Posts tagged ‘Jordi Évole’

‘Españoles en el mundo’, Jerusalén y la polémica

Veremos lo que dura porque el de arriba es el reportaje que Televisión Española ha decidido eliminar definitivamente de su web a instancias de la Defensora del Espectador, que hizo su valoración después de recibir unas ciento setenta quejas protestando por la supuesta parcialidad del reportaje. Si bien Televisión Española defendía el programa por estar dentro de la sección de entretenimiento y no tratarse de un formato puramente informativo, algunos espectadores han hecho notar a la cadena que la neutralidad o la falta del conflicto apoya la versión de Israel quienes, por cierto, ahora hablan de censura por la retirada del reportaje.

La voz de alarma de esta situación la dio el Diario Público a finales de diciembre. En aquel artículo se acusaba a Españoles en el mundo de haber censurado los testimonios de unos españoles que vivían en la parte palestina de la ciudad. Por lo visto la productora no pudo soslayar ciertos testimonios sobre el conflicto y decidieron retirarlos. El motivo: el espíritu del programa, ese halo festivo constante, ese pasar por encima de las realidades sociales cual apisonadora. Seguramente si Españoles en el mundo profundizase más en las realidades de los países que visita, el formato no tendría tanto éxito. Yo he visto algunos programas y siempre me ha producido rechazo ver cómo se llegaba a menospreciar a la gente originaria de un país, o ver cómo se podía vivir al margen de la pobreza extrema, aun teniéndola debajo de la ventana.

Sin querer justificar la parcialidad o el sesgo de Españoles en el mundo, pienso que la gente tendría que saber mejor en qué programas se mete. Por poner un ejemplo: nadie puede escandalizarse si, después de ir a Sálvame, hacen mofa y befa de su testimonio. Tampoco podemos esperar de un programa de entretenimiento una visión veraz y contrastada de una situación. ¿Imagináis que en Saber y ganar preguntasen por el responsable del golpe de estado en España y que la respuesta fuera Juan Carlos I? Nadie en su sano juicio se mete en un embolado así en un programa de entretenimiento.

Por suerte hay otros espacios que sí se atreven a enfrentarse a las situaciones y que dan lecciones de periodismo. Me extraña que en toda esta polémica, estéril por otro lado, nadie mencione el Salvados del domingo pasado, que emitirá la segunda parte esta semana. Hace mucho que Salvados dejó de ser entretenimiento y baila con la más fea, la información y la divulgación, por áspera que sea. El que quiera enterarse de verdad de qué va el asunto tiene una cita con Salvados y, el que no, puede quedarse con Españoles en el mundo, es así de sencillo. Lo mismo puede aplicarse a la gente que quiera participar dando su punto de vista: la felicidad es Españoles en el mundo y la realidad es Salvados. Podemos dar gracias por poder elegir entre una cosa y otra. Yo me quedo con Jordi Évole.

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15 enero 2011 at 09:33 10 comentarios

‘Salvados’ abofetea a las elecciones catalanas

El Salvados de esta semana había que verlo con un ojo en Suecia y con otro puesto en los resultados de las elecciones autonómicas catalanas. Esto no lo sabía de antemano, es un pensamiento que me ha asaltado al leer hoy la prensa y ver las interpretaciones de los resultados electorales de los responsables de los distintos partidos. Cada vez Jordi Évole es más sutil en sus planteamientos y, a la vez, ataca más frentes.

Anoche en Salvados se decía que la ultraderecha sueca había cambiado su discurso y que ya no iba contra los inmigrantes, sino contra las políticas abiertas de inmigración. Un discurso coincidente con el que ha estado defendiendo el PP en Catalunya, que afirma que seguirán trabajando por defender la inmigración organizada. En dbnews hacen una lectura demoledora del éxito del PPC en estas elecciones. Qué queréis que os diga, no creo que el programa de anoche de Salvados se emitiera por casualidad.

Ayer por la mañana Jordi Évole participó en A vivir que son dos días, con Montserrat Domínguez (Cadena Ser). Se hablaba de Salvados como un necesario programa para minorías (no creo que más de un millón de espectadores un domingo por la noche en laSexta sea una minoría, pero bueno), y comentaron con guasa este momentazo de hace algo más de un año en el que Évole obvió los consejos de Domínguez y emitió la polémica entrevista a Otegi. También comentaron la reciente entrevista a Eguiguren que levantó mucha polvareda en los medios nacionales aunque pocos, apenas uno o dos, se atrevieron a citar el programa como fuente de la noticia. Évole no escurrió el bulto y comentó el difícil equilibrio en el que se mueve un programa como el suyo.

El planteamiento es simple: analizar cosas del exterior que sirvan para comprender lo interior; pero llevarlo a cabo sin entrar en terrenos pantanosos debe de ser tarea de chinos. ¿Cuántas sutilezas nos pasarán desapercibidas por ver Salvados con la vitola de un programa de entretenimiento? Porque el ánimo es distinto: no miramos igual un informativo que un concurso, de ahí que existan distintos formatos. A Salvados le interesa continuar en el entretenimiento y que cale lo que tenga que calar, que cada cual interprete lo que quiera y que la responsabilidad del análisis más o menos profundo recaiga en el espectador, no en el programa. ¿Cuánta libertad perderían si Salvados fuese clasificado como un programa de actualidad político-social? No quiero ni pensarlo. Virgencita, Virgencita, que se queden como están.

Sí, he hablado otra vez de Salvados pero, qué queréis, para algo bueno que hacen en la tele… Después del programa de anoche no me puedo quitar de la cabeza la frase: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Y es que mirando otros países gracias a Salvados podemos ver qué se avecina en el nuestro. Que lo llamen entretenimiento si quieren, así no tendrán problemas para seguir adelante pero, por otro lado, qué injusto es que la gente que quiere análisis más profundos lo considere sólo entretenimiento. Nunca llueve a gusto de todos.

29 noviembre 2010 at 09:05 6 comentarios

‘Buenafuente’ sufre un boicot

Dicho así parece peor de lo que es, o no. Leo aquí que una asociación de amas de casa valenciana, Tyrus, “invita” a los católicos a que dejen de ver laSexta porque el programa de Buenafuente, cuya presentación y monólogo tenéis arriba, se mofó de las creencias de esta religión. Mofarse es distinto de hacer crítica, creo yo, pero aceptamos barco. Yo no pediría boicot para Intereconomía y supongo que la asociación Tyrus tampoco, claro, pero allá cada cual con su nivel de ofensa y con su baja capacidad de distinción entre lo que es humor y lo que es un insulto.

Tengo que hablar seriamente un día sobre el papel de los valencianos en la tele porque, como valenciana que soy, no me siento nada representada, pero esta es otra historia. El caso es que aunque Buenafuente haya decidido zanjar el asunto en Twitter yo no voy a hacerle caso. Lo primero que he hecho ha sido mirar la web de Tyrus a ver si podía encontrar algún fundamento ideológico (todas las asociaciones lo tienen). En el caso de Tyrus no es explícito pero en sus enlaces predominan los relacionados con la Generalitat Valenciana y, a pesar de que se definen como una asociación que defiende a la mujer, dan charlas tituladas así: “Derechos de la mujer en el matrimonio” o “Mujer, pilar básico de la familia”. Ya voy entendiendo más cosas.

Piden respeto y dignidad para la religión católica, el mismo que reciben el resto de religiones existentes en el país, y aquí es donde creo que meten la pata un poquito. ¿Cuánto costaría a los españoles la visita de un imán? ¿Y la de un Patriarca ortodoxo? Dirán que no es lo mismo, claro, que la católica es la religión mayoritaria, pero entonces no sé por qué piden igualdad de trato. ¿Acaso quieren quedarse sin las subvenciones del Estado o quieren que finalice el Concordato? No lo creo.

Buenafuente se pasó tres pueblos, cuatro si queréis, pero lo que él hace es humor en televisión y si un humorista no molesta, no da donde más escuece, es que algo no está haciendo bien. ¿Boicot? Pues nada, que se dediquen a ello a fondo, que seguro que lo consiguen. ¿No es más fácil cambiar de cadena? ¿No es más fácil aceptar la idea de que cuando algo o alguien se expone de esa manera es lógico que reciba críticas? ¿No van a pedir que los católicos dejen de ver Sálvame porque se hace apología de los matrimonios homosexuales y demás? Seguramente el problema sea que Buenafuente va de intelectual, lo sea o no, y los de Sálvame no y por eso parecen menos peligrosos en sus ideas subversivas y anticatólicas.

No es Buenafuente el que ha convertido en pública una religión que, como tal, debería de quedar en el ámbito de lo privado. Y que se agarren los machos porque el domingo ataca Jordi Évole con un Salvados especial sobre la visita del Papa a Barcelona. ¿Pedirán por esto el cierre de laSexta? ¿Volverán a retirarse marcas que se anunciaban en el intermedio del programa como ya pasó la vez que el Follonero fue salvado por la iglesia? Aquello no sirvió de nada, por si alguien lo duda, y lo de ahora tampoco. Hay mucha gente con demasiado tiempo libre y con muy poco sentido del humor.

12 noviembre 2010 at 08:55 20 comentarios

‘Salvados’ sin humor, periodismo puro

¿Voy a hablar todos los lunes de Salvados? Pues es posible. Como el programa siga así no voy a tener más remedio. Habrá quien piense que soy una pesada, que me pierde mi lado fan, quien se aburra de tanta actualidad bien contada pero, sintiéndolo mucho, creo que Salvados es uno de los mejores programas de la tele nacional, si no el mejor, y, qué caray, éste es mi blog y lloro si quiero.

El programa de anoche es para enmarcar, para revisar, para temblar ante tanta claridad. La habilidad de Jordi Évole para afrontar entrevistas complicadas ya la he comentado otras veces, las virtudes del programa también y no voy a repetirme. La novedad de esta última entrega centrada en el conflicto vasco (expresión que no me parece acertada, por cierto, porque creo que es un problema que afecta a todo el país y no sólo a una parte), fue que el tema se trató sin humor. No hubo ni un chiste, ni un chascarrillo, ni una gracia fuera de lugar. Aún así, pese a la seriedad con la que el equipo del programa enfrentó el asunto, la espontaneidad de Évole, su franqueza, su osadía al hacer las preguntas que nadie se atreve a hacer, hicieron que el Salvados de anoche se convirtiera en una especie de road movie en busca de unas respuestas que supo encontrar, contar y mostrar sin ningún tipo de partidismo, o eso me pareció a mí. ¿Es o no es periodismo del bueno?

Espero que ninguna de las partes que intervinieron se sientan maltratadas. En casos así es fácil que alguien diga que se siente engañado o que se han manipulado sus palabras. A mí me pareció que todo el mundo habló con claridad y franqueza, cosa que es de agradecer, y nadie salió ni mejor ni peor parado. También espero que no se acuse de nada a Jordi Évole como aquella otra vez en la que entrevistó a Otegi y se le acusó de haberle reído las gracias y de haber sido complaciente. Es fácil que, cuando se tratan temas como éste, la defensa sea matar al mensajero. Por otro lado, Évole suele aceptar las tortas de una manera muy cristiana. No es que ponga la otra mejilla pero no suele enfangarse en debates estériles ni en polémicas ridículas. Él luego hace un programa y deja las cosas en su sitio. Su mejor defensa es su trabajo.

Me gusta que no presuma de exclusivas, me gusta que haya gente que confíe en Salvados para contar su verdad, verdades que normalmente no saltan a los medios generales quién sabe por qué (vena conspiranoica en modo “on”), me gusta que haya más de un millón de espectadores fijos dispuestos a ver la realidad de las cosas desde la pluralidad y me gusta que se haga buena televisión sin artificios. Todo sería más sencillo si siempre fuera así.

A estas horas aún no han salido las audiencias pero preveo otro buen dato, como tiene que ser. Y la semana que viene, análisis de la visita del Papa. Supongo que ya toca alguna broma para destensar pero tendrá miga, seguro.

Por cierto, qué lío con las tildes. Sigo anclada en las viejas costumbres y me va a costar lo mío acostumbrarme a guion, solo y al resto de novedades.

8 noviembre 2010 at 08:55 13 comentarios

‘Salvados’ lo vuelve a hacer

Siento repetirme. Ya hablé la semana pasada del buen trabajo de Salvados explicando la crisis económica y comenté que era difícil mantener el nivel, pero anoche el reportaje de Salvados en Arizona volvió a dar en el clavo, y de qué manera. Sin desperdicio todas y cada una de las entrevistas que dejaron claro el racismo que existe en aquella zona de Estados Unidos, la hipocresía con que viven algunas personas la inmigración y las medidas extremas y salvajes de Joe Arpaio, el tipo que se ha convertido tristemente en el célebre sheriff que ha edificado un campo de concentración para presos.

Evidentemente comparto el discurso de Jordi Évole pero su forma de contarlo me parece imprescindible, su manera de oponer las realidades, de explicitar las contradicciones, de mostrar la hipocresía y también la tristeza que conlleva una situación como la que se está creando en aquella zona y que crece alimentada gracias a los servicios públicos. Por desgracia y como Évole hizo notar, España no está tan lejos de Arizona en muchos sentidos y eso es lo verdaderamente interesante del reportaje.

Anoche Salvados mejoró los datos de audiencia de la semana anterior y alcanzó un 8,3% de share, un dato que para laSexta está más que bien y que otras cadenas generalistas firmarían. Si ir más lejos, Cuatro, que tuvo un arranque algo descafeinado de Pekín Express y que quedó por detrás del Follonero.

En esta nueva etapa de Salvados hay ciertos cambios que ayudan a la fidelización del espectador, al menos en lo que se refiere a los programas que hemos visto hasta ahora. En cada reportaje los protagonistas son claros y se profundiza en sus historias. En temporadas anteriores hubo más variedad de protagonistas pero sus relatos eran mucho más superficiales y el conjunto resultaba más anecdótico. También ha descendido el número de gags cómicos con lo que a primera vista la historia que se cuenta resulta mucho más homogénea y el programa pierde cierto tono de magacín en favor de la seriedad de la historia. Para hacer gracia ya están los comentarios del Follonero pero es una gracia distinta, más amarga. Yo la prefiero a la otra. Y para terminar, no echo nada de menos los testimonios de los amigos, tipo Miguel Bosé y demás, que sí salieron en temporadas anteriores y cuyas intervenciones o entrevistas siempre me parecieron que no aportaban nada a los temas.

En resumidas cuentas, que esta temporada me parece mejor que las anteriores y espero que esta subida de audiencia continúe así porque realmente son programas que merece la pena ver. Y la semana que viene, ¡¡Chuck Norris!! Estos de laSexta nos meten a Chuck Norris hasta en la sopa. El encuentro con Évole promete, y mucho.

En otro orden de cosas, después vi el excelente documental El Perdón en La 2, sobre la historia de Andrés Rabadán y el tratamiento que el sistema penitenciario español hace de los enfermos psiquiátricos. Conmovedor, fascinante, asombroso. Una noche redonda.

27 septiembre 2010 at 09:47 11 comentarios

‘Salvados’, la riqueza y la pobreza a tiro de piedra

El programa del domingo de Salvados me pareció un lujo y una maravilla, mucho mejor que la primera parte. Como siempre, noto cierta irregularidad en las entregas pero siempre no se puede estar al mismo nivel. Por otro lado, las promos no le hacen justicia porque la necesidad de resaltar la anécdota cómica resta importancia al tema que se trató: el del origen de la crisis económica y sus consecuencias.

Me sigue pareciendo abrumador cómo Jordi Évole consigue entrevistar a los personajes idóneos y sacarles la información con toda naturalidad. Los pone a todos al mismo nivel y son ellos los que con sus declaraciones y gracias a la oposición se ponen en evidencia y revelan, sin necesidad de objetivar datos, los perfiles y los contrastes de la realidad. Évole es un mero hilo conductor y las gracias del programa son necesarias para hacer más digerible el resto del discurso. Un discurso que otra vez golpea con vehemencia los cimientos de la sociedad que entre todos construimos y sufrimos cada día.

En su periplo de Wall Street al Bronx quiero destacar a tres personajes. Me causó estupor el empresario español que contaba cómo había hecho su riqueza gracias a la precariedad laboral americana y al supuesto espíritu de sacrificio de los trabajadores de Estados Unidos, algo que según él no encontramos por aquí y que sería necesario implantar para sacar adelante el país. Era estremecedor verle hablar de cómo un trabajador es capaz de dedicar once horas diarias al trabajo si ve que la empresa lo necesita y después comentar que el despido es libre y gratuito, sin hacer mención a la obvia relación que hay entre las dos situaciones, como si la precariedad laboral no obligase al trabajador a dejarse el lomo a costa de su salud por un sueldo mínimo. Para hacer alusión a esta relación de explotación estaba Évole que, como siempre, la dejó caer para aquel que quisiera entenderlo.

Muy reveladores fueron los datos aportados por el señor del Bronx, perteneciente a una ONG de ayuda a los necesitados que explicaba cómo en esa zona de Nueva York el paro alcanza el 50% de la población, la misma población que fue víctima de las hipotecas subprime que condujeron a la crisis reciente en la que estamos ahora. Un panorama sin salida para gente que busca desesperadamente empleo y que vive sin ningún tipo de subsidio. Mostraban su desilusión con Obama, se sentían traicionados y no es para menos. Los rescates financieros han sido un golpe para muchos.

Pero el premio se lo doy al broker bueno, que acompañó a Évole en todo el periplo en Wall Street, que contestó todas sus preguntas con una sinceridad aplastante y que, consciente de su posición en todo el entramado, no justificó ninguno de los actos y lo explicó todo con una sencillez que es de agradecer. Después de toda la paja que llega sobre el tema desde todas partes, encontrar un testimonio de estas carácterísticas, profundamente humano, responsable y consciente de las consecuencias de todo lo ocurrido, que en ningún momento echó balones fuera y que fue capaz de ponerle cara a la crisis. Seguramente en su sector las opiniones que él expresaba con total naturalidad se mantengan más en secreto o sean minoría, pero esto no hace más que poner en valor su testimonio.

Por todo esto, el Salvados del domingo merecía esta entrada. Sigue teniendo un buen número de seguidores fieles pero es una pena que no haya más gente que se sume al share. Entender ciertas cosas con este programa resulta muy sencillo. Ahora han tenido un tropezón importante con Venezuela y espero que puedan solucionarlo pero a veces su forma de hacer las cosas no es entendida por todos. Sin ir más lejos, el propio Jiménez Losantos insultó a Évole en su cara y se quedó tan ancho.

22 septiembre 2010 at 09:50 15 comentarios

‘Salvados’ y Ramón(cín): el chasco

Dos días después de haber visto el Salvados de el domingo y una vez recuperada de la impresión inicial, ya me encuentro en disposición de hacer mi reflexión respecto a la entrevista a Ramón(cín). Habiendo visto la promo unos días antes ya se intuía que Jordi Évole no iba a ir por la tercera vía a la que nos tiene acostumbrados o, mejor dicho, la tercera vía que yo estaba deseando: que le metiese caña a Ramón(cín), estopa de la buena, de esa que maneja Évole en los momentos más espectaculares de su programa. No sé si visteis la entrevista pero si le echáis un ojo al vídeo de arriba veréis que el resultado fue muy diferente.

He necesitado dos días para procesar la impresión del lavado de imagen de Ramón(cín) que Salvados le regaló en el prime time del domingo. Vale que es en laSexta y que sólo un 7% del share vio el milagro de la transubstanciación. En una cadena de las grandes el asunto habría tenido más impacto mediático, pero también es cierto que en una cadena de las grandes el linchamiento a Ramón(cín) que yo esperaba habría sido tremendo y sin piedad, cosa que tampoco suele gustarme.

Dos días de reflexión me han llevado a pensar que el chasco que me llevé el domingo viene insuflado por mis bajas pasiones, que las tengo, por las ganas de ver que se hace sangre de forma inteligente, como suele hacerla el Follonero. Los árboles me impidieron ver el bosque y no entendí, o no quise entender, que el objetivo del programa era poner a caer de un burro a la SGAE y para ello, entre otras muchas acciones, qué mejor que contar con alguien de dentro para que hablase mal de algunos de los aspectos más polémicos de la entidad. El programa no iba contra Ramón(cín), sino que se sirvió de él y no quiso, como se hace en muchos medios, usarlo de cabeza de turco, como cortina de humo, sino incluirlo en el ataque más general a la entidad de gestión de derechos.

Hay que tener arrestos, y esto lo digo por Jordi Évole y su programa, para no perder de vista su objetivo principal y no dejarse tentar por lo populista y lo fácil que habría sido tirar a la línea de flotación de Ramón(cín), tal y como yo estaba esperando. Eso me habría llenado de satisfacción, sí, de la visceral, pero pensándolo ahora no habría sido motivo de orgullo. Entiendo que hay que valorar Salvados tanto por lo que hace como por lo que no hace, por mantenerse fiel a sí mismos y por no caer en las diatribas fáciles de un enfrentamiento demasiado fácil y que tenían sembrado.

A mí, que esperaba ver cómo hacían leña de Ramón(cín), el programa del domingo me decepcionó y de esa manera me demostraron que estaba en un error, que hay que ir contra la SGAE (aportaron sobrados argumentos en este sentido), y no contra un tipo que nos pueda caer mal, por muy catártico que eso resulte. Además, el tipo en cuestión no quedó tan bien como él se cree. Sí es cierto que se manifestó contrario al Canon y que puso el punto de mira en la industria, pero también es verdad que se jactó de ser el fundador de la entidad y de haber hecho, durante dieciocho años, todo lo que estuvo en su mano para la recaudación. Allá cada cual con su conciencia.

No quiero despedirme sin poner una canción, algo que no es habitual aquí pero que está relacionada con el asunto. La pusieron como parte de la banda sonora del programa y es una de mis canciones favoritas de la vida, la pega es que es de Los Canarios y que el cantante del grupo era Teddy Bautista. ¿Tengo que permitir que la visceralidad me arruine la posibilidad de escuchar y disfrutar una buena canción? Vosotros me diréis.

20 abril 2010 at 06:47 6 comentarios

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"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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