[Actualizado] Doctor Mateo contra huye de Águila Roja
[Actualización] Antena 3 ha cambiado el día de emisión de Doctor Mateo y la ha pasado al domingo para remediar el desastre de La vuelta al mundo en directo, pero seguimos con la encuesta, que mola esto de saber vuestra opinión. [Fin de la actualización]
El jueves 16 de febrero se libra un nuevo enfrentamiento entre cadenas. Antena 3 y La 1 sacan sus armas más potentes para hipnotizar al personal y sí, habrá que elegir. Así las cosas, hoy estrenamos experimento y se me ha ocurrido hacer una pequeña encuesta en el blog para determinar qué serie es la que pensáis ver y que no me pase como el otro día, que vi la Gala de los TP de Oro y no la vio ni el tato, con lo que hubo poco que comentar.
Por un lado tenemos Águila Roja, la serie de época producida por Globomedia para La 1: «Y el cuarto era semejante a un águila volando…».
Gonzalo se convierte en el vengador Águila Roja al sufrir una debacle familiar (su mujer muere en sus brazos), para encontrar a los asesinos de su mujer, un grupo secreto de encapuchados, y ayudar al pueblo. La venden como aventuras, amor y acción en el siglo XVII.
Por otro lado tenemos Doctor Mateo, versión patria de Doc Martin producida por Notro: «De la Quinta Avenida al quinto pino. Una serie para aprender a disfrutar de la vida».
Mateo Sancristóbal, un cirujano de éxito en Estados Unidos, empieza a padecer fobia a la sangre y emigra al pueblo en el que pasó sus vacaciones de la infancia para empezar de cero, pero allí todo es más difícil de lo que había pensado.
Ya ahora viene lo bueno. ¿Qué vais a ver? La serie ganadora será la que yo veré el jueves y después podremos comentarla el viernes aquí, si os parece bien, claro. ¡¡Gracias por vuestra colaboración!!
El hombre y la tele: tertulianos
Vaya artículo se han sacado de la manga hoy en El País sobre los tertulianos televisivos. Una serie de rostros populares en los saloncitos televisivos se autoretratan y hablan con total naturalidad del púlpito en el que se ha convertido la tele, asumiendo la falsedad de sus posturas, la importancia de sus opiniones y el carácter de espectáculo de los espacios que protagonizan. El remate del texto me ha parecido fantástico:
En radio y televisión trabajan 230 tertulianos, que ocupan sin embargo 480 sillas (…). Algunos recorren programas de radio y televisión durante mañana, tarde y noche, la pregunta es, ¿cuándo tienen tiempo para leer y reflexionar sobre todo aquello de lo que hablan?
Grandes frases para la historia que podrían resumirse en los siguientes mandamientos:
- Eduardo García Matilla (Espejo Público, Antena 3): «La gente deja que los tertulianos piensen por ellos, es un poco lo que ocurría antes, que la gente se identificaba con el sermón del cura que más les gustaba».
- Màxim Huertas (Ana Rosa, Telecinco): «La tele necesita de fieras, de auténticos maestros de la esgrima verbal que puedan hablar de todo; no es tanto cuestión de la información que tengan como de su agilidad para posicionarse, para crear debate(…). El tertuliano se convierte en el portavoz del que está en su casa, expresa lo que a él le gustaría decir (…) Los tertulianos son tan listos que saben cuando el fuego empieza a apagarse y cómo avivarlo, con un titular o una opinión para agitar al de enfrente».
- Ángela Vallvey (Las mañanas de Cuatro, Cuatro): «En temas que no vayan contra mis principios básicos puedo colocarme en una posición de llevar la contraria».
- Ramón Arangüena (Espejo Público, Antena 3), presenta su receta de la tertulia ideal: 80% de opinión y mucho espectáculo.
- María Patiño (Dónde estás corazón, Antena 3): «La televisión es espectáculo, me ha costado aceptarlo, pero ya lo tengo asumido».
Según el artículo, amiguitos, el tertuliano cobra entre 500 y 1.000 euros por ir a un programa a opinar, aunque sea en contra de lo que piensa, con tal de representar un show para los pobres espectadores que no son capaces de formarse una opinión propia. Maestros en el arte de la desinformación, que es lo que al fin y al cabo les da de comer, esta raza evolucionada de ser humano duerme tranquilamente por las noches, qué caray, porque lo único que hacen es representar un papel y, como siempre, se usa el argumento de «al que no le guste que no mire». Menudo panorama.
El último viaje de ‘El turista suicida’
Aún no me he recuperado del impacto que me produjo anoche El turista suicida, el documental que emitió Cuatro a las doce y media de la noche sobre el derecho a decidir sobre la propia muerte. Impresionante es decir poco. Es un documental absolutamente sencillo, sincero, con una realidad nada adornada con efectismos, sin dramatismos, que se nutre de una realidad que ya de por sí es escalofriante.
El director canadiense John Zaritsky crea la guía de acompañamiento a Craig Ewert y su esposa en el proceso que les lleva a un apartamento alquilado en Zurich a nombre de Dignitas (una ONG que ayuda en determinados casos de suicidio asistido), donde ingiere el sedante recetado por un médico y muere. En el documental se nos muestra la determinación de Ewert, su extrema lucidez, el proceso vital que acompaña su muerte, el papel de su familia, la postura de la Iglesia, se habla de la experiencia de Dignitas, de los problemas que están teniendo con la ley suiza y de todo un contexto que, a pesar de lo que pueda parecer, sigue dificultando que la gente pueda morir según su decisión.
Sobrecogedor es decir poco. Lo que más me impresionó es que el caso deja en evidencia que lo que quizá tendría que ser un derecho está aún al alcance de muy pocos. Las barreras económicas y el idioma situan la experiencia de Dignitas como una posibilidad remota para el común de los mortales, pero incluso teniendo los medios suficientes el último viaje se tiñe de clandestinidad y está criminalizado, complicando aún más si cabe una situación ya de por sí muy compleja.
El documental es de 2007 y los de Cuatro lo trajeron a colación por el caso Eluana. En estos casos siempre me parece una pena que para este tipo de contenidos se reserven las altas horas de la noche pero, por otro lado, entiendo que no puede ser de otra manera y menos con un documental como El turista suicida, en el que no hay lugar a concesiones morales que harían más viable su emisión a horas menos intempestivas. Ojos que no ven, corazón que no siente.
HKM, parada y fonda
Hasta aquí ha llegado HKM (Hablan, Kantan, Mienten), la serie adolescente que estrenó Cuatro hace unos meses para impulsar su franja de tarde. No han podido con la competencia y tampoco se han beneficiado del arrastre de Fama. Ni la incorporación de Leo Segarra, ex concursante de Operación Triunfo, ha conseguido cambiar el rumbo ni un poquito y el 27 de febrero dejan de grabar.
Como buena aficionada que soy a El encantador de perros he visto bastantes veces HKM haciendo tiempo hasta que empezase mi adorado César Millán y la serie siempre me ha parecido floja, y eso que las series adolescentes me gustan. El principal problema, desde mi punto de vista, han sido los personajes: todos me caían mal. Y cuando digo todos, no exagero ni un pelín. Unos por resabidos, otros por repelentes, otros por chulos, pero no he conseguido encontrar a ninguno que se ganase un hueco en mi corazoncito. Y lo que menos me ha gustado del planteamiento han sido los personajes adultos, infantiles todos a más no poder, dejando sin contraste a los personajes más jóvenes. Había incluso algunos adolescentes mucho más maduros que los adultos. Esto puede suceder en la vida real, es posible que nos encontremos con adultos en la edad del pavo, pero en una serie no funciona.
A pesar de todo me sabe mal, no os vayáis a pensar, porque que se acabe una serie implica que hay decenas de esfuerzos, mucho trabajo, que desaparece del mapa para siempre, pero la tele es así. Ya se habla de la parrilla de Cuatro para la próxima primavera y, desde mi punto de vista, pintan bastos, señores.
- A HKM se le suma el cambio de formato de Estas no son las noticias, que abandona la cita diaria de las ocho de la tarde para convertirse en otra cosa, quizá una cita semanal de fin de semana, pero aún no se sabe. Soy seguidora de Estas no son las noticias desde el principio y creo que es muy injusto que la audiencia no respalde esta propuesta pero los datos cantan y hay que asumirlo. Alegrémonos de que no se hable de cancelación y esperemos que en su próxima ubicación en parrilla les vaya mejor.
- 20Q se estrenará en la franja de tarde conducido por Josep Lobató (que tiene un gafe impresionante últimamente), y Constantino Romero (que será la voz de un ordenador muy sarcástico e inteligente). Concurso en el que los participantes tienen que adivinar una palabra haciendo preguntas al ordenador, que responderá sí o no. El concurso lo tenía comprado Antena 3 pero han decidido renunciar a los derechos y se los ha quedado Cuatro. Veremos cómo respira el invento.
- En unas semanas inaugurarán un dating show basado en el internacional Take me out. ¿Y qué es un dating show? Pues nada más y nada menos que un programa de citas. Sí, señores, como el de Telecinco o cualquier otro que se os venga a la cabeza. Que nadie se lleve a engaño, los llaman así, con un nombre en inglés, porque viste más, pero esto ya lo hacía por ejemplo Bertín Osborne en su Contacto con tacto, cuando no había Internet y no sabíamos ni papa de lo que pasaba en la tele americana. En este caso de Cuatro, el o la concursante tendrá que impresionar a treinta especímenes del sexo opuesto que estarán en plató para intentar llevarse el gato al agua.
Un sudor frío me recorre la espalda. Desde que empezó la presente temporada tenía las tardes adjudicadas a Cuatro con El encantador de perros, Password y Estas no son las noticias y todo lo que os he contado confirma que las bases de mi rutina televisiva actual se tambalean a más no poder. ¿Qué voy a hacer cuando implementen los cambios? ¿Me quedaré sin nadie y sin cadena que me ladre? No sé cómo me las apaño pero siempre terminan fusilando las propuestas que más me gustan. Tanto hablar del gafe de Josep Lobató y ahora va a resultar que la gafe soy yo.
Ramón García se queda ‘Rico al instante’
Antena 3 ha decidido atajar las cifras de entrada en barrena de Rico al instante y el cambio más radical ha sido cargarse al presentador, Javier Estrada, y sustituirlo por Ramón García, el hijo pródigo. Buena decisión, sin lugar a dudas, porque la imagen de García se basta y se sobra para vender cualquier cosa y él tiene experiencia contrastada en directos, programas con vaquillas, apuestas y demás. Vamos, que es un todoterreno.
Cambiamos una cara joven y más moderna por otra más vinculada a lo clásico y a lo tradicional. Se ve que se han dado cuenta de que en según qué tipo de concursos y según a qué horas es mejor tener un presentador con caché frente a los espectadores que a una promesa. Ya han caído del burro: en un concurso como Rico al instante en el que el espectador tiene un papel pasivo y secundario (emitir votos con el móvil), es mejor tener delante a un buen narrador. Distinto sería si se tratase de contestar preguntas, por ejemplo, pero no es el caso.
Además de esta metamorfosis, el programa tendrá cambios en su mecánica y en los premios, todo orientado a sacar partido de un formato que es rentable, eso seguro, pero no sé hasta qué punto. Así han sido los datos de audiencia de las emisiones del concurso:
10/01/2009 13,1% y 2.165.000 espectadores (estreno)
17/01/2009 10,9% y 1.814.000 espectadores
24/01/2009 9,3% y 1.531.000 espectadores
31/01/2009 8,9% y 1.456.000 espectadores
07/02/2009 8,7% y 1.388.000 espectadores
Y durante estas cinco semanas ya han ido cambiando cosas, como lo de las neveras, que sólo apareció en el primer programa y que fue sustituido por una prueba en la que los participantes tenían que reunir prendas del color que les identificaba. Muy bien para los del color rojo, por ejemplo, pero los amarillos o los naranjas lo tenían crudo. De esta prueba los participantes obtenían votos directos, cosa extraña en un concurso que se basa en votos de la audiencia. Por lo visto esto no ha ido bien, veremos si lo mantienen. También han cambiado los premios y parece que piensan subirlos en cantidad.
Como hoy me siento generosa voy a ofrecer sugerencias a la dirección del programa. No, no se preocupen que no pediré la autoría del formato si las usan, que yo no soy Roberto Ontiveros:
- Premien a los espectadores. En este sentido hay varias opciones: premiar al que más mensajes mande; hacer apuestas por colores y premiar al que apueste por el color ganador; que los espectadores ayuden a un participante desde casa, contestando preguntas o algo así, y que participen de parte del premio. Hagan de todo un acontecimiento participativo a nivel más general.
- Cuiden las conexiones en directo. Creo que se impone la necesidad de hacer un casting o similar porque hay algunos concursantes tan soso que hunden hasta la conexión más pintada. Los reporteros estridentes pueden sacarnos de quicio. Si el concurso tiene que ser dinámico, no se tiren un minuto contando prendas rojas. Quizá tendrían que hacer menos conexiones, pero más concretas.
- Huyan como puedan del aspecto de teletimo porque estamos todos hasta las narices de que nos estafen. Quiten del nombre del concurso el número de teléfono porque con repetirlo en el programa un par de veces y con machacarlo en las promos es más que suficiente. Ya sé qué es un directo complicado pero intenten aportar cierto rigor al funcionamiento buscándose un notario enrollado, o alguien que lo parezca, y proponiendo pruebas menos aleatorias que las de la ropa o la nevera.
No se quejarán, ¿eh? En un par de semanas sabremos si nos han hecho caso en algo.
Los TP de Oro se hunden
Qué poco interés despertó anoche entre la audiencia la Gala de los TP de Oro 2008. Si lo llego a saber no la veo. Y no porque fuera mala sino porque yo, como el resto de mortales, estoy hasta la coronilla de galas y fiestas de guardar, pero a lo hecho, pecho. Se llevó la noche la ficción de La 1 sobre el 23 F con seis millones y medio de espectadores. Este dato espectacular dejó en pañales a la serie de Antena 3, tocó a Aída y a House y dejó la Gala de los TP con medio millón de espectadores.
Desde aquí le mando muchos besos a Patricia Conde, que está pasando un trago terrible porque al recoger el Premio le pudo la emoción y se lo dedicó a la hermana de Dani Martín (El canto del loco), que acaba de fallecer. Aguantó la Gala como pudo, al pobre.
Por lo demás, nada destacable y sorpresas pocas. Para mí lo mejor fueron los cortes con las anécdotas de los profesionales del sector y, en general, todo lo que rompió con la aburrida rutina de una Gala basada, como no podía ser de otra manera, en presentaciones y entrega de premios (toma perogrullada). Y qué grande Manuel Alexandre, otro que lloró a moco tendido y con razón, los premios honoríficos es lo que tienen. Eché de menos a Borja y compañía (aquello de Vote for Borja no obtuvo los resultados esperados), pero por lo menos salieron en un scketche. Y me sobraron Leticia Sabater, Ana Obregón y Nieves Herrero.
Para la reflexión queda el hecho de los datos de audiencia. Me pregunto qué cifras habría obtenido la Gala de haberse emitido en La 1. Me da la sensación de que los espectadores tienen una relación extraña con estos premios y si no los emite La 1 es como si fuesen unos premios que da otra cadena, en luagr de ser unos premios de toda la profesión, por lo que pierden interés. En La Sexta, los datos de la Gala en los años anteriores han sido: 26 de marzo de 2007: 653.000 y 3,8%; y 13 de febrero del 2008: 1.110.000 y 6,2%. La gala del 2006 no se retransmitió en ninguna cadena y la del 2005 la emitió Antena 3 con Corbacho y los de Homo Zapping interesando a 2.914.000 espectadores (22%). La Gala TP más vista fue la del 2001 en Televisión Española.
Vamos, que los TP de Oro están de capa caída. Siguen formando parte de la tradición nacional, los entregan los espectadores y demás pero, a la hora de la verdad, la Gala interesa cada vez menos y todos sabemos quién se los lleva. Y no lo digo yo, lo dijo Matías Prats.
Minutaje de la Gala y premios completos aquí.








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