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Malas compañías: no sabe, no contesta
Anoche Manel Fuentes estrenó Malas compañías en La Sexta y como no sé explicar bien de qué va el asunto he puesto el vídeo de arriba a ver si las palabras de los presentadores me iluminaban. Sigo igual de despistada. No es que necesite un tema claro pero los cambios de tono y de enfoque no fueron acompañados por un ritmo endiablado, que creo que es lo que rompe con la dinámica del espacio.
Malas compañías se estructura en torno a una serie de reportajes de actualidad política y social que buscan poner en duda los conceptos generales de la forma de ver determinadas cosas pero el hilo conductor es una especie de plató-saloncito en el que los reporteros/presentadores comentan y dan pie a lo que vamos a ver. Mientras que en los reportajes hay riesgo, improvisación y gracia en algunos momentos, en el plató se notan los guiones y que falta soltura en el arte de interpretarlos. Los puntos y aparte saltaban a la vista. Pienso que si el equipo no terminaba de sacar adelante una conversación que sonara natural, más les habría valido armarse de los papeles y dejar de fingir un diálogo porque cuando una discusión parece un teatrillo se transmite una imagen encorsetada que va en contra de todo lo que nos quieren vender.
Pese a que el programa no es demasiado largo hubo reportajes para todos los gustos: cámara oculta, investigación y reportajes en sentido estricto. Un señor haciendo de policía de la SGAE y requisando MP3 en plena calle; un reportaje del Barça; una canción a Esperanza Aguirre pidiéndole que deje de pelearse con Gallardón; un reportero intentando convertirse en monje shaolin (le dieron hasta en el carné de identidad), para mostrar a los parados una forma de buscarse la vida; un cura tirando los tejos al personal en Chueca; un reportaje de investigación sobre el ocultismo; los pensamientos de los políticos; y un reportaje desmontando los trucos que hay para no dar positivo en un control de alcoholemia. Como secciones fijas la del minuto de fama y los comentarios sobre el estado ficticio de determinado personajes en Facebook.
Si bien cada uno de estos vídeos fue introducido por una noticia real, cada uno se desarrolla de forma independiente. Algunos de los vídeos no estuvieron mal pero no termino de entender el objetivo final, más allá de tocar las narices. Veo una interpretación irónica de la realidad pero no veo a qué conduce. Que sí, que la gente le da su MP3 a cualquir pirado ante la acusación de piratería; que vale, que la gente que se cree que masticar chicle rebaja el nivel de alcohol en sangre es idiota; que los ocultistas, videntes y demás no dicen más que generalidades, pues bueno. Pero, ¿y qué más? ¿En el próximo programa demostrarán que la leyenda de la chica de la curva es una memez?
En fin, sensaciones contradictorias ante el estreno. La parte buena es que pueden seguir puliendo el formato semana a semana. La parte mala es que La Sexta se los puede cargar a las primeras de cambio. Ya dije que no tenía expectativas puestas en el programa pero, a pesar de eso, no me terminó de entusiarmar, aunque tampoco me desagradó. Creo que no hay nada peor que esta sensación de tibieza.
Vender salud y comprar felicidad
Los anuncios de productos que mejoran la salud tienen el claro objetivo de hacernos creer que seremos más felices en cuanto consumamos lo que sea un mínimo de tiempo. La mayoría de estos productos no se limitan a hablar de los beneficios físicos sino que, además, insisten en que hay que tomarlos durante un período determinado para que hagan efecto. Es imposible que hablen de dietas milagro porque eso es contraproducente para su imagen de marca pero lo cierto es que se quedan en un término medio que induce a pensar que, efectivamente, son el remedio que necesitábamos.
Este anuncio de arriba ha sido modificado porque se ha considerado que incluía un mensaje de prevención sanitaria que no puede emitirse en una publicidad de un producto. La nueva versión no incluye la animación que explica que tomar el producto puede prevenir que las bacterias esas se asienten en el estómago. Es la línea que separa lo que llaman una «alegación de salud» permitida y una «alegación preventiva o sanitaria» no permitida. Lo que más me fascina de este anuncio es el aspecto de congestión nasal y de gripe de Susana Griso, a la que se utiliza por su perfil de periodista rigurosa como argumento de autoridad.
De esta serie de anuncios lo que más me llama la atención es que pongan el número del supuesto carné de identidad de la actriz para hacernos creer que es una persona real la que nos da los consejos y empaticemos con la cercanía. Además, éste es uno de los típicos que nos inducen a creer que podremos resolver el asunto en un par de semanas.
En éste podemos comprobar cómo hay publicidad de salud destinada a mujeres pero sin mujeres. Hombres en su mayoría abrazando un corazón de peluche, ¿puede haber algo más tierno que eso? Además, los problemas cardiacos se localizan sobre todo en un segmento de la población con una edad que les sitúa en una generación que aún mantiene en general roles tradicionales. Saben que son las mujeres las que hacen la compra y para ellas va este spot.
Este me ha encantado. ¿Lo habéis visto hasta el final? Si no, os lo recomiendo porque el concepto y la conclusión son brutales. El consumo de leche es uno de los aspectos más promocionados y se le buscan efectos positivos de todas clases. Yo creo que este anuncio no podría emitirse en España porque las asociaciones de feministas moverían cielo y tierra para retirarlo.
Y para terminar uno de mis anuncios idiotas favoritos en los que comer es un drama y deja de ser un problema si se consumen los cereales de marras a todas horas. Creo que las campañas de esta marca rozan los límites de la salud peligrosamente, entran dentro del segmento de productos que requieren su tiempo para hacer efecto y venden felicidad a costa de cambiar la alimentación. La pérdida de peso como argumento es una bandera que venden con mujeres delgadas de por sí, no mencionan los beneficios para la salud que pueda tener el estar en el peso ideal y no argumentan nada en favor de su objetivo, simplemente lo venden porque sí.
En resumen, esta entrada no es de un medicamento, lee atentamente las instrucciones de uso y en caso de duda consulta con tu médico.
Muchachada Nui en las Europeas (o viceversa)
El vídeo de arriba que descubrí gracias a la Señorita Puri forma parte de la campaña de las Juventudes Socialistas y está firmado por Carlos Areces, uno de los integrantes del clan de Muchachada Nui. Si en anteriores campañas montaron el pitote con el rosco de Pasapalabra ahora no se han quedado cortos. Este trasunto del candidato a las Europeas del Partido Popular ha levantado ampollas y sólo con leer los comentarios en YouTube se intuye que el asunto ha molestado.
Están los que consideran juego sucio y zafio esta caricatura a pesar de que desde las Juventudes Socialistas insisten en que es un personaje imaginario. Otros se echan las manos a la cabeza porque consideran que Carlos Areces y, por extensión, Muchachada Nui, han entrado en política significándose y apoyando una opción política que no tiene por qué coincidir con la de sus espectadores. En cualquier caso, un revuelo que viene muy bien a la campaña.
A mí el vídeo me parece gracioso y me choca que una campaña electoral recurra a este tipo de iconos para defender sus posturas o atacar las de los demás. Es novedoso, efectivo y una buena idea en lo que se refiere, sobre todo, a la imagen que se transmite no sólo ya de la juventud, sino de una juventud muy concreta. He estado buscando el nombre de quien dirige la campaña pero no he conseguido encontrarlo. Si alguien lo sabe que me lo diga, que tengo curiosidad.
Que desde el Partido Socialista se diga que Oreja Mayor es un personaje imaginario me parece poco valiente, sobre todo cuando el eslogan es «Elige un candidato que te dé menos vergüenza». Supongo que querrán ahorrarse una demanda pero en estas cosas yo no soy partidaria de las medias tintas y, ya que se hace la gracia, hay que tener arrestos para hacerla completa. Oreja Mayor es una representación de Mayor Oreja, el candidato del PP, y de las ideas negativas que se quieren transmitir de la oposición. Las cosas claras y el chocolate espeso.
Y respecto a las críticas que se hacen a Carlos Areces y a Muchachada Nui (confundiendo el todo con la parte), sobre su implicación en política sólo puedo decir que de algo hay que vivir. No olvidemos que Areces, además de muchas otras cosas, es dibujante y Oreja Mayor es simplemente uno de sus trabajos.
Hay que ver cómo se llevan al extremo asuntos que podrían ser meras anécdotas, tanto por una parte como por otra. Lo que está claro, en cualquier caso, es que la televisión es una fuente constante de trasmisión de ideas y es un medio del que se toma la inspiración o al que se nutre de contenidos según interese. Hace un tiempo era frívolo y superficial recurrir a cuestiones televisivas y ahora, en según qué casos, hasta de caché. Cómo cambian las cosas.
Qué vida más triste, qué serie tan buena
La Sexta tiene una suerte que no se merece con Qué vida más triste, una de las mejores producciones de ficción nacional que se han hecho en los últimos tiempos. A pesar de tener en sus manos un diamante en bruto se empeñan en hacer programaciones absurdas con repeticiones aleatorias pero la serie aguanta y no se resiente.
Desde mi punto de vista, las claves del éxito de la serie son los guiones y los personajes. Evidentemente no es una serie para todos los públicos pero eso, a estas alturas de la fragmentación televisiva, no tendría que asustar a nadie. Claro que habrá mucha gente que no entienda los guiños tecnológicos y frikis, las referencias a Internet, el lenguaje coloquial y los componentes nostálgicos de una generación muy determinada pero eso no debería de ser un problema. Con la cantidad de oferta existente tiene que haber sitio para todos y ya era hora de que alguien apostase por un producto que, a pesar de emitirse en una generalista, no entra en la etiqueta de «para todos los públicos». Esta restricción en lo que se refiere al target es significativa porque, además, su público es, casi por definición, el de una franja de edad que no entra en las clasificaciones mayoritarias. Lo que no ganan en share lo compensan con la relevancia en Internet que, creamoslo o no, también es importante.
Borja y Joseba son dos gamberros, dos buenazos fracasados que intentan una y otra vez convertirse en famosos y salir del pozo de la cotidianeidad. Borja tiene delirios de grandeza a lo Quijote y Joseba, como escudero fiel, termina siendo la comparsa en las aventuras más descabelladas, a pesar de que sabe que muchas de las propuestas de Borja no tienen sentido. Ninguno de los dos está satisfecho con su vida, son los eternos adolescentes con complejo de Peter Pan y buscan una y otra vez salir de Basauri por la puerta grande. En cualquier caso, lo importante son los medios que usan para conseguirlo.
Los guiones abundan en historias sencillas que rozan lo surreal. Los personajes no evolucionan, ni falta que hace, y tropiezan a menudo con las mismas piedras pero siempre de forma diferente. La realidad se opone a la visión de los personajes y el contraste es brutal, hilarante. Ayuda en la construcción de este mundo la recurrencia de expresiones, los espacios habituales y una visión inteligente de la realidad que siempre riza el rizo. No me extrañaría que las historias partiesen de casos reales y por eso la identificación de las situaciones para el espectador es sencilla, facilitando que entremos en la historia.
La serie nació en Internet y saltó a la televisión respetando los tiempos y las formas, una decisión muy acertada. Ahora desde la televisión vuelve a Internet en un movimiento que explica parte de su éxito y que confirma que se ha respetado la idea y el formato original. Borja y Joseba ya forman parte de una época y se han ganado un sitio de honor en el imaginario generacional. Podrían editar la serie en DVD, ¿no?, con extras y demás. Eso ya sería un locurón.
Cine, televisión y trabajo
Ya tenéis calentito y acabado de salir el tercer episodio de La cabina de Brundle, el podcast que soñó un insecto y que Jos y yo intentamos hacer realidad cada mes.
En este capítulo, aprovechando la festividad del 1º de Mayo, hemos dedicado el programa a la representación del trabajo en el cine y en la televisión. Un repaso somero por un montón de propuestas y algunas recomendaciones. Además, las noticias y el seis grados de separación.
Como novedad, hemos abierto una página de fans en Facebook con la que esperamos acercar el podcast a todos los que estéis interesados en él y hacerlo más colaborativo.
¡Espero que os guste!
Cuatro pacta con Disney
La consolidación de la oferta de series en Cuatro acaba de subir un nuevo escalón con la firma de un acuerdo entre la cadena y Disney como productora, incluyéndose en el contrato series de todas las filiales y películas no de estreno en una apuesta clara por hacer de la ficción internacional el pilar determinante de la cadena. Se llega incluso a mencionar que este acuerdo es más ventajoso que producir ficción nacional, así que es de suponer que Cuatro abandone por un tiempo la producción de series españolas como uno de sus nichos de negocio.
Desde mi punto de vista, lo más significativo es la elección de la productora, Disney, que tiene un enfoque claro en productos de corte familiar destinados en su mayoría a un público joven, casi adolescente, y que ofrece miradas bastante puras y limpias de todo lo que toca. Se podría decir que es una productora de moral impoluta e indiscutible. Esto se trasluce en el paquete de series y películas que van a emitirse en Cuatro y que, vistos los contenidos, dibuja un doble panorama: las series que irán en prime time y las que sufrirán la tortura de programaciones más complicadas. Aquí tenéis el listado, que os reproduzco a continuación:
Castle, una policiaca viene como serie estrella del paquete con el éxito internacional como bandera; Vida secreta de una adolescente, una especie de Juno light; Samurai Girl, tortas juveniles contra el crimen; Dollhouse, lo último de Joss Whedon; Life on Mars, versión americana ya cancelada de la original británica; Sons of anarchy, moteros que combaten el crimen al margen de la ley; True Blod, vampiros de última generación; Sobrenatural, le han cogido los derechos de emisión a Televisión Española; Dead set, zombies en estado puro; Survivors, remake de la original de 1975. En formato miniserie: Wallander, con un Kenneth Branagh policiaco; Los pilares de la tierra, basada en el best seller; Impact, sobre una catástrofe inminente. Series de terror: las ya conocidas Terror en estado puro, Maestros de la ciencia ficción y Maestros del terror 2.
No era plan de ponerme a resumir todas las series, eso me habría dado para tres entradas por lo menos, pero creo que no hay que ser un lince para detectar las diferencias de tono y tema de las propuestas. No quiero ser agorera pero ya sabemos cómo se las gasta Cuatro con las producciones más adultas, por decirlo de alguna manera.
Lo que está claro es que su objetivo es el público joven, más joven. Da la sensación de que los veinteañeros son su tope y, en este sentido, las series que van a tener preferencia a la hora del horario van a ser las que se acerquen a ese target. No sería de extrañar que las propuestas más adultas y menos familiares tengan que conformarse con un horario poco conveniente para los madrugadores. Como siempre, las series eligen Cuatro, pero a qué precio.








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