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El trabajo del guionista
Leo en Menéame una noticia de El periódico en la que entrevistan a los guionistas de Camera Café y en la que detallan su método de trabajo. Es una noticia que transmite buen rollo a raudales y que comunica una imagen del guionista algo frívola, quizá demasiado. Las reuniones de equipo las hacen los lunes en un bar, en Madrid, con cañas y pinchos como testigos del trabajo. Después cada uno se va a su casa y teclean con total libertad de horarios los textos que tendrán que presentar el jueves.
Una imagen idílica, sin lugar a dudas, y una suerte para ellos el poder trabajar así. Lo que me pregunto es si no serán una honrosa excepción y me gustaría saber si en la noticia han ahorrado los detalles más pedestres con el fin de hacer interesante el texto.
Ya hace tiempo que leo a guionistas porque son una fuente única para comprender mejor los entresijos de esta nuestra televisión (en el blogroll tenéis los enlaces que suelo visitar con más frecuencia), y aunque todos suelen estar encantados con poder desarrollar su profesión (vocacional donde las haya), suelen hablar de problemas que destruyen un poco esa ilusión creada del trabajo de sus sueños. Vamos, como pasa con cualquier currante de a pie.
El problema de los ex-guionistas de Leonart, la reunión en el sindicato A.L.M.A. y, en general, todas las penurias que han tenido que pasar los guionistas de El rey de la comedia, el problema de los guionistas de La familia Mata, que se encontraron, sin comerlo ni beberlo, con dos personajes nuevos (lo contó el Guionista Hastiado), los programas cancelados de la temporada que han dejado en la calle a un buen número de trabajadores…,. En fin, que obviamente no es oro todo lo que reluce, aunque la noticia que comentamos hoy sí que transmita esa idea.
Quizá si la entrevista la hubieran realizado antes del estreno de la temporada, con las Escenas de matrimonio campando a sus anchas, relegados al fin de semana y con la incertidumbre de la acogida de la audiencia (que ha sido genial), la noticia habría sido distinta. Nunca lo sabremos. Sirva esta reflexión para dejar constancia de que el guionista trabaja, y mucho. Y al ser un trabajo, en toda la amplitud del término, tiene que enfrentarse a los mismos problemas que el resto de trabajadores ajenos a la tele.
Es que al leer la noticia se me había quedado un regustillo a injusticia y a parcialidad nada sano y que, por supuesto, nada tiene que ver con los guionistas de Camera Café, sino con la imagen que los medios se empeñan en transmitir del guionista, ese ser libre y libertino al que los guiones le salen como churros y que vampiriza las vivencias de la gente que tiene a su alrededor. No señor, ser guionista además de ser un trabajo, también es un oficio.
En La tele que me parió: El prestigio del guionista
Semana de series
De entre toda la programación que estrena espacio, las series ocupan un lugar destacado en las parrillas. La ficción parece ser el formato preferido por las cadenas para hacer frente a un mes de enero que, en otros tiempos, era de lo más vulgar.
Telecinco ya estrenó el viernes la segunda temporada de M.I.R. y La Sexta estrenó su Robin Hood, pero no se vayan todavía, aún hay más. Entre la ficción nacional y la internacional se establece una dura batalla porque las cadenas privadas han establecido una fuerte distinción. Cuatro se ha dejado de experimentos patrios y se ha volcado con las series de allende los mares, aunque con pinceladas de españolidad. Mientras, Telecinco, Antena 3 y La 1 siguen con las series de producción propia como bandera. Por otro lado, las temáticas estrenan los éxitos del año para la minoría que puede (o quiere), hacer la guerra por su cuenta.
El lunes la Fox estrena Californication, una serie que, para que nos entendamos todos, no creo que le guste a Rosa Montero. La cita es a las 21:30 y como los episodios duran media hora, se emitirán dos. La serie ha sido revelación este año y le llueven las buenas críticas. La redifusión será los viernes a las doce de la noche.
Cuatro ataca con el estreno de la cuarta temporada de House, la cuarta de Anatomía de Grey y la segunda temporada de Cuenta atrás. Martes, miércoles y jueves, respectivamente. Apuestas seguras. Quizá quien corra más peligro sea Dani Martín en su emisión de los jueves porque en cuanto empiece Supervivientes (falta poco), seguro que le hacen la competencia.
Antena 3 anuncia el estreno de la quinta temporada de Los hombres de Paco para el próximo martes (preestreno en Internet el lunes), y Telecinco ha desempolvado el viejo concepto de la contraprogramación. Los Serrano pasa al martes y Sin tetas no hay paraíso al miércoles, para que pueda afrontar la lucha por la audiencia con algo de holgura. Por lo visto, en Telecinco pensaron que la nueva ficción iba a pasar las de Caín contra los policías y han cambiado el día de emisión. Eso sí, Sín tetas… y Anatomía de Grey compiten en horario, cosa que no creo que beneficie tampoco a la serie de Telecinco.
A todo esto, La 1 sigue con su estrategia de «más vale malo conocido» y retoma la emisión de los dos éxitos de la temporada: Herederos, los martes; y Desaparecida, los miércoles. En lugar de estrenar temporada, como hacen el resto de cadenas, La 1 ha optado por continuar la temporada, quizá esperando que los fieles espectadores de antes de la Navidad retomen la costumbre de ver sus ficciones. Arriesgado, creo yo, pero puede salirles bien. A su favor, la solidez de los dramas, con un indiscutible tirón; en contra, que la fidelidad de la audiencia es efímera y han pasado varias semanas sin emisión.
Ante este panorama, me planteo seriamente la posibilidad de pedirle a amigos y conocidos que pongan en marcha sus vídeos y DVD grabadores porque, aunque me gustaría, no soy omnipresente ni omnipotente. Me cuesta aceptar la derrota pero es que ¡¡no voy a poder verlo todo!!
En La tele que me parió: Estrenos de enero
Robin Hood (La Sexta)
Para empezar, reconocer el obstáculo que debe suponer para una serie (o cualquier otro producto), el que ya se hayan hecho historias de éxito con un mismo tema. La historia de Robin Hood es más o menos conocida por todos y eso marca unas premisas necesarias que hay que respetar y que pueden encorsetar el desarrollo de la narración.
Dicho esto, la serie que estrenó anoche La Sexta traiciona, desde mi punto de vista, todas las premisas de partida que se le suponen a una historia sobre la leyenda de Robin Hood. Sobre todo, lo que más llamó mi atención fue la edad de los protagonistas, todos demasiado jóvenes (aunque esto vendría justificado por el target de la serie); y el diseño de los personajes y de los escenarios (demasiado limpio y pulcro para tratarse de la edad media).
La realización es bastante macarra, con un tratamiento de la imagen que roza la polarización y con flashback acompañados de halos fantasmales. Los efectos especiales son bastante cutres y la infografía se huele a kilómetros (no hay quien se crea que las flechas son de verdad).
Lo de las flechas tiene su aquel y no es cualquier cosa (para mí). En la peli de 1991 protagonizada por Kevin Costner (¿1991? ¡Ufff!), la flecha obviamente no era de verdad, pero el plano subjetivo era totalmente novedoso y justificaba el uso de efectos especiales. Nada que ver con lo que vimos ayer en la serie.
En cuanto al guión, se dan demasiadas explicaciones al espectador, abundan las reiteraciones y los planos explicativos innecesarios sin los que cualquier espectador medio podría seguir la trama fácilmente. Los decorados son obvios y saltan a la vista y el recurso del plano contra plano, en lugar de disimularlos, los hace más evidentes.
Repasando YouTube me he encontrado con un buen montón de vídeos que se recrean en la historia de amor entre Robin y Marian (la serie es de 2006 y la BBC ha emitido dos temporadas), lo que ha confirmado mi impresión de que no soy público objetivo de esta producción. Así, si buscáis una historia de amor sin exigencias históricas y formales la serie puede estar bien; pero si os gustan las recreaciones históricas, esta serie puede llevaros al cabreo.
Estrenos de enero
Vuelve la vorágine televisiva y yo ya empiezo a sentir sus efectos, amarrada al mando y soñando con contraprogramaciones y delirios varios. Sólo las cadenas en abierto ofrecen un amplio abanico de programas y la cosa se complica si a esta oferta le sumamos la programación de las temáticas. De infarto.
En Ver tele han hecho un buen resumen que paso a contaros sin demasiados detalles para no llevaros al paroxismo.
- Viernes, 5 de enero: Segunda temporada de M.I.R. a las 22:30 (Telecinco) y el estreno de la serie Robin Hood a las 21:00 horas (La Sexta).
- Domingo, 6 de enero: Que treinta años no es nada (La Sexta), a las 21:30 horas, estreno de esta serie de cuatro documentales en los que Antonio Resines, Anabel Alonso y Rosa María Mateo analizan los cambios en la España post-constitucional.
- Lunes, 7 de enero: Fama ¡a bailar! a las 15:30 horas con Paula Vázquez (Cuatro); la telenovela Pura sangre a las 16:00 horas (Antena 3); El síndrome de Ulises se pasa a los lunes en Antena 3 y después estrena Peta Zetas, el programa ochentero de Corbacho en el late night.
- Martes, 8 de enero: Vuelven Los hombres de Paco a las 22:00 horas (Antena 3); estreno de Sin tetas no hay paraíso a las 22:30 (Telecinco), culebrón de prime time con tramas de narcotráfico, amor y la pérdida de la inocencia; vuelve Herederos a las 22:00 horas (La 1).
- Miércoles, 9 de enero: Miniserie Los Borgia a las 22:00 horas (Antena 3); serie documental presentada por Belén Rueda y titulada Gotas de vida a las 22:00 horas (La Sexta), sobre la vida de diferentes testimonios anónimos en los rincones más distantes y opuestos del planeta; vuelve Desaparecida a las 22:00 horas (La 1); cuarta temporada de Anatomía de Grey a las 22:20 horas (Cuatro).
- Jueves, 10 de enero: Tercera temporada de Bones a las 22:00 horas (La Sexta).
- Viernes, 11 de enero: Nuevos capítulos de S.O.S. Adolescentes a las 23:00 horas (Cuatro); cuarta temporada de Las Vegas a las 00:00 horas (Cuatro); y Shark (La Sexta), que pasa del prime time del jueves al late night del viernes.
Como comprenderéis, a una le entran ganas de dedicarse a otra cosa, mariposa. Sobre todo sabiendo que además de todos estos programas, hay estrenos sin fecha de emisión que aparecerán pronto, como Física o química (Antena 3), 700 euros (Antena 3) o Supervivientes (Telecinco), que irrumpirán en la parrilla como elefante en una cacharrería. Y el seguimiento obligatorio de House y Californication en Fox, por ejemplo. Además de continuar viendo lo que ya veo y me gusta. Lo que sí tengo claro es que durante este mes no veré la luz del sol. ¿Es tarde para pedirle a los reyes una tele adicional y una lámpara de rayos U.V.A.?
Tú sí que vales, un casting disfrazado
El especial de anoche de Tú sí que vales (Telecinco), podría resumirse con una palabra: aburrido. Dejando a un lado que nos gusten o no los programas de talentos (ya hay que hablar en plural en este tema), la fórmula que ha escogido Telecinco para éste me parece la menos interesante y pienso que no es demasiado coherente porque en Tú sí que vales lo que menos importa es el talento de los candidatos.
El jurado es el centro de todas las miradas, ellos controlan la duración de las actuaciones con una bocina, tipo tacañonas, y sus intervenciones duraron más que la mayoría de los números de los aspirantes. Ostentan el poder de decidir Àngel Llàcer (OT), Noemí Galera (OT) y Javier Sardá, los verdaderos protagonistas del espacio. El programa es de Gestmusic Endemol (OT), de ahí la duplicidad de caras. El caso es que sus orquestados numeritos no me interesaron en lo más mínimo, sus observaciones maliciosas no me produjeron ninguna congoja y el papel histriónico que se gasta Sardá últimamente no me gusta nada.
Me sabe mal por Christian Gálvez, el presentador titular al que se le reservó un papel secundario entre bambalinas. Más que maestro de ceremonias parecía un reportero al uso. Me cae bien este tipo quien, según leí en una entrevista, se define como friqui.
El ritmo del programa, eso sí, fue elevado, sin concesiones a las historias personales, sin imágenes en cámara lenta de los seleccionados gritando «¡sííííííí!» y abrazándose con euforia. Apenas alguna que otra lágrima de madre orgullosa. Al tratarse de una semifinal, el programa fue un batiburrillo de casting con mucha variedad puesto que el talento se esconde tras cualquier tipo de manifestación artística. Eso sí, tuvo su momento el Paul Potts patrio, un funcionario retirado de cincuenta años que cantó un aria bastante bien.
Un cero para el escenario, resbaladizo a más no poder y nada adecuado para según que números. Varios de los artistas resbalaron, una bailarina cayó de culo y temí que llegase a haber un lesionado serio. Este temor fue lo más emocionante de la noche.
Un programa poco elaborado que da toda la sensación, como bien comenta The Kiko en su blog, que es un torpedo a la línea de flotación de Tienes talento, otro talent show que está fraguándose en Cuatro y que comparte con éste más de una cosa. Se ve que en Telecinco tienen miedo de perder la corona de «la cadena de los reality» y no piensan abandonar la batalla tan fácilmente.
Para los profanos, el jueves Telecinco emitirá otro especial, así que aún estáis a tiempo de poneros al día.
La Sexta da las campanadas antes de hora
O eso nos pareció al Comando Elche y por eso lo escribo aquí, para contrastar impresiones. El especial Sé lo que hicisteis… en 2007 fue muy divertido y no se limitó a una mera repetición, incluyendo gags nuevos como el de la fantástica carta de ajuste y terminando con el impagable número del musical del especial 100 programas. Un especial trabajado, como ya hicieron en El intermedio días atrás que no se limitó reponer vídeos a diestro y siniestro.
Me reconozco una neurótica absoluta de las campanadas por eso tenía las uvas (de lata), emplatadas a las once y media. Nuestros relojes sincronizados marcaban las 23:58 cuando Ángel y Patricia empezaron con los cuartos. Pensamos que sería una explicación pero de eso nada, monada. Menos mal que las uvas envasadas son de fácil masticación y pudimos seguir el ritmo.
Ya hacía dos minutos que nos habíamos besado y abrazado y celebrado cuando empezamos a oír los cohetes (recordad que residimos en tierra valenciana y lo de los cohetes es el pan nuestro de cada día). Total, que empezamos el año antes que otros y el año nuevo ya nos pilló amarrados al primer cubata del 2008 (los preparamos a toda pastilla).
En cualquier caso, empieza la cuenta atrás. Mis propósitos de Año nuevo son: abrir una cuenta Flickr con fotos personales de tele, pasarme a un alojamiento de pago y empezar un vídeo blog sobre tele. ¡Cuánto trabajo me espera! Estoy encantada.
Por cierto, me encanta el villancico.








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