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El horario de protección infantil y la costumbre
Allá por los Ochenta, a las ocho de la tarde, Casimiro nos decía que nos teníamos que ir a dormir. Ahora el «Vete a dormir» de El hormiguero salta a la pantalla sobre las diez y cuarto de la noche. Los niños de ahora trasnochan más. También me acuerdo de que yo hacía mis trampas. Para que me dejasen ver El show de Benny Hill me bebía el vaso de leche a sorbos muy pequeños porque la condición era que podía ver la tele mientras me terminaba el vaso. No sé si será para bien o para mal, pero las cosas han cambiado.
El horario de protección infantil según la legislación española llega hasta las diez de la noche, pero en Europa han descubierto que los niños españoles suelen estar ante la tele hasta las once y media de la noche, hora en la que pueden ver cosas inapropiadas para su edad. Según esto, la legislación española contraviene la normativa comunitaria y están investigando si las cadenas nacionales vulneran la norma. Por lo que parece, la legislación española en este ámbito no es efectiva.
Sorpresa, sorpresa, ¿eh? En plena franja de protección infantil podemos ver en varios programas de Telecinco cómo ponen dinero en una hucha cada vez que dicen una palabrota, los de Sé lo que hicisteis… emiten imágenes de programas de la franja que ya no goza de protección, Antena 3 emite Impacto total antes de comer, La 1 desglosa crímenes y violencia en Gente, Cuatro emite imágenes violentas en su inocente programa de zapping…, pero lo que preocupa es la emisión de porno y violencia más tarde de las diez de la noche, cuando puede que haya niños viendo la tele. A mí la que me parece pornográfica es esta preocupación.
Que sí, que bien, que lo cortés no quita lo valiente. Igual hay que alargar la franja de protección al menor a las once de la noche. Perfecto. Mientras a cualquier hora del día las generalistas puedan emitir lo que les da la gana cualquier normativa me parece papel mojado. Mientras las multas sean inferiores al beneficio que dan los programas todo esto me parece una pose ridícula. Está claro que los padres tienen que supervisar qué ven sus hijos, que la tele no es una canguro y todo lo demás pero, entonces, ¿a qué vienen estas campañas de investigación de horarios? ¿Acaso una normativa europea va a mejorar la labor social y colectiva de los padres?
Todo esto me huele a que se busca el prestigio de un negocio sin escrúpulos.
25 años de ‘La bola de cristal’
Qué tendrá esta bola que a todo el mundo le mola. Pocos programas de Televisión Española han ejercido una influencia tan grande en toda una generación y en tan poco tiempo. La bola de cristal duró apenas cuatro años, entre 1984 y 1988, y llegó a acumular cinco millones de espectadores los sábados por la mañana.
El programa fue creado por Lolo Rico y fue hijo de la Transición y de la Movida Madrileña, una respuesta en forma de televisión que plasmó el cambio que estaba viviendo la sociedad española, que salía de una dictadura explotando, experimentando, saboreando la libertad. Era un programa contenedor con secciones propias, música y series.
«Los electroduendes», encabezados por la Bruja Avería, ocupaban la primera sección del programa. Sus inicios tuvieron unos contenidos más inocentes y relacionados con la cultura pero con el tiempo la crítica política ocupó un lugar predominante. Cuando Pilar Miró llegó a la dirección de Televisión Española intentó frenar este discurso y esta censura acabó terminando con el programa, que sería sustituido por Cajón Desastre, presentado por Míriam Díaz Aroca.
En «El librovisor» se repasaba una historia de la mitología clásica o más moderna. El detective Mantequilla (el Piraña de Verano Azul), en principio resolvía casos relacionados con la historia contada pero fue desapareciendo para dejar su sitio al dúo Pedro Reyes y Pablo Carbonell, que hacían lo que les daba la gana en la interpretación de las historias. La sección terminaba con un videoclip.
«La banda magnética» estaba dedicado a la tele y al cine. Se emitieron las series La pandilla, La familia Monster y Embrujada. Después de cada episodio se emitía un monográfico dedicado a una figura del cine.
La última parte del programa tuvo varios títulos. En principio se llamó «La entrevista del patio», en la que Lolo Rico entrevistaba a figuras de la cultura del momento. Esta sección incluía «El noticiario» con Javier Gurruchaga, que terminó haciendo «La cuarta parte». En la última etapa del programa incluyó un concurso de cortometrajes y «El show de Pedro Reyes». Era la parte más heterogénea y en ella siempre había música de la Movida.
A mí el programa me fascinaba por completo pero, sin duda, el que más miedo me daba era Kiko Veneno. Yo viví el programa a la edad adecuada, tenía nueve años cuando empezó, y era absolutamente impactante, sobre todo teniendo en cuenta que yo vivía en una ciudad pequeña y la realidad que nos traía La bola de cristal era como de otro mundo. Los clips educativos eran osados e inteligentes y la vida a través de la bola era un mundo lleno de posibilidades.
Aquí podéis ver íntegro el primer programa y aquí hay un reportaje resumen muy interesante, con declaraciones de Lolo Rico y de Alaska. Qué pena que durase tan poco. Hay mensajes de entonces que aún siguen vigentes.
‘House’ vuelve a la carga (sin spoilers)
Aprovecho que Cuatro anuncia el estreno de la sexta temporada de House para el próximo jueves para recomendaros que veáis el episodio. Se titula «Broken» («Roto»), y en él descubriréis, confirmaréis y constataréis que House es más House que nunca. El capítulo dura hora y media y no sigue el esquema típico de un capítulo de House (de hecho es un homenaje a la película Alguien voló sobre el nido del cuco). A pesar de eso el capítulo es vibrante, emocionante, desafiante, y los personajes que acompañan a House, que no son los habituales, se merecen pasar por derecho propio a la galería de los mejores personajes de la serie. La realización nos regala momentos bellísimos y el guión es uno de los mejores trabajos del equipo de la serie, explorando nuevas posibilidades pero sin perder las señas de identidad de un producto que los espectadores valoramos mucho. Yo me quedé emocionada con el episodio y me enamoré más aún de House (cuanto más imperfecto es, más perfecto me parece).
La pena es que el estreno de este episodio en Cuatro sólo es un avance y que para ver el resto de la temporada en Cuatro aún habrá que esperar. Este capítulo lo estrenó Fox el domingo pasado en versión original subtitulada (he visto ese y los subtítulos estaban más que bien). Según tenía yo entendido, los de Fox iban a emitir los capítulos en versión original los domingos por la noche, pero ahora no podría poner la mano en el fuego porque no encuentro ni rastro de esa información, apenas un sutil anuncio en una web de programación, pero en la web de Fox sólo anuncian el estreno de la temporada ya doblada para el próximo 27 de octubre.
Ya me había hecho yo a la idea de poder ver los capítulos en la tele, pocas semanas después del estreno en Estados Unidos, pero si mañana no emiten el segundo episodio en Fox voy a tener que poner el ordenador a trabajar, a pesar de que últimamente está en horas bajas y de que si le doy mucho tute se apaga como una bombilla.
Nos dan una de cal y otra de arena así que no puedo evitar pensar en una fantástica campaña promocional orientada al colectivo de «descargadores». Lo que me parece un error es anunciar a bombo y platillo el estreno de una serie doblada a los pocos días de su estreno en Estados Unidos y luego, si es verdad que se dirigen a los usuarios de Internet, que emitan sólo un episodio y que con ese caramelito pretendan conseguir que la gente espere el resto de capítulos en televisión sin verlos en el ordenador.
Por otro lado, y lo digo por Cuatro, programar ese estreno en jueves, compitiendo contra Gran Hermano o Cuéntame, es una órdago gigantesco. Si funciona sacarán la conclusión de que es una buena inversión estrenar los episodios tan pronto pero, ¿qué dirán si no funciona? ¿Le echarán la culpa a la estrategia de programación o concluirán que los espectadores no valoran el esfuerzo?
La semana pasada se estrenó FlashForward (impresionante), en Cuatro y en AXN. Además del éxito en Cuatro, fue el estreno más visto de la tele de pago y AXN marcó unos datos espectaculares en el estreno. En AXN se emitió lunes y en Cuatro martes, al día siguiente. Ambos éxitos demuestran que las ofertas no son incompatibles y que si hay una buena estrategia de programación, con una serie de estas características el éxito está asegurado. FlashForward se estrenó en Estados Unidos el 24 de septiembre y ya la tenemos aquí viento en popa a toda vela. ¿Por qué se hace esto con una serie de estreno como ésta, en cambio con House, que es éxito asegurado, nos toca esperar más? Supongo que es cuestión de dinero.
Respecto a esto y volviendo a House, el primer episodio de la temporada seis que estrenará Cuatro el jueves, Fox lo emitió del tirón, sin publicidad. ¿Harán los de Cuatro lo mismo? Sería hora de que ideasen estrategias de inversión publicitaria que no mutilasen las emisiones de las series aunque, claro, si las emiten con la publicidad convencional y tienen audiencia, para qué van a calentarse la cabeza.
Los incomprensibles cambios de laSexta [Actualizado]
ACTUALIZACIÓN: Hoy viendo Qué vida más triste he visto una promo en la que anunciaban la serie de lunes a viernes. He ido a la web y he visto que en la parrilla de la próxima semana aparece anunciada después de Sé lo que hicisteis… y que lo que han retirado ha sido Estados Alterados. De La tira no hay ni rastro. No sé si han cambiado de opinión o qué. Quizá dejen el cambio para cuando terminen la temporada de Borja y Joseba. Yo sigo prefiriendo las repeticiones de Qué vida más triste antes que La tira. Total, qué más da que emitan cosas repetidas, estamos hablando de laSexta. (Fin de la actualización).
Yo no entiendo nada. Pese a que el informativo de la tarde les está yendo viento en popa, han decidido ampliar el horario y emitirlo a partir de las ocho de la tarde desde el próximo lunes. En teoría es para adelantarse al inicio del informativo de Cuatro y para potenciar y poner en valor su informativo, que les está dando grandes alegrías.
Tal y como está el panorama, que un informativo empiece a las ocho de la tarde supone que tenga que enfrentarse a programas de otras franjas que funcionan, como El diario o Gente. Pero es que además en los datos de audiencia perderán peso, al menos en principio, al alargar la duración del espacio. Es una decisión arriesgada, sin lugar a dudas, ellos sabrán.
Y ahora viene la segunda parte. Este cambio afecta a la parrilla de tarde y las modificaciones, en lugar de suponer, por ejemplo, un recorte al horario de Sé lo que hicisteis…, necesario a más no poder, implican la retirada de Qué vida más triste y Estados alterados para sustituirlos por La tira. Si me pinchan, no sangro.
Lo que hagan con Estados alterados me preocupa poco porque la serie no me gusta pero que cambien Qué vida más triste por La tira me parece de locos. Doy por sentado que hay algo que se nos escapa, como que La tira es de Globomedia, pero hasta en el caso de que Qué vida más triste hubiera terminado temporada, que no lo sé, creo que son mejores mil capítulos repetidos, como hacen con todo, que esta baja a traición. Sin hablar, claro, de las dos series que mantienen, JAG y Navy, como si fueran el tesoro de la corona.
Os dejo con una de las primeras promos de Qué vida más triste. En aquel entonces Borja y Joseba miraban los datos de audiencia. Total, para qué, hagan lo que hagan parece que laSexta tiene otros compromisos ineludibles que nada tienen que ver con los resultados o con la calidad de la propuesta. Qué rabia.
‘Granjero busca esposa’, si algo funciona no lo toques
Anoche vi Granjero busca esposa. Estuve dudando entre éste y el concurso de Telecinco Mi familia contra todos así que le dí cinco minutos a Jesús Vázquez, a ver si me convencía, pero no lo consiguió. Quizá tendría que haberme quedado con la novedad por eso de que era estreno y habría sido más conveniente para el blog pero preferí bueno conocido porque a mí el rollo granjero me gusta y Mi familia contra todos no me dio buenas vibraciones.
Si visteis la edición anterior de Granjero busca esposa no os habrá sorprendido nada. Los perfiles de los granjeros son calcados a los que pudimos ver en primavera y lo mismo pasa con las candidatas. Al final, comentarios muy parecidos del tipo «aquí hay gente que sólo ha venido para salir en la tele». La palma se la llevó una señora que en su carta de presentación puso una foto cargada de Photoshop y el granjero correspondiente, cuando la tuvo delante, le habló de usted y muy educadamente le dijo que no había sido sincera y que le había quitado el sitio a otra. La señora no terminó el programa. Me quedo con los granjeros gemelos, que tienen su gracia, y del resto ya nos podemos imaginar su evolución si recordamos lo que pasó con los anteriores.
Pese a este comprensible deseo de no tocar lo que funciona el programa resultó tan entretenido como siempre, para el que le entretengan estas cosas, porque mantuvieron el interés con las citas, donde causa estupefacción ver cómo reaccionan algunos y algunas, y porque en todo momento el programa se toma a guasa a sí mismo y hace que los concursantes jaleen, animen, aullen, aplaudan y luego, claro, les da el bajón. Todos esperan lo mismo.
Era impepinable que el programa empezase con la boda de uno de los granjeros anteriores que efectivamente encontró esposa, pero por suerte no le dedicaron demasiado tiempo al asunto. Parecía una escena ensayada y hay que ver qué malos actores son todos, caray, pero eso aumenta la diversión, al menos en mi caso.
En fin, que después del prólogo de ayer empieza lo bueno. A una chica sus compañeras le desearon suerte porque se quedaba con «las lobas». En el avance vimos como otras se quedaron de piedra cuando al llegar a su granja correspondiente comprobaron que no había tele. Otra abandonaba su granja con el rabo entre las piernas. Igual que en la anterior edición. Luján Argüelles repetía una y otra vez lo de esposo y esposa, porque esta vez hay una granjera, pero suerte tendrán si no se llevan un chasco. Claro que, si no hubiese decepciones, el programa sería un aburrimiento. Me divierte esta caricatura de las relaciones humanas.
‘Curso del 63’, la falacia del experimento sociológico
Tiene guasa, ¿eh? Con la de caña que se le dio a Gran Hermano por definirlo como experimento sociológico y ahora vienen los de Antena 3, años después, y dicen lo mismo de Curso del 63. Y no lo dijo cualquiera, qué va, lo dijo Roberto Arce, una de las caras de los informativos de la cadena asociada con el rigor y con la objetividad, al comienzo del debate que hicieron después de la emisión del reality. Me parto y me mondo. Si Antena 3 quería un Gran Hermano tendrían que haberlo dicho en lugar de sacarse de la manga este trasunto utilitarista, maniqueo y más falso que un euro de plástico.
Dejando a un lado la ambientación pobre y la producción escasa, hay varias cosas que llamaron mi atención. Los profesores gritan como posesos y confunden autoridad con intimidación. Saco ahora a relucir unas palabras que dijo el personaje de Félix Torán «Bacterio», interpretado por Miguel Rellán en Compañeros. La definición etimológica de autoridad es «ayudar a crecer». Aquello se me quedó clavado porque me pareció una filigrana impropia de aquella serie. ¿Qué tiene que ver ese concepto originario de autoridad con esto que nos quieren vender en Curso del 63?
En lado opuesto están los alumnos, una pandilla surgida de un casting con unas intenciones demasiado evidentes. O se les ve el plumero a los responsables del programa, o todos los jóvenes están recién salidos de escuelas de teatro. El comportamiento de todos es grotesco e irritante así que no puede ser casualidad. Se comportan todos como macarras maleducados. Yo tiendo a pensar que están interpretando un papel porque me pareció todo muy forzado y muy llevado al extremo. Estamos hablando de gente mayor de dieciocho años, gente que ya puede votar y conducir un coche, pero que se comportaban todos como niños de teta. Patético. Y lo peor eran sin duda las imágenes de los padres justificando las actitudes de los hijos. En fin.
Todo es muy parecido a aquello de Libertad vigilada y, de hecho, los datos de audiencia del estreno de Curso del 63 igualan a los de aquél. Más de cuatro millones de espectadores vieron anoche Antena 3. No sé si les habrá gustado lo que vieron, a mí desde luego, no. Creo que el mérito del formato ha estado en venderse como «necesario» para toda la familia, para «comprender» una realidad social preocupante que se dedican a mitificar a golpe de vídeos de YouTube. En una época como ésta de fragmentanción de las audiencias, reunir delante de la tele a varias generaciones es un éxito. En lo que a mí respecta, con su pan se lo coman. Repito: no me creo nada.








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