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Turismo en televisión: así nos ven
Con el cambio de horario (es una hora más, ¿eh?), que se le suele llamar horario de verano, se me ha ocurrido que hoy podía traer al blog vídeos turísticos de este nuestro país pero hechos en el extranjero porque no está de más saber con qué idea llegan los turistas a este crisol de culturas en el que vivimos.
Este primer anuncio es de impresión. Se supone que es una historia real en Fuengirola. No os perdáis el final, que dice mucho del turismo cultural que se ofrece para estos lares.
Spain… on the road again es un programa tipo road movie en el que el protagonista es nuestro país (costumbres, fiestas y cocina). Una de las responsables del programa es Gwyneth Paltrow, tuvo una temporada en 2008, se emitió en la cadena americana PBS y hasta se ha publicado un libro de cocina patria. Ya sabemos que Gwyneth es una especie de embajadora nacional en el extranjero desde que pasase un verano de su juventud en Talavera de la Reina.
Si alguien sabe ruso, que por favor nos traduzca lo que dicen estas dos hermosas señoritas. Sólo entiendo las palabras «chiringuitos» y «Salou», que son justamente las que aparecen en el título del vídeo.
Y siguiendo con Salou, estas señoritas llamadas De Kassameisjes recrean en su vídeo un ambiente nacional de lo más dominguero.
Ahora vamos con un reportaje sobre un restaurante de cocina típica española en Hollywood. Las tapas y sangría a borbotones. Me ha hecho gracia que la descripción del vídeo en YouTube, toda en inglés, termina con un «Delicioso!!».
Y para acabar, un vídeo para aprender castellano. Me imagino a un guiri diciéndole esto a un gorrilla.
Anuncios testimoniales, creerán que somos idiotas
¿Cuántas veces habéis visto un anuncio y habéis pensado que el que se lo crea es que es tonto de capirote? ¿Cuántas veces un anuncio se basa en la ignorancia y en el desconocimiento de algo para verder aprovechando ese vacío por parte del consumidor? Y lo peor es saber que si esos anuncios se llevan a cabo y se emiten, es porque en el fondo tienen que funcionar. Aquí os traigo algunos ejemplos de lo más casposo que he visto últimamente.
Varias cosas me remueven las entrañas en este caso. La primera de todas, el desfase de audio que a mí me hace pensar en un mal doblaje, aunque sé que en el fondo lo que pretenden es que me crea que este anuncio es americano o algo así, porque ya se sabe que todo lo que viene de aquel lado del océano es chachi piruli. Y luego la energía de la señorita, que tiene que tener mi edad más o menos, y que me pone frenética con esos gestos exagerados. Ya sé que limpiar es un rollo y una pérdida de tiempo, pero si comprando este producto me vuelvo como ella, a mí que no me esperen.
En general, los de compañías de telecomunicaciones son la bomba. No, no temáis que no voy a poner al tipo vomitando. En el de arriba, por ejemplo, hay un técnico chino que ayudará a este hombre maduro a ¡¡hacer presentaciones!! Me parto. Luego están esos otros que comentan que para apuntarse a una compañía han mirado en los foros y demás burradas por el estilo. Está claro que son anuncios que intentan venderle el producto a gente que no tiene ni idea de qué es Internet y, si me apuras, lo más cerca que han estado de un ordernador es cuando pasan por la caja del supermercado. No me gustaría estar en la piel de los técnicos que tienen que asesorar a estas personas porque estoy segura de que el servicio que ellos necesitan se llama hijo con tiempo y ganas de enseñar, y eso no hay compañía que lo facilite.
Y llegados al mundo de la salud podemos ver de todo. Yo no sé si este señor será dentista de verdad, pero ese «uy» que hace me parece de lo más falso que se ha visto en la tele en mucho tiempo. Más incluso que los concursantes de OT. Pero a lo que vamos. ¿Os habéis fijado en la edición del anuncio? Esta grabado a medias entre la cámara oculta y el talk show, y como imágenes de recurso utilizan, por ejemplo, fotos de los que se supone que serán sus hijos. Cuánta información en poco tiempo, ¿no? Los médicos dejan de parecer médicos, se les arrebata la frialdad, se les humaniza, y todo por un tubo de pasta de dientes.
En general, en los anuncios testimoniales se percibe cada vez más la relación que hay entre ellos, el público al que se quieren dirigir y el tipo de televisión que ve ese público. Si es un anuncio para señoras, el anuncio parecerá el programa de Ana Rosa; si se trata de champú para treintañeras, modelo al canto; si hablamos de Internet para profanos, usaran los mitos que hay sobre la red. Muchas veces me pregunto cuánta gente picará el anzuelo porque de una cosa no hay duda, seguimos comprando y la publicidad es una industria que funciona. No me gusta que me traten de idiota. Sin van a hacerlo, por lo menos que intenten que no me dé cuenta.
Una promo vale más que mil palabras
Anoche llegué a casa, puse La 1 para ver cómo iba el programa de Eurovisión y me encontré con lo anuncios (tuve suerte). Me encantó la nueva promoción de Televisión Española, «Juntos», y me pregunté si podía ser verdad que lo hubieran hecho con personas. En el vídeo tenéis la prueba.
Los de La Sexta parece que hayan fichado últimamente al pack completo de frikis de postín. Si en Sé lo que hicistieis… está colaborando Carmen de Mairena, que hace falta estómago.
En una de las promos del nuevo programa de Berto aparece Leonardo Dantés.
¿Y qué me decís de esta otra promo? ¿Es o no una pullita a Telecinco?
Antena 3 hizo un verdadero trabajo creativo con la campaña de otoño de Cuéntaselo a Olmedo, una pena que los resultados no fueran los esperados y algunos de los programas que promocionaron ya están cancelados.
Las promos de Informativos Telecinco dan miedito, como los informativos en sí. Tensión a raudales, mira que les gusta el dramatismo.
Y para terminar, las promos de Calle 13 me parecen brutales, siempre dan en el clavo y tienen detrás un fantástico trabajo creativo.
Estamos tan acostumbrados a oir y leer cosas sobre los programas que se emiten, que sin una buena campaña de autopromoción los contenidos pueden pasar totalmente desapercibidos. Caer bien al espectador desde el primer momento, transmitir en pocos segundos la esencia de lo que se está promocionando, se está convirtiendo en un arte y hay gente que sabe hacerlo muy bien. Las piezas de autopromoción son pequeñas virguerías que, si están bien hechas, trascienden y comunican una imagen de la cadena muy potente así que a más de uno le valdría la pena ponerse las pilas en este campo porque entre la maraña de información que tenemos los espectadores, ésta me parece la forma más efectiva de comunicación.
Momentazos televisivos: los seguros y Javier Fesser
A Dios pongo por testigo que vender seguros tiene que ser de lo más difícil del mundo. Se han hecho anuncios de todas clases, de todos los colores y de todas las nacionalidades. Tan complicada es la cosa que aquí tenemos últimamente ese del «tirí tirí tirí», gestual a más no poder y que me cae mal, por eso no lo pongo.
Yo, como siempre, prefiero los de humor, a ser posible negro, porque hay otro grupo, los trascendentales y dramáticos, que me dan ganas de estampar el televisor. El último que he visto de estos es el de un seguro de salud que juega con una mancha sospechosa en un cuello y una niña. Sin palabras. Cuánta manipulación.
Pero hablemos de los otros que es domingo y no es cuestión de cabrearse, para eso ya tenemos los lunes. Para empezar, los seguros de vida, que pueden enfocarse desde dos puntos de vista obvios pero no por ello menos complicados: la muerte y la vida. Aquí tenéis dos ejemplos claros en los que se destaca lo positivo de ambas situaciones.
Respecto a los seguros en general la casualidad es el elemento clave pero saber cómo abordarla, cómo transmitir el imprevisto de forma atractiva, es lo difícil. Ya damos por sentado que no se puede controlar todo y que tengamos ese hecho tan asumido resta poder de venta. Pero esto se puede superar con imaginación.
En nuestro país hubo una campaña, años ha, que se hizo tremendamente popular en el que una niña decía que su padre lo arreglaba «todo, todo, todo». Pues no dieron la tabarra con aquello ni nada. Recientemente una compañía pretende vernos seguros del hogar con la figura de las madres, intentando emular su nivel de preocupación y de protección. Desde mi punto de vista, arriesgado pero poco efectivo, a mí no me llega. Las técnicas de venta son lo que más tememos porque detrás del vendedor o vendedora no podemos evitar ver a alguien que viene a aprovecharse de nuestras debilidades y a hacer leña del árbol caído. Ser tan desconfiados no puede ser bueno.
Y para terminar, la campaña dirigida por Javier Fesser (el mismo que tiene seis premios Goya en su casa), y protagonizada por Iker Casillas (el portero). La gracia está en el surrealismo, muy en la línea del humor más conocido de Fesser. La caricatura, el humor negro y una canción pegadiza, más conocida de lo que parece, hacen todo el trabajo a la compañía de seguros. Entre la popularidad entre los jóvenes de Iker Casillas y la cancioncita de marras, se han asegurado todo el target. No sé si genial, pero muy bueno.
Y por cierto, que os conozco y sois malvados a más no poder, ya dejo claro que no me dedico a vender seguros en mis ratos muertos, así que nadie espere que le ofrezca una póliza. ¡Ah! Y unos minutos musicales de otros que se sienten seguros.
En publicidad, hay que llevar gafas

El otro día llegó a mi casa el catálogo que podéis ver arriba. Ingenioso, ¿no? Y eso me hizo pensar en la difícil tarea que tienen los publicistas a la hora de vender gafas porque, queramos o no y aunque suene a paradoja, las gafas están mal vistas. Yo las llevo desde tiempos inmemoriales, primero sólo para leer y ahora a diario, y hay miles de motivos que hacen que uno tenga ganas de espanzurrarlas contra el suelo. Los engorros son cuestión de gustos. Para mí lo peor es tener que alternar las convencionales con las de sol, también graduadas, mientras conduzco. Es un martirio y la DGT nunca dice nada al respecto. Fumar o hablar por el móvil es peligroso, pero intentar cambiarte las gafas porque hace mucho sol y no ves nada es de suicidio.
Pero los publicistas suelen tener mucha vista para estos menesteres (es el último juego de palabras, lo prometo), y saben hacer que llevar gafas sea sinónimo de un mundo mejor, tanto para los que las llevamos como para los demás. Aquí el spot que ha inspirado esta entrada:
El anuncio es de Garlic Films y está dirigido por Marcelo Burgos. Así que ya sabéis, las gafas pueden sentar muy bien a vuestra pareja. Yo, de hecho, estoy mucho mejor con gafas. El secreto, en realidad, es a la inversa: después de tanto tiempo llevándolas, cuando se me olvida ponérmelas, que alguna vez que otra me ha pasado, la gente me dice que estoy rara. Yo las llamo «mi antifaz».
Otra visión de un mundo mejor protagonizada por mi adorada Betty. Esta promo me pone la pilas porque sus gafas se parecen a las mías. ¡Cómo me gustaría ser como ella!
Pero no es oro todo lo que reluce. Aquí tenéis dos ejemplos del maravilloso mundo de las gafas relacionado con el componente sexual, que también tiene su aquel.
Y para terminar, dos notas de humor. El primero es previsible, lo sé, pero a ver quién se arriesga a llevar las gafas puestas en la playa, con el peligro que tienen de romperse, de llenarse de arena y demás. El segundo se lo debemos al insigne Nacho Vigalondo y fue unos de los anuncios que marcó época en su tiempo.
Así que ya sabéis, amiguitos, si alguien lleva gafas, pensad cómo estaría sin ellas, qué sería capaz de hacer (o de no hacer), y reflexionad sobre cómo os vería si no las llevara puestas. Lo que dan de sí un par de cristales y una montura. ¡Y que nadie me hable de lentillas, que eso es pasarse al enemigo!








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