Posts filed under ‘Telecinco’
Matrimoniadas entre Telecinco y Globomedia
Cómo estarán las cosas para que Daniel Écija haya salido en los papeles quejándose del «Serranazo» de Telecinco que enfrentará mañana la última temporada de Los Serrano con el estreno de Lex. Todo un alarde de prepotencia el afirmar que la cadena maltrata la serie y que la usa de parapeto contra la competencia. Una perogrullada como un piano. Y roza el absurdo al afirmar que ellos pensaban (querían, deseaban, añado yo), que la serie ocupase el vacío de Aída los domingos, que está a punto de acabar temporada, pero parece que el caramelo de la audiencia se lo llevará José Luis Moreno y su La que se avecina.
Telecinco no ha tardado en responder a la invectiva acusando a la productora de mañaquería insana ante tal postura pública y les acusan de haber desatendido la serie durante las dos últimas temporadas. Declaran desde la cadena, además, que resulta prácticamente imposible no enfrentar series de la misma productora cuando Globomedia tiene ficciones y programas en casi todas las cadenas. Y ahí está el quid de la cuestión, creo yo, porque Telecinco potencia la exclusividad de las productoras con las que trabaja y no le gusta un pelo que «le pongan los cuernos» como ha hecho Globomedia en los últimos tiempos.
Desde aquí planteo sin ánimo de lucro posibles soluciones a la crisis. Me mueve la buena voluntad, que conste, y espero que en los comentarios vosotros hagáis vuestras aportaciones para terminar de una vez por todas con este cisma:
- Que Globomedia añada a su proyecto de formación un «Máster de programador de cadenas» e inunden las cadenas con sus cachorros.
- Que Globomedia se compre una tele. ¡Ah!, que ya tienen una, no me acordaba.
- Que Globomedia deje de tocarle las narices a Vasile con Sé lo que hicisteis…,.
- Que Telecinco programe todas las series de Globomedia en prime time y las repongan en horario de mañana, aunque eso signifique hacerle un feo a Cuarzo – Ana Rosa.
- Que Telecinco reponga Médico de familia en la sobremesa y haga desaparecer a Yo soy Bea, aunque eso suponga darle una patada a Grundy quien esta semana tiene el premio gordo porque han colocado la transformación de la fea en el horario de Aída.
- Que Telecinco venda las participaciones que tiene en productoras como Alba Adriática o Mandarina y que le hacen ser juez y parte, perdiendo toda la razón.
Berto y Risto, momentazo semanal
De todo lo que he podido ver esta semana, la valoración de Risto a Berto en Buenafuente ha sido una de las mejores cosas. Consiguieron llevarme de la risa al agobio porque lo que empezó como una broma, una parodia, terminó en unas lágrimas de Berto que me llegaron al corazoncito.
Los muy ladinos se montaron una parodia de OT sin mencionar el programa porque no es sólo que estuviera Risto, recordemos que OT empieza y termina en Risto pero hay más cosas alrededor. Y esas cosas de alrededor son las que aportaron Buenafuente y Berto, Buenafuente en su papel de Jesús Vázquez, consolando y mostrando aplomo, y Berto sintiendo en el alma las críticas de Risto al más puro estilo concursante. Además, como Berto venía de Belgrado le vistieron de serbio con lo que su aspecto, sometido a juicio e igual que pasa en OT, resultaba aún si cabe más lamentable. Lo dicho, un momentazo.
Y la frase de la semana es para Jordi González, cómo no. Anoche, en La Noria, animando a los espectadores a enviar mensajes al programa, dijo que la gente podía mandar lo que quisiese siempre que fuese «decente y estuviese dentro de los límites de la Constitución». Paradójico, ¿no? Aplícate el cuento, hombre.
Qué quieres ver en FDF
FDF (Factoría de Ficción), es uno de los canales temáticos de la TDT que ahora es propiedad de Telecinco. En él se ofrece lo más chusco de la ficción de la cadena (ellos les llaman sus series clásicas), además de miles de anuncios tipo teletienda que acaban con los nervios del más pintado y alguna que otra serie que no está mal revisionar, como Vientos de agua o Periodistas.
Ahora lanzan una campaña de lo más novedosa en la que el espectador, a través del voto en su web, tendrá la posibilidad de elegir qué nueva serie se emite en el contenedor «Factoría de función» que presentará Miquel Serra, el ex-reportero del Tomate (ese raro y con marcado acento catalán).
Las series que proponen son, a cada cual, mejor. Algunas de ellas apenas tuvieron audiencia en Telecinco, que ya es decir, pero las recuperan como si fueran el oro del moro. Así que nada, a ver qué preferiríais ver vosotros. Es difícil elegir, dado el nivelón.
- Abogados (2001): Una temporada, siete episodios y punto pelota. Ni me acuerdo de qué iba pero viendo el título me lo puedo imaginar. Me encuentro que aquí fue guionista Daniel Sánchez Arévalo, el director de Azul oscuro casi negro.
- Los 80, la edad de oro (2004): Una temporada, seis episodios y punto pelota. Un loable intento por hacer una serie enmarcada en hechos históricos pero que se caía de tanto tópico. José Coronado empezó aquí a estrellar producciones.
- Más que amigos (1997): Una especie de Al salir de clase pero con veinteañeros que les funcionó bastante bien. Tiene una temporada completa de veintidós episodios y una segunda de seis. El reparto era bueno y los nombres se han consolidado como Alberto San Juan, Paz Vega o Melanie Olivares. Esta es la serie que más votos lleva en estos momentos pero ya se emitió en FDF hace un tiempo. Qué paradojas.
- Pepe Carvalho (1999): Una coproducción entre España, Francia e Italia que tampoco llegó a tener una temporada completa. Juanjo Puicorbé era el protagonista y la serie era rara, rara.
- Petra Delicado (1999): Un temporada de trece episodios. La pareja Ana Belén – Santiago Segura era de lo más extraña. La serie no estaba mal pero desde mi punto de vista se regodeaba demasiado en el tormento interior.
- Tirando a dar (2006): Una temporada de seis episodios. Que me aspen si la vi alguna vez, y eso que es reciente. Fernando Guillén Cuervo, Álex Angulo, Víctor Clavijo…,. Un reparto muy extenso para una comedia ambiciosa que no conectó con la audiencia. De los guionistas de Cuestión de sexo que ahora están en La familia Mata.
- 20 tantos (2002): Ni idea, oiga. Ni siquiera la IMDB sabe a ciencia cierta qué es esto.
- De tal Paco tal astilla (1997): A rebufo del éxito de Truhanes, con Paco Rabal como estrella y cuatro episodios. Un peñazo.
- Maneras de sobrevivir (2005): Una temporada de trece capítulos. Otra comedia no llegó a cumplir las expectativas de la cadena y que se pegó un buen tortazo.
- Moncloa, ¿dígame? (2001): Una temporada de trece capítulos. Le dieron mucho bombo y salía Javier Veiga pero no se comieron un colín. Era bastante cutre. Yo sólo puedo decir «Hola, Raffaella».
- Quítate tú pa’ ponerme yo (1998): Otros trece episodios en una temporada protagonizada por Carlos Sobera. No me acuerdo de nada.
Hala, si después de tamaño ejercicio de memoria sois capaces de recordar alguna de las series y os apetece volver a verla, podéis votar aquí. A dos años del apagón analógico y esto es lo mejor que Telecinco puede ofrecernos en la TDT. ¿Para esto querían un canal? Juntando varias de estas series no se llega a completar una temporada.
Cómo no tiene que ser La Noria
Ayer, sin que sirva de precedente (fue una penitencia que tenía que cumplir para satisfacer una desafortunada apuesta), estuve viendo La Noria y coincidió que entrevistaron a Darek, el ex de Ana Obregón. Bueno, pensé, mejor que me haya tocado este que no el Dioni o alguien así.
El evento parecía importante porque, por lo visto, era la primera entrevista que concedía Darek tras su ruptura y prometían carnaza de la buena. Se apoyó esta idea en el prólogo de la entrevista, en el que Jordi González y Glòria Serra anunciaron que la Obregón había intentado impedir por vía judicial la entrevista a su ex. Además, Jordi atesoraba una carpeta (de esas azules con goma, de toda la vida, igual a la que uso para llevar los currículums), en la que aseguraba que había información confidencial que comprometía a Darek y en la que, con rotulador, habían escrito: «Entregar en mano a Yordi González». Lo de «Yordi» me hizo gracia.
Una vez superado el shock inicial porque Darek es verdaderamente guapo, me dediqué a leer los SMS que enviaba la gente hasta que encontré uno, pasada una hora de entrevista, que decía algo así como: «Eres un aburrido, Darek». Y caí en la cuenta de que sí, de que estaba resultando un torro de entrevista porque Darek no levantó la voz en ningún momento, no interrumpió a los entrevistadores, no contó nada del otro jueves, fue muy educado, atento, cortés, amable…,. Fue todo aquello que no tiene que ser un invitado de La Noria.
Vaya pinchazo para los de producción. Seguramente la audiencia será buena porque el tipo es una especie de encantador de serpientes y una vez empiezas a mirarle estás perdido, pero en lo que se refiere al contenido, a la carnaza, nada de nada. Lo de la carpeta de Jordi fue un cebo absurdo que no llevó a ningún sitio. Hasta la periodista encargada de defender a Ana terminó poniéndola en ridículo.
Lo más interesante ocurrió durante la publicidad y lo cuenta El Pasillero. Darek salió a fumar y, con él, las señoras que estaban de público, incluidas las que no han sujetado un cigarro en su vida. Jordi González le dijo que había estado muy elegante y estoy segura de que en ese momento Jordi barajó la posibilidad de darle una torta para generar algo de polémica pero, claro, Darek le puede.
El juego de tu vida es una pantomima peligrosa
Anoche vi por primera vez algo de este programa, un rato apenas, y tuve suficiente, ya no caigo más. Había leído tanto acerca de las audiencias, el morbo y cosas así que pensé que tenía que formarme una opinión propia.
Lo del polígrafo es una excusa. Durante el programa no hay cables, ni un experto que analice las respuestas, ni nada que se le parezca. Sólo una enorme pantalla y una voz sensual que dice «verdad» o «mentira» aguantando la tensión necesaria.
Las preguntas con las que se monta el numerito, en el caso de ser ciertas, sólo pueden provenir del entorno del participante. Es decir, que los mismos que le acompañan al concurso son los que rajan de él al equipo de producción para que los guionistas elaboren el cuestionario con la mayor dosis de mala leche posible. Y una cosa más a este respecto, la gente que participa tiene vidas tremendamente agitadas. El chico de ayer había quedado con sus amigos en una caseta de perro para masturbarse y esta pregunta era de la fase de los cinco mil euros. A mí me parece todo mentira.
En cualquier caso, todo lo que he comentado hasta ahora no son más que estrategias televisivas para montar un show. La mentira, el espectáculo de polígrafo sin polígrafo son decisiones acertadas y la mayoría de los programas esconden secretos de este tipo. Es la magia de la tele.
El terreno pantanoso, desde mi punto de vista, y el principal motivo que me hace apartarme de futuras emisiones es la moralina, la sensación de juicio público y la valoración de conductas privadas. Por ejemplo: ayer le preguntaron a una concursante si había tenido fantasías con su artista favorito. Silencio sepulcral, primeros planos de ella, de su novio, de su madre, de su suegra. Dijo un «sí» contenido y la voz del polígrafo se hizo derogar antes de confirmar la respuesta. Pero vamos a ver, que no es para tanto, ché. En El juego de tu vida se le da trascendencia a cosas que no tienen ninguna importancia y se juzgan, mediante la planificación de la realización, como buenas o malas, y esto es lo que no me gusta.
Seguramente este aspecto sea, a la vez, el éxito del programa, porque si no fuera por el juicio moral el espectáculo se quedaría en nada así que lo dicho, a mí que no me esperen. Vive y deja vivir.
Los Pajares copan la televisión
El culebrón Pajares se ha convertido en alimento de los buitres. La suerte que hemos tenido es que no haya imágenes de Andrés Pajares mordiéndole el moflete a su abogado porque entonces esto habría sido el acabose. Hijos, sobrinos y demás familia ruegan una se prodigan por los platós previo pago de su importe y cuando una historia alcanza estos niveles yo empiezo a preguntarme dónde queda la responsabilidad de las cadenas.
Es muy fácil acusar a los hijos de cobrar por ponerse a parir entre ellos, eso está feo y punto. Pero, ¿qué hay del que paga? Si no hubiese cadenas que pagan cantidades astronómicas por tener en sus instalaciones a estos personajes se acabaría parte del negocio y al hablar de negocio se despliegan las ramificaciones de esta industria.
Las cadenas son la cara visible pero, ¿y las agencias? ¿De qué vivirían las agencias si nadie pagase por estos contenidos? ¿Y de qué vivirían las revistas si nadie hablase de los personajes que pueblan sus páginas? Un repaso superficial por los nombres de los tertulianos que trabajan en la tele nos remite a su origen, que se sitúa en las propias agencias y revistas. Y esto es lo que se ve a simple vista, me estremezco sólo de pensar qué puede haber detrás.
Parece que siempre habrá gente dispuesta a vender su alma al diablo por unos millones. Eso es así desde que el mundo es mundo. Lo que no soporto es ver a la Patiño, por ejemplo, acusando a alguien de cobrar por contar sus miserias sin mencionar que su tren de vida se acabaría sin el asunto de las exclusivas.
¿Creéis que habría manera de ponerle freno a todo esto? Yo pienso que se podría recurrir a la figura del defensor del espectador pero que el asunto no terminaría. Lo que si creo que es exigible es transparencia, claridad en la gestión, que se hable de las cifras, porque sólo así la gente empezaría a echarse las manos a la cabeza. Todo este circo apesta.








Comentarios recientes