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Padres forzosos 2: los tentáculos de la crisis
En todas partes cuecen habas. Ése sería el resumen de una inquietante noticia que dice que John Stamos, el inefable tío Jessie, se está planteando producir una versión actualizada de Padres forzosos (Full House), basada en el universo de la serie original y contando, cómo no, con las gemelas Olsen. Cualquiera podría tener una pesadilla así. Lo cierto es que Stamos se ha quedado sin serie después del cierre de Urgencias (ER), y ha decidido gestar un papel como el que le dio fama mundial, para restituirse o vaya usted a saber qué. Muy inteligente por su parte, claro, pero un mazazo para todos los demás, que tendremos que sufrir este proyecto.
El asunto es: ¿era necesario? En épocas de crisis un productor tiene que medir bien en qué productos invierte y Stamos parece que lo tiene claro. Lo de las Olsen ya es la gota que colma el vaso porque supongo que no aceptarían interpretar a un solo personaje como hacían en la serie original, claro, ellas ahora son unas ¿estrellas? Yo creo que el resultado final será muy similar al del vídeo que os he puesto arriba. Es la intro del piloto de la serie en el que el padre de las criaturas aún no era Bob Saget. Por lo demás, no creo que haya muchas más diferencias.
Para que luego digamos que todo lo que viene de Estados Unidos es canela en rama, que a veces parece que todo lo que se hace allí es de una calidad indiscutible de per se, y de una originalidad arrolladora. Entre este proyecto y Dos padres y medio, que tiene un éxito que no comprendo, todo parece apuntar a que en épocas de crisis hay que transmitir a la sociedad la importancia de los lazos familiares sobre el resto de las cosas. Estas dos series son sólo dos ejemplos de la corriente moralizante americana, pero podríamos citar cientos de casos. Producciones baratas por su aspecto de comedia de situación, con presupuestos ajustados a los tiempos que corren, y con contenidos poco audaces. En los 80 vimos cantidad de series así.
Por cierto, y aunque no venga mucho al caso, dicen que T. R. Knight, George O’Malley en Anatomía de Grey, quiere dejar la serie porque no le está gustando el rumbo de su personaje en la presente temporada. ¿Se lo habrá pensado bien? Me lo imagino interpretando a un personaje en la nueva serie de John Stamos y se me cae el alma al suelo, la verdad.
20-N, arranca la ficción
Parece que se haya establecido como época propicia para la ficción todo lo que ocurrió después de la muerte de Franco y parece que en este país no haya otra época histórica reseñable para inspirar series. Está claro que la Transición es la época más barata de producción porque no hace falta hacer una serie de época para recrear el momento y, al mismo tiempo, es un momento histórico clave, cercano y con mucha injundia.
Era raro ver anoche, en la publicidad de Física o Química, los cortes promocionando la miniserie 20-N, los últimos días de Franco que Antena 3 estrenará, cómo no, el jueves. Fichados, la adaptación de Alguna pregunta més?, también se estrena el jueves, que a nadie se le olvide. Me gustaría saber qué pensó el público adolescente de la serie de los lunes de esa otra serie con pinta de tostón que anunciaban para el jueves. Si alguien tiene alguna idea que lo plasme por aquí debajo.
Antena 3 estrenó también ayer Generación d.F., que no me gustó nada, y la adaptación que preparan de Life on Mars también será en la Transición y se llamará La chica de ayer, como la canción. Life on Mars, adaptación de una serie británica, es una historia de un policía que de repente se despierta en otro tiempo, aquí nos ha tocado el único otro tiempo que parece que exista.
Ya sabemos que ha habido otros experimentos similares antes que nos colocan en los últimos días de Franco, en la movida y demás. De todos, el único que ha funcionado bien es Cuéntame, y porque ya tenía la carrera hecha. Así que ya lo sabéis, vamos a revivir la muerte de Franco una y otra vez, una y otra vez, hasta que las audiencias digan basta y tengan que cambiar el chip.
Con lo bonito que fueron el Mundial ’82 o Barcelona ’92. ¿Qué tal la historia de un voluntario de las Olimpiadas? Voy a registrar la idea pero ya.
Terror en televisión
El terror es una de las cosas que mejor suele funcionar en televisión, pero no en todas las cadenas. Telecinco finiquitó sus Películas para no dormir por falta de audiencia mientras que en Cuatro todas las series de misterio y de miedo les encajan como anillo al dedo. Como lo saben, entre hoy y ayer han preparado un maratón de miedo y han aprovechado para presentar ¿Hay alguien ahí?, la serie que está produciendo Plural, el equipo de Cuatro Milenio.
Los primeros especiales de miedo que recuerdo son aquellos que nos brindaba el Un, dos, tres. Monstruos divertidos, señoritas ligeras de ropa, música y canciones para revertir el espíritu de contricción de la fiesta española. Con el tiempo la televisión ha preferido las calabazas a los crisantemos y no es de extrañar. Televisivamente hablando es más atractivo y más rentable basar la parrilla en una fiesta convencional que en un día terrorífico (ya sabemos cómo se las gasta la religión católica en estas cosas).
No puedo dejar de recordar hoy una serie de la que ya hablamos hace tiempo, La tía de Frankenstein, una coproducción española en la que los personajes eran monstruos de verdad, entrañables pero monstruos. Felices recuerdos guardo también de La familia Monster, que televisión española tuvo el acierto de programar en La bola de cristal, otro programa de apariencia terrorífica (os dejo un enlace a una entrevista a Lolo Rico en Telepatrulla de lo más interesante).
Para terminar os dejo dos vídeo. El primero es de una serie de dibujos llamada La pandilla basura y en el segundo podéis ver lo que fue La pandilla basura de verdad, la colección de cromos, para todos aquellos que no los hayáis conocido. Hay que ver cómo la adaptación televisiva perdió todo el interés de los cromos, que se compraban en kioskos, se pegaban en un álbum muy endeble y estuvieron muy de moda.
Los mejores años, nostalgia para Telecinco
El vídeo de arriba es de I migliori anni, el programa italiano en el que Telecinco ha basado su nuevo concurso titulado Los mejores años, más nostalgia televisiva después de los recientes intentos de Yo estuve allí (La 1) o Petas Zetas (Antena 3). A diferencia de estas dos propuestas, el concurso de Telecinco será un show con todas las letras que aspira a convertirse en el programa estrella de la cadena a partir del año que viene.
Jesús Vázquez será el presentador, que anda de capa caída después de que su Allá tú no haya podido recuperar el espacio que le dejó a Pasapalabra y que se había quedado sin programa después de que retrasasen hasta la primavera la próxima edición de Supervivientes. El presentador estará en su salsa porque en Los mejores años estará rodeado de triunfitos de todas las ediciones. A ver si consiguen que de una vez por todas alguno venda, por lo menos, un politono.
El programa, si es fiel a la versión italiana, recupera el espíritu de los programas espectáculo que triunfaron hace unos años en la tele patria y de los que José Luis Moreno fue máximo exponente, con permiso de Sorpresa, sorpresa, El gran juego de la Oca o VIP noche, por ejemplo. En este caso la nostalgia será el hilo conductor de un programa que tendrá de todo: concurso, actuaciones, testimonios de protagonistas de acontecimientos de los últimos cincuenta años, señoritas cañón y, esto es lo que ha llamado más mi atención, un jurado de adolescentes que tendrá que determinar cuál ha sido la mejor década de la historia. Jugada maestra.
Me imagino la conversación en el despacho. Uno decía: «Sí, sí, todo esto está muy bien, pero ¿cómo hacemos para tener audiencia joven? Si lo dejamos así sólo van a vernos los carcas». Repuesta: «Ya está, metemos a gente joven de jurado para que ellos, que no han vivido el asunto y no saben de qué estamos hablando, valoren las décadas». Después de esto se fueron a celebrarlo al Casino de Torrelodones.
Cómo no, la productora que está trabajando en el formato es Gestmusic, que ahora mismo producen Mira quién baila o Al pie de la letra. Empiezo a pensar que los de Gestmusic son omnipotentes, como Dios, y omnipresentes. No se les resiste una. Entre sus logros están Operación triunfo y Allá tú, es decir, son los que contratan a Jesús Vázquez y los responsables de que haya triunfitos esparcidos en programas de otras cadenas, como en Al pie de la letra, que también es suyo.
Dos equipos, con la ayuda de un famoso, defenderán su década y tendrán que responder a preguntas sobre objetos curiosos de la época, política, sociedad, moda y, por supuesto, música. Un popurrí de cosas tremendo en el que Telecinco, claramente, aspira a ser la cadena de todos y para todos. Queda por concretar qué día piensan emitirlo. Eso es lo complicado, encontrar un hueco a semejante espectáculo.
Aprendiendo a usar la televisión
Cuánto ha llovido desde esta parodia (es de 1988), y seguimos igual, sin saber usar la televisión. ¿Os acordais de Pippin, el perrito original? Qué recuerdos. El caso es que cuando Pilar Miró lanzó aquella campaña poco iba ella a pensar que su propio hijo terminaría embarullado en el lío que tiene ahora. Gonzalito ha ganado una demanda en la que se sentencia que los noviazgos de la gente famosa pertenecen a la esfera privada de las personas, pero él mismo se dedica a hablar en Las mañanas de Cuatro del novio de su suegra.
Pero no todo es lodo es la televisión y hay unos pocos que saben imitar la televisión, apropiarse de ella, usarla y transformarla en beneficio de todos. Ellos sí que aprendieron a usar la televisión en su momento y se dieron cuenta de que hacer buena televisión era una forma de aprender a usarla. Un ejemplo reciente que me ha enseñado Josmachine es el siguiente:
Mis respetos a toda la gente de El Terrat como espectadora, porque todo lo que hacen me cautiva y me conquista. También hemos hablado en otra ocasión del Bricozzaping de Estas no son las noticias. No me resisto, os tengo que poner el vídeo otra vez, qué genial:
¿Tan difícil es hacer las cosas bien? ¿Tener sentido del humor? ¿Contar la realidad a través de la crítica? De los ejemplos que os he traído hoy, Buenafuente sabéis que reside en el late night, Estas no son las noticias se emite en las tardes de Cuatro con unos resultados de audiencia muy poco espectaculares y Las mañanas de Cuatro está subiendo semana a semana y ya está cerca de entrar en la pugna por ser el programa matinal más visto. Pues eso, que seguimos sin saber usar la televisión, pero lo cierto es que muchos tampoco saben hacerla todavía.
Qué se juega en las tertulias políticas
Porque algo se juega, eso está claro, si no no se entiende que hoy dos medios tan opuestos como El País y El Mundo publiquen en sus ediciones digitales sendos (ya tenía ganas de usar esta palabra), reportajes sobre las tertulias políticas televisadas, reportajes enfocados desde puntos de vista muy distintos. Es como si intentasen neutralizarse mutuamente.
Mientras que en El País hacen un repaso del auge de los debates sobre política, publicitando sobre todo 59 segundos (La 1), pero mencionando también Madrid Opina, de Buruaga (Telemadrid), y 360 grados (Antena 3), para que no se diga. Los de El Mundo han preferido hacer un elogio de Veo El Mundo (Veo TV), qué coincidencia la del nombre. Unos no se mencionan a los otros pero leyendo los artículos bien podría haberse elaborado una lista de parecidos razonables, cosa poco adecuada en los autobombos.
Llama la atención que no se analicen los espacios de política de los magazines matinales, espacios muy vistos allá donde estén y creadores de opinión como los que más aunque, eso sí, destinados a un público menos selecto que los programas de este corte en el prime y en el late night. Tampoco aparece por ningún lado la Campos y su Mirada crítica, cosa que le habrá dado una rabia inmensa.
En general, todos los espacios consideran importante estar en contacto con la actualidad y mantienen como imprescindible el llevar a figuras destacadas para los debates. La presencia activa de la sociedad civil, como ellos dicen, está presente en la mayoría de los espacios. La fórmula, dicen en El País, tiene una vitalidad que no se conocía desde los tiempos de La clave (programa que presentó José Luis Balbín en La 2 entre 1976 y 1985). Me resulta ofensivo comparar La clave con los circos que vemos ahora porque las dificultades de información que había entonces no tienen nada que ver con las que hay ahora pero, claro, una comparación así prestigia a cualquiera.
Se describe estos espacios como imprescindibles para un sector de la población interesado en política. Pues bien, a mí siempre me ha interesado la política pero no termino de engancharme a ninguno de estos espacios. A menudo me pregunto por qué los políticos que participan en ellos trabajan más en el programa que en el Congreso o en el Senado. Intento comprender qué lleva a un periodista de pro a enzarzarse en discusiones dogmáticas y bizantinas. No acabo de entender que la presencia de gente como Zaplana sea un revulsivo para nada. Y, en fin, me parecen que son otro elemento más de ficción, por mucho que quieran presumir de llevar en vena el pulso de la calle.








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