelino.
Herederos (2.673.000 espectadores), es un dramón de padre y muy señor mío, muy bien producido, eso sí, pero con problemas que no me interesan en lo más mínimo y, lo que es más importante, con un verdadero problema de credibilidad y verosimilitud porque dónde se ha visto una serie de toreros en la que no toreen. Y qué decir de R.I.S. (2.351.000 espectadores), además de que me aburre. Pues que esencialmente tiene el mismo problema de verosimilitud que Herederos pero en versión policía científica porque, a estas alturas de la película, los espectadores ya nos hemos creído que un laboratorio de verdad es el de C.S.I., y cualquier cosa inferior o peor hecha nos parece una chapuza.
Y no os vayáis a pensar, que hay cosas que sí me gustan. Estoy enganchada a Desaparecida y a Hermanos y detectives. El comisario tampoco me parece una mala opción. Pero lo de los martes me da una pereza…, creo que voy a optar por irme al cine.
El prestigio del guionista
Parece una broma, prestigio y guionista en una misma frase. Y si el guionista lo es de tele lo del prestigio es una burla. Al rebufo de la huelga de guionistas americanos El País ha publicado un artículo interesante titulado Guionistas españoles: la ley de la selva, tan interesante como incompleto, claro.
¿Por qué al hablar de guionistas se siguen refiriendo a guionistas de cine? El único guionista de tele que tiene la palabra en el artículo es Ladrón de Guevara, al que le dedican un párrafo en el que sólo hablan de sus ingresos y mencionan la tiranía de las audiencias pero sin profundizar en las dificultades reales del sector.
Eso sí, cuando se habla de guionistas americanos sí que se añade lo de «de cine y televisión». Así que, chicos, la lleváis clara. Porque si el guionista de televisión no tiene una importancia y una relevancia social, ¿cómo va a tener peso en la industria? Y es que por lo visto parece que la mayoría sigue creyendo que los presentadores son ocurrentes por naturaleza, que escribir una serie está tirado y que en los informativos se dedican a hacer una lectura de los titulares de la prensa.
Si lo de ser guionista de tele no es una vocación, ya me diréis.
Gominolas
Pues era de esperar, 3.237.000 espectadores, ahí es nada. No es de extrañar porque han tenido promos hasta en la radio y ya tienen el politono. No soporto a Raquel Sánchez Silva y el previo me pareció prescindible, pero es fantástico el vídeo-clip de Arturo Valls a lo Nacho Cano. Con ese comienzo he de decir que esperaba más comedia, la verdad.
Podríamos decir que la serie es una sitcom, pero no porque la comedia no es continua y no tiene el halo imprescindible de teatralidad. Los personajes en cambio sí que se acercan a los de la comedia de situación y, además, tampoco hay una trama subyacente que recorra todos los episodios. Desde mi punto de vista, está mejor lograda la comedia que el drama (aunque puede que esta opinión se deba a mi expectativa). En cualquier caso, una serie con cuatro protagonistas sólidos y con características muy definidas que tienen su antítesis en los secundarios (Lluís Omar me encantó).
La ambientación ochentera es genial, muy lograda, y se la debemos a Koldo Serra. Hay que destacar a los niños en lo que respecta a la producción, que suelen dar mucho trabajo y encarecen las producciones. No olvidemos mencionar que la serie está grabada en cine. Y la banda sonora con las canciones de Guille Milkyway (Amo a Laura) llegará lejos.
La voz en off de la muerta remite a Mujeres desesperadas, una referencia de la que sólo han tomado prestado eso. Y el dueño del bar temático y fan número uno, Richi, me ha recordado a Richi Bastante, el que fuera presidente del club de fans de Tamara-Ámbar-Yurena.
Me gustaron dos recursos que utilizaron para hacer avanzar la acción: la canción «Que te den» de Fernando Tejero, montada con las imágenes de lo que estaba sucediendo, y el monólogo de Benja, su personaje, delante de la tumba, que nos permite escuchar la voz interna del personaje. Y hubo un par de secuencias en las que se rompió el ritmo de la serie: la de la actuación benéfica, cuando se pelean, que quedó algo atropellada y forzada; y la final del cementerio, cuando reiteran de forma innecesaria el fracaso personal de cada uno y repiten la información que han ido dando a lo largo del capítulo (no hacía falta, creo yo).
Buen gancho para la semana que viene, con Tinín de paciente de Noelia y Benja y su padre trasladándose a vivir a casa de ella. Han sido capaces de hacer un episodio corto, muy lejos de los setenta minutos a los que nos tiene acostumbrada la ficción nacional, y creo que su éxito dependerá de la capacidad de los personajes para enganchar a la audiencia porque, en el fondo y aunque nos hayan hecho creer lo contrario, parece que la historia será lo de menos. Yo me quedo con Bruno-Valls y me guardo la frase: » Que los ochenta se llevarán a Fofó y nos dejaran a este payaso…».
Contenidos adicionales: entrevista a David Sánchez, el productor, en la Cadena Ser. Web de la serie.
En La tele que me parió: Gominolas estrena el 6 de noviembre, Gominolas, quién es el fresón rojo, Gominolas en Cuatro.








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