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‘Guante blanco’, una merecida segunda oportunidad
¿Os acordáis de Guante blanco? Vagamente, supongo, porque su estreno en Televisión Española fue en octubre de 2008 (mi opinión del primer capítulo aquí). Pese a su calidad sobresaliente duró en emisión tres episodios que podéis ver íntegros en YouTube (capítulo 1, capítulo 2 y capítulo 3), las malas audiencias hicieron que La 1 la terminase emitiendo íntegra en la web, no sin la promesa de que volvería a recuperarla para un momento más apropiado, y el momento ha llegado. Ya no están disponibles los capítulos completos en la web de la serie porque vuelve a La 1 el próximo lunes en prime time.
No deja de resultarme curioso que para este reestreno veraniego hayan eliminado de un plumazo los capítulos de la web y encima publiciten el regreso diciendo que van a emitir cinco capítulos inéditos. Han borrado el rastro de la serie en Internet como si eso fuera competencia para la audiencia televisiva, cuando a estas alturas está suficientemente demostrado que el preestreno de episodios on line no afecta para mal a la emisión en televisión y a veces incluso puede servir como revulsivo. Por otro lado, el target de La 1 sigue estando lejos del colectivo más activo de usuarios de Internet así que no entiendo porqué cierran una puerta de esta manera, cuando hasta ahora pensaba que la política de la web de Televisión Española era de las mejores. Nunca gana una para sorpresas.
La segunda cuestión es la de la financiación de Radio Televisión Española que, desde que está sin publicidad, tiene que hacer sus cabriolas para llegar a fin de mes. Por tradición, el verano es época de descenso del consumo televisivo así que, mejor que emplear recursos en programitas o series de baja estofa, parece lógico dedicarse a rebuscar en el baúl de los recuerdos a ver si hay algo potable que sirva de parche. Eso sí, la diferencia con el resto de cadenas en el caso de Guante blanco es la apuesta indiscutible por la calidad y por mantener la estructura de su parrilla hasta en verano, una decisión acertada puesto que los lunes en La 1 ya se han convertido en el día de la ficción nacional dramática, y mantener la línea es favorable para los productos que ocupen esa franja.
Hechas todas estas consideraciones ajenas a la serie en sí, que tuvo que pasar su calvario particular en 2008, me alegra poder decir que en verano vamos a poder disfrutar de calidad sin el recorte que suponen los «espacios refrescantes». Que Guante blanco tuviese mala suerte en su momento con la audiencia fue circunstancial y no tendría por qué repetirse. La calidad de la serie merece nuestra atención porque es una propuesta diferente a la ficción nacional que suele hacerse por aquí y destacan en ella las tramas, los personajes, los guiones…,. En fin, que aunque parezca mentira vamos a poder ver una buena serie en verano, y sin anuncios, claro, que eso también es importante. Veremos si con esto Guante blanco puede redimirse del fracaso inicial, cosa que creo que de verdad merece.
Televisión Española y su nuevo código ético
Año 2010. Sí, es una obviedad, pero la noticia merecería una fecha más antigua, de hace más tiempo, porque da vergüenza que a estas alturas se sigan tolerando las medidas impuestas por los partidos políticos para suministrar la información de sus actividades: ruedas de prensa sin preguntas, vídeos preparados de corte propagandístico, utilización de los espacios informativos en su propio beneficio…,. El marketing político ha llegado demasiado lejos y ahora, por fin, una cadena decide hacerle frente, aunque de una manera algo tímida, pero espero que efectiva. Recuerdo una entrevista del Follonero a Miguel Ángel Rodríguez en la que comentaba cómo, cuando dirigió la campaña electoral de Aznar, le hacían señas al candidato cuando los informativos conectaban en directo con su mitin para que aprovechase al máximo esos segundos de gloria. Aquella fue una de las primeras revoluciones. Con el tiempo, la comunicación política ya se ha convertido en un arte a estudiar en las facultades y está más cerca de cualquier spot que de la información veraz que se le exige a cualquier medio informativo que se precie.
El código ético recogido en el Libro de Estilo de la corporación deja claras unas cuantas cosas:
- Se avisará a los espectadores si se emite una rueda de prensa sin preguntas, de esas que se han puesto de moda últimamente.
- No se emitirá señal en directo de acontecimientos políticos que no se tomen con los medios de Televisión Española porque consideran, acertadamente, que cuando la señal viene de entidades interesadas peligra el rigor informativo.
- Se extrema la precaución con los vídeos de Internet porque pueden ser falsos o generar derechos de autor. Esto estaría bien frenarlo porque hay informativos que rellenan con imágenes de YouTube como quien no quiere la cosa. Es vergonzoso que en la época digital, con las teles de impresión que venden ahora, los informativos se llenen de imágenes pixeladas y de mala calidad, y que se traguen «fakes» como pianos ya es demencial.
- Respecto a la información del Gobierno, aconsejan contrastar y ofrecer información de otras fuentes, aunque consideran lógico que tengan más espacio en los informativos por su interés para los ciudadanos. Este punto es peliagudo pero si se apoya realmente en los anteriores, puede tener su pase. Veremos en época de elecciones cómo se aplica, porque como tengan que dar el mismo tiempo informativo a todos los partidos, van listos. Al final, promoverán como siempre el bipartidismo y arreglado, que los pequeños se apañen como puedan.
En general, todas las medidas son de una lógica aplastante y esto no sería noticia de no ser porque nos hace pensar en qué han estado haciendo hasta ahora, mientras el código ético no especificaba estas medidas. Se han vivido momentos vergonzosos en la tele pública, como aquello del «ce-ce-o-o» de Urdaci o, más recientemente, la censura a la pitada en la final de la Copa del Rey de fútbol. Pero estas son algunas de las cosas que han trascendido. ¿Qué mensajes nos habrán colado por la puerta de atrás?
Es obvio que en esta época de grandes grupos mediáticos los informativos responden cada vez más a la voz de su amo. Esto no tiene nada que ver con los periodistas ni con su calidad como profesionales porque está claro que si quieren trabajar tendrán que someterse a los dictados de los jefes (esto nos pasa a todos). La televisión pública, como tal y por definición, tendría que ser de todos y de nadie, así que el hecho de que se normativicen medidas como las comentadas sólo puede hacernos sospechar de su falta real de independencia. Algo que todos pensábamos, claro, pero que se pone de relevancia en temas como éste. Quizá su intención no fuera otra que la de sentar las bases de la verdadera independencia informativa por los siglos de los siglos y sea quien sea el partido que gobierne, pero eso tendría que haberse hecho mucho antes.
Los informativos de Televisión Española tienen un prestigio adquirido, son de los más vistos y reciben premios sin parar. Quizá eso signifique que son los menos malos. Yo, a estas alturas, para informarme busco otras fuentes así que en lo que a mí respecta llegan tarde. Hasta Menéame me parece que tiene más sentido crítico que cualquier informativo actual. Y otra pregunta: ¿las cadenas autonómicas esquivan este código ético? Eso sí que me huele a chamusquina.
‘Gran reserva’, gran culebrón
Anoche huí como gato escaldado de la gala de Telecinco (vi algunas cosas que prefiero no comentar por pura vergüenza ajena), y me acomodé para ver Gran reserva, el estreno de La 1. No suelo ver La 1 porque no entro dentro de su target, pero este prime time corto y sin anuncios se hace la mar de cómodo. A las once y media ya estaba todo el pescado vendido. Un alivio si lo comparamos con los horarios de otras cadenas. Sin ánimo de ofender, es un planteamiento de parrilla perfecto para los jubilados y los que, como yo, no trasnochamos.
Pero a lo que iba, Gran reserva fue exactamente lo que me esperaba. Estoy muy curtida en esto del mundo de los vinos y no porque fui enóloga en otra vida, sino porque me zampé enterito el culebrón de sobremesa de TV3 titulado Nissaga de poder (1996), que iba más o menos de lo mismo. Por no hablar de Falcon Crest. Esto no me convierte en una autoridad en la materia, claro, pero sé todo lo que hay que saber de cuernos, pasión, odio, ricos, pobres y venganzas, entre otras pasiones, que se dinamitaron anoche en Gran reserva en un piloto de lo más completito. Hubo de todo, como en botica.
Como los temas son recurrentes, hasta hubo una conveniente amnesia del malo, voy a repasar otros detalles de la producción. La Rioja se ha dejado una pasta para producir la serie con la consiguiente polémica entre los partidos del Gobierno y la oposición de la Comunidad. Nada nuevo. Si ha funcionado en Asturias con Doctor Mateo, por qué no va a funcionar en La Rioja. Bien es cierto que Doctor Mateo es una serie bastante más amable, más blanca, pero si estas familias dedicadas al vino trascienden, la gente se montará en autobuses para visitar las bodegas aunque no sé qué se encontrarán porque me pareció ver cierto desequilibrio entre esos exteriores inabarcables, paisajísticos, y los interiores lóbregos con paredes poco creíbles, pero igual es manía mía.
Los actores y actrices están bien pero con ese reparto no es para menos. Quizá destacaría para mal a Ángela Molina, que me pone un poco nerviosa porque siempre que habla parece que esté llorando. Una fobia como cualquier otra. El guión es correcto y eso hay que reconocerlo, aunque me desenganché del género hace tiempo y no termine de identificarme con nadie. Me rechinaron un poco las visiones del pasado pero a juzgar por los vídeos que he visto ése va a ser un recurso recurrente en la serie. Me acostumbraría si pensase seguir viéndola. Eso sí, sería de agradecer que los tecnicismos del tema fueran introducidos con un poco más de naturalidad porque hubo momentos en los que los personajes parecía que hablaban en clave.
Si no voy a seguir esta serie no es por nada más que un gusto personal, no porque Gran reserva no lo merezca. Hay series infinitamente peores por ahí, eso es evidente, pero en estos momentos prefiero ficciones de otro tipo. No sé yo si conseguirá los datos que estaba haciendo Águila Roja (eso sería mucho pedir), o si el estreno se habrá visto mermado por la cutre gala de Telecinco (a estas horas no han salido las audiencias), pero si le dejan un poco de tiempo logrará hacerse su hueco porque la serie es ideal para el público de La 1, que sin Herederos y La señora parece que se había quedado huérfano de la lucha entre el bien y el mal.
Lo más visto en febrero
Acaba el mes y toca el repaso de las audiencias. La 1 sigue liderando, Telecinco sube un poco, Antena 3 baja otro poco y laSexta está a punto de pillar a Cuatro. En esta visión general hay matices que nos dicen que la situación puede ir cambiando poco a poco y que aún es demasiado pronto como para poder saber quién conseguirá liderar el año. Dentro de poco tendremos el apagón y eso va a suponer un cambio importante, pero a día de hoy las cadenas se defienden con lo siguiente:
- La 1: Domina la sobremesa, la tarde y el prime time, garantía de éxito porque son las franjas de mayor consumo. En el lado negativo, entre sus emisiones más vistas hay dos partidos de fútbol en primer lugar, una emisión del telediario y dos capítulos de Águila Roja. ¿Cuál es el problema? Pues que La 1 quiere ahorrar en eventos deportivos, que le dan share, y que la temporada de Águila Roja tendrá que terminarse algún día.
- La 2: Sigue creciendo a paso de tortuga. Su emisión más vista es un partido de baloncesto pero el resto del top cinco lo completan emisiones de Saber y ganar, un concurso que sigue manteniendo su efectividad.
- Telecinco: Lidera en target comercial, el más buscado, y en el late night. Sus cinco programas más vistos son: GH: El reencuentro, ¡Mira quién baila!, CSI Nueva York, Prórroga fútbol / Valencia – Brujas y GH: El reencuentro. La buena señal para Telecinco es que casi todas sus emisiones más vistas son programas de producción propia de las que pueden generar clones y seguir tirando, de ahí que hagan programas espejo de todo.
- Antena 3: Ha bajado a datos de marzo de 1992 y se sitúa por detrás de las autonómicas. Lidera en franjas de poco interés, como la sobremesa de los fines de semana o las mañanas de entre semana, y con esos espectadores no podrán llegar muy lejos. Para colmo, sus espacios más vistos casi se resumen en las emisiones de Los protegidos así que veremos qué pasa cuando se termine la temporada.
- Cuatro: Está en datos de 2006, y bajando. Y no es de extrañar con lo que están estrenando y cancelando últimamente en las franjas de más peso. Sus emisiones más vistas son: El hormiguero, House, Hermano mayor, Callejeros viajeros en Sao Paulo y Callejeros viajeros en Lima. Lo peor es que a estas alturas siguen sin tener una parrilla definida. A Cuatro le hacen falta eventos deportivos.
- laSexta: A punto de pillar a Cuatro. Sigue viviendo de las retransmisiones deportivas y más ahora, que vuelve la Fórmula 1. Su entretenimiento funciona para la media de la cadena, pero casi nunca hace sombra a la competencia. Sus informativos han ganado a los de Cuatro. Sus emisiones más vistas son: Fútbol: Liga / R. Madrid – Espanyol, Fútbol: Copa del Rey / At. Madrid – R. Santander, Fútbol: Copa del Rey / R. Santander – At. Madrid, Bones y Bones.
Viendo sólo los vídeos, está claro porque en la tele nacional meten deportes a todas horas y por qué los espacios deportivos tienen tanta presencia, con la excepción de mi añorado Periodistas Fútbol Club. El entretenimiento, que también es importante, en estos momentos lo domina Telecinco con absoluta claridad, le pese a quién le pese, y sólo necesitan que los demás flaqueen para destacar porque por ahora y por sí mismos, no consiguen adelantar a La 1. Aunque Antena 3 baje poco, no parece tener nada de continuidad que pueda levantar las franjas más importantes y anuncia unos estrenos que dan «cosica». Pero lo verdaderamente llamativo es lo de Cuatro, que va cuesta abajo y sin frenos. Creo que su principal contradicción es los formatos más baratos no le funcionan y eso es una complicación evidente en los momentos de crisis y fusión.
Veremos cómo se les da marzo a todas, pero temo que las que van peor, podrían empeorar.
John Cobra monta el pollo en Eurovisión
Estupefacta, sin palabras me quedé anoche ante el numerito que montó John Cobra después de cantar su canción. La pobre Anne Igartiburu se ganó el sueldo de todo un mes porque menuda cara, era un poema. El tipo se pasó tres pueblos pero en su estilo. La gala era en directo, sí, pero no entiendo cómo, sabiendo la que se les venía encima, los de Televisión Española no plantearon las valoraciones del jurado de otra manera. Dejar ahí a los artistas, sabiendo que John Cobra es como es, me pareció una imprudencia. Lo que tenía que ser una gala de buen rollo, amor y artistas, vivió una tensión extrema. Yo estoy segura de que mientras cantaba el público le estaba abucheando pero eso no se oyó demasiado bien. Su reacción a los abucheos me pareció desmesurada pero en su línea, nada sorprendente.
Cierto es que no pensaba ver la gala pero ahora no me arrepiento. El momento John Cobra puso en evidencia uno de los fallos del sistema. En cualquier otra cadena habrían dicho eso de: «¡¡pasamos a publicidad!!», pero aquí les tocó lidiar el toro. Sabiendo lo que podía pasar creo que tendrían que haber sido más previsores, no dejar a los artistas ahí frente al jurado porque, total, para lo que dijo el jurado…, así podrían haber pinchado otro plano, haberle quitado el sonido al Cobra y seguir con la gala como si nada. A veces parecen unos novatos.
Esto le viene de perlas a Televisión Española para que se hable de Eurovisión y de la canción ganadora, un vals que entronca con la tradición europea y nos separa un poco del folcklore habitual. A mí no me gusta demasiado pero también es verdad que gustar, lo que se dice gustar, no me gustó ninguna de las propuestas, no son de mi estilo. Por otro lado, hable un poco mal del cantante, Daniel Diges, en esta entrada, y temo que el fenómeno fan me pase factura.
A comentar el look de Fran Dieli, con esa mezcla entre lo moderno y lo tradicional, por decirlo de alguna manera; los bailes a lo «Robocop» de Galisteo; y el sombrerito traidor de Ainhoa Cantalapiedra. Coral vuelve a quedarse a las puertas y esta vez no le ha ganado ningún freak así que no sé qué excusa pondrá. En general, la gala resultó aceptable en la realización pero me chocó que hiciesen un vídeo inicial con imágenes de los ensayos. Eso quedó un poco cutre. Anne aguantó el tirón y consiguió mantener la energía todo el rato. La sobredosis de «triunfitos» entre los candidatos se redondeó con las actuaciones de Rosa y Bustamante, en una especie de homenaje extraño a un programa que ya no es de la cadena. El jurado tuvo un papel anecdótico, alabando cualquier canción (menos la de Cobra). Y por cierto, Toni Garrido, ¡deja de hacer de todo! El pobre puso la voz en off de la presentación y luego se sentó allí como si nada. Totalmente innecesario el speech de Uribarri, prescindible a más no poder, mal que le pese.
La audiencia marcó un 15,6% de share mejorando los daros de la gala del año pasado pero sin llegar a liderar. De todas formas pueden darse con un canto en los dientes porque la gala en sí fue aburrida y previsible. Suerte tienen de John Cobra, que va a hacer que se hable de ellos mucho más que la canción ganadora, creo yo. A cambio, ellos se quedan con el dinero de los mensajes. Una cosa por la otra.








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