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Una TV Movie para Antonio Vega
Primero, una explicación: de todas las canciones que podía haber elegido de Antonio Vega he escogido Cómo hablar porque este dúo con Amaral siempre me ha puesto los pelos como escarpias. Hay otras más representativas, seguro, pero doy por sentado que las conocéis. Que cada uno se ponga su propia banda sonora para leer esta entrada.
Van a hacer una TV Movie sobre Antonio Vega y lo primero que he sentido es que el mito se me movía en el pedestal. Me ha dado miedo. El género escogido no es de mis preferidos, ya lo sabéis, y enseguida he temido por la integridad de la imagen y la memoria de este genio. Dicen en la noticia que es un proyecto «autorizado» que cuenta con el asesoramiento de su hermano, punto a su favor, pero en estos momentos aún no tiene cadena para su emisión, punto en contra.
Pensándolo en frío podríamos decir que es un proyecto raro: no lo protagoniza ningún personaje del corazón, ninguna folclórica ni contiene ninguna historia de relevancia social, como pasa con la mayoría de las TV movie. Por no referirse, ni siquiera se refiere a un período de la historia reciente porque parece que, si no lo cambian, el proyecto abordará la madurez del artista y no se centrará demasiado en su protagonismo en la Movida Madrileña, momento que ha inspirado con mayor o menor fortuna alguna que otra serie. Además, va a ser complicado hablar de la historia de Antonio Vega sin mencionar a terceros, muchos de ellos todavía vivos, que igual no quieren convertirse tan pronto en carne de cañón ni dejar al descubierto sus debilidades.
A pesar de esto sospecho que la historia de Antonio Vega puede dar mucho de sí con el repaso al éxito y fracaso de Nacha Pop y su posterior carrera en solitario, incluyendo los problemas con las drogas o la muerte de su mujer. Son ingredientes típicos de TV Movie, sí, pero cualquier cosa hoy en día puede convertirse en carne de TV Movie, aunque personalmente pienso que no lo merece. Después de todo, las TV Movie son una forma de oficializar una historia, de respaldar una versión de los hechos y de popularizar y dar relevancia a un personaje. ¿Qué necesidad hay de hacer eso con Antonio Vega? Alguien que durante toda su vida se mantuvo en la sombra, trabajando y no dando que hablar, no creo que merezca convertirse ahora de golpe y porrazo en un icono respaldado por la televisión. Sobre todo porque para estas cosas la televisión desprende una mirada simplista y sintetizadora que se carga los matices.
Seguramente digo todo esto porque adoro a Antonio Vega, no creo que una TV Movie vaya a conseguir que se vendan más sus discos y su imagen, desde mi punto de vista, estaba bien como estaba, pero es sólo una opinión muy personal. Veremos si el proyecto sigue como está, en un punto sobrio que roza la decencia, o si la necesidad de encontrar cadena para su emisión hace que se hagan algunas concesiones en cuanto al contenido. Esperemos que sean las menos.
‘La huella del crimen’, realidad contra ficción
Interesante propuesta la que plantearon anoche en Televisión Española con el estreno de la tercera etapa de La huella del crimen. Antes del capítulo-película emitieron un reportaje especial titulado Veredicto: solo o en compañía de otros en el que con imágenes de archivo se recuperó la historia de los Marqueses de Urquijo y de Rafi Escobedo, la misma que después sería el tema del episodio de La huella del crimen.
El asesinato de los Marqueses fue en 1980 y de aquello, aunque yo era muy pequeña, recuerdo especialmente la pena que me daba Rafi Escobedo. Emitir un reportaje sobre los hechos antes del episodio de ficción sólo podía significar que estaban muy seguros de que para hacer la película se habían plegado a la realidad de forma laboriosa y concreta, de lo contrario no habrían emitido las dos cosas seguidas. Y vaya si lo hicieron. La propuesta permitió ver y analizar cómo una realidad se convierte en ficción porque para «El crimen de los Marqueses de Urquijo» se buscó reproducir los detalles más relevantes de los iconos del caso.
Se dolía en la realidad Rafi Escobedo de que nadie había querido investigar realmente el asesinato y que él era un cabeza de turco. En la película en cambio pudimos ver a Juanjo Puigcorbé interpretando al Inspector Velasco, que es el que conduce la acción y el que personifica las contradicciones y las carencias de la investigación, empeñándose en implicar al resto de sospechosos pero sin conseguirlo. De su parte de la historia, entiendo que las conversaciones con su mujer explicándole los datos más relevantes del caso, usando para ello hasta un tablero del Cluedo, eran necesarias para tener una columna vertebral, con todos los datos objetivados y contrapuestos, pero se me hizo esa relación un poco inverosímil. De todas formas, era una decisión complicada de tomar y creo que esta era la mejor opción.
Otro punto complicado en esta producción era el reflejar el deterioro de Rafi Escobedo en la cárcel. Desde que lo detienen hasta que se suicida pasaron ocho años, un tiempo en el que Escobedo va sintiéndose más y más deprimido porque se considera marginado y abandonado por la justicia. De hecho, su abogado el célebre Marcos García Montes, que no tiene personaje en la película, declaró a su muerte que el suicidio había sido una «inducción al homicidio». De esta época es relevante la entrevista que Jesús Quintero le hizo a Escobedo para El perro verde días antes de su muerte (podéis ver fragmentos de la entrevista en el reportaje Veredicto que os he enlazado más arriba). Quintero tampoco sale en La huella del crimen pero en su lugar la producción escogió a Rosa María Mateo para encarnar a la entrevistadora, una decisión curiosa pero creo que acertada porque ella lo hace bien y es un rostro conocido por los espectadores y vinculado al rigor informativo (la imagen es de Televisión Española).

Dejando a un lado estos detalles de confrontación de la realidad contra la ficción, «El crimen de los Marqueses de Urquijo» recupera la esencia original de La huella del crimen, hasta la cabecera es la misma. El ritmo es correcto. La ambientación, aunque complicada por tratar un asunto de 1980, me resultó muy acertada porque en ningún momento adquiere protagonismo, algo habitual en series que recrean otras épocas. El guión, muy medido, explora de forma acertada los diferentes aspectos de un caso con muchos implicados y nos lleva por todos los puntos de vista de una forma equilibrada. Destaco la importancia de las miradas y de los silencios en el clima de tensión constante. Y la interpretación en general me pareció muy correcta por parte de todos.
En resumen, una propuesta más que aceptable que se topó de bruces con Paquirri, que a la misma hora encontraba la muerte en Telecinco. Dos hechos luctuosos y salió perdiendo La huella del crimen, que tuvo que conformarse con un 13,5% de share (Física o Química aguantó el tirón). Igual en capítulos posteriores, cuando traten temas más actuales, consiguen levantar los datos.
‘La ira’ o, mejor dicho, la locura
Anoche Telecinco estrenó la primera parte de La ira, el segundo trabajo para televisión de Daniel Calparsoro después de la exitosa El castigo (Antena 3). Telecinco entra así en el negocio de las TV Movies basadas (o inspiradas, como prefieren decir ellos), en hechos reales luctuosos (La ira es la primera parte de una trilogía), y que no tienen a personajes del corazón como protagonistas (ése es otro mercado en el que también andan metidos). Lo que me sorprendió más de La ira fue lo que adelantaron al final con la coletilla de «en el próximo capítulo» y es que parece que después de ver la primera parte de ayer ésta no sirva de nada y la historia de verdad esté por llegar. Que digo yo que podrían haber hecho sólo una parte, la segunda, y ahorrarnos todas las digresiones de la de ayer.
En La ira están todos locos, como cabras, y los personajes principales se pasan el episodio gritando, desquiciados y con los ojos que parece que se les van a salir de las órbitas, aunque no por eso la historia tiene más intensidad. La locura de Patricia Vico, la policía, se ve a la legua y no hace falta para ello que la actriz sobreactúe ni se tire de los pelos, pero es que Patricia lo hace bien. El resto me parece que están muy pasados de rosca.
Tengo un rechazo personal a las estructuras no lineales, no suelen gustarme, así que La ira, con sus flashback de diferentes épocas, me resultó poco digerible. No digo que esto sea mejor o peor, es una elección que puede redundar en el suspense, pero a mí no me gusta y en el caso de La ira creo que lo llevan demasiado lejos para mantener en secreto el máximo de tiempo posible quién y por qué es el asesino. Lo entiendo pero eso de ver imágenes del pasado con un filtro amarillo, imágenes del presente con un filtro gris y las imágenes intermedias con un color matizado me parece que es demasiado juego. Ya digo, cuestión de gustos.
A partir de ahí y forzada por la estructura, la trama va dando saltos y ahí es donde los personajes quedan en evidencia, donde las localizaciones resultan escasas, donde la aparición de la madre queda forzada y donde la historia empieza a perder credibilidad a marchas forzadas arrastrada por los tics de definición del tipo: voy con la niña a todas partes, mi chico me necesitaba o vamos a drogarnos para relajarnos. No vi naturalidad por ningún sitio ni un estado de cosas normal que reventase por un hecho concreto, todo parecía que había sido siempre sórdido y sucio a pesar de que la madre repetía que su hija había cambiado desde que estaba con el novio nuevo. No sé si me explico: la historia no tuvo evolución pero se nota que intentaron dársela. Desde mi punto de vista no lo consiguieron.
La realización me resultó chocante y en ocasiones demasiado simbolista. Quiero destacar el plano exterior de la casa con las rejas: entendido, es una cárcel, pero no creo que haga falta ponerlo tantas veces. El inicio del episodio con la panorámica digital del paisaje que nos lleva a la persecución es impresionante sí, pero de qué sirve si luego la narración se sustenta en planos cerrados para ocultar las carencias de la producción. Hay un momento que la protagonista va a un bar y el bar ni se ve. Entiendo que los ojos y las miradas son importantes pero creo que saturaron la serie con los planos de miradas. En la promo también salen. Y eso de romper la cuarta pared con el protagonista mirando a cámara está muy visto.
En fin, que no creo que vea la segunda parte. La serie tiene su aquel pero a mí no me entusiasman las historias que hacen virguerías para ocultar lo que nos están contando. En cuanto a audiencias tuvo un 14,8% de share y 2.145.000 espectadores. No es un mal dato pero así y todo fue tercera opción por detrás de Españoles por el mundo (La 1), que se lo llevó muerto y de Esta casa era una ruina (Antena 3). Eso sí, mejoraron con creces el desastre de Harper’s Island de la semana pasada, así que pueden darse con un canto en los dientes.
José Luis Moreno produce para la HBO: vuelve la ficción histórica
La de arriba es una promo de la HBO, una de las cadenas americanas de cable más prestigiosas. Sólo con ver la promo uno se hace a la idea de lo buenos que son, es una de mis preferidas. Que ayer José Luis Moreno anunciase en El programa de Ana Rosa que prepara un proyecto de ficción para esa cadena hizo que se me pusiese el mundo del revés. La HBO no es primeriza en este campo, al contrario, uno de sus últimos éxitos ha sido John Adams.
A ver: sé que es injusto pero no me cuadran para nada las producciones que hace este señor con los contenidos de la HBO. Eso sí, a nivel empresarial al tipo no hay quien le gane, está claro. La idea es hacer una miniserie histórica sobre Hernán Cortés y aquí es donde la noticia coge un matiz interesante porque, que no cunda el pánico, la serie parece que será para la HBO Latino, uno de los canales específicos de la HBO, que además de series propias dobladas en castellano también emite producciones propias. Esto ya es más comprensible.
Lo curioso es ver qué les ha dado a todos por la ficción histórica porque José Luis Moreno no es el único que se mueve en ese terreno. Sancho Gracia y Wanda Films están produciendo una serie de ocho TV Movies para Televisión Española sobre los grandes libertadores latinoamericanos. El negocio es claro: primero se emitirían en Televisión Española y luego se exportarán a cada país para su correspondiente exhibición, bien en tele o en cine.
Da la sensación de que se está perfilando un modelo de contenido para su exportación posterior, que es algo que no suele hacerse demasiado en la ficción nacional, muy centrada en su explotación local. El modelo de la TV Movie o miniserie sobre temas de interés en el resto de países que hablan castellano es una vía para sacar rentabilidad a las producciones y para explotar las posibilidades de un mercado de millones de espectadores. ¿Será esto un experimento más o una línea de producción consolidada? A saber, pero la coincidencia en el tiempo de estos dos proyectos es llamativa.
El caso es que en España siempre nos han interesado las historias del descubrimiento de América. Os dejo dos ejemplo, uno de tele y otro de cine, que pueden ponernos los pelos como escarpias.
‘El pacto’, adolescentes embarazadas para Telecinco
No, no se trata de un nuevo reality, aunque podría. El pacto es una TV Movie que está preparando Telecinco con Videomedia. Lo que me ha llamado la atención del proyecto es que la TV Movie rompe la tendencia a la que nos habían acostumbrado:
- No está totalmente basada en un hecho real, aunque el arranque coincida con algo parecido que pasó en Estados Unidos.
- No cuenta la historia de un famoso patrio, que ya es mucho.
- Explora los conflictos adolescentes con la moral de por medio porque cuenta la historia de siete compañeras de clase que deciden quedarse embarazadas a la vez.
- Está dirigida por Fernando Colomo, en la línea de buscar directores de prestigio para las producciones televisivas.
Fernando Colomo es un todoterreno, por mucho que algunos piensen que sólo ha hecho cine a lo largo de su vida. Además de Chicas de hoy en día, también participó en ¡Ay, Señor, Señor! o en Los 80. Otra cosa es que pensemos que sólo hace comedias, cosa que tampoco sería del todo cierta. Yo diría más bien que Fernando Colomo tienen la habilidad de sacar a la luz con ternura los aspectos más duros de la realidad social. El siguiente anuncio también es cosa suya.
El pacto cuenta además con un reparto de actrices jóvenes emergentes y se rodará en Madrid y Marbella, ingredientes ambos imprescindibles para interesar al público. Telecinco tiene un público femenino y quizá estén buscando rejuvenecerlo a golpe de TV Movie. Con El pacto, además, hay tramas con adultos (padres, profesores…), que pueden hacer que la serie termine interesando a toda la familia por su incidencia en un tema de preocupación social evidente. Los medios de comunicación parece que también saldrán reflejados en la historia y eso puede dar mucho juego porque ya sabemos cómo se tratan determinados temas en según qué medios.
En fin, que el proyecto tiene todos los ingredientes para resultar potable, o todo lo contrario, depende mucho de la dirección que se tome y de las presiones que ejerzan unos y otros. Me gustaría ver una TV Movie en condiciones sobre el tema pero no puedo evitar temer que la cosa se les vaya de madre, nunca mejor dicho, y que terminen haciendo lo fácil: sensacionalismo y moralina. Cruzaré los dedos.
No soy como tú, Crepúsculo en versión patria
Antena 3 está dispuesta a explotar a fondo el fenómeno Crepúsculo, del que han conseguido los derechos de emisión. Además de los mensajes de móvil que pueden recaudar con los regalitos del vídeo de arriba, la película aparece cada dos por tres en los informativos de la cadena y le han hecho una web propia. Para muestra, un ejemplo de la búsqueda que he hecho en YouTube. Como además la saga tiene fans como para parar un tren, lo suben todo a Internet y el asunto está más que documentado.
Pues bien, por lo visto han pensado que esta campaña podía dar más de sí así que han empezado a trabajar con Notro en una TV Movie de vampiros adolescentes y románticos que se va a llamar No soy como tú. No se han calentado mucho la cabeza en la nota de prensa. Aquí va el argumento:
«NO SOY COMO TÚ es la historia del primer amor: un amor imposible. Es la lucha entre la luz y la oscuridad. Es un grito de quiero ser normal. Es la historia de un chico y una chica. Es la historia de una familia llena de entrega, sacrificio y esperanza. Es un primer amor lleno de pasión y de obstáculos casi insuperables».
Yo, como soy de naturaleza buena y quiero ayudar, les dejo aquí algunos ejemplos de vampiros nacionales que seguro que les inspiran en la creación de sus personajes.
En el siguiente vídeo, atención al vampiro que sorbía las letras y que estaba interpretado por Galindo.
Y hay más ejemplos allende los mares, como el Conde Draco de Barrio Sésamo, la historia entre Buffy y Angel en Buffy Cazavampiros o todo lo que pasa en True Blood. Y conste que me limito a ejemplos televisivos. En fin, que lo que vayan a hacer en No soy como tú no va a ser nuevo ni ingenioso, eso seguro, pero si lo venden como un trasunto de Crepúsculo ya tienen medio trabajo hecho. Hay que ver qué rentables son siempre los adolescentes.








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