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‘Sin tetas no hay paraíso’ no renueva, Telecinco suelta lastre

Lo de arriba es el final alternativo al que se emitió al final de la temporada pasada de Sin tetas no hay paraíso. En la ficción se hizo efectiva la muerte del Duque pero tenían esta opción B, con elipsis temporal incluida. Cada vez que oigo hablar a Miguel Ángel Silvestre en esta serie pienso en que su foniatra se habrá echo hecho de oro. Pero bueno, ese no es el tema. Se grabaron dos finales alternativos para evitar filtraciones, o eso dijeron, pero quizá ya sabían que Miguel Ángel Silvestre dejaba la serie y tenían dos opciones, o continuarla o rematarla. Eligieron la continuación.

Repasando las noticias que se han publicado sobre Sin tetas no hay paraíso desde que empezó a hablarse de su adaptación me he hecho una idea de cómo un proyecto que iba a ser menor ha terminado convirtiéndose en una serie estrella en apenas tres temporadas. Un ascenso meteórico y una no renovación casi igual de meteórica. Cuanto más alto más dura será la caída, o eso dicen. Pese a lo que pueda parecer, no es sólo cuestión de un distanciamiento de los fans y tampoco es motivo suficientemente sólido una supuesta merma en la calidad de los guiones (los guionistas siempre terminan pagando el pato en estos asuntos).

La serie iba a ser en principio un serial diario de tarde y estaba llamada a sustituir a Yo soy Bea cuando aún no se hablaba, por lo menos en los medios, del cambio de protagonista en Bea. Amaia Salamanca era por aquel entonces una joven actriz sin demasiado tirón en las carpetas adolescentes, uno de los mejores indicativos de la fama. Unas semanas después Yo soy Bea renovó y Sin tetas pasó al prime time. El coste de una serie de prime time es manifiestamente superior al de una serie diaria. La serie se estrenó un miércoles 9 de enero pero las dos primeras temporadas terminaron asentándose en el prime time de los miércoles con unas audiencias fuera de toda duda.

Como decía antes, la versión española de Sin tetas es la adaptación de un serial diario colombiano que, a su vez, está basado en un libro. La traslación de tramas y su tratamiento para franjas horarias tan diferentes es compleja pero Telecinco pagó por los derechos de un proyecto menor y después se gastó una pasta para desarrollar una serie en prime time que reventó audiencias y que, previsiblemente y a consecuencia de ello, hizo subir como la espuma el precio final del producto, incluyendo en este concepto el caché de actores y actrices que de la noche a la mañana se convirtieron en estrellas y eso también hay que pagarlo. El final de la primera temporada y el estreno de la segunda se convirtieron en eventos multitudinarios, el primero en un cine y el segundo en el Palacio de los Deportes de Madrid. Cuando se estrenó la segunda temporada, la web de la serie registraba veintidós millones de páginas vistas y trece millones de vídeos descargados. Entre enero de 2008, fecha de estreno de la serie, y agosto del mismo año, cuando se estrenó la segunda temporada, Sin tetas se había convertido en un fenómeno de masas. Casi todos los capítulos de estas dos primeras temporadas superaron el 20% del share, una cifra mágica, a pesar de que la serie tuvo cambios de días de emisión e incluyendo en estos fantásticos datos las repeticiones de los episodios y los especiales.

Con la tercera temporada, sin embargo, algo ha hecho click. La que hasta el momento era la serie mimada de Telecinco empezó a sufrir ciertas incoherencias. La marcha de Miguel Ángel Silvestre sembró dudas pero en principio su repuesto parecía sólido y consensuado. Antes del estreno Telecinco publicó una encuesta en su web preguntando qué día querían los fans que se emitiera la serie. Pese a que los seguidores escogieron el miércoles, Telecinco programó Sin tetas en domingo. Sólo el capítulo de estreno de la tercera temporada, el 13 de septiembre de este año, superó el 20% del share. Las dos primera temporadas se estrenaron en 2008 en un intervalo de ocho meses. La segunda temporada terminó el ocho de enero de 2009 y hasta mediados de septiembre no vio la luz la tercera. Indudablemente, el estreno de la segunda temporada en agosto ayudó al éxito de la producción porque la tele en verano es otra cosa. Con esta tercera temporada tendrían que haber hecho lo mismo.

Para promocionar la nueva temporada de la serie, que no iba tan bien como las otras, se invitó a los actores y actrices principales a La Noria pero sólo acudió María Castro, la que ha ganado el Ondas este año. A los que dieron el plantón a Jordi González se les acusó de soberbios y de creídos. Ahora me pregunto si no habría otro motivo para la desbandada. Quizá alguna vez nos enteremos. La sospecha se incrementa porque a pesar del plantón, unos días después otros actores de la serie pasaban por el programa. La no renovación de la que hablamos hoy llega días después de que se informase de la incorporación al reparto de una nueva actriz.

Por todo esto, pienso que Telecinco no estaba demasiado contenta con el rendimiento de la serie y que su popularidad de les escapaba de las manos. En unos tiempos de crisis como estos, tener una serie de éxito puede ser más una maldición que otra cosa y, a su manera, le han puesto palos en las ruedas a Sin tetas. Hay que ver, con la de intentos que se han llevado a cabo por la superviviencia de otras series, y que esta no la renueven de buenas a primeras y sin hacer intentos de levantar la audiencia. Lo explico porque me parece mal que se diga que la bajada de la serie es cosa del Duque o de los guionistas. Realmente pienso que a Telecinco no le salía rentable tener una serie tan cara y que han preferido ventilársela antes que darle una oportunidad. Y ojo, que a mí la serie no me ha gustado nunca, pero eso no quita para que critique las formas de hacer torticeras de las cadenas, de esta o de otra, cuando quieren sacudirse el muerto de encima. Decir que todo es cosa de audiencias o de guiones es simplificar una situación que va mucho más allá. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

ACTUALIZACIÓN: Parece que la cadena ha decidido renovar la serie a pesar de todo, según podemos leer aquí. Eso sí, habrá cambios importantes derivados de los últimos acontecimientos. Veremos cómo les funciona el nuevo invento.

6 noviembre 2009 at 08:56 17 comentarios

Dale al play, Cuatro

Ayer se estrenó Play Cuatro, la puesta de largo de los programas de Cuatro en Internet, y sólo puedo decir una cosa: Ya era hora. Después de cuatro años de cadena y de una titubeante web, por mucho que ellos digan que la reforma de hace unos meses la catapultó al éxito, han sacado un recurso on line más que decente para la gestión y visualización de contenidos. Ahora mismo ya hay disponibles en la web algunos de sus programas y series de más éxito para ver en streaming. Incluyen también, como podéis ver en la promo de arriba, la emisión en directo que empieza con Las mañanas de Cuatro y termina con El hormiguero.

Por ahora la web está un poco vacía pero es de esperar que cada día que pase más y más contenidos abulten el espacio. A mí me gustaría, por qué no pedirlo, que subiesen algunos de sus programas antiguos porque no estaría de más poder repasar los principios de la cadena, por ejemplo. Esto ya lo hace y muy bien Televisión Española y no sé por qué lo de Cuatro tendrían que ser menos.

Me ha llamado la atención ver cómo en la nota de prensa destacan el emplazamiento de la publicidad y hacen un comentario destinado a los dos sectores principales: anunciantes y espectadores. Dicen: «La WebTV de Cuatro ofrece contenidos muy atractivos para los anunciantes y nada invasivos para el usuario». Todos contentos, con lo difícil que es eso. La publicidad está muy bien emplazada, eso es cierto, pero creo que hablar de ello en la nota de prensa del lanzamiento es poco apropiado o poco elegante. No sé, siempre me han enseñado que está feo eso de hablar de dinero y esto es casi lo mismo.

Por lo demás, mi enhorabuena por la iniciativa. He tenido ciertas problemas de velocidad en la página y me ha dado la sensación de que consumía muchos recursos pero eso es fácilmente atribuible a mi conexión. La página tiene una «usabilidad» más que aceptable y en eso mejora ostensiblemente las propuestas de Antena 3 o de Telecinco, cuyos contenidos no son accesibles de manera intuitiva en el primer caso y, en el caso de Telecinco, presenta los vídeos por fragmentos. Muy interesante la opción de mandar los vídeos por correo electrónico pero, sobre todo, un diez para la opción de compartir en redes sociales porque han incluido algunas que no están presentes en el resto de servicios de este tipo. Y por último sólo añadir que me he llevado una alegría al ver que no abandonan YouTube.

Respecto a esto, espero que ahora que tienen doble pantalla (o triple, según se mire), sepan sacarle partido al máximo. En esto, la que mejor lo hace es Antena 3 (os recuerdo que Telecinco sigue sin tener cuenta). El asunto es que, desde mi punto de vista, ya tienen Play Cuatro para colgar los programas, así que en la cuenta de YouTube podrían poner avances, promos y momentos específicos de sus espacios, pero a porrillo. Que a nadie se le olvide que YouTube es el servicio de vídeos bajo demanda más usado y que permite de una forma muy flexible implementar los vídeos en blogs y webs. A veces es un verdadero dolor de cabeza encontrar vídeos de Telecinco, laSexta o de Televisión Española que sean exportables a otras plataformas como ésta de WordPress, que es la yo uso. Entiendo que quieran dirigir el tráfico a sus webs pero limitar la difusión de los contenidos no me parece que sea la forma. En honor a Cuatro diré que la vez que les pedí un vídeo en su cuenta de YouTube lo subieron y me avisaron. Así se hacen las cosas bien.

5 noviembre 2009 at 07:13 9 comentarios

Las audiencias se miden mal

¿Cuánto hace que decimos que la medición de audiencias no es perfecta? Ni se sabe, pero ha hecho falta el empujón del apagón analógico para que las cadenas, que quieren poner en valor sus cadenas en la TDT, reclamen una mejora en las mediciones. Sofres, la empresa que las mide, está en el punto de mira. De ella depende la optimización del negocio televisivo. Mucho dinero pendiente de un sistema que no refleja la fragmentación televisiva porque margina los resultados bajos, los de las cadenas pequeñas de la TDT, pero todo suma y todos quieren poder enfrentarse al negocio en igualdad de condiciones.

Las audiencias que solemos comentar los espectadores se refieren a números planos de espectadores, a millones de gente viendo un programa. Las cadenas tienen datos más concretos que muestran perfiles de edad y de condición socioeconómica. Con esa información les dicen a los anunciantes en qué franjas está su consumidor potencial para que se anuncie en ellas. Cuando nosotros hablamos del share de un programa lo hacemos por mero afán comparativo, porque nos gusta saber cómo va nuestro programa favorito y si la competencia se la pega, pero estos datos son la parte más superficial del tinglado y está destinada a hacernos creer que es la importante, aunque no cuenta demasiado.

Las cadenas aún siguen marginando la audiencia potencial de Internet pero es sólo porque no pueden controlarla ni cuantificarla para sacar provecho de ella. Si Sofres sacase un invento para medir las características de edad y de condición socioeconómica de los espectadores de la Red las cadenas se tirarían en picado a conseguir hacerse con sus clicks. Hacen ver que no les interesa porque no pueden dominarla. Por otro lado, cuando un anunciante ha montado una campaña en Internet e intenta venderla a las cadenas se encuentra con que le faltan datos para saber dónde ponerla y cómo medir su incidencia.

Tienen que cambiar muchas cosas para que el mundo de las audiencias y de la publicidad se adapten a los nuevos tiempos. Por ejemplo: con la actual oferta ya no caben parones publicitarios de quince o veinte minutos, la audiencia cambia de canal y el anuncio pasa desapercibido; se han multiplicado el número de pantallas en las casas así que los medidores de audiencia instalados sólo miden la actividad de un televisor y de quien ostenta el poder sobre el mando; tampoco se mide el nivel de atención sobre el programa en sí, sólo si la tele está puesta o no.

Las campañas virales parecen la salida pero no todo lo que aparece en Internet es viral, sólo lo es aquello que no sabemos que es publicidad. Vemos ahora muchos anuncios con la etiqueta de «viral» porque mola pero en el fondo son publicidad convencional con otro estilo más informal, como más de Internet. Lo viral es que todos demos como cierto un vídeo y luego nos la cuelen. A mí me la coló Buenafuente con su cura satánico.

En cualquier caso hay que tener paciencia porque los tiempos están cambiando y desde una perspectiva positiva podemos decir que tenemos la suerte de estar aquí para disfrutarlo. Esto es historia, que a nadie se le olvide.

4 noviembre 2009 at 08:08 13 comentarios

El corazón conquista el prime time

Después de unas cuantas intentonas, de titubeos en forma de TV Movie para corroborar que no había rechazo general, las trifulcas del corazón pelean ahora por el horario de máxima audiencia más allá de los viernes. Espacios que antes se habrían reservado para el late night, como pasaba con el reciente Hormigas blancas (Telecinco), para los programas de mañana o para las tertulias de tarde, ya asoman a la franja estelar sin ningún tipo de pudor. Si antes, por lo que fuera, no se podía, ahora parece que sí, se puede.

Curiosamente ha sido Antena 3 la que se ha liado la manta a la cabeza con 36 horas en Ambiciones cuando todos pensamos que es Telecinco la cadena rosa por excelencia. Eso sí, en Telecinco no se andan con chiquitas y han colocado a Belén Esteban en el G-20 de Risto Mejide para que haga su show y le quite espectadores a la competencia.

¿Me molesta? Sí, pero no porque sea corazón. Creo que todo esto es una instrumentalización de una batalla que nos pasa desapercibida, soterrada en el negocio que mueve la prensa rosa y en la que las cadenas tienen su propio escuadrón. Se me escapa pero algo tiene que haber para que una franja que tradicionalmente era «familiar» haya llegado a convertirse en temática. Respecto a esto sí es cierto que habría preferido otro tema, pero eso ya entra en la división de los gustos personales.

Mirándolo fríamente podríamos pensar que la audiencia de otro tipo de espacios ya está en otros sitios: en Internet, que parece la panacea cuando nos ponemos a hablar de males, y entonces sería comprensible que las cadenas centrasen su atención en otros objetivos. Pero, entonces, ¿por qué además de este especial, Jesulín de Ubrique protagonizará próximamente una entrega de Pánico en el plató, también en Antena 3? ¿Por qué desde Tal cual le defienden mientras en Sálvame le atacan? Y sobre todo, ¿qué ha hecho este señor últimamente para merecer tanta atención? La popularidad o el «famoseo», como prefiráis, es un arma cargada por el diablo y nos dispara a la cara.

Este tipo de espacios de «36 horas en…» son más baratos que hacer que una TV Movie, atraen a más gente por el componente de actualidad y sirven para lavar la imagen del personaje. Es decir, que parece que lo que Telecinco ensucia, lo limpia Antena 3, y todos contentos. Lo siento pero yo por ahí sí que no paso.

3 noviembre 2009 at 07:04 19 comentarios

Los 100 mejores espacios de la televisión nacional

Esto de las listas es polémico por naturaleza pero da mucho juego. La que comento hoy es una lista elaborada por los medios pertenecientes al Grupo Joly y que he visto aquí. Para no pillarse los dedos no ordenan los programas en orden de preferencia, sino por categorías y en orden alfabético. Algo cobarde la medida, aunque ecuánime, pero si uno se lanza a hacer una lista tiene que hacerla con todas las consecuencias, digo yo. Esta lista tiene, además, otro obstáculo: incluye programas de todos los tiempos que los más jóvenes desconocen y, por ese carácter atemporal, hay espacios recientes que no aparecen. Polémica servida.

A mí lo que más me ha llamado la atención es ver cómo agrupan distintos espacios como si fueran uno solo. Por ejemplo: La hora Chanante y Muchachada Nuí; Madrid Directo y Andalucía Directo; todos los de Jesús Quintero o los de Buenafuente en su etapa en TV3. Es como si valorasen ciertos programas como uno a pesar de haber tenido distintos nombres. de haberse emitido en distintas cadenas y en diferentes años. Cuestión de economía, supongo, así entran más.

Sólo los veinticinco mejores espacios están clasificados como tal, de más a menos, y en este caso se incluye una leyenda que explica su inclusión en la lista. Esto me gusta a pesar de que crea que no son todos los que están, ni están todos los que son, pero esto siempre pasa en este tipo de propuestas.

Yo no habría puesto dos realities entre los veinticinco primeros. Lo del circo tampoco me parece que tenga mucho sentido porque la programación infantil de aquella época era otra historia. Creo que las privadas han dado más en estos años que esas series que aparecen y creo que su aportación histórica, más que de la ficción, viene del entretenimiento, pero eso no se refleja en la lista. laSexta se quedado sin representación entre los veinticinco primeros, otra vez será.

¿Qué añadiríais vosotros a la lista? Yo echo de manos algunas series de dibujos animados de los Ochenta, formatos de concurso míticos como Saber y Ganar o algún talk show porque, nos gusten o no, suponen un acercamiento real entre la audiencia y la televisión. Aquí os dejo el Top 25, para que podáis opinar.

  1. Cuéntame cómo pasó. La ficción española más premiada y que ha sido líder de audiencia en cada temporada.
  2. Informe semanal. Un referente de los Servicios Informativos de TVE durante decenios.
  3. El hombre y la tierra. La excelencia documental, el compromiso ecologista y la amenidad en manos de Félix Rodríguez de la Fuente.
  4. Retransmisiones deportivas y taurinas de Canal+. Una renovada forma, en evolución constante, de contar los eventos.
  5. Un, dos, tres… responda otra vez. El concurso que fue el principal aliciente televisivo para varias generaciones.
  6. Siete vidas. La telecomedia que cambió la telecomedia en España.
  7. La bola de cristal. El contenedor infantil más rompedor.
  8. Don Quijote, de Gutiérrez Aragón. La última gran superproducción clásica de TVE
  9. El internado. La apertura de nuevos tiempos en la ficción nacional
  10. Aquí no hay quien viva. También se podía hacer un tebeo televisado. El humor básico para un espector amplio de espectadores.
  11. La edad de oro. La movida televisada.
  12. Operación triunfo. La música podía renovarse en la televisión.
  13. Aída. El humor por encima de todas las cosas, incluso lo políticamente correcto.
  14. El circo de TVE. Cuántos sentimientos para tantas personas.
  15. Al filo de lo imposible. Calidad documental junto a la proeza.
  16. La cabina. Cuando la TVE del tardofranquismo sorprendió a medio mundo.
  17. Verano azul. Las series empezaban a cambiar en los 80.
  18. Historia de la frivolidad. Terror en blanco y negro para una España que empezaba a asomarse al televisor.
  19. Juncal. Tres razones principales: Paco Rabal. Paco Rabal. Paco Rabal. Y un abanico de secundarios de lujo con la firma de Armiñán.
  20. Gran hermano. La televisión ya no fue la misma desde entonces.
  21. A por uvas (Martes y Trece). La mejor Nochevieja.
  22. Callejeros. El formato más copiado.
  23. El Lute. El cine y la televisión podían darse la mano.
  24. Fortunata y Jacinta. Un gran clásico. Tanto de Galdós como de Mario Camus.
  25. Doce hombres sin piedad (Estudio 1). El mejor exponente del teatro televisado.

2 noviembre 2009 at 08:20 21 comentarios

Todos los Santos en televisión: visiones de otros mundos

Desde siempre, el Día de Todos los Santos se ha celebrado en la televisión nacional con mucho recato. En la tradición cristiana que manda en estas latitudes es una fiesta introspectiva, intimista, de homenaje a los muertos, y nunca se le ha dado mucho bombo, quizá por eso otras tradiciones venidas de otros lugares le están quitando el protagonismo. Vamos, que hay que saber venderse y la televisión es un excelente escaparate si se utiliza bien.

En México, por ejemplo, sabemos que la fiesta se celebra con todas las de la ley. Verdaderamente es una fiesta y hay varios ejemplos de ello.

El siguiente ejemplo es de una cadena de Guatemala.

Lo más cercano que tenemos de una marca nacional en lo que se refiere a la fiesta en cuestión es el siguiente anuncio. A mí no me gusta nada. Sabedores de que lo de «Halloween» sigue siendo americano a más no poder, pero en esa denominación está el negocio, lo que intentan es darle un toque español con la banda sonora. No me convence. El otro es demasiado sutil con la gracia de los fantasmas. Eso de sacar muertos y cementerios en nuestra tele todavía parece tabú.

Eso sí, en Estados Unidos todo el mundo tiene su anuncio de Halloween y en él proliferan los monstruos, que no los muertos (hay una pequeña diferencia). Hay ejemplos para todos los gustos. Os dejo un par de ellos.

Aquí nos tenemos que conformar con que las cadenas temáticas hagan sus especiales, que les dan mucho juego.

1 noviembre 2009 at 09:47 9 comentarios

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Teleadicta sin remedio

Avatar de Desconocido"La tele que me parió" es un blog sobre televisión, sobre cómo la vemos y sobre cómo la hacen. Sólo es televisión pero me gusta y aquí encontrarás una entrada diaria de mis delirios catódicos de espectadora irredenta.

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