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Ñoñerías del Siglo XX: La bella y la bestia
Pues sí señores, sí, yo veía La bella y la bestia en Canal 9, y me gustaba. La serie es de 1987 y contaba una historia de amor imposible aderezada con una subtrama detectivesca. La bella, Catherine (Linda Hamilton), era abogada, y tenía un relación extraña con la bestia, Vincent (Ron Perlman), porque aunque estaban enamorados había demasiadas cosas que se interponían entre ellos. La más evidente, que la bestia vivía en el subsuelo de Nueva York, en un mundo paralelo habitado por seres humanos que habían decidido huir de la maldad de la sociedad. Catherine se pasó toda la serie dudando entre bajarse a las catacumbas definitivamente o no. Yo, sin dudarlo, me habría dejado seducir por ese extraño mundo que mezclaba lo arcaico y lo filosófico.
El creador de la serie fue Ron Koslow, hombre que ahora nos martiriza con Moonlight (esa funesta serie de vampiros que emite La Sexta). La bella y la bestia sólo tuvo tres temporadas y se canceló por su baja audiencia. La puntilla fue el abandono de Linda Hamilton después de la segunda temporada. No obstante, pese a este carácter efímero, la serie me marcó profundamente y me quedé prendada de los dos protagonistas.
Ron Perlman, pese a ser más feo que pegarle a un padre (o quizá por eso), ha tenido trabajo durante todo este tiempo y ha participado en todo tipo de producciones. Pero si hay una interpretación suya que lo elevó a mi categoría particular de mito es la del gran Salvatore en El nombre de la rosa.
Linda Hamilton no ha trabajado tanto, en su caso ser guapa no ha sido suficiente, pero después de verla interpretando a una lánguida recalcitrante para mí fue un shock encontrármela luciendo fibra en una de las obras cumbre del cine del siglo pasado. Fue una Sarah Connor perfecta en Terminator y su metamorfosis en la segunda parte de la saga me dejó patidifusa.
Es increíble cómo series de este tipo, menores a más no poder, han adquirido con el tiempo el rótulo de «de culto». He descubierto que La bella y la bestia tiene clubs de fans y demás parafernalia. Y yo que pensaba que mi adicción a este serie era algo rara…,. Está claro que siempre hay un roto para un descosido.
Padres forzosos 2: los tentáculos de la crisis
En todas partes cuecen habas. Ése sería el resumen de una inquietante noticia que dice que John Stamos, el inefable tío Jessie, se está planteando producir una versión actualizada de Padres forzosos (Full House), basada en el universo de la serie original y contando, cómo no, con las gemelas Olsen. Cualquiera podría tener una pesadilla así. Lo cierto es que Stamos se ha quedado sin serie después del cierre de Urgencias (ER), y ha decidido gestar un papel como el que le dio fama mundial, para restituirse o vaya usted a saber qué. Muy inteligente por su parte, claro, pero un mazazo para todos los demás, que tendremos que sufrir este proyecto.
El asunto es: ¿era necesario? En épocas de crisis un productor tiene que medir bien en qué productos invierte y Stamos parece que lo tiene claro. Lo de las Olsen ya es la gota que colma el vaso porque supongo que no aceptarían interpretar a un solo personaje como hacían en la serie original, claro, ellas ahora son unas ¿estrellas? Yo creo que el resultado final será muy similar al del vídeo que os he puesto arriba. Es la intro del piloto de la serie en el que el padre de las criaturas aún no era Bob Saget. Por lo demás, no creo que haya muchas más diferencias.
Para que luego digamos que todo lo que viene de Estados Unidos es canela en rama, que a veces parece que todo lo que se hace allí es de una calidad indiscutible de per se, y de una originalidad arrolladora. Entre este proyecto y Dos padres y medio, que tiene un éxito que no comprendo, todo parece apuntar a que en épocas de crisis hay que transmitir a la sociedad la importancia de los lazos familiares sobre el resto de las cosas. Estas dos series son sólo dos ejemplos de la corriente moralizante americana, pero podríamos citar cientos de casos. Producciones baratas por su aspecto de comedia de situación, con presupuestos ajustados a los tiempos que corren, y con contenidos poco audaces. En los 80 vimos cantidad de series así.
Por cierto, y aunque no venga mucho al caso, dicen que T. R. Knight, George O’Malley en Anatomía de Grey, quiere dejar la serie porque no le está gustando el rumbo de su personaje en la presente temporada. ¿Se lo habrá pensado bien? Me lo imagino interpretando a un personaje en la nueva serie de John Stamos y se me cae el alma al suelo, la verdad.
Acabado Pekín Express, vuelven los estrenos en domingo
Ahora que ha terminado Pekín Express se pone de relevancia el verdadero efecto de este concurso sobre la competencia. Todos lo imaginábamos, sí, pero ahora se confirma: Pekín Express mantuvo a raya a la competencia pese a no liderar ninguna noche de domingo. Era más la amenaza de lo que pudo haber sido lo que ha mantenido los estrenos de las otras cadenas bajo mínimos. Ahora, con el concurso terminado, se abre la veda para que las cadenas reestructuren sus parrillas ante el vacío de poder.
Antena 3 sí que ha estado luchando por la franja pero sus cambios en los horarios de Dirty Sexy Money, Lex y Eli Stone no han tenido consecuencias positivas para ellos. Al menos se puede decir que no han tirado la toalla. No podemos afirmar lo mismo de Telecinco, que optó a las primeras de cambio por mantener las repeticiones de Aída. Una política que el próximo domingo cambia.
Este domingo 14 vuelve Aída con episodios nuevos, que se han estado guardando por miedo a que Pekín Express les chafase la guitarra. Salta a la vista que ha sido así. Queda por ver si el domingo estrenarán también Hermanos y detectives, una detrás de otra. Aunque esto es principio pueda parecer un derroche de recursos para una sola noche, lo cierto es que Hermanos y detectives no ha gozado nunca de una audiencia arrolladora y el ir pegada a Aída puede beneficiarle. Otra cosa es que, después de un par de domingos haciendo buenos datos, la cambien de día porque pronto habrá huecos que cubrir entre semana.
Eso sí, tendrán que vérselas con Kyle XY en Cuatro y eso no es pecata minuta, lo que sucede es que Cuatro, en una de esas maniobras que acostumbran a hacer con sus series, dejaron la segunda temporada a medias y empezar a emitir donde se quedaron es un mal gancho para la audiencia. No es lo mismo esperar el estreno de una temporada que estar pendiente de una continuación artificial.
Así que Pekín Express ha sido un importante freno para Telecinco a la hora de programar. Extraño comportamiento para la cadena líder de audiencia que dominaba la noche de los domingos. En este caso han preferido nadar y guardar las ropa. Yo tengo ganas de ver lo nuevo de Aída, pero me apetece más Hermanos y detectives y me temo que esta serie va a ir un poco a la deriva, si es que finalmente la estrenan esta semana. No las tengo todas conmigo porque en una de las promos que vi del regreso de Aída hablaban de una vuelta en fiestas, en Navidad, así que todo es posible: que emitan la temporada, que emitan sólo unos capítulos, que intercalen las dos series…,. Lo que es increíble es que a estas alturas, a menos de una semana del estreno, aún no lo sepamos. Así está el patio.
Momentos discotequeros televisivos que sí merecen la pena
Harta estoy de ver por todas partes a artistas de un pelaje u otro que se sacan de la manga versiones, y eso que soy fan de Chipper a morir, pero el pobre no tiene culpa de lo que la discográfica quiere hacer con él. Ayer por la tarde también vi Operación Tony Manero y nada, más canciones que no aportaban nada al imaginario colectivo. Así que hoy, que es festivo y demás, para no pasarme de seria, me he decidido a demostrar que se puede utilizar la música de décadas pasadas de forma inteligente y efectiva.
Y es que cuando escuché a Chipper cantando Funkytown, de Lipps Inc. (1979), me vino a la memoria inmediatamente uno de mis episodios favoritos de Malcolm in the middle, aquel en el que Malcolm recibe clases de patinaje de Hal. Un clásico descomunal. Además en ese capítulo hay un baile fantástico con We are de champions, Queen (1977), que también está en el vídeo.
Otro de los fenómenos revelación de la última hornada cinematográfica ha sido Mamma Mia!, la película musical con banda sonora de Abba. Un producto que ha cuajado como nadie lo esperaba y que ya se puede regalar para estas navidades. Las versiones y los bailes no son nada del otro jueves pero el mensaje es tan optimista y cañero que legiones de mujeres se han dejado entusiasmar en las salas. Yo prefiero esta secuencia, también de Malcolm, en la que Dewey baila Fernando (1975), con su niñera, que no es otra que Beatrice Arthur de Las chicas de Oro.
Y para terminar os dejo con los momentos musicales de Aquellos maravillosos 70, una serie fantástica. En otra ocasión ya os puse el vídeo de su versión de Happy together (The turtles, 1967), así que ahora he preferido traeros su versión de You are the one that I want, de Grease (1978).
Strike TV, televisión sin industria
Parece que esta va a ser la solución a los problemas de la industria americana de ficción. Los creativos, sintiéndose marginados de las decisiones más importantes, mostraron las garras este año pasado con la consabida huelga que nos dejó a todos con dos palmos de series. Pero sus motivaciones iban más allá de sacar unas perras de los beneficios y Strike TV es la muestra evidente de que además de ser gente con cabeza y bolsillo, son gente con corazón que aman lo que hacen.
Strike TV es la televisión que se han montado en Internet para sacar adelante los productos que la industria tradicional no quiere ver ni en pintura. Aunque nos pueda parecer lo contrario, por lo visto allí tienen el mismo problema que los guionistas patrios: directivos y ejecutivos que no arriesgan en lo más mínimo, cadenas que prefieren malo conocido y todos los obstáculos posibles a los que, desde siempre, han tenido que enfrentarse las ideas, con la diferencia de que antes no había Internet.
La libertad creativa y el control del proceso de producción y explotación son las claves del proyecto. Lo graban todo en digital y lo emiten en alta definición trabajando con presupuestos muy bajos. Un grupo de voluntarios son los encargados de buscar patrocinadores para los proyectos y los contenidos son por definición lo que cualquier televisión rechazaría emitir. La distribución y la audiencia se garantizan a través de YouTube y Joost. Serán los ciberespectadores los que decidan la vida de cada una de las propuestas.
No obstante, lo que más me gustado de la noticia es que hablan del proyecto en términos de movimiento social que aspirar a entrar en el juego para cambiar sus reglas. Además, invitan a los profesionales de todo el mundo a sacar sus proyectos de los cajones y mandarlos a Strike TV. Las revoluciones de este tipo son interesantes porque incluyen un componente claro, la ilusión, que hace tiempo que desapareció de la industria convencional. En esta semana los diez proyectos sacados al aire miden sus fuerzas ante el veredicto de la audiencia de Internet. Si quieríais sentiros parte real de las audiencias, esta es vuestra oportunidad.
En el blog de la web hablan del renacimiento de Hollywood. Si tienen razón y pueden salir adelante, vamos a asistir a un momento clave de la televisión mundial. No me digáis que no es emocionante.








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