‘Sé lo que hicisteis… 2.0’, esperaba más

Ayer fue el estreno de la nueva temporada de Sé lo que hicisteis… y por fin pareció un estreno de verdad, no como en anteriores temporadas, que todo seguía igual después del verano. Estaba claro que tenían que romper la baraja y no se puede negar que han apostado el todo por el todo. El cambio es radical y, quizá por los nervios del estreno, hasta un poco deslavazado. Se nota que tienen que cogerle el ritmo al nuevo formato pero el problema es que como no se pongan las pilas deprisa se van a quedar sin oportunidades. Es lo que tiene que la competencia haya aprovechado el verano para consolidarse.

Aún quedan muchas cosas por ver porque en el programa de ayer no agotaron las novedades pero, ¡oh!, milagro, han acortado el programa. No mucho, eso sí, pero algo es algo. Por ese lado seguro que salen ganando. La recuperación de clásicos como el señor que huele a vino me parece una excelente noticia y su consultorio sentimental es sin lugar a dudas lo que más le pega. La sección de Ángel Martín me pareció un poco desorganizada, con saltos de temas, idas y venidas, pero sin un contenido demasiado claro. La sección de Miki lo tenía fácil porque durante el verano le han cogido el punto. El «Qué está pasando» se me hizo muy corto, supongo que les faltó tiempo. Y agradezco que no apareciese lo del chulazo del día y demás, que ver las paridas de los famosos internacionales nunca me ha interesado demasiado. Creo que es un fallo que le hayan dado vacaciones a Ricardo Castella tan pronto porque lo espectadores que en verano hemos disfrutado de él nos hemos quedado con un palmo de narices, pero se nota que querían hacer borrón y cuenta nueva.

Yo esperaba más o, mejor dicho, esperaba otra cosa. Es algo relacionado con mis gustos personales, que me gustan los programas de humor con una línea clara y definida. Es decir, que antes hablaban de tele y ahora se supone que tratan la actualidad, aunque no lo vi claro y ver sketches porque sí sólo me gusta en los casos en los que hay elaboración, como lo que hacen los chanantes. Claro que en laSexta para actualidad ya tienen El intermedio y no era plan de hacer lo mismo. ¿No sería posible contar una historia en cada programa y trufarla de scketches? Eso me gustaría más pero bueno, como decía antes es una cuestión de gustos y precisamente por esta inclinación mía no me gusta Tonterías las justas. Prefiero el humor crítico y si ahora no van a criticar a la tele, prefería que se buscasen un tema claro por lo menos para la sección de Ángel, que ayer pareció un batiburrillo extraño.

Las audiencias de ayer mostraron una recuperación de Sé lo que hicisteis… pero ganó Tonterías las justas, aunque las diferencias del verano se han acortado sensiblemente. Ya sé que es pronto para hablar de esto y que quedan muchas historias por ver, pero quería dejar plasmada mi opinión inicial, esa primera impresión. Yo seguiré viéndolos porque lo llevo en la sangre pero, ¿qué haréis vosotros? ¿Los abandonasteis hace tiempo y no estáis dispuestos a volver? ¿Tenéis paciencia pero se os está agotando? ¿Nunca os ha gustado el programa y ahora menos? ¿Os siguen pareciendo lo mejor de lo mejor? A ver cómo se les presenta la temporada.

31 agosto 2010 at 09:11 18 comentarios

Emmy 2010: al César lo que es del César

Así ha empezado la entrega de los Emmy de este año. ¿Veis? De ahí sacan los guionistas sus ideas para la ceremonia de los Goya. Pero a lo que vamos. Como es tradición paso de trapitos, que es algo que no termino de dominar (mi gen femenino es recesivo), así que vamos con las impresiones de los premios. No todos podían ganar (perogrullada), yo tenía mis fijos inamovibles y también las opciones de repuesto (así cualquiera), de manera que estoy contenta (el que no se conforma es porque no quiere). Aunque no hayan ganado algunos de mis fetiches entiendo que los que les han arrebatado el premio lo han hecho con todas las de la ley así que no me he llevado ninguna sorpresa desagradable.

A modo de anécdota llamativa, Perdidos se ha despedido sin ganar nada, algo que muchos pensaban que no iba a pasar porque ahí estaban nominados y con papeletas Michael Emerson y Terry O’Quinn, pero ni ellos han podido con la evidencia. Estos premios, pienso yo, no deben de ser un homenaje y prefiero que se los hayan dado a actores, actrices y series en activo, antes que a proyectos ya terminados. Ya se llevarán el honorífico cuando les toque. Es cuestión de ser prácticos, estos premios en el fondo no son más que publicidad y qué publicidad necesita una serie que está terminada.

También se ha recrudecido el debate que intenta dilucidar qué es mejor, si la televisión por cable o la pública. Si los Emmy tenían que dar el veredicto, han preferido callarse. Es moderno decir que sólo se ven series de cable pero eso me recuerda al rechazo de las «españoladas» en el cine. En fin, que no le veo sentido. Que series buenas y malas las hay en todas partes. Obviamente el cable puede arriesgar más y se dirige a un público más concreto, pero en de pública nos han llegado grandes productos. No, no me mojo, no quiero, estos debates maniqueístas no me interesan para nada.

Y ya hablando de premios y concretando, lo voy a hacer corto para abreviar. Sólo comentaré lo que ha sido más relevante para mí. Eso sí, más abajo os dejo el enlace a la web oficial y, como siempre, en los comentarios podéis hablar de lo que queráis.

  • Comedia: Jim Parsons (The big bang theory), como mejor actor principal ha dejado en la cuneta a mi adorado Steve Carell pero se lo perdono porque su personaje de enfermo de Asperger es lo mejor que he visto en la tele en mucho tiempo. Como mejor actriz Edie Falco (Nurse Jackie), no se lo podía creer, y para mí no se lo merece tanto como Toni Collette (United States of Tara). Eric Stonestreet (Modern family), ha superado a Neil Patrick Harris, que ha ganado como actor invitado en Glee, y eso es algo que no se le perdonará fácilmente pero, y aquí viene mi júbilo infinito, Jane Lynch (Glee), ha ganado y eso es «legendario». Modern family es la mejor comedia y, aunque me gusta, me parece discutible. Prefiero The Office.
  • Drama: Mad Men gana otra vez y es que sigue siendo un drama casi perfecto. Kyra Sedgwick (The closer), ha ganado con merecimiento pero yo tengo debilidad por Julianna Margulies (The good wife). Me pongo a los pies de Bryan Cranston (Breaking bad), quien le iba a decir a él cuando interpretaba a Hal en Malcolm in the middle que terminaría triunfando en el drama. Además ha hecho doblete con Aaron Paul y es que Breaking bad es imperdible. Mi euforia se desata con el triunfo de Archie Panjabi (The good wife), que hace un tándem perfecto con Julianna Margulies. Las adoro a las dos.

Así que ya veis, alegrías generales que empañan algún que otro chasco. En la web oficial tenéis toda la información y os dejo el enlace al texto que escribí con motivo de las nominaciones. No he fallado tanto, ¿eh? Eso sí, me ahorro el tatuaje y es una pena, con la ilusión que me hacía. ¿Qué cuerpo se os ha quedado a vosotros después de la noche?

30 agosto 2010 at 09:07 9 comentarios

Jingles que pasaron a la historia

Hay cancioncitas de anuncios que pasan a formar parte de la memoria colectiva y se convierten en muletillas habituales. Aciertos como esos se dan muy de tanto en tanto pero perduran en el tiempo y sirven de enlace generacional. Son como una especie de claves que hacen que nos identifiquemos con el que usa el tema, si es que le pillamos la gracia. Ya sabéis que yo ya tengo una edad así que aquí voy a publicar los temas más significativos de mi memoria, y de la de otros. Algunos os parecerán una tontería pero oye, qué le vamos a hacer, a veces las cosas más tontas son las que terminan teniendo más tirón.

  • Un «reloaded» para empezar. De alguna manera tenían que llegar los de esta marca a las nuevas generaciones, lo entiendo, aunque yo siempre guardaré el tema original como un tesoro. Batallita de abuela Cebolleta: eso de «leche, cacao, avellanas y azúcar…», lo cantábamos en el colegio dándole un tinte escatológico, no sé si me explico.
  • Uno atemporal. Todos hemos sido «aquel negrito» y tiene mucho mérito. Tal y como explican en la descripción del vídeo en YouTube, este jingle se creó para la radio en 1956 (aún no existía la tele), se utilizó para hacer un anuncio en cines en 1962 y de ahí pasó a la tele cuando se permitieron los anuncios. Sobran las palabras. Es un clásico por derecho propio.
  • «Tenemos chica nueva en la oficina». Esto fue un bombazo en los Ochenta y bebe directamente de Flashdance. En aquella época que las mujeres trabajasen fuera de casa era aún muy raro y de repente irrumpió en las casas esta moderna, guapa y agresiva señorita. Como para olvidarla.
  • «Busco a Jaqc’s». Llamadme carca si queréis pero yo sigo usando la frasecita de marras cuando la ocasión lo permite. Ese cuero y ese par de tetas no pasaron inadvertidas en una tele en la que aún no abundaba el erotismo. Hoy en día cualquier escote provocativo merece el comentario pero, eso sí, cuidado, porque si el interlocutor no tiene cierta edad no va a pillar la broma.
  • «Vuelve a casa, vuelve». Éste es uno de los ñoños que sigue funcionando. Le dan al toque nostálgico y aunque actualicen las versiones (ya no cuela el chaval volviendo de la mili), el estribillo se mantiene de forma casi inalterable. Cuando suena éste tema un click se activa en la memoria colectiva y, como si fuéramos el perro de Pavlov, sentimos la Navidad.
  • «Qué peso me quita de encima». Éste era de los irritantes y es fácil saber por qué viendo el anuncio. Así y todo, o quizá por eso, la frase se hizo repetitiva. Por suerte es de las que ha caducado, pero tuvo su momento de gloria y fue un acierto.

Y podría seguir poniendo y poniendo vídeos porque esto de los jingles tiene enjundia, pero en algún momento tengo que parar. Si os interesa el tema de las canciones de la publicidad os dejo el enlace a este blog en el que podréis saciar vuestra curiosidad y, como siempre, en los comentarios podéis poner vuestra aportación porque seguro que tenéis alguna, que este tema da para mucho.

29 agosto 2010 at 08:40 21 comentarios

‘Carnivàle’, una joya

En estos días estoy viendo Carnivàle, una serie cancelada después de su segunda temporada porque los elevados costes de producción no iban acompañados del interés de la audiencia. Empieza a ser patológica mi afición por las series inconclusas pero qué le voy a hacer, si algo me gusta no me importa que se haya quedado a medias. Total, hay grandes series con finales mediocres así que una gran serie sin final quizá no sea lo peor que nos puede pasar.

El caso es que he visto sólo siete episodios de la primera temporada y estoy totalmente hechizada. La serie desprende un halo de fascinación que me resulta imposible evitar siempre y cuando, eso sí, nos gusten las historias dramáticas con tintes metafísicos, religiosos y demás.

Hay algo en Carnivàle difícil de definir, una oscuridad permanente que se agazapa en cada episodio y que resulta amenazante. Los personajes tienen todos una dualidad muy marcada, un secreto que va más allá de lo que nos cuentan, una intrahistoria que se presume terrible. Y no es para menos: en el contexto de la Gran Depresión en Estados Unidos con la miseria como bandera, un grupo de feriantes al más puro estilo Tod Browning y, por otro lado, un sacerdote que busca a Dios, recorren el país buscando respuestas, huyendo de sí mismos, luchando contra lo que son, enfrentándose al bien y al mal. Es ciertamente inquietante, muchas veces desagradable y con un trasfondo enorme de crítica social.

En cada secuencia se masca la tragedia, el sabor a tierra en la boca es inmediato, cada personaje vale más por lo que calla que por lo que cuenta, los destinos están unidos de forma inevitable, el cataclismo se deja sentir en cada plano, la frontera entre la vida y la muerte es tan fina que se salta de un lado a otro continuamente. Efectivamente, da tanto «yuyu» como parece, o más, pero a pesar de eso necesito seguir viéndola porque quiero saber hacia dónde van, qué verdad asumirán, qué decisiones tomarán.

Yo, que soy sensible por naturaleza, la estoy viendo por las tardes (si viese Carnivàle por la noche no podría pegar ojo), así que tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo de la experiencia, pero mejor es eso que nada. Si no la habéis visto os la recomiendo encarecidamente (qué palabra tan generosa), y si la habéis visto me gustaría saber si al final decepciona (sin spoilers, por favor).

28 agosto 2010 at 09:14 10 comentarios

‘Frank de la jungla’, aventurero made in Spain para Cuatro

Éste de arriba es Frank Cuesta, un aventurero español al que en teoría descubrieron los de Callejeros Viajeros en Bangkok, aunque a decir verdad tiene un buen número de vídeos colgados en YouTube desde hace bastante tiempo, así que lo de su descubrimiento tiene pinta de leyenda urbana. Se define como un «Indiana Jones español que está como una cabra» y los de Molinos de papel se apresuraron a coger su historia para, una vez más, españolizar un formato. En la información de la emisión del programa de su hallazgo podemos leer:

«En España, en los jardines de las casas se encuentran lagartijas, aquí se encuentran cobras»… Así resume su trabajo Fran Cuesta, un español que lleva 10 años en Bangkok y que se dedica a rescatar a las serpientes, la mayoría de ellas mortales, que se cuelan a diario en los domicilios de Bangkok. «Es una ciudad construida en mitad de una selva, es lógico, somos nosotros los que invadimos su territorio» dice, mientras se acerca descalzo y armado con un pequeño palo para capturar una cobra de dos metros que se ha metido en una casa de las afueras de Bangkok. «Si me muerde, me mata» afirma mientras agarra la cabeza del reptil.

Así podemos hacernos una idea de qué vamos a ver. Algo así como El último superviviente, por ejemplo, pero en versión patria. No tenemos que extrañarnos porque Cuatro viene adaptando formatos desde sus orígenes con mayor o menor fortuna. La adaptación de series terminó desapareciendo por su escasa efectividad pero con los programas siguen manteniendo esa estrategia, sobre todo con los docu-shows y con los coaching. Si tenemos un «encantador de perros» español, ¿por qué no iba a encajar un aventurero?

En este caso no veremos expediciones en sí, sino rescate de animales peligrosos en condiciones extremas, como tiene que ser para que haya entretenimiento. Nos presentan a Frank Cuesta como un enamorado de los animales que no duda en poner en peligro su integridad física para sacar adelante proyectos arriesgados.

El asunto no tiene mala pinta y los de Molinos de papel saben sacarle jugo a estos temas, pero no sé yo si no habrá ya demasiados homenajes a formatos extranjeros en Cuatro porque una cosa es sacarse una Supernanny de la manga y otra muy diferente copar la parrilla de programas propios y ajenos con temas parecidos. Las comparaciones, como siempre, son odiosas pero es que, a decir verdad, las ponen a tiro.

En cualquier caso espero que el protagonismo lo tengan los animales, no el aventurero, y el título del programa…, en fin, qué de acuerdo, es un homenaje a la película George de la jungla pero, digo yo, ¿no había otro referente más apropiado? Se nota que desde el principio quieren transmitir la idea de que este señor es un chalado y tampoco creo que sea eso.

27 agosto 2010 at 08:25 11 comentarios

‘Caiga quien caiga’ ha caído

Así se presentaba la temporada pasada el estreno de la nueva versión de Caiga quien caiga en Cuatro. En la descripción del vídeo en YouTube aún puede leerse esto: «… sin nostalgia, sin amiguismos, sin demagogias. Muy pronto CQC en Cuatro. Están pasando muchas cosas como para que no vuelva». Qué bonitas son las buenas intenciones pero el rollo justiciero no ha funcionado y Silvia Abril confirmaba que el programa no volverá porque tenía un coste elevado y unas audiencias mínimas.

¿De verdad pensaban que iba a volver a funcionar? Si en laSexta ya no funcionó y los milagros televisivos tienen que ir acompañados de algo más que un discurso. Se han encontrado de bruces con la dura realidad: no iban a tener censura porque, claro, no había quien les censurara. Siguen pasando muchas cosas pero la impertinencia ya no es un arma efectiva, y menos si va acompañada de efectos técnicos y vacía de contenido. ¿Dónde estaba el discurso crítico? No lo había. ¿Alguien puede citar algún reportaje memorable de esta última temporada de CQC? En cambio, y no es por echar más leña al fuego, yo puedo mencionar varios programas imperdibles de Salvados, por ejemplo. Si me apuráis, hasta alguno de los reportajes de 21 días me parece que ha tenido más relevancia que las aventuras «reporteriles» de los de CQC, tan lastrados por su antigua imagen que ésta les ha impedido crearse un perfil nuevo.

En resumidas cuentas: si no hay crispación, no hay CQC. La marca es importante y nunca sobran espacios de este tipo pero más les valdría intentar hacer algo nuevo, menos viciado, aunque con ello pierdan el tirón de un nombre reconocido. Las comparaciones son tan odiosas como inevitables y no es que el programa de Cuatro no haya estado a la altura, es que la sociedad ha cambiado y ya no es posible abordar la actualidad de esa manera sin parecer unos llorones y unos quejicas. Menos aún si se dedican a intentar repetir los conflictos que tuvieron éxito en el pasado, como azuzar a los taurinos o meterse en el boca del desfile del 12 de octubre. Hay cosas que sólo pueden funcionar una vez.

No se trata de buscar la crispación, eso ya lo hacen los de La Noria, y tampoco se trata de repetir los mantras dogmáticos que podemos escuchar a pie de calle. Nadie va a ganarse al público con un programa supuestamente crítico si la única crítica se limita a repetir lo que se escucha en cualquier tertulia. Un programa de estas características tiene que aspirar, aunque no lo consiga, a desmontar precisamente esas críticas banales con realidades aún peores que pongan en evidencia lo vacío de determinados discursos. No es fácil, lo sé, pero es lo que a mí me gustaría ver. Conseguir compadreo con la familia real es algo que logran hasta los de Sálvame, ¿qué mérito tiene que Felipe se ponga unas gafas de sol? Antes, cuando los guardias de seguridad pegaban de verdad, había algo de transgresor en toda la historia, pero ahora no es más que otro circo y a éste circo le han crecido los enanos.

Me he despedido demasiadas veces de CQC y espero que esta sea la última. No pondría la mano en el fuego porque ni La 1 ni Antena 3 han emitido el formato y todo puede pasar en la tele pero realmente creo que, aunque el programa funcione en otros países, tal y como está tiene pocas posibilidades de renacimiento aquí. Eso no significa que no tengan cabida espacios de actualidad crítica, o al menos eso espero, lo que sí parece cierto es que, otra vez, ha terminado una época. ¿Cuántas veces tendrá que terminar esa época para que se den cuenta?

26 agosto 2010 at 08:36 13 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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