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Las referencias televisivas de ‘Perdidos’
O, como decía la canción, «de dónde saca, pa’ tanto como destaca». Es imposible resumirlo todo en una entrada dominguera como la de hoy, previa al final del siglo (no penséis que exagero, que de siglo llevamos poco), pero sí que he querido hacer un repaso breve y sin spoilers a algunas de las cosas que todos hemos podido ver en televisión y que han terminado siendo el germen de Perdidos. ¿Os dais cuenta? ¡Cualquiera de nosotros podría haber creado Perdidos! Ahora sí que exagero, pero es que me puede la pasión.
- En los límites de la realidad, citada por Damon Lindelof aquí. Un clásico con todas las letras que no podía faltar en una enumeración como ésta.
- En la Lostpedia encontramos citadas las series que se mencionan o aparecen en Perdidos. Desde los Power Rangers hasta La casa de la pradera y, claro, no podía faltar Star Trek. Por lo visto Damon Lindelof tiene un póster del capitán Kirk en su despacho que aparece en los extras del DVD de la tercera temporada.
- El prisionero, que citan aquí (el artículo es brutal pero está lleno de spiolers). Yo me acuerdo de esta serie. A ver si veis paralelismos: encerrado en una especie de villa costera, con autoridades cuya identidad se desconoce y que quieren información.
- ¿Cómo no hablar de J.J. Abrams? Este hombre ya es un mito y son muchos los que sitúan su serie Alias como una de las antecesoras más directas de Perdidos. En este artículo, también con spoilers, repasan su trayectoria y lo explican a base de bien. En Alias fueron denominador común la vida interior de los personajes como condena, las mentiras y los giros argumentales.
- Y para terminar, un paralelismo friki a más no poder que he encontrado aquí. Los parecidos entre Perdidos y Dragones y mazmorras tienen que ser casuales pero a estas alturas ya no puede extrañarnos nada. ¿Será Locke el Amo del Calabozo?
Y en veinticuatro horas estaré inmersa en el visionado del final de Perdidos. No esperéis valoraciones para el mismo lunes, o sí, quién sabe. Quizá deje de margen un par de días para que todos los que trabajan puedan disfrutar y comentar. Respecto al tema de hoy, lo he dejado bastante abierto para que en los comentarios podáis dejar vuestras aportaciones. No os limitéis sólo a la tele si no queréis, cada uno que hable de lo que más le guste. Namasté.
‘MacGyver’ resucita en el cine: este muerto está muy vivo
He visto la mayoría de las adaptaciones recientes al cine de series de otra época y siempre me he quedado con la misma sensación: las series eran nuestras, las películas ya no. ¿Se puede transgredir el mito de una serie adaptándola al estándar del cine actual? Se puede, se puede, y de hecho lo hacen. No se debe a que haya un espíritu maligno que se pirre por derrocar nostalgias, es más bien una cuestión puramente empresarial («Viva el mal. Viva el capital»). Nosotros éramos los consumidores de antes, pero los consumidores de ahora son bien distintos y es por esto que los productos que se hacen para ellos, para los que se dejan la pasta, a nosotros no nos pegan ni con cola. Resumiendo: nos hacemos viejos.
MacGyver vuelve a lo grande y esta vez vamos a tener la oportunidad de ver dos versiones del clásico: la cachonda y la seria. Me apetece mucho más ver la cachonda, para qué os voy a engañar, porque tiene una pinta impresionante y llega de la mano de Will Forte y sus amigos, que no son otros que la pandilla del Saturday Night Live y que han llevado al cine MacGruber, su exitosa parodia televisiva de la serie.
No me digáis que no tiene buena pinta. Puestos a ver un clásico reconvertido, yo prefiero una opción como ésta antes que lecturas más serias (aún tiemblo con la Corrupción en Miami de Michael Mann). De todas formas, no hay que lanzar las campanas al vuelo. El que quiera arriesgar su recuerdo de la serie y sea amante de los retos tiene la opción de ver la peli de MacGyver en plan serio que parece que se estrenará el año que viene. Dicen aquí que la productora ya está fichando talentos: Raffaella De Laurentiis será la productora, el guionista será Jason Richman y el creador de la serie, Lee David Zlotoff, actuará como asesor. No hay que olvidar, de todas maneras, que MacGyver ya tuvo dos lamentables películas secuela.
Atención, que esta pandilla quiere hacer una versión seria del mago de la navaja suiza. Con un poco de suerte el proyecto se caerá antes de empezar, porque estas cosas de Hollywood son así, y nos ahorraremos el mal trago porque ya me contaréis. Vale que MacGyver nunca fue una comedia al uso (en los Ochenta se estilaban esas comedias de situación familiares edulcoradas a más no poder), pero tampoco fue un dramón del quince, ya me entendéis. Era una serie de acción con toques de ironía y sarcasmo totalmente marcada por la realidad política del momento. No, no voy a poner el célebre vídeo. O sí, qué demonios.
¿Contra qué malo lucharía el MacGyver de hoy en día? Respuesta fácil. ¿Qué tecnología usará? Porque no creo que se ahorren la posibilidad de financiar la película con marcas de relumbrón y publicidad por emplazamiento. ¿El actor escogido seguirá llevando ese horrendo mullet que causó furor en los Ochenta? Seguro que no. ¿Cuántos años tendrá el nuevo MacGyver? Yo espero que no le den el papel al tiparraco de Crepúsculo, que es todo lo anti-MacGyver que se puede ser. Una aterradora muestra de cómo puede degenerar todo es Young MacGyver, un lamentable spin off de 2003.
Pues a pesar de todo lo dicho, parece que alguien ha pensado que aún quedan cosas por decir de MacGyver así que mientras nos deleitamos con la comedia y esperamos con horror el drama, podemos hacer boca con la adaptación de El equipo A que, ésta sí, tiene una pinta alucinante. Esperemos que no pinchen en hueso.
‘Perdidos’: la agenda del gran día
Ya llega, ya llega. Sé que a muchos de vosotros os la trae al fresco, pero yo ya estoy nerviosa y sólo estamos a miércoles. El domingo será el final de Perdidos y la serie ya ha hecho historia. Sé que queda grandilocuente decirlo pero es lo que pienso: los personajes forman parte de la iconografía popular, Dharma es un emblema, la planificación de la serie es impresionante, la dirección de los capítulos es increíble. Pese a ser televisión, Perdidos ha superado con creces muchos estrenos que vemos en las salas de cine, tanto en calidad como en repercusión. Y se nos acaba.
Hablábamos hace unos días de qué iba a pasar con el episodio 16, que parecía que quedaba colgando de un hilo, y tanto Fox como Cuatro han ofrecido su respuesta. Quizá no sea la más satisfactoria pero sí parece la más coherente. Hasta ahora, Fox y Cuatro han ido de la mano en esto de promocionar el final de la serie, pero llegado el momento sus estrategias de emisión van a ser diferentes así que el que quiera puede elegir menú. A día de hoy, las propuestas son las que siguen:
- Cuatro: Episodio final a partir de las 6:30 de la madrugada del domingo 23 al lunes 24. En versión original subtitulada y sin publicidad. Me quito el sombrero porque así es como se hacen las cosas. Eso sí, llevad cuidado en esas horas. Yo, de hecho, huiré de Internet como de la peste porque un spoiler malintencionado puede fastidiarme todo el plan. El episodio 16 se emitirá inmediatamente antes también en V.O.S.E.,. El evento de Cuatro se llama «La noche perdida» e incluye muchas más cosas. El especial empieza a las 02:50 e incluye repasos, repetición de episodios, cortinillas especiales y hasta un concurso fotográfico. Luego empezarán las cábalas y debates, pero esa ya es otra historia.
- Fox: La emisión del episodio final es a las 6:00, sin subtítulos y se supone que realizando los mismos cortes que haga la ABC. Eso sí, su «Especial Perdidos» empieza a las 00:45 horas, bastante más pronto que en Cuatro, y harán un repaso de la serie además de repetir los episodios. Sinceramente, creo que Fox aún puede cambiar de estrategia porque la de Cuatro es bastante más interesante que la suya, a pesar de eso de «Primero en Fox».
Nunca pensé que diría esto pero me parece que si todo queda así y Fox no lo remedia voy a ver el episodio en Cuatro porque hay que reconocer que, esta vez sí, han hecho las cosas como tienen que hacerse. Una pena para los que tengáis que madrugar porque el lunes Internet va a echar humo (negro). Otros podrán presumir de haber ido a una de las grandes quedadas, pero a mí me pillan lejos. Por favor, que alguien cuantifique las bajas laborales del lunes, que creo que eso puede tener consecuencias negativas en nuestra ya de por sí maltrecha economía nacional. Eso sí, a estas alturas nadie dice nada de los finales alternativos que se emitirán en Estados Unidos inmediatamente después del episodio. Creo que el que quiera ver esos contenidos especiales tendrá que buscar otras fórmulas.
Y este es el panorama de cara al domingo por la noche. Será una noche intensa para unos y cansina para otros. Los segundos salen perdiendo porque con este tema los fans de Perdidos vamos a tocar las narices de lo lindo pero yo creo que se nos tiene que perdonar, que estamos asistiendo a un momento único y para nosotros todo esto es importante. Para que todos podamos expresar nuestra opinión al respecto, os dejo una encuesta. «¡Habla, pueblo, habla!».
Mayordomos televisivos inolvidables
Los mayordomos siempre han sido un tipo específico en las series y han servido como contrapunto a las tramas generales. Daba igual que fueran la sombra de su amo o una especie de grano en el culo. Siempre gracias a ellos hemos podido ver la realidad filtrada desde un punto de vista distinto y por eso sus papeles son tremendamente importantes para las historias. Sus aportaciones van desde la comedia más absoluta hasta el drama pasando por el sarcasmo, y suelen caracterizarse por orígenes diferentes a los del resto de protagonistas de la ficción, cosa que profundiza más aún en ese talante distinto.
Benson (1979-1986). Benson no es ni más ni menos que el mayordomo de Enredo por lo que estamos ante un spin-off. Interpretado por Robert Guillaume, Benson DuBois fue a parar a la casa del Gobernador y se encontró con una familia de locos de la que sólo se salvaba la hija pequeña. Benson con su carácter sarcástico y su buena disposición se pasó la serie intentando sacar las castañas del fuego a la familia, llegando a actuar de secretario. Era el que resolvía todos los problemas.
Higgins (Magnum, 1980-1988). Magnum y Higgins (John Hillerman), formaban una excelente pareja cómica. Higgins, el mayordomo de origen inglés estaba al cuidado de una mansión que se llegó a suponer que era suya. Su actitud con Magnum, que vivía en la casa de invitados, siempre estaba adornada por una profunda ironía pero servía de ayuda al investigador, que le confiaba las dudas sobre los casos en los que se embarcaba. Esta extraña amistad entre dos personajes tan diferentes fue la clave del éxito de la serie.
Chu-Li (Falcon Crest 1981-1990). Como curiosidad, en la versión original el personaje se llamaba Chao-Li Chi, igual que el actor que lo interpretaba. Nunca fue un personaje trascendental en las tramas pero lo cierto es que su porte serio y discreto le valieron la popularidad internacional. Era sigiloso, un experto en artes marciales y conocía todos los secretos de la casa pero su fidelidad a Angela Channing era inmensa, a pesar de saber que ella era mala, y eso le valió el reconocimiento como pieza clave en Falcon Crest.
Mr. Belvedere (1985-1990). Muchos lo han considerado el antecedente directo de Geoffrey, del que hablo después. Su origen se remonta a una novela y a una película. En la adaptación televisiva el actor que interpretó con tremendo éxito a este mayordomo fue Christopher Hewett. Un mayordomo inglés trabajando para una familia americana de clase media, sin distinción alguna y sumida en problemas que Belvedere terminaba resolviendo con sus sabios consejos y azuzando gracias al sarcasmo que mostraba su superioridad intelectual constante. Como buena sitcom de la época tenía el inevitable tono moralizante pero lo cierto es que abordó temas de calado social, cosa que no hacían la mayoría de las sitcom.
Geoffrey (El príncipe de Bel-Air, 1990-1996). Y éste es el clásico que se nos viene a la memoria a todos. ¿Qué decir de Geoffrey que no se haya dicho ya? Su nombre completo es Geoffrey Barbar Butler y fue interpretado por Joseph Marcell. Estereotipo de inglés que se ha repetido hasta la saciedad, con un sarcasmo apabullante dirigido a ridiculizar los problemas insustanciales de una familia rica. Pese a su mordacidad, es un miembro más de la casa y se aprecian sus consejos, se le exige complicidad y, en el fondo, él quiere a todos aunque le parezca que intelectualmente no están a su nivel. Para mí, su mejor episodio es el de Raphael de la Ghetto (no he podido encontrarlo en castellano).
Niles (The Nanny, 1993-1999). No sé si habréis visto esta serie porque, si no recuerdo mal, se emitió en las autonómicas. A la casa de un distinguido rico llega una niñera estridente dispuesta a cambiarles la vida a todos. Niles, interpretado por Daniel Davis, es un mayordomo estirado y, otra vez, sarcástico, que aprecia la llegada de la niñera como un soplo de aire fresco y, a su manera, se convierte en su cómplice. Su verdadera némesis es CC, la ayudante del millonario con la que mantiene una pugna constante y despreciativa que terminará de forma sorprendente.
Y este es mi top que sigue un orden cronológico para tener que evitarme el preferir a unos antes que a otros. Gracias a esta entrada he descubierto que también hay un buen montón de series anime con mayordomos, cosa que no me esperaba en absoluto, pero eso lo dejo para otra entrada. ¿Cuál es vuestro mayordomo favorito? Como siempre, en los comentarios podéis dejar vuestras aportaciones.
‘FlashForward’, adiós con el corazón
La trayectoria de FlashForward es como la de una relación de transición: entre dos novietes más o menos formales muchas veces hay un entremés y ese es el triste papel que le ha tocado a esta serie. Que sí, que no, que lo dejamos, que volvemos y que nada, que no puede ser. A otra cosa, mariposa.
FlashForward llegó con la etiqueta de «sucesora de Perdidos» que sí, al fin y al cabo no es más que una vitola comercial, pero los de marketing se equivocaron colgándole semejante medalla porque se terminó comiendo gran parte de las posibilidades de la serie. Después de un piloto de impresión vino la caída libre y sin frenos. Qué manía llegué a cogerle a Mark Benford, ese agente del FBI más perdido que un pulpo en un garaje, existencial y agonías como él solo. Entonces se hizo efectivo el parón.
El descanso del guerrero, una oportunidad para que los guionistas le diesen una vuelta a todo y ofreciesen algo más que los delirios de un ex-alcohólico deprimente. Y funcionó, por lo menos para mí funcionó, y la vuelta de la serie me ha hecho engancharme otra vez con tan mala suerte que las malas audiencias en Estados Unidos le llevan a hacer parada y fonda. Y hasta nunca.
Bien es cierto que la segunda parte de la primera temporada tiene poco que ver con todo lo anterior pero a mí me importa bien poco, no soy rencorosa. A su vuelta FlashForward sufrió una metamorfosis necesaria en todos los sentidos: dirección, ritmo, tramas pero, sobre todo, personajes. El beato Mark Benford apareció reconvertido un tipo más atormentado que otra cosa, pero con un objetivo claro, su presencia se difuminó en la serie en favor de ciertos secundarios que adquirieron matices más que interesantes y algunas tramas, como no podían desaparecer de un plumazo, se fueron difuminando para que estuviesen sin molestar demasiado.
Ahora que tenemos malos de verdad, conflictos patentes y con profundidad, y una amenaza, la serie pincha. El mundo al revés pero es lo que tiene empezar con mal pie, y bien que lo siento. Sé que hay series mucho mejores, pero también las hay peores, qué os voy a contar que no sepáis. Sólo espero que le den a la serie un final cerrado y que quede todo atado y bien atado, como decía aquél. Un final abierto sería un chasco y de una hipocresía abrumadora aunque, a decir verdad, tampoco serviría de mucho que me quejase de eso a estas alturas. Bastante suerte he tenido disfrutando de los últimos capítulos. Que me quiten lo bailado.
Maravillosas mascotas de series
Hoy me ha dado por pensar en animalitos entrañables que han formado parte de series de carne y hueso. Para otro día dejaré las mascotas de las series de animación (Brian Griffin, Tenacitas, Mordisquitos, Mofly, Aprendiz de Santa Claus o Bola de Nieve tendrán el lugar que merecen). Tampoco dejaré pasar a las mascotas raras como Alf, Bigfoot, Cosa o Vomitón. Hoy quería animales un poco más convencionales, aunque algunos se salen de madre.
Salem Saberhagen (Sabrina): Como gato también habría podido escoger al pobre Lucky, de Alf, pero es que Salem se lleva la palma sin lugar a dudas. Un criminal que quiere dominar el mundo encerrado en un cuerpo de gato con poderes resulta muy atractivo, no me lo negaréis. Salem es un gamberro con buen corazón, ayuda a Sabrina pero no pierde oportunidad para intentar llevar a cabo su maléfico plan, siempre fracasando. Me encantaban sus disfraces. Por si os interesa, su actor de doblaje es Jesús Rodríguez (Rolo).
Eddie (Frasier): ¿Será por perros? Desde Rintintin hasta Vincent (el perro de Walt en Perdidos), pasando por Brandon (Punky Brewster), o Rex, el perro policía. Pero la elección para mí ha sido fácil: Eddie. Un perro inteligente, gracioso, que formaba parte de las tramas y daba un punto de vista a la serie totalmente racional. Sus actitudes no hacían más que poner en evidencia a Frasier, era adorable y tenía protagonismo propio, con capítulos dedicados a él y, a menudo, se encargaba del cierre de la serie, en los créditos, poniendo la puntilla al argumento del episodio.
Marcel (Friends): ¿Quién no ha deseado tener un mono de mascota? En este caso, Marcel apareció en ocho episodios de la primera y segunda temporada de la serie. Su don: tener una actividad sexual desopilante que terminó con sus huesos en un zoológico. Además, nunca se estaba quieto y generó un gran conflicto cuando se escapó de Rachel mientras ésta lo cuidaba. Marcel era un verdadero demonio y se pasaba por el forro todo lo que le decía Ross. Gracias a una de sus trastadas la canción The lion sleeps tonight se convirtió en su emblema.
Sr. Floppy (Infelices para siempre): Odioso, ¿eh? Repelente, estúpido, grosero, maleducado…,. Vamos, que venía al pelo con la serie. Había en otra serie un conejito más al uso pero no he conseguido recordar en cuál. Quizá fuera en Blossom, pero no estoy segura. Pero a lo que vamos, ¿qué podríamos decir del señor Floppy? Nada bueno, claro, salvo que actuaba de Pepito Grillo, sólo cobraba vida cuando estaba delante Jack Malloy y que tenía en sus manos el cierre de la serie contestando cartas de los espectadores. Floppy era en realidad la manifestación palpable de la esquizofrenia de Jack y era un personaje pendenciero a más no poder. Vamos, una perla. Por si os produce curiosidad, su doblador fue Javier Roldán.
Mr. Ed (Mr. Ed): «Caballos con voz, no hay dos, no hay dos…». El sabio caballo Míster Ed daba consejos a su dueño, el arquitecto Wilbur Post. Como en el caso de Floppy, sólo Wilbur podía escuchar lo que decía el caballo y a menudo lo tomaban por loco. La serie es de los años 60 y su humor es blanco. Yo siempre pensé que Ed tenía una personalidad algo inglesa, con ese humor fino y con retranca. ¿Cómo movía el caballo la boca en aquellos tiempos? Hay varias versiones a cual peor pero parece que la más oficial es que le ponían un hilo de nylon en la boca que él intentaba escupir todo el rato. Se ve que la división de semovientes de entonces dejaba mucho que desear.
Skippy (Skippy, the bush kangaroo): Estos australianos…,. No sé que tienen que siempre terminan incluyendo en las serie infantiles los mensajes ecológicos. Este canguro siempre iba acompañando a su dueño, el niño llamado Sonny, que consigue quedárselo a pesar de las reticencias del padre, el guarda forestal del parque natural en el que vivían. Juntos vivieron infinidad de aventuras relacionadas la mayoría de ellas con el medio ambiente y, cuando hacía falta, Skippy sacaba su genio y se liaba a pegar patadas con salto atontando a los malos, unos malos que quería apropiarse de él para aprovecharse de sus cualidades excepcionales. Inocente y blanca a más no poder, pero entrañable al fin y al cabo, como la mayoría de las series que se hicieron en los sesenta.
Flipper (Flipper): Un delfín debe de ser una mascota fantástica, no me digáis que no. Vivía en un parque acuático y tenía como amigos a los dos chavales que se encargaban de cuidar de él. Flipper era inteligente, simpático, expresivo y amigo de sus amigos. Ayudó a los chavales en su lucha contra los pescadores furtivos y los ladrones de coral. Atención, que la serie es americana, aunque pueda parecer australiana por la temática. Flipper se hizo tan famoso que tuvo remakes, película y hasta una serie de dibujos que quizá los más jóvenes recordéis.
Clarence, el león bizco (Daktari): Para terminar, el súmmum de las mascotas estrambóticas en una clínica veterinaria de una reserva africana. Sólo la intro de la serie ya da idea de qué fue aquello pero, sin duda, Clarence el león bizco merece mención propia de hecho la serie es un spin off de una película en la que él era el protagonista. Otra vez ecologismo y cazadores furtivos en una serie de aventuras tierna como ella sola. Por cierto, que Ivan Tors está detrás de esta serie y de la de Flipper, entre otras muchas. Ahora se entienden mejor los parecidos, ¿no?
Y hasta aquí mi selección. Seguro que me he dejado a alguno. ¿Algún animal de serie que destaquéis, tanto por amor como por odio?








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