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Melodías publicitarias navideñas irrepetibles
Empiezo esta entrada con el anuncio de El Lobo porque Tolo nos ha dejado en Facebook esta curiosa noticia. Resulta que el jungle del anuncio es la única música publicitaria registrada en la OAMI, una entidad encargada de proteger esa música para que nadie pueda hacer ninguna parecida. La canción es de Rodolfo Sciamarella, un compositor argentino, y data de los años setenta.
Este anuncio de Edu revolucionó Airtel y la frasecita de marras se convirtió en muletilla habitual del pueblo llano. Este año los de Vodafone quieren repetir el éxito y han intentado con su «Feliz Borabó» convertirse en referencia otra vez, pero han pinchado en hueso. Parte de la campaña se basaba en un artículo falso de la Wikipedia creado por ellos, se les ha visto el plumero y han tenido que reconocer que se inventaron esa «tradición». Aquí lo tenéis muy bien explicado. Edu sólo hay uno.
El calvo de la Lotería ha dejado huella y parece que la pena es general porque este anuncio ya no está entre nosotros, cosa que ha repercutido negativamente en la imagen de la marca. El señor, que no es calvo, se llama Clive Arrindell y es inglés. Prescindieron de él porque se hizo más famoso que el sorteo. Según leo aquí, cobraba 48.000 euros por anuncio, demasiado para la marca, y el prestigioso diario The Guardian le dedicó un artículo diciendo que era más famoso aquí que Papá Noel. No creo que volvamos a verle lanzando los soplidos. Cuenta la leyenda que la gente lo achuchaba por la calle, como cuando se frota una chepa para llamar a la suerte.
La que empezó cantando esto fue Paloma San Basilio y desde entonces ha habido distintas versiones que han mantenido el clásico en todo lo alto, acompañando a distintas generaciones. Qué difícil lo tiene la marca para salir de ese estereotipo así que lo que más les conviene es seguir en sus trece y no cambiar nada de nada, no les vaya a pasar como a los de la lotería.
Y ¿qué me decís de esta campaña de Suchard? ¿Habéis leído o visto Charlie y la fábrica de chocolate? Pues eso, que lo del billete premiado y demás es un clásico, pero para variar no regalan una visita a la fábrica, supongo que porque no tendrán un Willy Wonka como está mandado.
¿Sabéis más historias de estas? ¿Anuncios navideños plagiados? ¿Grandes clásicos en el olvido? Me encanta conocer más historias como estas así que podéis dejarlas en los comentarios.
Anuncios basados en películas
Hoy me apetecía hablar de anuncios de la tele basados en películas. Es un ahorro eso de usar una peli para transmitir las virtudes de un producto y en este sentido la metáfora estrella es la de las pelis de acción. El anuncio que me ha inspirado hacer esta recopilación es el siguiente:
Está basado en la saga de Ocean pero yo creo que en la última, no en la original. ¿No os parece que los actores del anuncio se parecen a Brad Pitt y compañía? El asunto es transmitir su elegancia y su lado canalla en ese equilibrio extremo de estafadores justicieros. Para los malos elegantes de hoy en día.
En éste también es fácil adivinar la película, ¿no? Náufrago, uno de los grandes éxitos de Tom Hanks. Menudo coche, que permanece impasible ante el paso del tiempo y que siempre conserva sus valores de prestigio. No vale pensar que está basado en Lost, que os veo venir.
El siguiente vídeo no es apto para menores según YouTube. Recrea una peli porno y lo he encontrado aquí.
Para variar no es de un coche, es de una marca gamberra que siempre quiere transmitir una imagen de estar fuera de la ley total. El anuncio me ha hecho gracia.
Por raro que parezca, este célebre anuncio está basado en un cortometraje. Aquí lo cuentan muy bien y es que a mí, a pesar del tiempo que tiene, me sigue pareciendo hilarante.
Este es demasiado evidente, lo sé, pero lo he puesto porque tiene una curiosidad: el tipo que da el latigazo es el doble de acción de Harrison Ford en las pelis. Anda que traerse al doble solo para eso…,.
Este anuncio metacinematográfico me gusta mucho, está muy bien hecho. Atravesar la cuarta pared, si se hace bien, da muy buenos resultados.
Nosferatu forever. Doritos hizo una campaña basada en pelis de terror (podéis ver el resto de los anuncios aquí). Transmite la imagen divertida de la marca pero la contextualiza a la perfección en un clásico que sólo entenderán los más frikis. Una forma perfecta de dirigirse a un público muy concreto.
He intentado que todo no fueran anuncios de coches, que son los que más se prestan a estas cosas, y poner cosas variadas y poco evidentes pero seguro que me dejo algún clásico. Me lo podéis recordar en los comentarios.
Animales de anuncio
Ayer vi en Odisea un documental sobre publicidad y animales de lo más divertido (en YouTube hay un programa entero), en el que los adiestradores explicaban cómo se habían hecho distintos anuncios con animales y no me he podido resistir a dedicarles una entrada. El entorno animal es tierno muchas veces pero, en la mayor parte de las ocasiones, se usa para transmitir unos valores que los humanos hemos perdido o que, aun teniéndolos, es mejor no sacarlos a relucir. Aquí va mi selección.
Éste salía en el reportaje de ayer y me encantó. Un elefante que se venga del terrible abusón infantil que la mayoría de nosotros hemos tenido que sufrir.
Los perritos que no son de raza suelen tener papeles de desvalidos pero al final sus sueños suelen hacerse realidad. Al anunciar unos neumáticos la marca consigue transmitir todos sus valores de resistencia y velocidad pero sin tener que poner a personas circulando a doscientos quilómetros por hora, que eso no está muy bien visto. Además, el perrito nos simboliza a todos. Esta marca casi siempre usa animales en sus anuncios.
La eterna dicotomía entre perro y gato. El gato es en este caso el espabilado y el perro el malo que se lleva la peor parte. Es la reproducción de la lucha en la vida real. Una fotocopiadora puede sacarnos de más de un apuro.
Este me hace gracia porque en él las ovejas no hacen nada extraordinario pero se vende como si lo hicieran, poniendo en evidencia el choque que hay entre el concepto de la ovejita tierna y mimosa, muy de ciudad, y la realidad de la naturaleza. Me encanta el urbanita con jersey al cuello.
El anuncio cruel. Tenía que ponerlo. La imagen idílica de la niña, con su buena voluntad, contrasta con la crueldad del mundo animal. Menos mal que tiene una furgoneta.
Éste es el que he elegido de entre todos los anuncios en los que salen animales de peluches. La cancioncita de marras se convirtió en un clásico.
¡Ah! Y quería deciros que el Telepatético me ha hecho una entrevista. Si os apetece leerla tenéis que ir aquí.
La polémica del nuevo director de RTVE
Me parece impresionante que no haya vídeos en YouTube de Albert Oliart Saussol, el que presumiblemente será nombrado nuevo director de RTVE. Todo se andará porque con el nuevo cargo se multiplicarán sus apariciones públicas. Lo que me pregunto es dónde ha estado todo este tiempo de la era moderna porque no me digáis que no es curioso. En su lugar os he puesto un resumen de la Ley de Financiación que mencionaré después. Ojo cómo lo venden, que el vídeo es de Televisión Española.
Dejando de lado estas nimiedades, Albert Oliart tiene un claro perfil político (aquí tenéis otros curiosos datos biográficos), y su elección ha sido consensuada entre el PP y el PSOE. No le duelen prendas a este señor en afirmar, sin el mínimo síntoma de rubor, que no sabe nada de televisión. De hecho, este perfil de gestor que él defiende explica a la perfección cómo está el cotarro de RTVE, más preocupada en sacar adelante los planes económicos que otros orientados a la consecución de unos niveles de calidad, pero de esto Oliart no tiene culpa.
Luis Fernández, el anterior director, dimitirá este viernes, si el tiempo no lo impide, por discrepancias con la gestión que se ha hecho desde el Gobierno con la nueva Ley de Financiación de la televisión pública y que, según parece y desde su punto de vista, aboca a Televisión Española a perder el liderazgo. Supongo que esto hace referencia a las concesiones hechas a las cadenas privadas para sacarles el canon correspondiente y que, más allá de la eliminación de la publicidad, suponen una merma importante de eventos deportivos y unos límites en la compra de taquillazos de cine americano.
Albert Oliart tiene 81 años y menciono su edad porque me ha recordado a aquella funesta experiencia del Comité de Sabios que instauró Zapatero cuando llegó a la Moncloa. De aquellos también se dijo que no sabían de tele, tenían edades respetables, hicieron sus reuniones, lanzaron sus propuestas y si te he visto no me acuerdo. Se les lanzaron al cuello en cuanto pudieron y diluyeron el chiringuito a la primera ocasión. Una de sus propuestas que atañe al nombramiento del director general de la cadena, era la siguiente:
«El director general de RTVE será nombrado por el consejo de administración en lugar de por el Gobierno, como hasta ahora. Según el texto, el proceso de designación será público y con criterios profesionales. El director general tendrá amplios poderes ejecutivos.»
Como veis, no les hicieron ni caso. Me da a mí que la suerte que va a correr Albert Oliart va a ser la misma. Lo que queda de legislatura permanecerá en el cargo (si no lo deja antes por agotamiento), y más adelante y con más tranquilidad, cuando el Gobierno resuelva ciertos temas más acuciantes relacionados con la actualidad nacional, nombrarán a otra persona de un perfil distinto, quizá más emprendedor y menos observador. En cualquier caso, si algo no tiene RTVE es tiempo y parece que esta decisión introduce el sistema en un «impase» que puede tener consecuencias desastrosas a largo plazo.
Los cambios son ahora, las necesidades acuciantes, las decisiones y los planes estratégicos de desarrollo (que espero que los haya), tienen que iniciarse ya y no hay tiempo que perder. Cada oportunidad perdida puede ser después una enorme piedra en el camino de la recuperación necesaria. Señores del Gobierno, no jueguen a los dados con el universo televisivo público porque nos pertenece a todos. Ojalá RTVE fuera una responsabilidad política y no una carga. Entre todos la mataron y ella sola se murió.
Las audiencias se miden mal
¿Cuánto hace que decimos que la medición de audiencias no es perfecta? Ni se sabe, pero ha hecho falta el empujón del apagón analógico para que las cadenas, que quieren poner en valor sus cadenas en la TDT, reclamen una mejora en las mediciones. Sofres, la empresa que las mide, está en el punto de mira. De ella depende la optimización del negocio televisivo. Mucho dinero pendiente de un sistema que no refleja la fragmentación televisiva porque margina los resultados bajos, los de las cadenas pequeñas de la TDT, pero todo suma y todos quieren poder enfrentarse al negocio en igualdad de condiciones.
Las audiencias que solemos comentar los espectadores se refieren a números planos de espectadores, a millones de gente viendo un programa. Las cadenas tienen datos más concretos que muestran perfiles de edad y de condición socioeconómica. Con esa información les dicen a los anunciantes en qué franjas está su consumidor potencial para que se anuncie en ellas. Cuando nosotros hablamos del share de un programa lo hacemos por mero afán comparativo, porque nos gusta saber cómo va nuestro programa favorito y si la competencia se la pega, pero estos datos son la parte más superficial del tinglado y está destinada a hacernos creer que es la importante, aunque no cuenta demasiado.
Las cadenas aún siguen marginando la audiencia potencial de Internet pero es sólo porque no pueden controlarla ni cuantificarla para sacar provecho de ella. Si Sofres sacase un invento para medir las características de edad y de condición socioeconómica de los espectadores de la Red las cadenas se tirarían en picado a conseguir hacerse con sus clicks. Hacen ver que no les interesa porque no pueden dominarla. Por otro lado, cuando un anunciante ha montado una campaña en Internet e intenta venderla a las cadenas se encuentra con que le faltan datos para saber dónde ponerla y cómo medir su incidencia.
Tienen que cambiar muchas cosas para que el mundo de las audiencias y de la publicidad se adapten a los nuevos tiempos. Por ejemplo: con la actual oferta ya no caben parones publicitarios de quince o veinte minutos, la audiencia cambia de canal y el anuncio pasa desapercibido; se han multiplicado el número de pantallas en las casas así que los medidores de audiencia instalados sólo miden la actividad de un televisor y de quien ostenta el poder sobre el mando; tampoco se mide el nivel de atención sobre el programa en sí, sólo si la tele está puesta o no.
Las campañas virales parecen la salida pero no todo lo que aparece en Internet es viral, sólo lo es aquello que no sabemos que es publicidad. Vemos ahora muchos anuncios con la etiqueta de «viral» porque mola pero en el fondo son publicidad convencional con otro estilo más informal, como más de Internet. Lo viral es que todos demos como cierto un vídeo y luego nos la cuelen. A mí me la coló Buenafuente con su cura satánico.
En cualquier caso hay que tener paciencia porque los tiempos están cambiando y desde una perspectiva positiva podemos decir que tenemos la suerte de estar aquí para disfrutarlo. Esto es historia, que a nadie se le olvide.
Todos los Santos en televisión: visiones de otros mundos
Desde siempre, el Día de Todos los Santos se ha celebrado en la televisión nacional con mucho recato. En la tradición cristiana que manda en estas latitudes es una fiesta introspectiva, intimista, de homenaje a los muertos, y nunca se le ha dado mucho bombo, quizá por eso otras tradiciones venidas de otros lugares le están quitando el protagonismo. Vamos, que hay que saber venderse y la televisión es un excelente escaparate si se utiliza bien.
En México, por ejemplo, sabemos que la fiesta se celebra con todas las de la ley. Verdaderamente es una fiesta y hay varios ejemplos de ello.
El siguiente ejemplo es de una cadena de Guatemala.
Lo más cercano que tenemos de una marca nacional en lo que se refiere a la fiesta en cuestión es el siguiente anuncio. A mí no me gusta nada. Sabedores de que lo de «Halloween» sigue siendo americano a más no poder, pero en esa denominación está el negocio, lo que intentan es darle un toque español con la banda sonora. No me convence. El otro es demasiado sutil con la gracia de los fantasmas. Eso de sacar muertos y cementerios en nuestra tele todavía parece tabú.
Eso sí, en Estados Unidos todo el mundo tiene su anuncio de Halloween y en él proliferan los monstruos, que no los muertos (hay una pequeña diferencia). Hay ejemplos para todos los gustos. Os dejo un par de ellos.
Aquí nos tenemos que conformar con que las cadenas temáticas hagan sus especiales, que les dan mucho juego.








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