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El presupuesto de Mira quién baila
Es el misterio de la temporada. Muchos se han lanzado a hacer cuentas para intentar estimar cuánto dinero se gasta Televisión Española en esta nueva edición de Mira quién baila, que tiene un casting que ya lo quisieran para sí La Noria y ¿Dónde estás corazón? Desde Gestmusic se tiran balones fuera diciendo que ellos se limitan a administrar el dinero que le da la cadena, y desde la cadena se niegan a desvelar sus acuerdos con empresas privadas.
Pese a toda esta prudencia, ha saltado la liebre. Ya he leído en dos medios (aquí y aquí), que el gasto se estima en 300.000 euros a la semana (más una cantidad similar en concepto de gastos de producción, por trece emisiones, unos ocho millones de euros). La Obregón y Ortega Cano parece ser que superan el récord de caché que hasta ahora tenía Carmen Martínez Bordiú en 48.000 euros a la semana; los hermanos Cadaval participan en pareja (uno bailando y el otro de jurado); Vicky Martín Berrocal y Manuel Bandera son empleados de la productora y están en su elenco, con lo que casi todo queda en casa; Poty, el coreógrafo, cobra por su presencia y por las clases de baile. Y luego están los secundarios que también cobran lo suyo.
El programa estrenó el lunes superando a CSI y llevándose de calle a la audiencia así que es de suponer que Mira quién baila es sobradamente rentable y que todo el dinero invertido en pagar cachés es recuperado por la vía de la publicidad. ¿Es eso suficiente? ¿Nos tenemos que conformar con eso? Yo estoy segura de que si Televisión Española recuperase un formato como, por ejemplo, el de Tómbola, también tendría audiencias millonarias que cubrirían los gastos, pero no es eso lo que yo quiero ver en una televisión pública.
A mí me parece vergonzoso que desde una televisión pública se alimente el parasitismo imperante en las crónicas de sociedad, que se pague a gente por su imagen, ¡y qué imagen! Que con la excepción de Julio Salinas, un futbolista de los de antes, el resto vive de estar ahí, en «el candelabro», y con programas como éste lo único que se consigue es que se prolongue su vida en los medios. Por otro lado, además, se retroalimenta a la productora, que coloca a gente de sus programas y de forma indirecta les hace publicidad, generándose un círculo vicioso pestilente. Y la audiencia les apoya pero eso no es lo importante porque la audiencia apoya a menudo cosas cuestionables. Es una cuestión de responsabilidad, algo que se echa cada vez más en falta.
A Cuatro le crecen los enanos
Es uno de los peligros que tiene montar un Circus, que te crezcan los enanos (reconozco que guardaba este mal chiste desde que vi los casting del programa). Y es que Cuatro, a la vista de los pésimos resultados del talent show en la sobremesa, ha decidido comprimir el formato en una gala semanal que se emitirá los sábados en prime time.
Por supuesto, la guerra entre Telecinco y La Sexta les ha perjudicado pero no explica la totalidad del asunto. Desde que Fama se convirtiese en programa revelación con el formato diario de sobremesa Cuatro ha tropezado dos veces con la misma piedra, primero con Supermodelo y ahora con Circus. Esperemos que no vuelvan a repetir el error y que se hayan dado cuenta de una vez que lo importante no es el horario sino el programa. Fama fue un buen reality, a diferencia de los otros, y a Circus le veo pocas posibilidades compitiendo contra La Noria, pero ellos sabrán.
Como dice Marta en ¡Vaya Tele! todo esto recuerda al fiasco de Estudio de actores (Antena 3), cuando el auge de los reality hizo pensar que el éxito era meter gente en una casa a estudiar lo que fuera. Además, yo no puedo olvidarme de El bus («pase lo que paseeee»), y de la clausura de La casa de tu vida (¿qué habrá sido de aquellos concursantes, que jamás dijeron esta boca es mía?).
Para colmo, en Cuatro han tenido que tomar la decisión de mover Factor X del prime time de los lunes al de los miércoles porque CSI y Mira quién baila les estaba estrangulando. A esto en el argot televisivo se le llama «proteger el programa», es decir, evitar la competencia pura y dura, pero de cara al espectador cuando un espacio empieza a hacer su travesía en parrilla se le transmite una mala imagen que perjudica más que otra cosa. Es como si el programa no diera más de sí, no aceptara cambios, y la única solución es buscarle aire. Qué triste.
Suerte tiene Cuatro de Pekín Express, que tiene muchos seguidores pese a falsear fatal el directo. Y esta noche empieza Madres adolescentes, un coaching (formato que dominan a la perfección), y que esperan que se sume a los éxitos de Supernanny o S.O.S. Adolescentes, aunque la pinta de retiro espiritual que tiene me pone los pelos como escarpias.
Factor X no tiene el Factor X
No lo puedo evitar, me aburre mucho este concurso. Anoche me tragué el programa de la selección final, enterito, y hubo momentos en los que tuve que luchar ferozmente para no quedarme durmiendo.
Comprendo que un distintivo del programa es el protagonismo del jurado pero de ahí a que hagan paripés absurdos creo que va un paso. ¿A quién se le ocurrió la idea de que Flo imitase a El Padrino? Y no lo hizo sólo una vez, lo hizo muchas. Y los discursos solidarios con los eliminados son muy empalagosos, los ojos bañados en lágrimas, las muecas de dolor…, demasiado melodramático todo para mi gusto.
Para tomar la decisión final el jurado contó con la ayuda de asesores musicales. De entre los eliminados de las categorías de solistas se montaron dos grupos vocales y los repescaron para esa categoría, uno de ellos se coló en la final. Eso es, las reglas están para saltárselas, para indignación del resto de grupos vocales, claro. Qué manía tienen en estos programas en sacarse normas de la manga para su propio beneficio. ¡Ah! Y no entiendo por qué siguen con la categoría de grupos vocales, si hasta el propio jurado no confía en ella y ninguno quiere hacerse cargo de los grupos.
El espacio publicitario llegó de la mano del maquillador que también salía en OT, ese hombre que se parece a Carlos Jean, y que contó lo mismo que contaba en OT, que si la mirada y los polvos, sobre todo los polvos. Y no podía faltar La oreja de Van Gogh, que han seleccionado a Leire como cantante, una chica que estuvo en las finales del año pasado y a la que el jurado terminó poniendo en la picota. Eso sí, ahora están muy orgullosos de ella.
Al programa de anoche llegué limpia y pura porque no he visto los casting así que las caras de los que optaban a un puesto en la final no me sonaban de nada. En la final ha entrado un chico con una voz especial. Yo creo que el mayor aliciente será ver si cambia la voz a medio concurso. Con tanto participante apenas dieron información de los finalistas, ni siquiera emitieron vídeos con sus opiniones y sentimientos. A algunos pudimos verlos dando la noticia en sus casas, y poco más. Es crucial que el espectador conozca a los concursantes desde el momento cero, desde sus nombres hasta sus cantantes favoritos, y en Factor X hasta se ahorraron poner un rótulo con sus nombre cuando resumían los finalistas de cada categoría.
El único que me resultaba familiar era un chico inglés que se llama Matthew y que se quedó fuera por los pelos (creo que es el gran perjudicado de la victoria de Paul Potts en la versión británica del concurso). Este chico ya se presentó el año pasado a Factor X y le dieron para el pelo, igual que en Inglaterra. Este año lo han aguantado hasta el final y ha sido el último en recibir un no. Él lo habrá pasado fatal pero así el programa ha demostrado que aunque un año se sea un poco capullo, al siguiente uno se puede volver a presentar para rozar las mieles del éxito. Qué considerados, amables y ecuánimes.
Pekín Express no es lo que parece
Me había hecho yo a la idea de que Pekín Express iba a ser un reality puro y duro y, en lugar de eso, anoche me encontré con un docu-show, una variante algo más ligera del género. En mi caso contribuyó al equívoco el hecho de que promocionasen el programa, como podéis ver en el vídeo de arriba, como «la mayor carrera por equipos transmitida por televisión». En la palabra «transmitida» está el quid de la cuestión, un concepto lo suficientemente vacuo en este sentido y escogido con acierto. Mea culpa.
Como esperaba algo más sangriento, con partes en directo, Pekín Express me resultó algo flojo y falto de intensidad. Es lo que tienen las expectativas. La voz en off de Paula Vázquez me traía inevitablemente recuerdos de Supervivientes y el que haya una prueba de inmunidad no ayudaba a ver el programa como algo totalmente nuevo. El hecho de que estuviese todo grabado y editado le quitó fuerza e inmediatez al programa. Había parejas de las que se perdía la pista porque no incluían imágenes del estado de su aventura. Supongo que por falta de interés, porque no les estaba pasando nada de otro mundo, pero yo creo que en un programa de estas características es necesario, casi imprescindible diría yo, que nos lo enseñen todo.
Y los concursantes…, bueno. Un casting de lo más variopinto pero ayer apenas pudimos ver que esas diferencias derivasen en conflictos, como puede pasar en un programa de encierro, porque van cada uno por su cuenta. Si les hiciesen hacer etapas en equipos mejoraría la cosa en este sentido. El matrimonio que nunca ha salido de su pueblo con las gogós son una combinación perfecta, por ejemplo. O los dos empresarios con los chicos que hacen de drag.
Lo mejor, para mí, la gente de Rusia, su hospitalidad, su aguante…, es decir, la parte «docu» del show. La llegada de la primera etapa era en la Plaza Roja de Moscú y les cerraron la plaza para ellos, no había un alma. ¿No habría sido más espectacular que estuviesen rodeados de gente con banderitas del programa animando a los concursantes en su llegada, tipo Estadio Olímpico? Y para terminar y en un última instancia, se sacaron de la manga un sobre lacrado que da la posibilidad, si contiene una tarjeta verde, de continuar en el programa a la pareja eliminada. Vamos, hombre, un reality no consiente arbitrariedades.
En fin, que el programa me parece que tiene posibilidades pero va a resultar muy difícil que los espectadores se posicionen del lado de unos o de otros porque no nos enseñan las historias completas y si no hay empatía, un reality pierde enteros. El domingo que viene, además, en Telecinco hacen la primera Gala de Gran Hermano 10, así que Paula Vázquez la lleva clara porque contra Gran Hermano tienen poco que hacer. Si hubieran vendido el programa como lo que es, un docu-show de supervivencia, en lugar de como una gran carrera por equipos, creo que habría sido mejor.
Circus, ¿a qué me suena?
Supongo que cualquier parecido con Fama tiene que ser pura coincidencia, o no. Desde la estructura del programa, con emisiones diarias de sobremesa, hasta el funcionamiento interno de la casa que incluye los premios que se dan entre ellos y todo lo demás. En fin, que es obvio que Cuatro quiere reeditar el éxito que consiguió con Fama y para ello se han decantado por el tema del circo.
Hasta Marta Moure dirige los casting para Zeppelin, la productora, como ya lo hizo con Fama. También ha sido directora de casting de Gran Hermano y a ella le debemos el salto al panorama nacional de Aída o el Yoyas. Muchas gracias, Marta. Su presencia es la prueba más evidente de que todo programa por el que ella pase es un reality, por mucho que quieran atenuar el impacto llamando al programa «talent show».
No sé si será intencionado o no, no quiero pecar de un exceso de malicia, pero hay muy poco macarreo entre los concursantes, como ha pasado en otros reality. Son gente más mayor, más espiritual, más tranquila…,. Todo apunta a que será un programa, cuando empiece el lunes, tan blanco como Fama, en el que intentarán hacer hincapié más en el trabajo diario que en otra cosa.
Me gustaría saber que puede esperar alguien al presentarse a un concurso así. El que canta quiere sacar un disco, para los bailarines también hay cierto mercado, y para los modelos, pero para los acróbatas, equilibristas, contorsionistas…, la cosa está más complicada. Supongo que todos repetirán la cantinela de «aprender», que está muy bien, pero es de suponer que también querrán ganar la «beca de un año en un prestigiosa escuela de circo». Así de indeterminado es el premio. Supongo que harán como hicieron con Fama y darán premios semanales en los espectáculos que quieran promocionarse en el programa.
Para terminar, os dejo una captura de pantalla de la web del programa. A la derecha podéis leer las últimas entradas del blog (pinchad para ampliar). Imagino que ese apartado se genera de forma automática y es un lector de feeds, así que hasta las entradas publicadas de prueba y luego borradas aparecen. Se puede leer: «Menuda movida esto de Circus…a ver si acaba ya…y eso que todavía no ha empezado». Sin comentarios.
¿Por qué no te callas?
Jaime Bayly estaba quejándose en directo en su programa de que la cadena Mega TV en la que presenta El Francotirador le debía un aumento de sueldo y la gerente de la cadena, que estaba en su casa viendo el programa, llamó a control e hizo que cortasen la emisión. La pantalla se fue a negro y a los pocos minutos empezaron a emitir un programa repetido. En el vídeo de arriba podéis ver (o mejor dicho, escuchar), la indignación de Bayly momentos después de que le mandaran callar. Esto fue el lunes, al día siguiente Bayly y la gerente de la cadena arreglaron cuentas en plató, en directo, y aquí no ha pasado nada. Es algo así como lo que hizo la Campos con Vasile, sólo que a ella le salió mal.
¡Ah! Pero, ¿cómo? ¿Pensabais que iba a hablar de otra cosa? ¿Por el título? Ya, bueno, sí, lo vi, vi el estreno en Telecinco. ¿Por qué no te callas? (me niego a reproducir la grafía de SMS que ellos emplean para titular el programa), aburre. Me sobran los colaboradores, los sonidos irritantes que, según El Pasillero, son una pesadilla en el plató, y la ensalada de fórmulas que se amontonan en los cuarenta minutos de emisión se hace pesada (vídeos doblados, un croma, insertos de colaboradores en vídeos…), creo que son demasiadas cosas para la duración del programa. Carolina Cerezuela está bien y a Eugeni se le nota como pez fuera del agua.
Como dice Anómalo, imaginar la conversación sobre todo esto entre Gonzo y Eugeni da para mucho. Yo haría una llamada a tres e incluiría también a Sergio Pazos, que lo vi hace poco en Password (Cuatro), y me dio la sensación de que estaba algo descolocado. Ahora entiendo por qué: le tuvieron encerrado siete días en un trailer transparente con el único consuelo de un móvil con conexión a Internet. Qué país.









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