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Qué dice el personaje del sheriff de Coslada
Curiosidad televisiva al canto. Anoche estuve viendo el desenlace de El Bloke. Coslada Cero a pesar de que la primera parte no me gustó demasiado (estaba haciendo tiempo para ver otra cosa). El caso es que, ya casi al final, me llamó la atención que de pronto se doblase un trozo de la serie y creí intuir que el actor, en lugar de decir el nombre del personaje, había dicho el nombre de la persona en que se basa su personaje y que, para ahorrarse demandas, la productora no puede mencionar ni en pintura.
El personaje de la serie es Ginés Rodríguez y la persona en la que supuestamente se basa la serie es Ginés Jiménez. Dadle al play y decidme qué os parece que dice. Hay que estar atentos a la lectura de labios porque, como digo, el fragmento está doblado y parece que pronuncia «Jiménez».
¿No es raro? En cualquier caso, manda narices que hayan hecho esta chapuza del doblaje-parche, sea cual sea el motivo, y manda narices que en su momento no se dieran cuenta del resbalón. Cosas veredes, amigo Sancho…,.
Los terribles modelos adolescentes
Ya estamos otra vez con que si la abuela fuma. El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid respalda un estudio en el que se refleja que los roles adolescentes marcados por el cine y la televisión son nocivos y afirma que mandará «recomendaciones» a las cadenas. En el estudio también hay palabras para las «violentas» series de animación japonesas que ven los más pequeños.
El riesgo de imitación de conductas pone en entredicho, como siempre, la madurez o la capacidad de los adolescentes y desde mi punto de vista, como hacen las series, este tipo de estudios generalizan y aplican una vara de medir grosera. Parece que suponen que en la realidad todos los adolescentes son como los de la ficción, con lo que la serie vuelve al mundo real rebotada por opiniones adultas que parecen saber muy poco de qué van la historia. ¿Culpar a la televisión de lo que ocurre en la sociedad? Eso sí que es una novedad.
Por suerte hay excepciones y mencionan dos series: Cuéntame, supongo que por su carácter familiar y no olvidemos, añado yo, que de otra época, y una cosa llamada La familia Patata que he tenido que buscar en YouTube.
Los niños de hoy en día son ñoños a más no poder. Yo me iba a dormir con Casimiro, un monstruo polvoriendo que cantaba un rock.
En fin, que cada cierto tiempo salen estudios de estos que pretenden hacer ver lo terrible que es la televisión para los jóvenes y las cosas tan malas que les enseña. Ahora, a modo de terapia de grupo, quiero confesar que yo he visto en mi adolescencia esas series que en su momento también fueron tachadas de nocivas, como Sensación de vivir y, sobre todo, Melrose Place, que era conocida por el alto nivel de «putiferio» (eso decíamos entonces), y aquí sigo, vivita y coleando, sin traumas debidos a la tele. Pero en fin, institucionalmente queda bien sacar estudios de estos de vez en cuando, para que los adultos estén tranquilos pensando que hay alguien que vela por los contenidos que ven sus hijos, ya que ellos no lo hacen.
(Por cierto, esta entrada está programada. Mañana estoy aquí otra vez).
Un golpe de suerte para Telecinco
Pues esto es lo que Telecinco anda buscando con el estreno de Un golpe de suerte (antes Segunda oportunidad), su nueva serie diaria de tramas adolescentes, el próximo domingo depués de la final de la Copa Confederaciones. Si la juega la Selección Española la serie puede heredar un número de espectadores tremendo y así, sin comerlo ni beberlo, se puede terminar convirtiendo en uno de esos lemas publicitarios que tanto gustan a las cadenas del tipo: «El mejor estreno de ficción nacional del año» o cosas así.
Pensaba yo que la serie iba a ir más en la onda de Al salir de clase pero al ver las imágenes e intuir la historia me ha recordado tremendamente a The O.C.: el chico criado a lo pobre, el padre rico pero buena persona, pijos clasistas, chicas guapas, carne a cascoporro. No sé cómo lo hace Carmen Morales: su aspecto le impide interpretar a una jovencita, como hizo en Al salir de clase, pero tampoco pega ni con cola en el rol de madre amantísima de sus hijos y de su estabilidad familiar. Toni Cantó parece que hace de hermano crápula, un bala perdida, en contraste con el adulto responsable que es su hermano. Entre los jóvenes, el hermano pequeño acepta y admira al bastardo, igual que Seth Cohen en The O.C., y luego hay una fauna de víboras que ya las quisiera cualquiera para hacer un terrario.
No me malinterpretéis. La serie me parece que tiene todo lo necesario para triunfar porque se diferencia de HKM o de 18 en un aspecto fundamental: parece que han dejado de lado el tema del artisteo juvenil y se han decantado por un asunto más trascendental como es la integración en su nueva vida de lujos de un descarriado (el personaje rebelde e incomprendido tira más que dos carretas). Además da la impresión que los adultos van a tener tramas propias y diferenciadas y no van a ser trasuntos de lo que hacen los adolescentes, algo que yo echaba de menos en las otras series que he mencionado y que sí que puede apreciarse un poco más en Física o Química.
De todas formas, no sólo de carne viven las series. El momento elegido para el estreno es propicio pero habrá que ver si el verano actúa como revulsivo o como puntilla, que nunca que se sabe. Si funciona, seguirá en septiembre con tramas urbanas, como la vuelta a la ciudad y el inicio del instituto, y si no pues dormirá el sueño de los justos.
¿Qué creéis vosotros que pasará con esta serie?
Qué vida más triste, qué serie tan buena
La Sexta tiene una suerte que no se merece con Qué vida más triste, una de las mejores producciones de ficción nacional que se han hecho en los últimos tiempos. A pesar de tener en sus manos un diamante en bruto se empeñan en hacer programaciones absurdas con repeticiones aleatorias pero la serie aguanta y no se resiente.
Desde mi punto de vista, las claves del éxito de la serie son los guiones y los personajes. Evidentemente no es una serie para todos los públicos pero eso, a estas alturas de la fragmentación televisiva, no tendría que asustar a nadie. Claro que habrá mucha gente que no entienda los guiños tecnológicos y frikis, las referencias a Internet, el lenguaje coloquial y los componentes nostálgicos de una generación muy determinada pero eso no debería de ser un problema. Con la cantidad de oferta existente tiene que haber sitio para todos y ya era hora de que alguien apostase por un producto que, a pesar de emitirse en una generalista, no entra en la etiqueta de «para todos los públicos». Esta restricción en lo que se refiere al target es significativa porque, además, su público es, casi por definición, el de una franja de edad que no entra en las clasificaciones mayoritarias. Lo que no ganan en share lo compensan con la relevancia en Internet que, creamoslo o no, también es importante.
Borja y Joseba son dos gamberros, dos buenazos fracasados que intentan una y otra vez convertirse en famosos y salir del pozo de la cotidianeidad. Borja tiene delirios de grandeza a lo Quijote y Joseba, como escudero fiel, termina siendo la comparsa en las aventuras más descabelladas, a pesar de que sabe que muchas de las propuestas de Borja no tienen sentido. Ninguno de los dos está satisfecho con su vida, son los eternos adolescentes con complejo de Peter Pan y buscan una y otra vez salir de Basauri por la puerta grande. En cualquier caso, lo importante son los medios que usan para conseguirlo.
Los guiones abundan en historias sencillas que rozan lo surreal. Los personajes no evolucionan, ni falta que hace, y tropiezan a menudo con las mismas piedras pero siempre de forma diferente. La realidad se opone a la visión de los personajes y el contraste es brutal, hilarante. Ayuda en la construcción de este mundo la recurrencia de expresiones, los espacios habituales y una visión inteligente de la realidad que siempre riza el rizo. No me extrañaría que las historias partiesen de casos reales y por eso la identificación de las situaciones para el espectador es sencilla, facilitando que entremos en la historia.
La serie nació en Internet y saltó a la televisión respetando los tiempos y las formas, una decisión muy acertada. Ahora desde la televisión vuelve a Internet en un movimiento que explica parte de su éxito y que confirma que se ha respetado la idea y el formato original. Borja y Joseba ya forman parte de una época y se han ganado un sitio de honor en el imaginario generacional. Podrían editar la serie en DVD, ¿no?, con extras y demás. Eso ya sería un locurón.
A Antena 3 le toca el gordo
Como siempre, cuando una fórmula funciona en televisión hay que repetirla y Antena 3 ha demostrado un tino insuperable en las adaptaciones de ficción. Sus últimas propuestas en este sentido se están consolidando bien en parrilla así que no quedaba más remedio que ponerse manos a la obra. El nuevo drama que preparan está basado en una miniserie canadiense que, a su vez, está basada en un hecho real: Les Lavigueur.
¿Qué pasa cuando a una familia humilde le toca el Gordo? Nada bueno. El caso de los Lavigueur es una leyenda en Canadá porque el premio les recubrió de un aura maldita que ni los Kennedy, con muertes, suicidios y demandas interpuestas entre ellos por la reclamación del premio. Vamos, lo mejor del ser humano sacado a relucir. Aquí tenéis a la familia real en la época, 1986. No me digáis que no parecen personajes de Me llamo Earl.
La miniserie canadiense tiene seis episodios y ha ganado un Rose d’Or al mejor drama. Habrá que ver si en la adaptación respetan la estructura o si hacen una serie más larga pero, en cualquier, caso, me parece una buena idea que tras algunos intentos fallidos en las producciones originales, se vuelquen en las adaptaciones como fuente de ideas probadas. Eso sí, que no se acostumbren porque los espectadores, malvados como somos, nos disponemos enseguida a poner etiquetas y como esto siga así en la próxima temporada somos capaces de pensar que Antena 3 es como los loros, que imitan las palabras pero que no saben hablar.
Zebra (Lalola), es la encargada esta vez de realizar el trabajo y quiero subrayar lo de «esta vez». Doctor Mateo ha sido cosa de Notro y La chica de ayer está producida por Ida y Vuelta. Es decir, que Antena 3 no se casa con nadie y, es más, parece que procura una alternancia en las productoras o que, al menos, no quiere darle a ninguna el monopolio de su ficción. Es un modelo de negocio mucho más abierto que el de Telecinco, que trabaja con productoras de confianza de las que, en algunos casos, tiene parte accionarial. En el caso de Acusados, Telecinco quiso hacer un homenaje a Damages que casi le procura un disgusto, mientras que Antena 3 compra y adapta formatos a las claras, por la vía oficial. En cualquier caso, Antena 3 parece que está fuera de la órbita de influencia de Globomedia y el apoyo a productoras más pequeñas puede entenderse como un fomento de la industria para evitar la presión del gigante (Globomedia ha conseguido la renovación de dos temporadas más de Aída a base de apretar las tuercas), pero estoy segura de que hay cosas más espinosas detrás. Eso sí, no me pidáis que os las explique porque yo en cuestiones de macroeconomía me pierdo.
La chica de ayer, otro acierto de Antena 3
Qué difícil tiene que ser enfrentarse a la adaptación de un formato de éxito, más cuando el formato ha sido comprado y no es un homenaje bajo manga y hay que cumplir unos requisitos de respeto de cara al original. En el caso de La chica de ayer y su original británico Life on mars desconozco los términos del contrato y aunque sé que las dos series tienen muchas cosas en común, creo que La chica de ayer tiene valores propios que convierten la serie en un acierto de la cadena.
Para empezar, el tándem formado por Ernesto Alterio, Antonio Garrido y Manuela Velasco es casi perfecto. Las interpretaciones de los tres están equilibradas, en una misma sintonía y transmiten aspectos muy diferentes del contexto en el que se desarrolla la serie: Garrido es el pasado y Manuela Velasco es el futuro de la sociedad española. Alterio transmite a la perfección la desazón, el agobio y el desconcierto. Por cierto, me descubro ante Antonio Garrido, que me ha sorprendido gratamente porque no esperaba tanto de él, la verdad.
La ambientación y el diseño de producción me parece que están muy logrados. Prefiero sutileza en este sentido antes que montajes infográficos y cosas así, es una cuestión de gusto personal. Creo que el aspecto es mejor que el de Cuéntame, demasiado localista. Y respecto a esto, como dice La chica de la tele La chica de ayer empieza más o menos por donde se ha quedado Cuéntame en una maniobra inteligente y que no parece en absoluto casual. La adaptación al contexto histórico español me parece que está muy conseguida y que han mantenido un buen equilibrio entre el drama y la comedia.
Hay dos cosas que no me gustaron: la secuencia en la que Ana realiza el perfil psicológico del sospechoso ante la mofa de los policías, que me recordó mucho a Mad Men; y un flasback explicativo, para mí innecesario, que hay hacia el final del capítulo, cuando la cara del niño se superpone con la del sospechoso del año 2009 para que veamos que son la misma persona. Supongo que es una decisión difícil de tomar esa de pasarse de explicativos y entiendo que lo hacen para los espectadores que han llegado a medias o algo así, pero yo no soporto esos momentos de «por si no se han dado cuenta».
En fin, que la serie me hizo reír, me mantuvo atenta y los personajes me engancharon. ¿Qué más se puede pedir? Por si tenéis curiosidad os dejo imágenes de la serie original y de la adaptación americana que ya ha sido cancelada. Yo creo que La chica de ayer va a tener más suerte que la versión USA, aunque a estas horas aún no han salido las audiencias. Si no fuera así, me parecería injusto, aunque lo cierto es que competir contra los Callejeros Viajeros y contra OT no es plato de gusto para nadie.
El principio de la versión original:
La versión americana:








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