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Divinity, de web del corazón a la TDT
Pues así es. Como Gran Hermano se termina (la edición, no el reality), en Telecinco ya están haciendo planes para especializar su parrilla y la primera oferta en firme que aparece no es otra que Divinity, su web de cotilleo y tendencias que se convertirá en canal de la TDT a partir del 1 de abril para sustituir el vacío que dejará en nuestras vidas la clausura de Gran Hermano 24 horas.
Aún no se sabe demasiado de la programación pero echando un vistazo a la web podemos hacernos una idea, sobre todo porque sí que está claro que habrá contenidos de la web que pasarán a la tele. Ese conjunto que ellos llaman público femenino (y del que yo me excluyo porque no me queda más remedio que asumir la realidad), parece nutrirse de contenidos relacionados con los famosos y con las tendencias. Dicho así, cualquiera podría pensar que estamos describiendo al público de Telecinco pero no, el perfil escogido es más joven y, supuestamente, competirá con Nova.
Es importante la apertura de este canal para Telecinco, no os vayáis a pensar, porque ahora mismo tienen un batiburrillo de público en la cadena madre que no debe de ser muy atractivo para los anunciantes, destinatarios finales de este nuevo canal. Veamos un ejemplo: Jorge Javier Vázquez en Sálvame, tan pronto anuncia yogures para controlar el colesterol como champús para tener la melena de Sara Carbonero. La cosa es parecida pero no, no es lo mismo. Y cuanto más específico sea el público mejor para los anunciantes. Tampoco vayamos a pensar que están inmersos en una crisis publicitaria, al contrario, pero es lógico que quieran rentabilizar al máximo sus posibilidades de oferta.
Es frío hablar de un canal refiriéndonos a las posibilidades de publicidad y no a la oferta de programación pero es lo que hay. Tal y como están las cosas nadie va a invertir dinero en un canal (y en nada), para perderlo así que habrá que esperar tiempos mejores. Sí, no es la TDT que nos prometieron, será cosa de hacerse a la idea.
Televisión Española rechaza el «basado en hechos reales»
Parece ser que Alberto Oliart se ha puesto firme con el asunto y ha declarado que Televisión Española ya no emitirá más TV Movies basadas en hechos reales que aún no haya resuelto la justicia. Una buena decisión, aunque llega un poco tarde porque el catálogo reciente de TV Movies de la cadena está trufado de este tipo de productos, TV Movies o miniseries que abordan desde fuentes periodísticas casos judicialmente populares y cuya gran parte de interés reside en eso, en el componente de actualidad (aquí tenéis los datos referidos a 2010).
El asunto estriba en que una cadena pública no debe de hacer negocio con un tema de actualidad mediante una ficción más o menos ajustada a los hechos. De acuerdo, pero no quiero dejar pasar el hecho de que, además, dejará también de hacerle competencia a las privadas que, por aquello de que son empresas privadas, pueden hacer lo que les rote en el espacio radioeléctrico público en el que operan. No deja de ser superficial la distinción, y hasta hipócrita, si pensamos que el mismo Gobierno que otorga unas licencias a las privadas para que hagan lo que les venga en gana al mismo tiempo que condena esas emisiones en la cadena pública.
Entra en juego entonces el concepto de responsabilidad y servicio público, que sólo es exigible a Televisión Española, a pesar de que las privadas se beneficien de esas restricciones porque, como hemos visto, no es que emitan TV movies y miniseries cargadas de juicios paralelos, sino es que además las repiten cuando lo consideran procedente y siempre al ritmo de la justicia ordinaria, que viene a ser demasiado lenta, para variar.
Tampoco se puede soslayar el hecho de las quejas de los aludidos en esas ficciones porque ven menoscabado su derecho a la defensa, su presunción de inocencia y no sé cuántas cosas más. Una televisión pública, por supuesto, no debe de entrar en ese juego, pero ¿una televisión privada es libre de hacerlo? Lo que me molesta de este debate es que no se tiene en términos de la dignidad de las personas ni nada parecido; todo se valora en función de índices de audiencia y de temas que, rechazados por una, van a parar al resto de cadenas. Lo demás importa bien poco.
Lo estamos viendo con el caso de las menores desaparecidas o asesinadas, con debates morbosos, peticiones desorbitadas, testimonios desencajados y ficciones que acompañan todo eso. Fotografías de menores sacadas de las redes sociales, amigos hablando con el permiso de unos padres desorientados, linchamientos, multas que las cadenas pagan con la gorra… Para qué seguir, sabéis bien de qué estoy hablando. De manera que sí, me parece bien que Televisión Española cese esas prácticas (tarde y a petición de la Comisión de Control Parlamentaria), lo triste es que se haga por los motivos equivocados de audiencia, exclusividad de los temas e ingresos en publicidad.
Por fin llega ‘Billete a Brasil’
De Billete a Brasil se está hablando hace bastante tiempo. En YouTube hay promos del programa desde hace cinco meses y aquí podéis ver cómo se anunciaba el programa en la web de Cuatro en junio del año pasado. A esto lo llamo yo crear expectación, y lo demás son tonterías. Parece ser que sí, que ésta vez es la buena y que por fin Cuatro dará salida a su nuevo – viejo reality el próximo domingo por la noche, en el horario que antes tenía Desafío vertical y, de alguna forma, así presentan continuidad en la parrilla, que es una de las claves del éxito de la programación de Cuatro.
En Desafío vertical unos jóvenes se pusieron en manos de Jesús Calleja para formarse y bajar el Salto del Ángel haciendo rappel. Con el componente de aventura y la simpatía de Calleja y su equipo, el programa tenía pruebas, expulsiones y el aliciente de ver a urbanitas pasándolas canutas en la montaña. Ahora veremos cómo parejas luchan en Brasil por convertir unas chozas en una posada que se quedarán después. A estas alturas la susodicha posada ya debe de tener varias estrellas Michelin, por eso de que debió de terminarse hace tiempo.
En el lado positivo, como decían en el Un, dos, tres, otro reality grabado para Cuatro, que ya ha demostrado tener arte en la edición de realities de aventuras. En el lado negativo, que Billete a Brasil llega a la parrilla cuando ya está todo el pescado vendido en la noche de los domingos y, además, parece un relleno destinado a alargar la espera hasta el nuevo Pekín Express. Julian Iantzi, el presentador, no ha tenido suerte en sus incursiones en la tele nacional aunque su programa en ETB, El conquistador del fin del mundo, goza de excelente salud y con Billete a Brasil repite temática de aventuras.
Yo no sé, no sé. Parecía que Billete a Brasil iba a ser una apuesta fuerte de Cuatro y de repente anuncian su estreno de una semana para la otra, lo encajonan en una programación compitiendo con ofertas consolidadas y esperarán utilizarlo para fortalecer el prime time del domingo. ¿No será que es la oferta más adecuada para no hacerle sombra a Telecinco? Bah, seguro que no es eso y que yo soy una malpensada pero en cualquier caso lo tienen difícil: El club de la comedia sin publicidad (laSexta); Belén Esteban en Aída (Telecinco); Los protegidos (Antena 3); y la peli de La 1. Si Billete a Brasil vale la pena tendrá que ganarse su hueco a fuerza de sangre, sudor y lágrimas. No sé si la posada valdrá la pena.
‘Aída’, cómo se fragua un falso especial
Desde noviembre del año pasado se viene hablando que Belén Esteban grabaría un capítulo de Aída, la serie que normalmente es sinónimo de éxito los domingos por la noche en Telecinco. Y digo normalmente porque Los protegidos en Antena 3 está dando la sorpresa y plantando cara mucho mejor que Doctor Mateo. Mientras se pensó que OT aguantaría los lunes por la noche, empezó a promocionarse la vuelta de Aída en domingo pero el cierre del reality ha retrasado una semana el estreno de la nueva temporada.
Es curioso que en todas las promos hablen de un «Especial Aída» cuando en realidad no es más que un capítulo ordinario con un cameo extraordinario (cuidado con los juegos de palabras maliciosos). Hasta Paco León manifestó en Twitter (ese arma que carga el diablo), su disconformidad por los cambios en la parrilla de la serie. Supuestamente para compensar eso le colocan al episodio la vitola de «especial», cuando en realidad no es tal.
Lo único que tiene de especial el capítulo, más allá de estrenar la novena temporada, es que aparece Belén Esteban pero, francamente, eso en Telecinco no es nada extraño. Por un lado, entiendo que el personaje pega en el ambiente del barrio y, de hecho, se interpretará a sí misma, por decirlo de alguna manera; por otro lado, es una de esas decisiones que no sé si benefician o perjudican a la ficción. Creo que Aída es una de las pocas series de Telecinco, junto con CSI, que mantiene espectadores que no son fieles de la cadena y la aparición de Belén Esteban parece más un reclamo para los seguidores de Sálvame, que no son necesariamente los mismos.
Claro, si estuviésemos hablando en puridad de ficción, si sólo entrase el factor de las series, podríamos llegar a alguna conclusión. Pasando todo esto en Telecinco no queda más que asumir que es una estrategia global empresarial que poco tiene que ver con la guionización de un capítulo. En realidad, todo lo que se emite en Telecinco está expuesto a ser «belenizado», por decirlo de alguna manera, en pro de los beneficios de la cadena y su gallina de los huevos de oro cuya función más importante es no dejar de poner huevos nunca.
El episodio que se emitirá esta semana, si el tiempo no lo impide, se grabó en diciembre. Ya se ha anunciado alguna que otra vez, se ha hablado de él hace tiempo en los programas de la cadena así que para volver a retomar el interés, después de los vaivenes, qué mejor que decir que es un especial. En fin, qué tiempos aquellos en los que yo veía Aída. Ahora me decanto por otras cosas. Con 7 vidas me pasó lo mismo.
Cuatro, sangre y arena.
Esta es la semana de renovación para Cuatro. A partir del miércoles ofrecerán un prime time sangriento, violento y sexual a más no poder con el estreno de Spartacus: sangre y arena y la emisión después de la segunda temporada de True Blood. No se les puede negar que es una apuesta arriesgada si repasamos los antecedentes.
Cuatro es la misma cadena que en 2009 emitió la primera temporada de True Blood y que acabó haciéndola desaparecer a horas intempestivas. Dexter no corrió mejor suerte y terminó emitiéndose a las dos de la mañana después de sus correspondientes cambios en parrilla. ¿Y qué me decís de Californication? La estrenaron directamente en el late night y con maratones de episodios. Mad Men se estrenó directamente a la una de la mañana después de los consiguientes episodios repetidos de House.
El argumento principal con el que se justificaron estas tropelías en el pasado fue que la audiencia no estaba preparada para este tipo de ficción pero la falacia cae por su propio peso porque algunas de las series mencionadas ni siquiera tuvieron su oportunidad en el prime time. Dicen que rectificar es de sabios y aunque no se han pronunciado respecto a esto, sí que parece que esta vez van a intentar «de verdad» que una serie de corte diferente consiga su hueco a una hora decente. No creo que en este tiempo haya cambiado su moralina sobre sus espectadores pero algo habrán aprendido del éxito de Los Tudor en La 1 el verano pasado (y hago hincapié en la palabra «verano» porque en lo que respecta a tele es un factor a tener en cuenta).
Esta misma noche habrá un adelanto de Spartacus: sangre y arena de dos minutos a las diez de la noche en todas las cadenas del grupo Telecinco (o familia, como les gusta llamarse a ellos). Supongo que entrará a lo bruto, por corte, pero servirá para poner sobre aviso a todos sus espectadores. Es una novedad respecto a tiempos pasados, claro, pero también tiene su explicación. Si miramos las audiencias del miércoles pasado vemos cómo, con un poco de esfuerzo, el grupo de Telecinco podría liderar la franja de la noche sin demasiados problemas, a poco que cuajase Spartacus y dando por supuesta la estabilidad de la mejoría de Hospital Central, de ahí este ímpetu renovado.
De todas maneras y por mucho ímpetu que le pongan, si no miman al espectador, cuidan los cortes publicitarios y todo lo demás, al final la serie va a sufrir los rigores del mando a distancia, como cualquier otra. ¿Serán capaces de reducir la publicidad y de respetar los tiempos de la serie? ¿Estará el espectador de Cuatro dispuesto a dejarse subyugar por una serie como Spartacus? Por lo menos no se podrá decir que esta vez Cuatro no lo ha intentado. Veremos cómo termina la historia.
Grandes programas de TV3
Los que tenemos una edad en la País Valencià hemos tenido la suerte de crecer con TV3, la autonómica catalana, que hasta el viernes podía verse en el territorio gracias a unos repetidores instalados por Acció Cultural y que se financiaron siguiendo el modelo de suscripción popular. Yo pagué mis cien pesetas en 1982 para poder ver la autonómica catalana. El proceso de cierre de los repetidores lleva en marcha un par de años y el apagón total y definitivo llegó el viernes. ¿Por qué se han clausurado los repetidores? No entraré a enumerar aquí motivos políticos pero en resumen diré que porque a Francisco Camps y su corte les ha dado la gana. No les convenía la pluralidad. Pero bueno, no es el tema, hoy quiero hacer un homenaje a esos grandes programas que pude ver en TV3 y que me enseñaron muchas de las cosas que sé hoy de televisión. La más importante: quererla y valorarla.
– Bola de Drac. Supongo que cada uno preferirá la versión doblada de su autonómica. Yo siempre preferiré la de TV3 y ésta es la canción que me sé. Fue toda una revolución y pude vivirla gracias a TV3. En Canal 9, la autonómica valenciana, llegaron bastante más tarde.
– Poblenou (1994). Fue mi primera telenovela patria (antes veía también en TV3 Neighbours), y, aunque después vendrían otras, a esta le guardo un cariño muy especial precisamente por eso, por ser la primera. Esta serie también la emitió Antena 3 con el título de Los mejores años, por si a alguien le suena. He visto crecer a Quim Gutiérrez, entre otros, gracias a ella. Con esta telenovela se inauguró el modelo de producción local, ambientada en entornos reales y con personajes cotidianos.
– La vida en un xip (1989 – 1992). Programa debate sobre actualidad con una estructura que empezaba con una serie, La granja, ambientada en un bar popular y cuyo capítulo trataba del tema en cuestión, después iba el debate y al final se aportaba una encuesta real, realizada con los parámetros sociológicos correspondientes (nada de votar por Internet y cosas de esas). De este espacio aprendí pluralidad, a debatir con argumentos y a escuchar al resto.
– Persones humanes (1993 – 1996). Cito éste porque es el recordado por haber descubierto a Buenafuente pero, en realidad, todos los programas que hacía Miquel Calçada (Mikimoto), son memorables. De estos espacios aprendí qué era el entretenimiento sano, el humor inteligente y la parodia. Muchas veces echo de menos a Mikimoto.
– Malalts de tele (1997 – 2000). Un fantástico programa de crítica televisiva que repasaba en clave de humor lo más divertido de la tele. Me enseñaron a reírme de la tele y a ellos no les denunciaron por hacer zappings. Eran otros tiempos.
Y hasta aquí mi repaso. Sé que la entrada de hoy ha quedado muy localista pero quería reivindicar de alguna manera una cadena que, por el idioma, pasa inadvertida para mucha gente. Que ahora mismo el APM? sea un éxito nacional gracias a YouTube no es casualidad, llevan muchos años produciendo buena televisión. Y conste que me he dejado el Canal 33, el segundo canal, que de ahí podría sacar programas para hacer dos entradas más. Sobre el cierre de los repetidores de TV3 sólo me queda decir una cosa:








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