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El final de ‘Perdidos’ en horario americano
Se ve que en Cuatro están trabajando duro para traerse el final de Perdidos al mismo tiempo que se emita en Estados Unidos. Si lo consiguen lo emitirán en versión original con subtítulos. Dice Kyra en ¡Vaya Tele! que dependiendo del huso horario que elijan, el inicio de la emisión podría situarse entre las tres y las seis de la mañana, hora española, de la madrugada del domingo 23 al lunes 24.
La idea me parece genial. Muy divertido enterarse por fin al mismo tiempo que el resto del mundo de qué demonios pasa en la isla de las narices. Ya podrían haber negociado esto antes, para los episodios de la presente temporada, por ejemplo, aunque eso habría sido mucho pedir. Yo, que soy desconfiada por naturaleza, le veo algunas pegas al invento. La más importante, la inserción de la publicidad.
¿Van a ser capaces de amoldarse a las pausas americanas si las hubieran? ¿Y si no las hay? ¿Serán capaces de no poner anuncios? Esto es algo que tendrían que dejar claro en el caso que consigan llevarse el gato al agua porque puestos a elegir entre ver el capítulo del tirón y a la hora que más convenga, descargado y sin anuncios, o verlo en Cuatro sometidos a sus exigencias comerciales, muchos no tendrían dudas de qué elegir.
Tampoco voy a subestimar a Cuatro a estas alturas. Sé que son capaces de crear eventos y movimientos de una forma magistral, ya lo han hecho otras veces. Pero también es cierto que la gente anda un poco mosca con su estrategia de programación de la presente temporada en emisión, que no está respondiendo a las expectativas con los cambios de horario y el retraso en la emisión de capítulos. Igual tendrían que enderezar esto de cara a recuperar la confianza para el Final (así, en mayúscula), y poder sacar verdadero provecho de todo el esfuerzo que se supone que están haciendo.
Yo por ahora sigo sospechando del evento en sí y no tengo claro de si me pegaré el madrugón porque quiero ahorrarme todos los berrinches posibles. De hecho, anoche no vi Uau!, el late night de Santi Millán, y por lo que leo por ahí fue una excelente decisión. Cuando lo suban a PlayCuatro lo veré y diré la mía pero tengo que ir dosificando las fuerzas si no quiero volver a caer en la tentación de la huelga.
Tontorrones en serie
Qué seria de las telecomedias sin el tonto de turno. Los hay de muchas clases y su «tontuna» nunca está específicamente motivada, pero son uno de los personajes típicos y recurrentes. A pesar del paso del tiempo o de la edad de los personajes, los tontorrones llegaban a hacerse con el favor de una parte importante del público. Aquí va mi top five.
- Woody (Woody Harrelson), de Cheers. Aquí tenemos al típico paleto de pueblo al que todo el mundo le toma el pelo. Llegó a la serie a sustituir al entrenador Ernie Pantusso, interpretado por Nicholas Colasanto, que falleció en 1985, y se quedó con los corazones de todo. Parece mentira que Harrelson haya conseguido quitarse la etiqueta y desarrollar una carrera en el cine y en la tele al margen de este personaje.
- Steve Urkel (Jaleel White), de Cosas de casa. Un friki irritante e insoportable que ha conseguuido legiones de fans gracias a sus frases recurrentes. La evolución del personaje terminó llevándole a hacer triplete, interpretando también a su prima Myrtle, igual que él pero en chica, y al galán Stefano, decidido a conquistar a Laura y metamorfoseándose gracias a una máquina de su invención.
- Joey Tribbiani (Matt LeBlanc), de Friends. Podría haber escogido a casi cualquier personaje de esta serie pero me quedo con Joey por su perfil candoroso e inocente de niño grande y porque tuvo un spin off, Joey, totalmente infumable e indigno de su personaje en Friends. Joey es más simple que el mecanismo de un botijo, se mueve por instintos primarios (sexo y comida), y tiene unos delirios de grandeza tremendos que le impiden ver la realidad de su patética situación.
- Screech Powers (Dustin Diamond), de Salvados por la campana. El empollón del grupo con un nivel cero en cuanto a habilidades sociales. Dice la leyenda urbana que para desencasillarse el actor grabó un vídeo porno. A situaciones drásticas, soluciones drásticas. Gracias a este vídeo, las prácticas sexuales se incrementan con la aparición del Dirty Sánchez, pero si yo fuera vosotros no pincharía en el enlace. Screech, en la serie, pocas veces consiguió sus propósitos y siempre se topó con el muro de la presión social.
- Hilary Banks (Karyn Parsons), de El príncipe de Bel-Air. Nada inteligente, pija, egoísta y dependiente, pero como todos en la serie, con un alto concepto de la familia. Célebre por huir constantemente de Jazz y por asistir en directo a la muerte de su prometido por la tele. Adicta a las compras y muy pretenciosa, sus dúos con Geoffrey son memorables y su rebeldía a la autoridad de su padre es patética, vista la edad que tiene.
Y hay muchos más. ¿Qué me decís de Joey Russo, el hermano tonto de Blossom? Del Luisma, de Aída; de Rose, de Las chicas de oro; Michael Kelso, de Aquellos maravillosos 70; Kirk, de Las chicas Gilmore; Kelly, de The Office (USA)…,. Hay para elegir, tantos como series, diría yo, así que ya sabéis que en los comentarios podéis dejar a vuestros favoritos. Pero que sean tontos y tontas que os llevaríais a casa, si puede ser, porque hay otros que son para matarlos.
‘Perdidos’ se pierde en Cuatro
Sin spoilers, lo aviso por si alguien tiene la tentación de huir despavorido al leer el titular. No es mi intención destripar nada más que el chasco que se van a llevar los seguidores de Perdidos en Cuatro cuando vean que el episodio del domingo se emite a las ocho de la tarde y es sustituido por 21 días. Yo sigo la serie en Fox y lo bueno que tienen las temáticas es que no peligran los horarios ni abusan de la publicidad. Luego está el colmo de los colmos que es descargar el episodio. Y en última instancia está la opción de no ver la serie, mucha gente que no ve Perdidos, que son legión, y que cada vez más se atreven a decirlo en voz alta, cosa que me parece muy bien. Parece que hay dos clases de personas, los que ven Perdidos y los que no, y no creo que sea para tanto.
El caso es que Cuatro presume de series, les da mucho bombo, las vende como marca de la casa pero la audiencia no acompaña y ante eso, claro, no hay más remedio que cambiar de estrategia. Para mí el problema es la falta de humildad de la cadena, que no agacha las orejas ni reconoce los errores. Seguramente si en el pasado hubieran seguido otras estrategias de programación, este nuevo cambio de Perdidos no sería como la crónica de una muerte anunciada.
Nos guste o no, tienen entre manos el final de una de las series más relevantes de los últimos tiempo, y veremos si consiguen sacarle el rendimiento adecuado porque ni en broma les ha costado poco dinero. Ellos lo intentan pero no terminan de encontrar la cuadratura del círculo. Hasta es posible ver los episodios sin doblar en PlayCuatro, que sería lo que más se acerca a las necesidades de los seguidores más puristas e impacientes, pero ni por esas.
Francamente, yo creo que aguantan la serie porque, según se dijo, el capítulo final será estreno simultáneo en todo el mundo y esperan poder sacar cacho de ahí. Mientras, si queda algún espectador que quiera ver los episodios, que se las apañe. También duele pensar que si la serie se emitiese en abierto en el antiguo Canal+, otro gallo hubiera cantado. Y es que no se puede estar en misa y repicando. No se puede pretender tener un target abierto porque eso, como modelo de negocio, es un suicidio. A estas alturas las cadenas familiares están destinadas a la extinción y en ese sentido laSexta ha sabido posicionarse mejor de cara al nuevo mercado. Que Bones le haga la pascua a Los hombres de Paco es un claro indicativo.
Así que a los seguidores de Perdidos en Cuatro, paciencia. Pronto terminará este vía crucis y, si no, siempre queda la opción de descargar la serie. Recuerdo cuando la compraron cómo decían que iban a sacarle más jugo que Televisión Española. Pues no ha podido ser. Seguramente si la hubieran cogido a tiempo, sí, pero ya era demasiado tarde. Aquí os pregunté cómo pensabais ver la serie y elegisteis de forma mayoritaria la descarga. Contra eso no hay cadena que pueda ni mal que cien años dure. Se veía venir.
Personajes maravillosos que no soportaría conocer
A ver si a vosotros os pasa lo mismo. En las comedias, porque me ocurre sobre todo en las comedias, hay personajes adorables en la ficción, suelen ser los que más gracia me hacen, pero a los que sé que no soportaría jamás en mi vida real. Serían personas odiosas en la realidad, inaguantables, pero que en comedia funcionan a las mil maravillas y hacen que les adoremos. Tengo una buena colección de personajes perfectos que, si se convirtiesen en personas reales, expulsaría de mi vida sin miramientos. Y es que todo lo que me hace gracia en una serie, si lo traslado a la vida cotidiana me parecería una tortura.
- Michael Scott (The Office USA). También podría haber elegido a Dwight, pero con él me pasa que es uno de los personajes de la serie que más reales me parecen. En alguna que otra ocasión me he cruzado con un Dwight y se me hace un poco odioso hasta en la serie. A Michael lo adoro con todas mis fuerzas, pero tenerlo de jefe sería para pegarse un tiro.
- Barney Stinson (Cómo conocí a vuestra madre): Esta serie no es de mis favoritas, el rollo romántico treintañero no me termina de hacer gracia y si no fuera por Barney no le dedicaría a la serie ni la mitad de atención. Sus poses, sus teorías y sus actitudes me hacen partirme de risa pero si yo tuviera un amigo así hace tiempo que me lo habría sacudido de encima.
- Sheldon Cooper (The big bang theory): Sheldon es lo más, tan inteligente y desamparado a la vez, tan fuera del mundo, tan metido en sus historias y tan divertido gracias a la caricaturización de su enfermedad. En la vida real, mucho habría que quererle para que resultase digerible más de diez minutos a la semana.
- Borja Pérez (Qué vida más triste): Es mentiroso, interesado, manipulador, hipócrita y adorable. Nunca le sale nada bien y se monta unas películas alucinantes. Si le conociese no me fiaría de él un pelo.
- Doctor Dick Solomon (Cosas de marcianos): En realidad, de esta serie me quedaría con todos y por eso le pongo a él. Es la cuota debida a la nostalgia que podría haber ocupado por ejemplo George Constanza (Seinfeld), pero me quedo con Dick por su aparente ausencia de malicia, por su egoísmo y por ese perfil de niño grande. Tener un profesor así tendría que ser una tortura.
Como veis, todo son tíos. Las mujeres que se me han ocurrido no les llegan a estos personajes ni a la suela de los zapatos pero estaré encantada de que me enmendéis la plana en los comentarios con vuestras aportaciones. A veces me da la sensación de que es más fácil hacer parodia con personajes masculinos que con los femeninos, que suelen ser por desgracia los juiciosos. Vosotros diréis.
‘Las aventuras de Christine’, un punto para FDF
A estas alturas del partido es difícil saber cómo van a comportarse los canales pequeños de la TDT si una serie no les funciona, pero FDF estrena el lunes a las 20:15 Las aventuras de Christine, una sitcom americana protagonizada por la enorme Julia Louis-Dreyfus, aquella maravillosa Elaine de Seinfeld que con esta serie ha querido desprenderse del escasillamiento.
El estreno de esta serie en FDF llega con cierto retraso (la primera temporada es de 2006, la serie ya se ha emitido por Canal + y las dos primeras temporadas pueden comprarse en DVD), pero lo cierto es que es una oportunidad para echarle un ojo si lo que nos gusta es la comedia de situación con un personaje principal algo neurótico al que se le descabalga la vida perfecta que tenía. Está visto que los personajes femeninos algo idos de olla son un filón y en el espectro de las mujeres de cuarenta años me vienen a la cabeza ahora mismo Tara (United States of Tara, interpretada magistralmente por Tony Collette), o Jules Cobb (Cougar Town, interpretada por Courteney Cox). Son series muy diferentes entre sí pero en todas hay mujeres que intentan superar con humor, unas veces un humor más negro que otras, la barrera de la crisis de los cuarenta.
Es curioso el título que se le ha dado a la serie en España porque pierde gran parte de la definición del original: The New Adventures of Old Christine, donde «Old Christine» es Julia Louis-Dreyfus y la «new Christine» es la nueva novia de su ex marido. El juego de palabras está servido pero por algún motivo los traductores al español han decidido ahorrárnoslo. Cosas que pasan. Quizá es que los chistes sobre la edad de un personaje femenino no están bien vistos. Si tenéis cierta memoria, recordaréis que en la primera temporada de Friends, en los créditos iniciales, cuando salía el título de la serie se escuchaba un vozarrón de tío que decía «Colegas». Menos mal que aquello no cuajó.
Pero a lo que iba, que la serie puede tener su aquél (yo no la he visto, pero le tengo ganas), y el horario no me parece del todo malo así que como desde la huelga os prometí que iba a intentar indagar en la TDT, a ver qué salía de ahí, aquí tenemos esta primera propuesta que ha llamado mi atención. Lo que menos me gusta, que la serie es de los creadores de Will y Grace, una serie a la que nunca conseguí encontrarle la gracia; y lo que más, ver de nuevo a Julia Louis-Dreyfus, que creo que tiene un pulso excepcional para la comedia (con permiso de Tina Fey). Así que ya sabéis, a partir del lunes a las 20:15 en FDF.
Para qué ha vuelto ‘FlashForward’
Anoche me zampé los dos primeros episodios de FlashForward «reloaded» en AXN, los dos primeros episodios después del parón antológico que sufrió la serie para reordenar sus tramas después de un inicio muy prometedor y una evolución a la baja. Desde mi punto de vista, FlashForward es una de esas series que tienen que triunfar sí o sí porque la cadena así lo quiere y necesita. A la ABC se le termina Perdidos en unos meses y necesitaban un éxito de repuesto. Publicitar FlashForward como la serie llamada a ser la sucesora de Perdidos fue un error y restó muchas oportunidades a la serie, sobre todo si aplicamos el concepto del «hype» a la televisión. Más o menos, en España sería equiparable el efecto Gominolas y que se traduce en el consecuente chasco del espectador.
Los diez primeros episodios antes del parón seguían la línea inicial propuesta de tener un final cerrado para la primera temporada que llegaría hasta el 29 de abril de 2010, día del desvanecimiento (eso ha tenido que cambiar a la fuerza). En esos diez episodios la trama avanzó muy lentamente, con subtramas molestas, protagonistas poco creíbles y un misterio poco interesante. El piloto prometía, pero el resto de episodios me parecieron pretenciosos y la evolución de la historia parecía que avanzaba a trompicones, oscilando entre un calme chica y una locura desatada. En ese estado de cosas anoche recibí el capítulo doble que retoma la historia con cierto escepticismo.
En el lado positivo, el experimento del parón nos permite ver y apreciar el trabajo de los guionistas, el esfuerzo por reforzar las tramas y deja la sensación de que han intentado colmar las expectativas de los espectadores. Había que avanzar y eso, en el lado negativo, se tradujo en soluciones rápidas. Para empezar volvieron a los efectos especiales impresionantes del desvanecimiento, de repente aparecieron personajes nuevos y otros secundarios han cambiado su rol como por arte del birlibirloque, a Benford le inyectan un droga para que recuerde todo su FlashForward, aparece el amor, se entra más en la vida privada de los personajes, se descubre la identidad del misterioso hombre del estadio, los malos dan la cara y los que eran malos hasta ahora tienen motivaciones. Muy bien, pues a pesar de todo la serie sigue sin engancharme. No acepto barco como animal acuático.
Hoy leo que Robert J. Sawyer, escritor de la novela en el que se basa la serie y guionista de la misma, dice que existe la posibilidad de escribir multitud de historias, tantas como seres humanos existen porque todos supuestamente vivieron el desvanecimiento. Bueno, todos no, claro, eso ya lo sabemos. Ahora se han sacado de la manga un segundo desvanecimiento que hay que evitar, un motivo más interesante que el del principio de la serie, cuando todo iba directo a revivir el primer desvanecimiento en abril, pero aún así la serie me sigue fallando y por mucho que se empeñen esta serie no va a llegar muy lejos. No lo digo yo, lo dice la audiencia de Estados Unidos, que es la que manda en estas cosas.
A mí el protagonista me deprime, el atormentado Benford me pone de los nervios, tan rebelde, tan válido, tan infeliz, tan ex-alcohólico, tan sobreactuado. Los malos me parecen de tebeo, sólo falta que cada vez que salen se oiga un «chan-chaaaannn» y brille un rayo en el horizonte. Los buenos y su desazón constante me cansan. Ahora ha aparecido alguien la mar de satisfecho con su flashforward y resulta que es un predicador que no hace más que hablar de Dios. En fin, que a estas alturas y después de todo, se aprecia el esfuerzo por dar un cambio de rumbo pero a mí siguen sin convencerme y creo que es porque la investigación no me interesa demasiado por culpa de los personajes y por la grandilocuencia del hecho. El tablón, las pistas, todo parece un «Deus ex machina» y que se avanza por casualidad, pero al tiempo defienden que el futuro se puede cambiar. Será que últimamente no me siento especialmente existencialista pero no veo el conflicto por ningún lado, o no han sabido transmitirlo. Creo que una certeza es un mal argumento y para flashforward, me sigo quedando con Perdidos.








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