Daniel Guzmán deja La familia Mata
Hay que ver cómo están de inquietos los protagonistas de las series. Por menos de nada acusan cansancio o derivan su carrera hacia otros proyectos personales que les aleja de la televisión. Si hace poco Telecinco anunciaba que Carmen Machi iba a dejar de tener tanta presencia en Aída, ahora es Daniel Guzmán el que le da el portazo a La familia Mata para dedicarse a escribir su primera película como director.
Cierto es que la noticia, que por lo visto sabían en la cadena y en la productora desde principios de año, no va a suponer un gran desequilibrio en la serie porque a lo largo de esta segunda temporada ya han ido preparando el terreno para la desaparición del personaje. Además, la serie presume de su coralidad y Pablo será sustituido por otros personajes en la tercera temporada, una renovación confirmada por otro lado.
Aunque no he acabado de conectar con La familia Mata comprendo que la serie tenga un público fiel. Su sentido del humor va más allá de lo habitualmente chusco y, es para variar, una comedia de género pura, sin los momentos dramáticos que tanto gustan en otros lares. Eso sí, los capítulos se me hacen larguísimos y hay ciertas tramas secundarias que no me gustan y, precisamente, la de Pablo y Susana es una de ellas. Comprendo que en la cadena habrán pedido una serie con algo convencional y esa debe de ser la razón por la existen estos dos personajes «normales» en un entorno de descerebrados, un contraste necesario y un eslabón con el gran público, pero a mí me aburren. Prefiero la locura completa que una locura a medias. Veremos si con los nuevos personajes se acentúa el humor y dejan de intentar contentar al sector más sobrio de la audiencia.
Yo me alegro por Guzmán y por el cine español y le deseo la mayor de las suertes. Su cortometraje Sueños me gustó mucho y él, que vino a recoger un premio, me pareció un tipo inteligente y friqui, nada que ver con lo mediocres que suelen ser sus personajes. Aquí os dejo el corto con el que, además de ganarse mis simpatías, ganó un Goya en 2004.
Sardá quiere volver con su pandilla
Javier Sardá espera volver a la televisión en enero del año que viene con un programa semanal, corto, en el que aspira a pasárselo bien, a divertirse (y a divertirnos, espero). Sardá fue durante mucho tiempo un profesional respetado en aquellos años en los que su concepto de la cultura era, digamos, el oficial, y poco a poco se fue escorando al show constante, al grito y a los contenidos escandalosos sin más. Una evolución extraña que en lo que a mí respecta le ha hecho perder credibilidad y, sobre todo, interés. Me aburre.
Ahora quiere volver a la tele, a Telecinco, claro, pero supedita su proyecto a que los colaboradores digan que sí y los colaboradores son, ni más ni menos, Boris Izaguirre y Carlos Latre. Izaguirre anunció su retirada de la televisión y esta decisión le ha durado unos meses, muy coherente no se ha mostrado este señor con este anuncio. Carlos Latre, desde que salió de Crónicas, sólo ha funcionado en Polònia, sus aventuras en solitario se han estrellado irremediablemente.
¿De qué pueden hablar estos tres juntos? No me los imagino debatiendo sobre política internacional. En principio, yo creo que el programa se tendría que llamar algo así como «Bajen el volumen de su tele porque gritamos un montón». En cualquier caso, si se ponen de acuerdo, hagan lo que hagan Telecinco les va a dar espacio porque parece que el señor Vasile tiene debilidad por Sardá, es uno de los pocos que hace y deshace a su antojo en la cadena. Y desde aquí a enero tienen tiempo de sobra para hacer promoción, hacerse de rogar, decir que no y que sea mentira y todad esas cosas que hace Telecinco para promocionar sus espacios. Con lo agradecido que sería que se mostrasen honestos y claros con el asunto pero eso no va a pasar, en Telecinco funcionan de otra manera.
Puesta de largo para Visto y oído
Con la victoria de la Selección Española a Cuatro se le ha aparecido la Virgen y van a cerrar el mes reventando en audiencias. Pero sobre todo los más afortunados van a ser los de Visto y oído, el nuevo programa de las tardes que ha pasado de empezar de cero a estrenarse con los actos conmemorativos de la victoria, con lo que luego podrán presumir (y seguro que lo harán), de haber tenido el estreno de programa más espectacular de todos los tiempos.
Los presentadores de Visto y oído, Raquel Sánchez Silva y Joaquín Prat (el hijo, no me seáis macabros), empezarán su andadura a partir de las cinco y media de la tarde en Zona Cuatro. El programa es otro más de reporteros y conexiones, como Está pasando o España Directo, pero ellos dicen que van a ser diferentes, que «en principio» no habrá crónica rosa y que sacarán el «lado humano» de la actualidad. Veremos en qué quedan estas declaraciones de intenciones porque como tengan a alguien en casa de la abuela de Iker Casillas yo cambio de canal inmediatamente.
El estreno del programa, además, contará con el ¿atractivo? de ver cumplir las promesas que los profesionales de Cuatro se han dedicado a hacer a lo largo de la Eurocopa: los de Visto y oído dijeron que se bañarían entre tiburones; los Manolos prometieron despelotarse en la Plaza de Colón; Concha García Campoy amenazó con teñirse de rubio platino; e Iker Jiménez dijo que se subiría a la estatua del Ángel Caído. Contenido de autobombo y, por qué no decirlo, algo ridículo. No me apetece demasiado ver la euforia de los de Cuatro, queriéndose como se quieren y jactándose de haber podido todo el rato. Es que se ponen muy pesados.
Para terminar, os dejo una curiosidad. La señora de la promo de Visto y oído y la de los Pelochos que se van de boda son la misma. Mira que me gusta encontrar estas tonterías.
Leticia Sabater va a traumatizar a otra generación
Pues sí, parece que va a presentar otra vez un programa infantil. La buena noticia para la gran parte de España es que el programa en cuestión es de Canal 9 Televisión Valenciana (sí, la vergonzosa tele de mi comunidad), la mala noticia es que también emiten por satélite así que os aviso para que tengáis cuidado cuando hagáis uno de esos zapping de aburrimiento investigando las emisiones de los canales de otras comunidades.
La Televisión Valenciana está llegando a un punto en el que me estoy planteando seriamente dejar de pagar impuestos porque que con mi dinero se produzcan semejantes aberraciones es algo que me toca mucho la moral, pero mucho, mucho. Ya lo he dicho de pasada alguna vez pero hoy voy a dejarlo claro: en mi casa no se ve Canal 9, nunca, es una ley no escrita. Las noticias que me llegan de esta tele las recibo, como vosotros, a través de Sé lo que hicisteis…, y gracias.
Diréis que soy una exagerada y es verdad, pero es que no puedo con la manipulación informativa, con la politización de todos y cada uno de sus espacios (hasta las retransmisiones de la liga son partidistas), ni con los programas chorra que se empeñan en emitir (¿por qué hacen eso de Cristina Tárrega, ¿eh?, ¿por qué?). Y ahora Leticia Sabater (os recomiendo que recordéis la foto que puse aquí). El panorama es infame. Además, y esto ya es una cuestión muy personal, cuando hablan en «valenciano» no comparto en absoluto su política lingüística.
Un ejemplo de una aberración como la copa de un pino. Emitían un programa que ellos llamaban Tot per riure («Todo por reír»), consistente en gags de bromas con cámara oculta, presentado en «valenciano» por una presentadora chachi guay. Este programa estaba dentro del fomento de la lengua y lo presentaban a los medios como porcentaje de contenidos en «valenciano» y dentro del apartado de producción propia. Lo que hacían era editar el gran Just for laughs canadiense, meterle unas cortinillas propias y unas presentaciones y hala, programa hecho. Si eso no es tener poca vergüenza…,.
Más Camera Café y menos matrimoniadas
A partir del lunes Camera Café recupera definitivamente el terreno perdido ante Escenas de matrimonio, que se queda para el prime time de viernes y sábado. Se han invertido los papeles y desde que Camera Café volvió en octubre con una emisión los domingos, poco a poco han ido ampliando su horario hasta consolidarse a partir del lunes.
Las últimas audiencias daban a Camera Café unos datos más que respetables y lo que en octubre nos parecía una batalla perdida contra unas matrimoniadas imbatibles se hace realidad por fin aunque, eso sí, en pleno verano, cosa que me hace sospechar que los matrimonios se van de vacaciones y que ese es el motivo principal que hace que se aumente el horario de los oficinistas pero no importa, igual a la vuelta del verano ya no hay días para las matrimoniadas, señal de que Camera Café se habrá adueñado de su franja en la parrilla.
No obstante, hay un par de noticias paralelas que me hacen pensar en que lo de Camera Café, por desgracia, es circunstancial. Los de Alba Adriática, la productora de José Luis Moreno y una de las productoras de confianza de Telecinco, trabajan en un par de nuevos proyectos. Acaban de rechazarles una especie de spin-off de Escenas de Matrimonio protagonizado por el matrimonio más joven porque no alcanzaba los estándares de la cadena (cómo sería), pero es que además están trabajando en una serie nueva sobre un mercadillo ambulante que se va a llamar A ver si llego, una serie de prime time que parece que nos llegará en septiembre. Además, siguen adelante con La que se avecina.
Por todo esto, no es descabellado pensar que la ampliación de horario de Camera Café se deba más a necesidades de Alba Adriática que a una iniciativa de Telecinco orientada a consolidar un producto de calidad sobre la caspa de las matrimoniadas. Yo me las prometía muy felices cuando Pepa y Avelino se fueron y pensé que aquello iba a ser el principio del fin. Me equivoqué, otra vez. Fallo más que una escopeta de feria, qué barbaridad.
La semana pasada se nos fue 







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